{"id":11304,"date":"2018-03-28T08:15:49","date_gmt":"2018-03-28T08:15:49","guid":{"rendered":"https:\/\/dev.lelo.com\/es\/blog\/?p=11304"},"modified":"2022-02-24T06:14:01","modified_gmt":"2022-02-24T06:14:01","slug":"relatos-eroticos-estudiante-y-maduro-ingeniero","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.lelo.com\/es\/blog\/relatos-eroticos-estudiante-y-maduro-ingeniero\/","title":{"rendered":"El hombre de G\u00f6teborg \u2013 Relato er\u00f3tico"},"content":{"rendered":"<p>Vuelve nuestra amada Mimmi Kass al blog. Y regresa con este excelente relato de sexo con maduros, que destila tanta naturalidad como elegancia. El hombre de G\u00f6teborg es uno de esos relatos que se escriben por amor al valor de los encuentros fugaces, peque\u00f1as historias que, contadas con su maestr\u00eda, sin grandilocuencias ni pretensiones, se leen como el agua y dejan el sabor de los mejores vinos. No te lo pierdas.<\/p>\n<p><em>Sigue leyendo\u2026 <\/em><\/p>\n<p><img fetchpriority=\"high\" decoding=\"async\" class=\"aligncenter wp-image-17979 size-full\" title=\"El hombre de G\u00f6teborg \u2013 Relato er\u00f3tico\" src=\"https:\/\/lelo.com\/es\/blog\/wp-content\/uploads\/2018\/03\/El-hombre-de-Goteborg-\u2013-Relato-erotico.jpg\" alt=\"Relatos er\u00f3ticos\" width=\"850\" height=\"425\" srcset=\"https:\/\/www.lelo.com\/es\/blog\/wp-content\/uploads\/2018\/03\/El-hombre-de-Goteborg-\u2013-Relato-erotico.jpg 850w, https:\/\/www.lelo.com\/es\/blog\/wp-content\/uploads\/2018\/03\/El-hombre-de-Goteborg-\u2013-Relato-erotico-300x150.jpg 300w, https:\/\/www.lelo.com\/es\/blog\/wp-content\/uploads\/2018\/03\/El-hombre-de-Goteborg-\u2013-Relato-erotico-768x384.jpg 768w\" sizes=\"(max-width: 850px) 100vw, 850px\" \/><\/p>\n<h4 style=\"text-align: center;\"><strong>El hombre de G\u00f6teborg<\/strong><\/h4>\n<p>Siempre que estoy de viaje compro libros. Esta vez, tengo cuatro horas de conexi\u00f3n en el Charles de Gaulle, as\u00ed que espero encontrar un buen t\u00edtulo cuando me dirijo al Relay. El aeropuerto parisino es un caos ecl\u00e9ctico de voces en distintas lenguas, caras ex\u00f3ticas e historias por escribir. Me pregunto qu\u00e9 se esconde tras algunas de ellas. Una familia con sus pertenencias amarradas en hatillos hechos con tela y cuerdas, expresiones vac\u00edas y mejillas huecas que indican que han pasado hambre. Un grupo de mujeres j\u00f3venes, que parecen estar celebrando algo divertido entre carcajadas y gritos. Un hombre. Solo. Atractivo. Tambi\u00e9n camina hacia la librer\u00eda del aeropuerto.<\/p>\n<p>Sin saber por qu\u00e9, lo sigo. Estoy aburrida, tengo muchas horas de espera. Lleva un malet\u00edn de cuero de color tabaco y un abrigo azul oscuro en la mano. Es alto. Los pantalones de tela de gabardina penden de sus caderas y est\u00e1n algo arrugados, as\u00ed que seguro que acaba de llegar de alg\u00fan viaje largo. Se mueve sin ninguna prisa entre los mostradores de las revistas, probablemente tambi\u00e9n le esperan unas cuantas horas de conexi\u00f3n.<\/p>\n<p><em>\u2014Vous besoin de quelque chose?<\/em><\/p>\n<p>La mujer que se ocupa de la tienda se acerca a \u00e9l con una sonrisa obsequiosa y, cuando \u00e9l eleva la cabeza del peri\u00f3dico, se hace seductora. Es muy joven, casi una chiquilla, pero el instinto est\u00e1 ah\u00ed. Qu\u00e9 raro, \u00e9l niega y agradece su atenci\u00f3n en franc\u00e9s, pero tiene entre las manos el Die Zeit. \u00bfSer\u00e1 suizo, alem\u00e1n, austriaco\u2026? Mis labios se mueven de manera inconsciente para pregunt\u00e1rselo y resolver el peque\u00f1o enigma, pero me detengo a tiempo.<\/p>\n<p>Suelta el peri\u00f3dico y se mueve hacia la zona donde se exponen las novelas. Tiene un caminar elegante, contenido. Un hombre que sabe lo que quiere, y que no es consciente de su propio carisma. Fantaseo con su espalda bajo el jersey azul marino y la camisa blanca. Es una pena, no puedo verle la nuca porque lleva una bufanda gris en torno al cuello. El pelo es rubio ceniza, salpicado con algunas canas. Calculo que tendr\u00e1 unos cuarenta. Me acerco un poco m\u00e1s, porque tiene un libro en la mano y le ha interesado lo suficiente como para darle la vuelta y leer la contraportada. Quiero saber qu\u00e9 va a leer\u2026 Vaya. Ese libro es una mierda. \u00bfSe lo digo? Es una buena manera de empezar una conversaci\u00f3n. Me muerdo los labios, indecisa. No, no. Mejor no. No hablo alem\u00e1n, mi franc\u00e9s es nulo y mi ingl\u00e9s est\u00e1 bastante oxidado. En vez de eso, quiero resolver otra inc\u00f3gnita. \u00bfC\u00f3mo oler\u00e1?<\/p>\n<p>Me acerco a\u00fan m\u00e1s, con la excusa de coger un libro un poco m\u00e1s all\u00e1 de donde \u00e9l est\u00e1, el \u00faltimo de Jo Nesbo. Ya lo he le\u00eddo, es bueno, pero \u00bfa qui\u00e9n le importa? Estiro mi cuerpo musitando una disculpa, creo que en ingl\u00e9s, para alcanzar el libro e inspiro con disimulo. Dios m\u00edo. Se me hace la boca agua. Cierro los ojos para saborear la mezcla de perfume almizclado, el punto picante de un cuerpo que ha pasado unas cuantas horas en un avi\u00f3n, y la calidez de la piel de un hombre maduro. Noto la tensi\u00f3n crecer entre mis muslos. Me deja pasar, todo un caballero, y esta vez le miro a la cara para agradecer su cortes\u00eda cuando ya he alcanzado el libro. Unos ojos celestes y claros se clavan en los m\u00edos con inter\u00e9s y cierta sorpresa. Su reacci\u00f3n, extra\u00f1a para m\u00ed porque quiz\u00e1 solo esperaba indiferencia, me envalentona.<\/p>\n<p>\u2014Ese libro es una mierda. Te recomiendo este \u2014Quito de sus manos el libro infame y deposito en ellas el de Nesbo\u2014. Tu espera se har\u00e1 m\u00e1s r\u00e1pida, ya lo ver\u00e1s.<\/p>\n<p>\u00c9l se queda mir\u00e1ndome, con el ce\u00f1o fruncido y una sonrisa interrogante. Hago el amago de marcharme, pero \u00e9l por fin reacciona.<\/p>\n<p>\u2014Y t\u00fa, \u00bfqu\u00e9 vas a leer, peque\u00f1a cr\u00edtica literaria?<\/p>\n<p>Perdono su tono condescendiente. Entiendo que me vea como una ni\u00f1a. Llevo una camiseta de tirantes negra de los Rolling Stones que deja entrever mi sujetador, unos vaqueros deshilachados y unas Converse m\u00e1s que gastadas, despu\u00e9s de seis semanas de viaje por Europa. Tiene suerte. Antes de coger el vuelo desde Praga, he podido darme una ducha en el hostal.<\/p>\n<p>Abro mi mochila y le ense\u00f1o el libro que estoy leyendo ahora mismo, <em>Almost perfect people<\/em>, de Michael Booth. De pronto, \u00e9l suelta una carcajada estent\u00f3rea y todo mi cuerpo vibra con el timbre grave de su voz.<\/p>\n<p>\u2014No te creas todo lo que dice sobre los suecos. Ni somos tan fr\u00edos ni tan maleducados ni tan estirados como nos pintan \u2014me advierte, con los ecos de su risa a\u00fan resonando en sus palabras. As\u00ed que es sueco. Me lo follar\u00eda ah\u00ed mismo, sobre el mostrador de best-sellers del Relay. As\u00ed, al menos ocurrir\u00eda en \u00e9l algo de verdad interesante\u2014. Y voy a demostrarlo. Te invito a un caf\u00e9.<\/p>\n<p>Mi sonrisa puede rivalizar con el sol. Y, adem\u00e1s, me hace caso y se lleva el libro de Jo Nesbo y un paquete de chicles de menta.<\/p>\n<p>Nos sentamos en el Starbucks. Pide un expreso. Yo un capuchino con doble de nata. Tengo hambre. \u00c9l sonr\u00ede cuando ve la enorme copa frente a mi cara de felicidad. \u00c9l sorbe con calma su expreso y lo deja a un lado.<\/p>\n<p>\u2014\u00bfC\u00f3mo te llamas? Yo soy Anders.<\/p>\n<p>\u2014Hola, Anders \u2014Extiendo la mano, no voy a tener otra oportunidad de tocarlo. \u00c9l duda una d\u00e9cima de segundo, y me la estrecha con suavidad. Tiene una mano masculina y bien cuidada\u2014. Soy Mar\u00eda. \u00bfEres sueco?<\/p>\n<p>\u2014Soy de G\u00f6teborg, s\u00ed. T\u00fa, \u00bfespa\u00f1ola?<\/p>\n<p>\u2014S\u00ed. De Madrid.<\/p>\n<p>\u2014\u00bfA qu\u00e9 te dedicas, peque\u00f1a cr\u00edtica literaria?<\/p>\n<p>Vaya. La primera vez tuvo su gracia, ahora es un poco decepcionante que caiga de nuevo en el chiste.<\/p>\n<p>\u2014Ahora, solo a viajar \u2014\u00c9l espera que diga algo m\u00e1s y contin\u00fao a rega\u00f1adientes\u2014. Estudio Ingenier\u00eda Industrial. \u00bfY t\u00fa? \u2014Me mira con curiosidad.<\/p>\n<p>\u2014Qu\u00e9 coincidencia. Trabajo en una ingenier\u00eda: Halliburton.<\/p>\n<p>\u2014\u00a1Vaya! \u2014Estoy impresionada. Una de las gordas en un nivel mundial\u2014. Consigue que me acepten para una pasant\u00eda\u2026<\/p>\n<p>\u00c9l vuelve a re\u00edr con ganas, y niega con la cabeza. Entablamos una conversaci\u00f3n de tanteo, de estas que sirven para marcar el terreno de juego entre lo impersonal y lo agradable, evitando preguntas demasiado \u00edntimas, hasta que lo suelto, sin venir a cuento. La verdad es que me mor\u00eda de ganas.<\/p>\n<p>\u2014\u00bfEst\u00e1s casado?<\/p>\n<p>\u2014No.<\/p>\n<p>Lo dice con la boca peque\u00f1a. No lleva anillo, pero estoy casi segura de que miente. Creo que lo he asustado con mi audacia. Por un momento, el silencio se hace denso, se han acabado las preguntas rutinarias y el juego se detiene. Una pena.<\/p>\n<p>\u2014El libro que has cogido antes era el tercero de una trilog\u00eda \u2014aclaro ante su rostro interrogante\u2014. Si lo comprabas, no te ibas a enterar de nada. Adem\u00e1s, no tienes pinta de leer fantas\u00eda juvenil \u2014concluyo con una media sonrisa. Apuro el capuchino, no tiene sentido prologar una situaci\u00f3n inc\u00f3moda. La qu\u00edmica se ha esfumado por completo, si es que la hab\u00eda. A veces mi mente fantasiosa me juega malas pasadas\u2014. Gracias por el caf\u00e9.<\/p>\n<p>Me acomodo la mochila en el hombro e inicio un caminar r\u00e1pido hacia el extremo de la terminal, donde casi no hay gente. No es que huya, pero prefiero poner un poco de tierra de por medio. Ha sido una situaci\u00f3n bastante rara. Creo que se ha arrepentido de invitarme al caf\u00e9 nada m\u00e1s haber pronunciado las palabras.<\/p>\n<p>\u2014Eh. \u00a1Mar\u00eda!<\/p>\n<p>Me vuelvo, algo molesta. Ha venido tras de m\u00ed y me agarra del brazo con firmeza. En la mano lleva un libro. Exhibe una mirada herida y su rostro est\u00e1 crispado. Desplaza el peso sobre uno y otro pie, y se pasa la mano por el pelo. \u00bfQu\u00e9 est\u00e1 pasando? No es amenazador, pero algo peligroso se cierne sobre nosotros. Una corriente de expectaci\u00f3n y ansiedad. Una tensi\u00f3n palpable que solo puede disiparse de una manera. Lanzo una mirada involuntaria hacia los cuartos de ba\u00f1o, y despu\u00e9s a \u00e9l. Sigue la direcci\u00f3n de mis ojos y los suyos, celestes y fieros, se inflaman con una agresividad que me hace soltar un jadeo.<\/p>\n<p>Ni una sola palabra. En un movimiento brusco, me arrastra hacia el interior de un ba\u00f1o y me estrecha contra la puerta. Su malet\u00edn, el abrigo, el libro, mi mochila y mi cazadora se desparraman en el suelo, que huele a productos qu\u00edmicos y orina. Me da igual. Quiero tocarle la nuca, me deshago de su elegante bufanda para hundir mis dedos en su cuello. Uno de sus muslos separa mis piernas y su boca hambrienta va a dejar mis pobres labios despellejados. Sabe a caf\u00e9. La camiseta de los Rolling ya est\u00e1 enrollada sobre mis pechos, y el sujetador tironeado, que los hace saltar fuera de las copas. Mis manos sacan los faldones de su camisa y buscan con avidez la hebilla de sus pantalones. Se estrecha contra m\u00ed, y dificulta mi tarea, pero consigo aferrar su erecci\u00f3n bajo la tela el\u00e1stica del b\u00f3xer. Mi sexo se contrae al sentirla palpitar en la mano. \u00c9l permanece inm\u00f3vil durante unos segundos, y exhala con fuerza.<\/p>\n<p>\u2014Vamos \u2014lo reto. Me agacho un momento para revolver en mi mochila y saco un cond\u00f3n. Lo coge y emite una sonrisa tierna que parece fuera de lugar en la intensidad del momento.<\/p>\n<p>Y no me hace esperar.<\/p>\n<p>Desbrocha mis vaqueros y me baja las bragas hasta las rodillas con un movimiento tan brusco que me envaro con cierta preocupaci\u00f3n, pero el beso h\u00famedo que deja justo sobre mi monte de Venus la borra de un plumazo. Me da la vuelta y vuelve a separar mis piernas sin ceremonia, esta vez con uno de sus pies. Me sostiene de la cadera y yo me arqueo, arrancando de su garganta algo que parece un juramento. Su mano busca el interior de mis muslos y se desliza hasta encontrar mi sexo. Estoy empapada. No hace falta que me trabaje, llevo excitada desde que tom\u00e9 la decisi\u00f3n de seguirlo al Relay. Me abre y tantea mi interior con el borde de sus dedos, y no puedo evitar un gemido.<\/p>\n<p>Poso las palmas de mis manos contra la puerta. Est\u00e1 fr\u00eda. No ofrece ning\u00fan asidero, pero es lo \u00fanico que me permite mantener el equilibrio, cuando \u00e9l toca con su pene justo donde antes estaban sus dedos. Con un movimiento impecable, inexorable, se\u00a0hunde en m\u00ed y ahora lo que suelto es un peque\u00f1o grito. La mano que trabajaba mis pechos me amordaza y mi excitaci\u00f3n se dispara. Sentir su aliento ardiente y cortante en mi cuello no hace m\u00e1s que calentarme todav\u00eda m\u00e1s. Su aroma, ahora tan cerca, tiene un efecto intoxicante, y los gru\u00f1idos de su garganta acrecientan mi deseo hasta el punto del dolor. Su otra mano se desplaza desde mi cadera a mi sexo. Me acaricia con firmeza y me lleva hasta el punto de no retorno. Protesto contra la palma de su mano, cierro los ojos con fuerza, pero es inevitable. Me voy a correr. Las embestidas son certeras y secas. Su cuerpo, encorvado sobre el m\u00edo, impide cualquier maniobra de evasi\u00f3n. No me defiendo y el delgado hilo de voluntad que a\u00fan me pertenec\u00eda se corta, y me dejo caer. El jadea y me sigue, muy de cerca, mientras la inercia nos empuja a ambos contra la puerta durante unos pocos segundos m\u00e1s.<\/p>\n<p>Y abro los ojos.<\/p>\n<p>Dios m\u00edo. El espejo me devuelve una imagen s\u00f3rdida. Mi rostro solo se entrev\u00e9 entre los mechones de mi pelo desordenado. Anders apoya el suyo contra mi cuello, mientras las respiraciones recuperan su ritmo normal. Agradezco que sus brazos me envuelvan y que me sostenga durante un momento, tras abandonar el interior de mi cuerpo. Tiene un tacto dominante, pero a la vez afectuoso y c\u00e1lido, y suelto un suspiro de satisfacci\u00f3n\u2026<\/p>\n<p>\u2013Hey \u2013dice entre el resuello\u2013, \u00bfsabes qu\u00e9 es lo mejor de todo?<\/p>\n<p>\u2013No lo s\u00e9 \u2013respondo jadeante y divertida\u2013, \u00a0pero intuyo que no va a ser lo que acaba de ocurrir.<\/p>\n<p>\u2014Sal\u00ed tras de ti porque te dejaste el libro sobre la mesa.<\/p>\n<p>\u2014Vaya, la que se ha montado por un par de libros. Gracias.<\/p>\n<p>Me da la vuelta con suavidad y retira el pelo de mi cara. Yo estiro las arrugas de su jersey y arreglo el cuello de su camisa, completamente desbocado. Intercambiamos un beso h\u00famedo y breve.<\/p>\n<p>\u2014\u00bfOtro caf\u00e9?<\/p>\n<p>Aprecio el esfuerzo, s\u00e9 que lo dice obligado, pero niego con una sonrisa.<\/p>\n<p>\u2014No. Debo irme. Mi vuelo debe estar por embarcar.<\/p>\n<p>\u00c9l asiente sin decir nada, parece aliviado. Nos colocamos la ropa lo mejor que podemos y recuperamos nuestras pertenencias del suelo, mientras recomponemos las defensas y construimos una fachada de normalidad. Abre la puerta y yo intento seguirlo, pero \u00e9l me detiene con un gesto.<\/p>\n<p>\u2014Espera. Deja que pasen unos minutos \u2014dice con una sonrisa traviesa. Parece un ni\u00f1o peque\u00f1o. Y tiene raz\u00f3n, mejor que no nos vean salir juntos. No me importa lo m\u00e1s m\u00ednimo, pero prefiero no meterme en problemas\u2014. Adi\u00f3s, peque\u00f1a cr\u00edtica literaria.<\/p>\n<p>Me gui\u00f1a un ojo y se marcha. Qu\u00e9 cabr\u00f3n\u2026Lo ha hecho a prop\u00f3sito para hacerme rabiar, y no me doy cuenta hasta que ya se ha\u00a0 ido.<\/p>\n<p>Aprovecho para hacer pis y me lavo la cara y las manos. Cuando salgo del ba\u00f1o, ha desaparecido entre el resto de pasajeros.<\/p>\n<p>Suelto un largo suspiro; voy a enfrentar las dos horitas de vuelo hasta Madrid de lo m\u00e1s relajada.<\/p>\n<p style=\"text-align: center;\"><a class=\"twitter-share-button\" href=\"https:\/\/twitter.com\/share?ref_src=twsrc%5Etfw\" data-show-count=\"false\">Comp\u00e1rteme con un Re-Tweet<\/a><script async src=\"https:\/\/platform.twitter.com\/widgets.js\" charset=\"utf-8\"><\/script><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Vuelve nuestra amada Mimmi Kass al blog. Y regresa con este excelente relato de sexo con maduros, que destila tanta naturalidad como elegancia. El hombre de G\u00f6teborg es uno de esos relatos que se escriben por amor al valor de los encuentros fugaces, peque\u00f1as historias que, contadas con su maestr\u00eda, sin grandilocuencias ni pretensiones, se leen como el agua y dejan el sabor de los mejores vinos. No te lo pierdas. 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