{"id":11564,"date":"2018-07-09T07:20:47","date_gmt":"2018-07-09T07:20:47","guid":{"rendered":"https:\/\/dev.lelo.com\/es\/blog\/?p=11564"},"modified":"2026-02-15T08:09:16","modified_gmt":"2026-02-15T07:09:16","slug":"relatos-eroticos-iniciacion-al-bdsm","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.lelo.com\/es\/blog\/relatos-eroticos-iniciacion-al-bdsm\/","title":{"rendered":"El Castillo. Parte 1: Puente levadizo \u2013 Relato er\u00f3tico"},"content":{"rendered":"<p>Entra en un nuevo mundo de placer, con esta serie de cuatro relatos er\u00f3ticos, firmados por la grandiosa Mimmi Kass e inspirados por la <a href=\"https:\/\/lelo.com\/es\/blog\/kit-de-juguetes-bdsm-coleccion-aniversario\/\"><strong>Colecci\u00f3n Aniversario<\/strong> <strong>de LELO<\/strong><\/a>. Cuatro historias para conmemorar nuestros quince a\u00f1os de existencia; cuatro episodios en los que viajar\u00e1s hacia el deleite; a las entra\u00f1as de un castillo, que representa el muro que oculta nuestras fantas\u00edas y que nos impide ver la senda de una er\u00f3tica distinta, genuina, libre. Pero tambi\u00e9n la fortaleza en la que guardamos nuestra privacidad, nuestros deseos, nuestra capacidad de sentir el sexo de muchos otros modos diferentes a lo que nos han contado. Entra en el castillo, cruza el puente levadizo.<\/p>\n<p><em>Sigue leyendo\u2026<\/em><\/p>\n<p><img fetchpriority=\"high\" decoding=\"async\" class=\"aligncenter wp-image-17981 size-full\" title=\"El Castillo. Parte 1: Puente levadizo \u2013 Relato er\u00f3tico\" src=\"https:\/\/lelo.com\/es\/blog\/wp-content\/uploads\/2018\/07\/El-Castillo-Parte-1-Puente-levadizo-\u2013-Relato-erotico.jpg\" alt=\"Relatos er\u00f3ticos\" width=\"850\" height=\"425\" srcset=\"https:\/\/www.lelo.com\/es\/blog\/wp-content\/uploads\/2018\/07\/El-Castillo-Parte-1-Puente-levadizo-\u2013-Relato-erotico.jpg 850w, https:\/\/www.lelo.com\/es\/blog\/wp-content\/uploads\/2018\/07\/El-Castillo-Parte-1-Puente-levadizo-\u2013-Relato-erotico-300x150.jpg 300w, https:\/\/www.lelo.com\/es\/blog\/wp-content\/uploads\/2018\/07\/El-Castillo-Parte-1-Puente-levadizo-\u2013-Relato-erotico-768x384.jpg 768w\" sizes=\"(max-width: 850px) 100vw, 850px\" \/><\/p>\n<h4 style=\"text-align: center;\"><strong>El Castillo. Parte 1: Puente levadizo<\/strong><\/h4>\n<p>Dubrovnik la ten\u00eda hechizada. El contraste de las aguas turquesas del Adri\u00e1tico, las callejuelas de piedra dorada y la mezcla ecl\u00e9ctica de sus gentes eran un elixir para su mente estresada y su cuerpo agotado. Sigui\u00f3 la muralla que hac\u00eda de la ciudad una fortaleza inexpugnable mientras intentaba convocar la fantas\u00eda de un asedio o una batalla encarnizada, pero el paisaje era tan bello que solo evocaba paz.<\/p>\n<p>Sali\u00f3 por la puerta de Place hacia el puerto viejo. Ya notaba los pies cansados y su est\u00f3mago rug\u00eda de hambre, pero el mar d\u00e1lmata no era algo que pudiese ignorar. Las peque\u00f1as embarcaciones tradicionales no ced\u00edan terreno a las lanchas y yates m\u00e1s lujosos. Sab\u00eda que Drago ten\u00eda una embarcaci\u00f3n atracada all\u00ed, pero no sab\u00eda cu\u00e1l.<br \/>\nDrago.<\/p>\n<p>Dragomir Horvat.<\/p>\n<p>Mar\u00eda se rio sola al paladear el nombre de aquel enigma encerrado en el cuerpo de un hombre. Alto, severo. Se estremeci\u00f3 al pensar en los ojos negros, casi opacos, y en el rictus d\u00e9spota de su boca. Impon\u00eda ataviado en la bata blanca, impon\u00eda m\u00e1s que su t\u00edtulo de Doctor en Neurociencias, pero menos que su desnudo entre las s\u00e1banas.<\/p>\n<p>\u00abTe espero para comer en el sal\u00f3n principal a una. No tardes.\u00bb<\/p>\n<p>Ech\u00f3 un vistazo a su reloj de pulsera, a\u00fan faltaban dos horas. Ponder\u00f3 si volver al viejo castillo ya, pero quer\u00eda visitar la playa de Banje y estaba muy cerca.<\/p>\n<p>Al llegar a la arena se descalz\u00f3. No dur\u00f3 demasiado. Era gruesa y se clavaba en las plantas de los pies. Pese al dolor, disfrut\u00f3 del placer de pasear por fin en la playa y solt\u00f3 un suspiro satisfecho cuando el agua cristalina lami\u00f3 sus pies. No hab\u00eda mucha gente, todos estar\u00edan comiendo. Un pescador de tez morena y poblada de mil arrugas sosten\u00eda una ca\u00f1a con desidia. Quiz\u00e1 dormitaba. Extendi\u00f3 su pareo y, tras solo unos segundos de titubeo, se quit\u00f3 el vestido por encima de la cabeza. Su conjunto de algod\u00f3n negro bien pod\u00eda pasar por un bikini, as\u00ed que se dio un ba\u00f1o y se tumb\u00f3 a tomar el sol. Hundi\u00f3 los dedos en la tierra \u00e1spera. Dejaba el laboratorio lejos, muy lejos. Los plazos. Las investigaciones en curso. El sol del Mediterr\u00e1neo daba solaz a su piel. El sonido de las olas rompiendo en la playa la acunaron.<\/p>\n<p>Se durmi\u00f3.<\/p>\n<p>Despert\u00f3 dos horas despu\u00e9s.<\/p>\n<p>Ay.<\/p>\n<p>Mientras ascend\u00eda por la cuesta hacia el castillo, se dio cuenta de que no solo se hab\u00eda quemado la espalda. Tambi\u00e9n ten\u00eda las nalgas al rojo vivo y acab\u00f3 por descender de la bicicleta y empujarla. A Drago no le gustaba que le hicieran esperar.<\/p>\n<p>Por otro lado, Mar\u00eda se pregunt\u00f3 si un poco de resistencia no vendr\u00eda bien a su ego inflamado. Adoptar aquella din\u00e1mica de dominaci\u00f3n y sumisi\u00f3n resultaba muy interesante, pese a que ella desconoc\u00eda todo lo relacionado con el estilo de vida del BDSM. Pero aprend\u00eda r\u00e1pido, y \u00e9l mismo la hab\u00eda invitado a probar sus l\u00edmites. Lo que significaba que tambi\u00e9n ten\u00eda derecho a poner a prueba los de \u00e9l.<\/p>\n<p>\u2014Llegas tarde \u2014Una voz profunda, con un acento marcado que hac\u00eda vibrar el centro m\u00e1s candente de su cuerpo habl\u00f3 desde la oscuridad del sal\u00f3n.<\/p>\n<p>Las contraventanas permanec\u00edan cerradas y agradeci\u00f3 el frescor del edificio de piedra.<\/p>\n<p>\u2014Lo siento much\u00edsimo, Drago. La ciudad es maravillosa y me he entretenido en el centro y despu\u00e9s en el puerto \u2014dijo Mar\u00eda, mientras se acercaba a la mesa\u2014. El tiempo se me ha pasado volando.<\/p>\n<p>\u2014Sin embargo, a m\u00ed se me ha hecho eterno. El concepto de tiempo es relativo \u2014replic\u00f3 \u00e9l. Todav\u00eda no hab\u00eda descubierto d\u00f3nde estaba.<\/p>\n<p>\u2014El tiempo es el que es \u2014Mar\u00eda quer\u00eda hacerlo hablar m\u00e1s para que delatase su posici\u00f3n\u2014. Una hora son sesenta minutos. Un minuto son sesenta segundos, son medidas fijas.<\/p>\n<p>\u2014\u00bfDe verdad crees que un minuto o un segundo es exactamente lo mismo en cualquier ocasi\u00f3n?<\/p>\n<p>Mar\u00eda solt\u00f3 un suspiro impaciente que buscaba provocarlo. Estaba sentado en la cabecera de la mesa, en el rinc\u00f3n m\u00e1s oscuro del sal\u00f3n.<\/p>\n<p>\u2014No te veo. Voy a abrir una ventana \u2014advirti\u00f3. No esper\u00f3 su respuesta. Empuj\u00f3 las puertas batientes y un haz de luz la ceg\u00f3 por unos segundos.<\/p>\n<p>La observaba desde la mesa con aquellos ojos negros de tibur\u00f3n y Mar\u00eda sinti\u00f3 en la piel la intensidad de aquella mirada. Frente a \u00e9l, reposaba un malet\u00edn de aspecto cl\u00e1sico y elegante. De cuero negro.<\/p>\n<p>\u2014\u00bfHas comido?<\/p>\n<p>\u2014No. \u2014En cuanto escuch\u00f3 la pregunta se dio cuenta de que estaba muerta de hambre\u2014. Me qued\u00e9 dormida en la playa.<\/p>\n<p>El destello de una risa relampague\u00f3 en su rostro y se levant\u00f3. Era alto, imponente, m\u00e1s bien. Recordaba que la primera vez que le arranc\u00f3 la ropa se sorprendi\u00f3 de ver la fortaleza de sus m\u00fasculos y la envergadura de su espalda. La altura le daba una esbeltez enga\u00f1osa. Era un cuerpo de guerrero, no de cient\u00edfico. Y, al menos en las lides del sexo, se bat\u00eda como tal.<\/p>\n<p>\u2014Ordenar\u00e9 que te traigan algo de comer. Si\u00e9ntate.<\/p>\n<p>Aquel tono perentorio gener\u00f3 en ella las ganas de hacer exactamente lo contrario, pero sab\u00eda que \u00e9l esperaba la rebeli\u00f3n y se sent\u00f3.<\/p>\n<p>El sal\u00f3n era sobrio, casi adusto. Piedra, madera y hierro forjado. Aroma a cuero y a siglos. Un gobelino con una escena de campo presid\u00eda la pared mayor. \u00bfEl castillo ser\u00eda propiedad de Drago?<\/p>\n<p>\u00abSi aceptas mi invitaci\u00f3n, tendr\u00e1s que aceptar tambi\u00e9n las reglas que vienen con ella\u00bb.<\/p>\n<p>Ella hab\u00eda asentido. Jam\u00e1s pens\u00f3 que recibir\u00eda una Moleskine de tama\u00f1o peque\u00f1o con instrucciones precisas sobre su comportamiento. Conoc\u00eda las inclinaciones de Drago, las hab\u00eda intuido en el sexo y \u00e9l las hab\u00eda explicado con naturalidad, cuando la curiosidad pudo m\u00e1s que el morbo y se lo pregunt\u00f3 de manera directa.<\/p>\n<p>\u00ab\u2014Soy dominante. EL sexo contigo es maravilloso, pero llegar\u00e1 un momento en que te pedir\u00e9 m\u00e1s. Y ese ser\u00e1 el momento en que decidas.<\/p>\n<p>\u2014\u00bfDecidir qu\u00e9 cosa? \u2014Ahora lo pensaba y se re\u00eda de lo obtusa e ingenua que hab\u00eda sido.<\/p>\n<p>\u2014Decidir si quieres someterte o acabarlo aqu\u00ed. Con el buen recuerdo de dos mentes privilegiadas que retan la una a la otra, sin m\u00e1s.\u00bb<\/p>\n<p>\u00bfQui\u00e9n ser\u00eda capaz de resistirse a semejante \u00f3rdago?<\/p>\n<p>Adem\u00e1s ten\u00eda raz\u00f3n. Pese a su cuerpo adictivo y la manera intoxicante con la que follaba, Dragomir era todo lo que necesitaba una sapiosexual. Humor \u00e1cido, a veces negro. Una inteligencia sublime. Arrogante, pero certero. Una mente privilegiada, era verdad.<\/p>\n<p>El entrechocar de platos de la cocina se escuchaba, lejano. Se acerc\u00f3 al gobelino tras la cabecera para estudiar su dibujo. La escena buc\u00f3lica de una comida campestre la hechiz\u00f3 por la profusi\u00f3n de detalles en el tejido. Resisti\u00f3 la tentaci\u00f3n de tocar los hilos de oro que se mezclaban con los hilos de colores otorg\u00e1ndoles luz. La sobriedad de la sala era enga\u00f1osa, todo se revest\u00eda de la p\u00e1tina de lo antiguo, de lo aut\u00e9ntico.<\/p>\n<p>Una vitrina de cristal guardaba unas armas de hierro forjado de aspecto medieval junto a una armadura negra llamaron su atenci\u00f3n. Tir\u00f3 del pomo dorado para verlas m\u00e1s de cerca, pero estaba cerrado. Aburrida por la espera, sin reloj que la orientara, y con hambre, volvi\u00f3 a la mesa. Sobre ella reposaba aquella maleta negra.<\/p>\n<p>Su presencia insistente la sac\u00f3 de sus pensamientos. Desliz\u00f3 un \u00edndice por la costura bien acabado de un borde.<\/p>\n<p>\u00bfQu\u00e9 habr\u00eda dentro? Consciente de que esa misma pregunta hab\u00eda llevado a muchos al cadalso, se sent\u00f3 en la silla de Dragomir.<\/p>\n<p>\u2014Maldito croata\u2026 \u2014mascull\u00f3 al ver la peque\u00f1a nota escrita de su mano insertada en el hueco que dejaba el asa.<\/p>\n<p>\u00abSi la abres, lo sabr\u00e9.\u00bb<\/p>\n<p>Frot\u00f3 las yemas de los dedos contra las palmas. \u00bfSe enterar\u00eda si echaba un vistazo? Se mordi\u00f3 el labio inferior y lanz\u00f3 una mirada circular. Se escuchaba el trajinar de platos en la cocina, a\u00fan ten\u00eda un par de minutos.<\/p>\n<p>Estudi\u00f3 durante unos segundos la posici\u00f3n de la tarjeta y la quit\u00f3. Tambi\u00e9n memoriz\u00f3 la posici\u00f3n exacta de los tiradores de las cremalleras que la cerraban. Hasta se fij\u00f3 en las vetas de la madera para dejarla exactamente en la misma posici\u00f3n.<\/p>\n<p>Ten\u00eda treinta y dos a\u00f1os, pero se sent\u00eda como si tuviera doce, a punto de robar una golosina deliciosa.<br \/>\nAbri\u00f3 la cremallera con sumo cuidado mientras su coraz\u00f3n se desbocaba, preso de la expectaci\u00f3n. La adrenalina cosquilleaba en su lengua, la ansiedad por abrir el malet\u00edn se dispar\u00f3. Se relami\u00f3 al levantar la tapa\u2026<\/p>\n<p>\u2014\u00a1Maldito cabr\u00f3n!<\/p>\n<p>La maleta estaba vac\u00eda. El interior, de un suave terciopelo de color p\u00farpura, tachonado con presillas que sujetaban\u2026 \u00bfqu\u00e9? \u00bfQu\u00e9 sujetaban? \u00bfUna cuberter\u00eda, quiz\u00e1? Baj\u00f3 la tapa con cuidado, mascullando insultos contra toda la Dalmacia, y se encontr\u00f3 de frente con los ojos de su anfitri\u00f3n.<\/p>\n<p>\u2014\u00bfAlgo que vea que le guste, se\u00f1orita? \u2014pregunt\u00f3, burl\u00f3n.<\/p>\n<p>El rubor inund\u00f3 sus mejillas y titube\u00f3. Empezaba a conocer lo que ocurr\u00eda cuando la trataba de usted y baj\u00f3 la mirada.<\/p>\n<p>\u2014Lo siento, Se\u00f1or.<\/p>\n<p>\u2014\u00bfNo sabes que la curiosidad mat\u00f3 al gato? No ten\u00edas que ver el interior de la maleta.<\/p>\n<p>\u2014No hab\u00eda nada en ella, Se\u00f1or. As\u00ed que, en realidad, he visto nada.<\/p>\n<p>Y alz\u00f3 la vista y sonri\u00f3, provocadora. Sab\u00eda que se aprovechaba de su desconocimiento de aquellas sutilezas del espa\u00f1ol.<\/p>\n<p>\u00c9l asinti\u00f3 con determinaci\u00f3n. Termin\u00f3 de cerrar el malet\u00edn y lo sostuvo en la mano derecha. Con la izquierda, su mano dominante, hizo un gesto hacia la escalera estrecha de caracol que sub\u00eda hacia la torre. Hacia su habitaci\u00f3n.<br \/>\nMar\u00eda neg\u00f3 con la cabeza, desconcertada.<\/p>\n<p>\u2014\u00bfVas a premiar mi desobediencia?<\/p>\n<p>Aquellos eran sus dominios. Sus aposentos, como \u00e9l los llamaba. Llevaba all\u00ed cinco d\u00edas y, aunque hab\u00edan tenido sexo en los rincones m\u00e1s inveros\u00edmiles del castillete, todav\u00eda no hab\u00eda entrado en su habitaci\u00f3n.<\/p>\n<p>\u2014No. Voy a ense\u00f1arte algo sobre la relatividad \u2014respondi\u00f3 \u00e9l con paciencia.<\/p>\n<p>\u2014\u00bfSobre la relatividad del tiempo?<\/p>\n<p>Dragomir alz\u00f3 las cejas, aceptando su propuesta, y le tendi\u00f3 la mano.<\/p>\n<p>\u2014En cierto modo. Voy a ense\u00f1arte sobre la relatividad del placer y el dolor. Y en ello tambi\u00e9n va involucrado el tiempo.<\/p>\n<p>Mar\u00eda se estremeci\u00f3. Una corriente de excitaci\u00f3n viaj\u00f3 hasta su sexo y su piel se eriz\u00f3. Identific\u00f3 la traza de temor, que resultaba el aliciente perfecto para que sus pezones se anudaran y su vientre se prendiera en llamas.<br \/>\nTom\u00f3 sus dedos con delicadeza y camin\u00f3 junto a \u00e9l. Altiva, fingi\u00f3 indiferencia para no dejar ver su nerviosismo casi infantil. Pero la sonrisa ladeada de su boca le dec\u00eda que no lo enga\u00f1aba y busc\u00f3, desesperada, otra estrategia. La escalera hac\u00eda que subieran muy cerca, se volvi\u00f3 hacia \u00e9l y lo acorral\u00f3. Sin piedad, llev\u00f3 la mano al bulto de su entrepierna, apoy\u00f3 sus pechos en su torso. Su lengua busc\u00f3 la manera de abrir sus labios. Y sonri\u00f3 con lascivia cuando \u00e9l correspondi\u00f3.<\/p>\n<p>No tard\u00f3 en tener su erecci\u00f3n entre los dedos. Su piel caliente se perlaba en sudor. Los jadeos sustitu\u00edan ya la respiraci\u00f3n pausada. Cometi\u00f3 el error de apartarse para tomar aire y Dragomir la fren\u00f3 cuando quiso volver al abrazo de sus besos.<\/p>\n<p>\u2014Buen intento \u2014le murmur\u00f3, con una sonrisa que dejaba entrever admiraci\u00f3n\u2014. Pero no nos distraigamos de la lecci\u00f3n de hoy.<\/p>\n<p>\u2014La relatividad \u2014dijo Mar\u00eda, con cierto enojo.<\/p>\n<p>\u2014La relatividad del placer y el dolor.<\/p>\n<p>Abri\u00f3 la pesada puerta de madera y entraron en la alcoba. Abandon\u00f3 su enfado por el cambio de marchas y estudio con inter\u00e9s la habitaci\u00f3n. Sobria, casi monacal. Una cama grande y antigua, con columnas de madera torneada, donde deb\u00eda haber un dosel que ya no exist\u00eda. Una alfombra turca con motivos florales muy sencillos, un escritorio con una silla, que era la \u00fanica concesi\u00f3n a la modernidad, y una biblioteca. Una maravillosa biblioteca.<\/p>\n<p>\u2014Puedes entrar aqu\u00ed siempre que quieras \u2014dijo Drago, cuando vio su embelesamiento al tocar los libros. Desliz\u00f3 el \u00edndice por los lomos hasta dar con un tomo en concreto. Busc\u00f3 una p\u00e1gina en concreto y ley\u00f3\u2014: \u00abSolamente a trav\u00e9s del dolor puede alcanzarse el placer\u00bb \u2014Alz\u00f3 los ojos, esperando.<\/p>\n<p>\u2014Marqu\u00e9s de Sade.<\/p>\n<p>\u2014<em>Tr\u00eas bien, mademoiselle!<\/em><\/p>\n<p>Mar\u00eda no contest\u00f3. Acababa de descubrir unos objetos, alineados con su precisi\u00f3n de un neurocirujano, sobre la mesa de madera.<\/p>\n<p>Unos grilletes de acero, que parec\u00edan de otra \u00e9poca.<\/p>\n<p>Un plumero con mango de madera y el remate de una borla de plata en su extremo.<\/p>\n<p>Una fusta de cuero, con el mismo remate en plata.<\/p>\n<p>\u2014\u00bfVas a utilizar eso conmigo?<\/p>\n<p>\u00c9l ignor\u00f3 el tono tembloroso y suplicante que se hab\u00eda escapado de entre sus labios.<\/p>\n<p>\u2014Elije palabra de seguridad.<\/p>\n<p>El cambio en su tono de voz obr\u00f3 el sortilegio de una corriente de deseo. Trag\u00f3 saliva y entreabri\u00f3 los labios para dejar escapar el aire. Se tom\u00f3 un par de segundos para ocultar su desaz\u00f3n.<\/p>\n<p>\u2014Banje.<\/p>\n<p>\u00c9l dej\u00f3 que una sonrisa tenue se deslizara en sus labios severos y baj\u00f3 la guardia. Retuvo la respiraci\u00f3n cuando sus dedos comenzaron a desabotonar el vestido veraniego.<\/p>\n<p>\u2014Has ido a la playa de Banje.<\/p>\n<p>Cerr\u00f3 los ojos. Los labios masculinos se posaron en su hombro. Mar\u00eda sab\u00eda que aquella suavidad presagiaba que despu\u00e9s se desatar\u00eda la tormenta. Cuando dibuj\u00f3 la l\u00ednea de su hombro ya desnudo con la lengua y remat\u00f3 la caricia con un beso en lo alto del cuello, su cabeza se lade\u00f3 sin control.<\/p>\n<p>\u2014Sabes a sal. Y el sol te ha quemado la piel \u2014Abri\u00f3 los ojos al ver que se alejaba de ella y busc\u00f3 los objetos sobre la mesa. Un escalofr\u00edo la recorri\u00f3 al ver que cog\u00eda uno de ellos entre las manos. Temor. Excitaci\u00f3n. A veces eran lo mismo.<\/p>\n<p>Suspir\u00f3 con cierto alivio al ver que llevaba el plumero en la mano izquierda. La derecha, la manten\u00eda en el bolsillo en una postura displicente.<\/p>\n<p>\u2014Me he dado un ba\u00f1o en la playa.<\/p>\n<p>El vestido pend\u00eda de sus caderas, sus pechos se alzaban con el ritmo agitado de su respiraci\u00f3n. Dragomir describ\u00eda c\u00edrculos en torno a su figura, de pie y desvalida. Un tibur\u00f3n que rodea y estudia su presa. Se cubri\u00f3 con los antebrazos para fortalecer sus defensas.<\/p>\n<p>\u2014\u00bfDesnuda?<\/p>\n<p>No hab\u00eda reproche en sus palabras, tan solo una curiosidad desapasionada.<\/p>\n<p>Se sonroj\u00f3 y dio un respingo al ver que \u00e9l le retiraba las manos de delante de los pechos y le bajaba de un tir\u00f3n el sujetador. Desliz\u00f3 las plumas sobre ellos en un roce tenue que evitaba los pezones erectos. La suavidad de su tacto gener\u00f3 un cosquilleo que viaj\u00f3 al centro de su sexo. Negras, con un toque tornasolado a la luz. La respuesta de su piel, magnificada por estar sensible y quemada por el sol la inst\u00f3 a apartarlas.<\/p>\n<p>\u2014Quieta \u2014orden\u00f3 Dragomir.<\/p>\n<p>Sus dedos se detuvieron sobre las plumas y las acarici\u00f3. Untuosas, delicadas.<\/p>\n<p>\u2014Me molesta. Estoy quemada \u2014protest\u00f3. Abandon\u00f3 el plumero y dej\u00f3 caer las manos a ambos lados de sus caderas. Incapaz de mantenerlas quietas, tirone\u00f3 del vestido para que cayese al suelo y sonri\u00f3. La determinaci\u00f3n de Dragomir flaqueaba.<\/p>\n<p>\u2014No. Me he ba\u00f1ado en ropa interior. Aun estoy mojada \u2014provoc\u00f3.<\/p>\n<p>Su agilidad la pill\u00f3 por sorpresa. En un segundo, sus mu\u00f1ecas estaban retenidas en la garra f\u00e9rrea de su mano. El plumero hab\u00eda ca\u00eddo al suelo con el sonido seco del pomo de zinc contra la madera. La estrechaba de frente contra su cuerpo y la otra mano se desliz\u00f3 en el interior de sus bragas.<\/p>\n<p>\u2014As\u00ed veo. Est\u00e1s mojada \u2014Sus largos dedos de neurocirujano incursionaron entre sus nalgas y alcanzaron su sexo desde atr\u00e1s. Jade\u00f3. Describi\u00f3 un c\u00edrculo firme en su entrada e introdujo el dedo en su interior. El latigazo de placer la hizo tambalearse y apoy\u00f3 las palmas en sus pectorales.<\/p>\n<p>\u2014Dragomir, por favor.<\/p>\n<p>Acarici\u00f3 sus pezones a trav\u00e9s de la tela de la camisa y el la sujet\u00f3 de las mu\u00f1ecas de nuevo. Alz\u00f3 las cejas negras y tupidas.<\/p>\n<p>\u2014He dicho quieta.<\/p>\n<p>\u2014No soy capaz. Sabes que no puedo mantener las manos lejos de ti \u2014dijo con voz mimosa. Era una confesi\u00f3n estudiada, que buscaba aplacarlo. Lo mir\u00f3 a los ojos, entorn\u00f3 levemente los suyos\u2026 y encerr\u00f3 con avidez el dedo que incursionaba en su interior. Un suave gemido, un peque\u00f1o ladeo de su cara, una sutil sonrisa entre el desaf\u00edo y el placer, entre la relatividad de qui\u00e9n domina y qui\u00e9n es dominado.<\/p>\n<p>\u2014Tengo el remedio perfecto para eso.<\/p>\n<p>Abandon\u00f3 su sexo sin ceremonias y Mar\u00eda inspir\u00f3 con brusquedad. Imprimi\u00f3 a su mirada toda la furia y ofensa de la que fue capaz, odiaba cuando la dejaba a medias. No pudo reprimir un jadeo al verlo introducir aquel dedo en su boca y saborear la esencia de su sexo, mientras con la otra mano cog\u00eda los grilletes sobre la mesa. \u00bfD\u00f3nde estaba la fusta que hab\u00eda visto al llegar?<\/p>\n<p>La espos\u00f3 cuidando que el metal no se hundiera en la piel sensible y Mar\u00eda alz\u00f3 las mu\u00f1ecas. Eran pesadas, de un color plata envejecido, con arabescos tallados en la parte m\u00e1s ancha.<\/p>\n<p>\u2014Parecen un instrumento de tortura \u2014murmur\u00f3 al tensar la cadenilla y comprobar que no eran un juguete.<\/p>\n<p>\u2014En cierto modo, lo son. Porque facilitan la tortura al verdugo.<\/p>\n<p>Alz\u00f3 la mirada, escandalizada. No hab\u00eda en su expresi\u00f3n ni rastro de hilaridad. De nuevo la balanza se inclin\u00f3 hacia el temor, aunque de sus muslos emanaba un fuego que siquiera el miedo pod\u00eda disipar.<\/p>\n<p>\u2014Sabes que no me gusta que me aten.<\/p>\n<p>\u2014En las ataduras encontrar\u00e1s liberaci\u00f3n, <em>slatka djevojka<\/em> \u2013hizo una pausa, y repiti\u00f3 en perfecto castellano\u2014, linda ni\u00f1a. \u2014Se acerc\u00f3 de nuevo a ella, pos\u00f3 los labios en los suyos y la bes\u00f3 con una dulzura imposible para su cuerpo de guerrero\u2014. D\u00e9jate llevar \u2014susurr\u00f3 sobre ellos.<\/p>\n<p>Y as\u00ed lo hizo. Sus mu\u00f1ecas se alzaron cuando \u00e9l atrap\u00f3 la cadenilla de los grilletes con un mosquet\u00f3n, oculto en el baldaqu\u00edn de la cama. Inc\u00f3moda, prefiri\u00f3 arrodillarse sobre el colch\u00f3n a alzarse de puntillas. La expectaci\u00f3n la empujaba a hiperventilar, mientras las plumas recorr\u00edan los arcos de sus costillas, los pezones duros y erectos, la piel de las espalda enrojecida por el sol.<\/p>\n<p>La lentitud de sus caricias de porcelana la estaba volviendo loca y se retorci\u00f3 contra los grilletes.<\/p>\n<p>\u2014F\u00f3llame, Dragomir.<\/p>\n<p>\u2014As\u00ed no se piden las cosas.<\/p>\n<p>\u2014F\u00f3llame, por favor \u2014jade\u00f3. Las plumas se agitaron sobre el vello que cubr\u00eda su monte de Venus y abri\u00f3 las rodillas para exponer la carnada.<\/p>\n<p>\u2014P\u00eddemelo bien \u2014insisti\u00f3. La tortura continuaba entre sus muslos abiertos. El plumero rozaba y tentaba su sexo al l\u00edmite de la desesperaci\u00f3n.<\/p>\n<p>Mar\u00eda abri\u00f3 los ojos y los clav\u00f3 en la mirada oscura de su verdugo.<\/p>\n<p>\u2014Necesito correrme, <em>Se\u00f1or<\/em> \u2014dijo, imprimiendo cierta sorna al apelativo, al recordar las instrucciones de la Moleskine.<\/p>\n<p>\u00c9l detuvo el movimiento del plumero. Se dir\u00eda que estudiaba la situaci\u00f3n. Ponderaba si darle lo que le ped\u00eda. Volvi\u00f3 a meter la mano en el bolsillo y Mar\u00eda resopl\u00f3 con irritaci\u00f3n. Como por arte de magia, la fusta apareci\u00f3 frente a ella entre sus manos.<\/p>\n<p>\u2014Te dar\u00e9 lo que pides. Abre m\u00e1s las piernas.<\/p>\n<p>Se aferr\u00f3 a los grilletes y cerr\u00f3 los ojos, esperando el impacto. Todo su cuerpo se envar\u00f3. Se balanceaba mecida por la fuerza de sus jadeos. Tal vez fueron poco segundos, pero duraron una eternidad.<\/p>\n<p>\u2014\u00a1Drago! \u2014grit\u00f3.<\/p>\n<p>El fustazo sobre su sexo hizo que las contracciones involuntarias se cebaran con su interior.<\/p>\n<p>El segundo, certero sobre su cl\u00edtoris, la enmudeci\u00f3 al absorber la mezcla de placer y dolor.<\/p>\n<p>El tercero gener\u00f3 un orgasmo abrasador y refulgente que la hizo colgar de las mu\u00f1ecas como si fuera de trapo. Todo su cuerpo clamaba por el contacto y \u00e9l la abraz\u00f3, sosteni\u00e9ndola como si fuera et\u00e9rea, mientras abr\u00eda los grilletes. Se permiti\u00f3 derrumbarse en su pecho, mientras la humedad empapaba sus muslos entumecidos, renovando el ardor.<\/p>\n<p>M\u00e1s tarde, en el comedor, mientras devoraba la <em>Pasticada<\/em> bajo la mirada atenta de Dragomir, se dio cuenta de que \u00e9l tomaba su caf\u00e9. Conocedora de sus rutinas despu\u00e9s de cinco d\u00edas juntos, frunci\u00f3 la nariz con curiosidad. Mientras la torturaba con el plumero, habr\u00eda jurado que hab\u00edan pasado horas.<\/p>\n<p>\u2014\u00bfCu\u00e1nto tiempo ha pasado desde que llegu\u00e9? Siempre tomas el caf\u00e9 a las cuatro. No puede ser.<\/p>\n<p>\u00abLa lecci\u00f3n est\u00e1 aprendida\u00bb.<\/p>\n<p>\u00c9l solo sonri\u00f3.<\/p>\n<p style=\"text-align: center;\"><a class=\"twitter-share-button\" href=\"https:\/\/twitter.com\/share?ref_src=twsrc%5Etfw\" data-show-count=\"false\">Comp\u00e1rteme con un Re-Tweet<\/a><script async src=\"https:\/\/platform.twitter.com\/widgets.js\" charset=\"utf-8\"><\/script><\/p>\n<p>Ya puedes leer la segunda parte aqu\u00ed:\u00a0<a href=\"https:\/\/lelo.com\/es\/blog\/relatos-eroticos-negacion-del-orgasmo\/\"><strong>El Castillo. Parte 2: Barbacana \u2013 Relato er\u00f3tico<\/strong><\/a><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Entra en un nuevo mundo de placer, con esta serie de cuatro relatos er\u00f3ticos, firmados por la grandiosa Mimmi Kass e inspirados por la Colecci\u00f3n Aniversario de LELO. Cuatro historias para conmemorar nuestros quince a\u00f1os de existencia; cuatro episodios en los que viajar\u00e1s hacia el deleite; a las entra\u00f1as de un castillo, que representa el muro que oculta nuestras fantas\u00edas y que nos impide ver la senda de una er\u00f3tica distinta, genuina, libre. 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