{"id":11645,"date":"2018-08-03T09:49:42","date_gmt":"2018-08-03T09:49:42","guid":{"rendered":"https:\/\/dev.lelo.com\/es\/blog\/?p=11645"},"modified":"2026-02-15T07:14:39","modified_gmt":"2026-02-15T06:14:39","slug":"relatos-eroticos-estimulacion-anal","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.lelo.com\/es\/blog\/relatos-eroticos-estimulacion-anal\/","title":{"rendered":"El Castillo. Parte 3: La Capilla \u2013 Relato er\u00f3tico"},"content":{"rendered":"<p>Descubre el siguiente episodio del viaje BDSM de Mar\u00eda. En este relato, Mimmi Kass promete estimulaci\u00f3n anal, <a href=\"https:\/\/lelo.com\/es\/blog\/bdsm-spanking\/\"><strong>spanking<\/strong><\/a> y, quiz\u00e1, algo m\u00e1s, como hitos sexuales de una tetralog\u00eda elegant\u00edsima, que ya est\u00e1n disfrutando decenas de miles de hispanohablantes.<\/p>\n<h6>Si te los perdiste, puedes comenzar esta historia er\u00f3tica desde los relatos previos:<\/h6>\n<h6><a href=\"https:\/\/lelo.com\/es\/blog\/relatos-eroticos-iniciacion-al-bdsm\/\"><strong>El Castillo. Parte 1: Puente levadizo<\/strong><\/a><\/h6>\n<h6><a href=\"https:\/\/lelo.com\/es\/blog\/relatos-eroticos-negacion-del-orgasmo\/\"><strong>El Castillo. Parte 2: Barbacana<\/strong><\/a><\/h6>\n<p><em>Sigue leyendo\u2026<\/em><\/p>\n<p><img fetchpriority=\"high\" decoding=\"async\" class=\"aligncenter wp-image-17988 size-full\" title=\"El Castillo. Parte 3: La Capilla \u2013 Relato er\u00f3tico\" src=\"https:\/\/lelo.com\/es\/blog\/wp-content\/uploads\/2018\/08\/El-Castillo-Parte-3-La-Capilla-\u2013-Relato-erotico.jpg\" alt=\"Relatos er\u00f3ticos\" width=\"850\" height=\"425\" srcset=\"https:\/\/www.lelo.com\/es\/blog\/wp-content\/uploads\/2018\/08\/El-Castillo-Parte-3-La-Capilla-\u2013-Relato-erotico.jpg 850w, https:\/\/www.lelo.com\/es\/blog\/wp-content\/uploads\/2018\/08\/El-Castillo-Parte-3-La-Capilla-\u2013-Relato-erotico-300x150.jpg 300w, https:\/\/www.lelo.com\/es\/blog\/wp-content\/uploads\/2018\/08\/El-Castillo-Parte-3-La-Capilla-\u2013-Relato-erotico-768x384.jpg 768w\" sizes=\"(max-width: 850px) 100vw, 850px\" \/><\/p>\n<h4 style=\"text-align: center;\"><strong>El Castillo. Parte 3: La Capilla<\/strong><\/h4>\n<p>Cada vez que Dragomir se ausentaba del castillo, Mar\u00eda aprovechaba para recorrer cada rinc\u00f3n de piedra y descubrir sus secretos. Desde la zona rehabilitada para su uso, que encerraba tesoros en los lugares m\u00e1s inesperados \u2014una fuente de piedra en lugar de la tina de un lavabo, una l\u00e1mpara de hierro forjado que, en lugar de velas, iluminaba con unos modernos leds\u2014, hasta el \u00e1rea en la que se hab\u00edan iniciado los trabajos de restauraci\u00f3n.<\/p>\n<p>Dragomir hab\u00eda confesado que su sesi\u00f3n en el calabozo le hab\u00eda servido para asumir por fin la tarea de recuperar la fortaleza de su familia.<\/p>\n<p>\u00ab\u2014Si no hago algo, terminar\u00e1 por caerse a pedazos \u2014gru\u00f1\u00f3 ante la pregunta de Mar\u00eda de cu\u00e1l era el futuro que le esperaba a aquella zona tan deteriorada del castillo\u2014. Ma\u00f1ana contactar\u00e9 a la empresa de restauraci\u00f3n\u00bb.<\/p>\n<p>Ten\u00eda una labor tit\u00e1nica por delante. Y Mar\u00eda estaba feliz por haber sido parte del cambio.<\/p>\n<p>Lo cierto era que Dragomir compart\u00eda con ella cada vez m\u00e1s parcelas de su intimidad. Ya no restring\u00eda sus idas y venidas ni coartaba su libertad a la hora de comer, vestirse o incluso buscar sexo con \u00e9l. Llevaba tres semanas junto a su mentor, y jam\u00e1s pens\u00f3 que unas vacaciones que se promet\u00edan formativas tendr\u00edan todo tipo de aprendizaje salvo la neurociencia.<\/p>\n<p>Entr\u00f3 al s\u00f3tano apenas iluminado por unas ventanas estrechas en el que estaba la cocina y sonri\u00f3 a la mujer que siempre la gobernaba.<\/p>\n<p>\u2014<em>Dobro poslijepodne, Antonija!<\/em> \u2014dio las buenas tardes con una pronunciaci\u00f3n casi perfecta, tras tres semanas de hacer casi siempre lo mismo a aquella hora: buscar el caf\u00e9 para compartirlo con Dragomir en el sal\u00f3n.<\/p>\n<p>\u2014<em>Kasat \u0107e\u0161, djevojka!<\/em> \u2014respondi\u00f3 la anciana, se\u00f1al\u00e1ndola con un dedo \u00edndice acusador. Mar\u00eda solo capt\u00f3 el vocablo \u00abdjevojka\u00bb, ni\u00f1a, porque Dragomir lo utilizaba a menudo con ella, y compuso una expresi\u00f3n de desconcierto\u2014. Tarrrde, es tarrrde \u2014dijo con \u00e9nfasis, mientras empujaba sobre la mesa la bandeja con el caf\u00e9 y los dulces.<\/p>\n<p>Mar\u00eda sonri\u00f3 ante el alegato airado de la mujer, que cuidaba de Dragomir como si fuera una abuela consentidora. Se dirigi\u00f3 al sal\u00f3n, pero estaba vac\u00edo. \u00c9l no estaba all\u00ed. Ech\u00f3 un vistazo a su reloj de pulsera. Antonija ten\u00eda raz\u00f3n, eran pasadas las cinco. Se hab\u00eda retraso en su tarea, y no ten\u00eda demasiadas, m\u00e1s de una hora. Sab\u00eda que Dragomir la disciplinar\u00eda de alg\u00fan modo por aquella tardanza. Sonri\u00f3. No pod\u00eda desearlo m\u00e1s.<\/p>\n<p>Aferr\u00f3 la bandeja con ambas manos y subi\u00f3 por la estrecha escalera de caracol que acced\u00eda a su alcoba. La puerta estaba entornada y el silencio, normalmente ocupado por m\u00fasica cl\u00e1sica o alguna aria, llenaba todo el torre\u00f3n. Un murmullo repetitivo, que ululaba en una lengua desconocida y que no era croata, llam\u00f3 su atenci\u00f3n. Empuj\u00f3 tan solo unos cent\u00edmetros la puerta, lo justo para mirar en el interior de la habitaci\u00f3n.<\/p>\n<p>Dragomir estaba arrodillado sobre una alfombrilla de color tostado que destacaba sobre la piedra. Con los ojos cerrados, se inclin\u00f3 hasta que su frente toc\u00f3 el suelo y segu\u00eda murmurando, como en trance, aquella letan\u00eda. Se sent\u00f3 sobre sus rodillas antes de ponerse de pie.<\/p>\n<p>Mar\u00eda tard\u00f3 a\u00fan unos minutos en darse cuenta de que estaba rezando.<\/p>\n<p>Lo observ\u00f3 tras la puerta entreabierta, inm\u00f3vil con la bandeja entre las manos, que ya comenzaba a embotarle los m\u00fasculos de los brazos. Dragomir volvi\u00f3 a inclinarse al menos cuatro veces m\u00e1s, antes de quedar sentado sobre sus talones y mirar primero a la derecha y despu\u00e9s a la izquierda. Se incorpor\u00f3 y camin\u00f3 hacia la ventana por donde entraba a raudales el sol de la tarde.<\/p>\n<p>\u2014No quer\u00eda interrumpirte \u2014dijo Mar\u00eda, algo cohibida, cuando por fin decidi\u00f3 entrar a la habitaci\u00f3n. Las cejas negras e hirsutas de Dragomir se irguieron con sorpresa y una sonrisa tenue se desliz\u00f3 de sus labios\u2014. Ha sido precioso.<\/p>\n<p>\u2014\u00bfEstabas espi\u00e1ndome? \u2014dijo \u00e9l con tono divertido. Mar\u00eda le devolvi\u00f3 la sonrisa y se encogi\u00f3 de hombros.<\/p>\n<p>\u2014Parec\u00edas estar meditando \u2014Sirvi\u00f3 el caf\u00e9 y le llev\u00f3 la taza junto a una peque\u00f1a servilleta de tela. \u00c9l agradeci\u00f3 el gesto con un beso breve en sus labios\u2014. \u00bfO estabas rezando?<\/p>\n<p>\u2014Rezar\u2026meditar\u2026a veces es lo mismo \u2014respondi\u00f3 Dragomir tras dar un sorbo al l\u00edquido ya tibio\u2014. Lo importante es conseguir cierta paz en el esp\u00edritu.<\/p>\n<p>Mar\u00eda dej\u00f3 escapar un ronquido incr\u00e9dulo.<\/p>\n<p>\u2014\u00bfPaz en el esp\u00edritu? Jam\u00e1s hubiese cre\u00eddo que un cient\u00edfico, adem\u00e1s cirujano, de tu calibre \u2014dijo ella con cierto cinismo\u2014, fuese religioso.<\/p>\n<p>Dragomir se sent\u00f3 en el alf\u00e9izar de la ventana con la taza de caf\u00e9 entre las manos. Mar\u00eda se fij\u00f3 en lo juvenil de su postura y en aquellos pies descalzos sobre la piedra. Nunca hab\u00eda pensado en que fuesen una parte atractiva del cuerpo masculino, hasta que estuvo postrada ante los de \u00e9l. Sonri\u00f3. Besar sus empeines como signo de devoci\u00f3n y sumisi\u00f3n hab\u00eda marcado un antes y un despu\u00e9s entre ellos.<\/p>\n<p>\u2014Justamente es el exceso de ciencia, lo tangible, lo asible con los dedos, lo reproducible en un experimento, lo basado en la evidencia, lo que me empuja a buscar un equilibrio con algo m\u00e1s \u2014dijo \u00e9l, interrumpiendo su arrobamiento\u2014. \u00bfT\u00fa no sientes esa necesidad?<\/p>\n<p>La contemplaba con curiosidad, se dir\u00eda que quer\u00eda conocer aquella faceta tan \u00edntima de ella. Mar\u00eda medit\u00f3 por unos minutos su respuesta mientras se acomodaba junto a \u00e9l en la ventana. Se asom\u00f3, agarrada a su brazo, la ca\u00edda ser\u00eda considerable.<\/p>\n<p>\u2014No lo s\u00e9. Cuando era peque\u00f1a, estudi\u00e9 en un colegio de monjas. Hice la comuni\u00f3n y estaba metida en un grupo de oraci\u00f3n \u2014Intent\u00f3 componer una respuesta completa y sincera\u2014. Pero a medida que crec\u00eda, fui cuestionando todo lo aprendido y no hice la confirmaci\u00f3n. Y cuando sal\u00ed del colegio, no volv\u00ed a pisar una iglesia\u2026 salvo para las bodas de los amigos.<\/p>\n<p>\u2014\u00bfNo cultivas nada tu lado espiritual?<\/p>\n<p>\u2014No \u2014Se encogi\u00f3 de hombros\u2014. Salvo que consideres las clases de yoga kundalini como cultivo de lo espiritual \u2014brome\u00f3, trazando con los brazos la figura del saludo al sol\u2014. \u00bfT\u00fa eres musulm\u00e1n?<\/p>\n<p>Ahora fue \u00e9l quien se encogi\u00f3 de hombros.<\/p>\n<p>\u2014Me considero musulm\u00e1n porque fue la religi\u00f3n en la que fui criado. Mi madre era bosnia musulmana, bastante devota. Mi padre, croata y cat\u00f3lico mediocre \u2014la se\u00f1al\u00f3 a ella\u2014, como t\u00fa. El <em>salat<\/em> me aporta paz y quietud. Momentos de recogimiento.<\/p>\n<p>\u2014Parece mentira que, con el animal sexual que eres, le des tanta importancia a lo espiritual.<\/p>\n<p>\u2014Ah, pero no hay carne sin esp\u00edritu \u2014dijo Dragomir con una sonrisa perversa. Mar\u00eda se estremeci\u00f3 con la expectaci\u00f3n de saber que hab\u00eda apretado un bot\u00f3n de ignici\u00f3n en su mente privilegiada\u2014. Y eso ocurre en todas las religiones.<\/p>\n<p>\u2014No en el catolicismo \u2014asegur\u00f3 ella, entre risas.<\/p>\n<p>\u2014\u00bfSeguro? \u2014insisti\u00f3 Dragomir. Al ver que ella no a\u00f1ad\u00eda nada m\u00e1s, se acerc\u00f3 hasta la peque\u00f1a biblioteca de su habitaci\u00f3n y desliz\u00f3 el \u00edndice por los lomos hasta dar con un tomo de tapas duras, con una encuadernaci\u00f3n en cuero rojizo delineado en oro.<\/p>\n<p>\u2014\u00bfMe vas a hacer estudiar? \u2014protest\u00f3 Mar\u00eda. Puso los ojos en blanco. Hac\u00eda poco que hab\u00eda acabado por fin el libro sobre la guerra de Croacia.<\/p>\n<p>\u2014No. Vamos a cultivar tu lado espiritual. Ven conmigo.<\/p>\n<p>Salieron del castillo. El sol de la tarde picaba a\u00fan con fuerza en la piel. La tierra seca de color ocre emit\u00eda un resplandor que desdibujaba el paisaje como si fuera un espejismo y cruj\u00eda bajo sus pies. Descendieron por un camino lateral hacia una peque\u00f1a capilla de piedra.<\/p>\n<p>\u2014\u00bfRom\u00e1nica? \u2014pregunt\u00f3 Mar\u00eda al ver la rudimentaria estructura, que, sin embargo, encerraba una belleza sencilla en los arcos ojivales de la puerta y una \u00fanica ventana.<\/p>\n<p>Dragomir asinti\u00f3. Abri\u00f3 la puerta con una pesada llave de bronce y la dej\u00f3 entrar primero. Mar\u00eda camin\u00f3 hasta el centro de la peque\u00f1a iglesia vac\u00eda. No ten\u00eda bancos, ni im\u00e1genes, ni flores. Una cruz r\u00fastica de canter\u00eda, con los bordes desgastados por el paso del tiempo, se alzaba solitaria en el \u00e1bside. A sus pies, un altar tambi\u00e9n de piedra recib\u00eda estrat\u00e9gicamente el haz de luz que entraba por la ventana.<\/p>\n<p>\u2014Es maravillosa \u2014dijo en un susurro, que se amplific\u00f3 como en una c\u00e1mara de resonancia.<\/p>\n<p>\u2014Desn\u00fadate, <em>slatka djevojka<\/em>.<\/p>\n<p>\u2014\u00bfAqu\u00ed? \u2014respondi\u00f3 ella, con un parpadeo sorprendido.<\/p>\n<p>\u2014No significa nada para ti, \u00bfno es as\u00ed? \u2014dijo \u00e9l con una sonrisa perversa\u2014. Desn\u00fadate para m\u00ed.<\/p>\n<p>Mar\u00eda se descalz\u00f3 y avanz\u00f3 unos pasos. Fue en ese momento cuando advirti\u00f3 que la maleta de cuero negro, que siempre los acompa\u00f1aba en sus sesiones, reposaba junto a los pilares del altar. Se relami\u00f3. Dragomir la abri\u00f3 sobre el altar y la sola visi\u00f3n del cuero negro, junto con el chasquido de la cremallera al abrirse, hicieron que su sexo se tensara. El silencio sacro del lugar la hizo estremecerse mientras de desprend\u00eda del vestidito de verano y lo dejaba caer, intimidada porque los convencionalismos de su educaci\u00f3n todav\u00eda la restring\u00edan. Mar\u00eda se detuvo un momento para que \u00e9l admirase el conjunto de encaje blanco que llevaba, pero Dragomir parec\u00eda buscar algo en el libro y no le prestaba ninguna atenci\u00f3n.<\/p>\n<p>Abandon\u00f3 las bragas y el sujetador sobre el vestido y avanz\u00f3 un poco m\u00e1s. Siempre que ella estaba desnuda y \u00e9l completamente vestido sent\u00eda una extra\u00f1a vulnerabilidad. Un punto de humillaci\u00f3n que la excitaba sobremanera. Le otorgaba a su mentor un pelda\u00f1o m\u00e1s en la dominaci\u00f3n de su cuerpo y de su mente. Y ella ya se hab\u00eda rendido a aquella superioridad.<\/p>\n<p>Aunque eso no quer\u00eda decir que dejase de provocarlo. Subi\u00f3, con un contoneo de sus caderas, los cuatro pelda\u00f1os que los separaban y, con el \u00edndice apoyado en el libro, lo baj\u00f3 hasta descubrir los ojos negros de Dragomir. \u00c9l se apoyaba en el altar con las piernas abiertas y se hizo un hueco entre sus muslos. Se estrech\u00f3 contra \u00e9l, de manera que el libro qued\u00f3 apretado por sus pechos contra el torso masculino.<\/p>\n<p>\u2014Ya estoy desnuda, <em>Se\u00f1or<\/em>.<\/p>\n<p>Imprim\u00eda a ese \u00abSe\u00f1or\u00bb todo el descaro, la lascivia y la provocaci\u00f3n que resid\u00eda en su esp\u00edritu. Pos\u00f3 sus labios en los de \u00e9l y lo incit\u00f3 a besarla lami\u00e9ndolos con suavidad. \u00c9l la bes\u00f3 con devoci\u00f3n durante unos segundos y la apart\u00f3.<\/p>\n<p>\u2014No nos distraigamos de la lecci\u00f3n. Lee aqu\u00ed \u2014Dispuso del libro de tal manera que tuvo que inclinarse sobre el altar de piedra para alcanzarlo.<\/p>\n<p>\u2014\u00bfQu\u00e9 es? \u2014pregunt\u00f3 Mar\u00eda, al ver las hojas amarillentas.<\/p>\n<p>\u2014Es <em>El \u00e9xtasis de Santa Teresa<\/em>. Quiero que leas desde aqu\u00ed \u2014Su dedo marc\u00f3 la primera l\u00ednea de un p\u00e1rrafo\u2014. Pero empezar\u00e1s cuando yo te lo indique.<\/p>\n<p>Mar\u00eda aprovech\u00f3 para leer la p\u00e1gina inmediatamente anterior y sonri\u00f3. La religiosa advert\u00eda que iba a describir uno de sus trances, y se disculpaba por escribir con tanto detalle, pero prefer\u00eda hacerlo as\u00ed al no tener ninguna indicaci\u00f3n. Cuando ya llegaba al p\u00e1rrafo en cuesti\u00f3n, que se pon\u00eda de lo m\u00e1s interesante, se recost\u00f3 sobre los codos sin importar que sus pechos rozaran la piedra fr\u00eda. Casi se agradec\u00eda despu\u00e9s del calor del exterior.<\/p>\n<p>\u2014\u00a1Ay! \u2014grit\u00f3 tras el impacto inesperado en el trasero de un azote. El golpe reson\u00f3 amplificado por la b\u00f3veda de piedra. Se volvi\u00f3 ultrajada\u2014. \u00bfA qu\u00e9 viene eso?<\/p>\n<p>Dragomir sosten\u00eda entre las manos una paleta de cuero. Reconoci\u00f3 al instante ese pomo labrado en plateado de aquella maleta infernal, que terminar\u00eda por hacerle perder la cordura.<\/p>\n<p>\u2014Ya sabes que no me gusta que me hagan esperar. \u00bfO es que has olvidado la lecci\u00f3n de la relatividad del tiempo? \u2014pregunt\u00f3, con aquella sonrisa que humedec\u00eda su sexo. Ella apret\u00f3 los labios y neg\u00f3 con la cabeza. \u00bfC\u00f3mo olvidarla?<\/p>\n<p>\u2014Vu\u00e9lvete. Y lee \u2014orden\u00f3.<\/p>\n<p>El cuerpo de Mar\u00eda se inflam\u00f3 en rebeli\u00f3n y lujuria, pero obedeci\u00f3. Se inclin\u00f3 y apoy\u00f3 los antebrazos sobre el altar, a ambos lados del libro, y se aferr\u00f3 a la piedra. La aspereza del borde hizo que las yemas de los dedos ardieran. Sus pechos ahora estaban casi aplastados sobre la superficie basta y rugosa.<\/p>\n<p>\u2014\u00a1Drago! \u2014grit\u00f3, al recibir un nuevo impacto. Y otro m\u00e1s.<\/p>\n<p>\u2014Lee. Mar\u00eda \u2014indic\u00f3 \u00e9l, con paciencia\u2014. En alto.<\/p>\n<p>Un gemido escap\u00f3 de los labios femeninos al sentir el mordisco de cuero, justo sobre el encuentro de los gl\u00fateos. Su ano y su sexo palpitaron al ritmo de los latidos de su coraz\u00f3n desbocado.<\/p>\n<p>\u2014\u00abQuiso el Se\u00f1or que viese aqu\u00ed algunas veces esta visi\u00f3n: ve\u00eda un \u00e1ngel cabe m\u00ed hacia el lado izquierdo, en forma corporal, lo que no suelo ver sino por maravilla\u2026\u00bb \u2014recit\u00f3 Mar\u00eda, con la voz entrecortada por la excitaci\u00f3n. Su voz se ralentiz\u00f3 al creer que iba a recibir un nuevo azote, pero Dragomir hab\u00eda detenido su deliciosa tortura y escuchaba atento su dicci\u00f3n.<\/p>\n<p>\u2014\u00ab[\u2026] Ve\u00edale en las manos un dardo de oro largo, y al fin del hierro me parec\u00eda tener un poco de fuego\u00bb. Vaya con Santa Teresa \u2014barbot\u00f3 Mar\u00eda, al visualizar al \u00e1ngel descrito no con una lanza, sino con una poderosa erecci\u00f3n\u2014. \u00a1Joder! \u2014grit\u00f3 de nuevo, cuando Dragomir aplic\u00f3 un nuevo correctivo.<\/p>\n<p>\u2014No interrumpas la lectura, mi dulce ni\u00f1a, lo est\u00e1s haciendo muy bien.<\/p>\n<p>Mar\u00eda no continu\u00f3. Volvi\u00f3 la cabeza al ver que estudiaba el contenido de la maleta y se asom\u00f3 ella tambi\u00e9n. Unas bolas de silicona suave, de di\u00e1metro creciente, desde la punta hasta la empu\u00f1adura plateada que sujetaba \u00e9l entre los dedos, le hicieron arrugar la nariz.<\/p>\n<p>\u2014\u00bfQu\u00e9 es?<\/p>\n<p>\u2014Son unas bolas tailandesas. Anales \u2014aclar\u00f3 al ver que ella no se deshac\u00eda de su gesto extra\u00f1ado\u2014. Un l\u00edmite que derribaremos hoy.<\/p>\n<p>Mar\u00eda apret\u00f3 las nalgas en un gesto inconsciente. A\u00fan le ard\u00edan por el tratamiento anterior, pero Dragomir sab\u00eda lo que hac\u00eda y siempre tuvo curiosidad por explorar aquel orificio prohibido. \u00c9l la miraba a los ojos, esperando su consentimiento. Mar\u00eda asinti\u00f3.<\/p>\n<p>\u2014Lee, entonces.<\/p>\n<p>Hab\u00eda perdido por completo el hilo de la descripci\u00f3n de Santa Teresa. Se aclar\u00f3 la garganta, porque Dragomir estaba justo tras ella, y le masajeaba ambas nalgas, abri\u00e9ndolas con las palmas de sus manos, y rozando su ano y su sexo con los dedos impregnados con un lubricante de aroma dulz\u00f3n. La paleta y las bolas anales reposaban muy cerca del libro, y le costaba concentrarse en \u00e9l. Con un esfuerzo, retom\u00f3 su lectura en la frase anterior.<\/p>\n<p>\u2014\u00abVe\u00edale en las manos un dardo de oro largo, y al fin del hierro me parec\u00eda tener un poco de fuego\u00bb. \u2014Dragomir extend\u00eda con delicadeza la humedad sobre su ano y una corriente rabiosa de placer recorri\u00f3 su cuerpo, y tens\u00f3 su sexo hasta el punto del dolor\u2014. \u00abEste me parec\u00eda meter por el coraz\u00f3n algunas veces y que me llegaba a las entra\u00f1as\u00bb. \u2014Not\u00f3 c\u00f3mo introduc\u00eda la primera bola, peque\u00f1a y dura, pero no por el coraz\u00f3n, no. Su culo comenzaba a tragar las esferas. Y lo hac\u00eda con ansia. Con hambre. Con gula. Arque\u00f3 la espalda y gimi\u00f3.<\/p>\n<p>\u2014\u00abAl sacarle, me parec\u00eda las llevaba consigo, y me dejaba toda abrasada en amor grande de Dios\u00bb \u2014solt\u00f3 un jadeo, cuando \u00e9l tir\u00f3 bruscamente de las dos bolas introducidas, y se aferr\u00f3 a la piedra. Su propia esencia se deslizaba por el interior de sus muslos con un calor abrasador.<\/p>\n<p>\u2014Sigue leyendo.<\/p>\n<p>\u2014\u00abEra tan grande el dolor, que me hac\u00eda dar aquellos quejidos\u00bb \u2014gimi\u00f3 de nuevo al sentir otra vez las esferas, esta vez hasta un di\u00e1metro mayor, introducirse en su interior\u2014, \u00aby tan excesiva la suavidad que me pone este grand\u00edsimo dolor, que no hay desear que se quite, ni se contenta el alma con menos que Dios\u00bb.<\/p>\n<p>Dragomir se hab\u00eda detenido, su respiraci\u00f3n tambi\u00e9n era acelerada y err\u00e1tica. Mar\u00eda sab\u00eda que esperaba su aquiescencia para seguir y abri\u00f3 las piernas. Tuvo que alzarse de puntillas para acomodarse sobre el altar. Un anhelo intenso por profundizar la penetraci\u00f3n, abrazarlo en su sexo, hizo que su boca se hiciera agua. Sigui\u00f3 leyendo. Si las palabras de Santa Teresa lo impel\u00edan a continuar, estaba dispuesta a leer el tomo completo.<\/p>\n<p>\u2014\u00abNo es dolor corporal sino espiritual, aunque no deja de participar el cuerpo algo, y aun harto\u00bb \u2014Se identificaba por completo con el relato de la santa. Las bolas dilataban su ano y la ahogaban en placer y dolor. La sensaci\u00f3n de plenitud la sofocaba y su boca se aneg\u00f3 en saliva\u2014. \u00abEs un requiebro tan suave que pasa entre el alma y Dios, que suplico yo a su bondad lo d\u00e9 a gustar a quien pensare que miento\u00bb.<\/p>\n<p>Las \u00faltimas palabras quedaron flotando en el silencio de la capilla, al tiempo que las \u00faltima esfera se deslizaba en su interior. Un anhelo inconcluso, un deseo descarnado y violento, un dolor delicioso y ardiente emanaba de aquel punto de su anatom\u00eda, que no le hab\u00eda generado sino cierto rechazo, hasta hoy.<\/p>\n<p>Frot\u00f3 los muslos uno contra otro, empapados en lubricante y su propia humedad. La necesidad por tener un orgasmo hizo crecer un sentimiento de rencor. Su ano palpitaba. Su sexo vibraba con contracciones involuntarias. Ten\u00eda la piel perlada por el sudor.<\/p>\n<p>\u2014Qu\u00edtame las bolas, Drago \u2014murmur\u00f3, con los labios tr\u00e9mulos. Dej\u00f3 caer el rostro sobre el libro abierto\u2014. No puedo esperar. \u00a1F\u00f3llame!<\/p>\n<p>\u2014No.<\/p>\n<p>El encanto se rompi\u00f3. La voz cortante de Dragomir le hizo regresar bruscamente del prenirvana.<\/p>\n<p>\u2014\u00bfNo?<\/p>\n<p>\u2014No, Mar\u00eda. A m\u00ed tampoco me gusta que me hagan esperar \u2014Rode\u00f3 el altar y se situ\u00f3 frente a ella\u2014. Tienes que aprender que toda desobediencia tendr\u00e1 consecuencias tarde o temprano, cuando menos te lo esperes y en el lugar menos pensado.<\/p>\n<p>Con un tir\u00f3n, recuper\u00f3 el libro de bajo uno de sus antebrazos y lo cerr\u00f3 con un golpe seco. Tambi\u00e9n cerr\u00f3 la maleta, metiendo en ella la paleta de cuero.<\/p>\n<p>\u2014Lecci\u00f3n aprendida \u2014dijo Dragomir. Sali\u00f3 de la capilla y cerr\u00f3 la puerta. Mar\u00eda lo escuch\u00f3 canturrear mientras se alejaba hacia el castillo.<\/p>\n<p>\u2014\u00a1Maldito cabr\u00f3n! \u2014grit\u00f3, furiosa.<\/p>\n<p>Desnuda, ensartada en las bolas, y con un calent\u00f3n descomunal, baj\u00f3 las escaleras y recuper\u00f3 su vestido. Se lo puso y estruj\u00f3 el sujetador y las bragas entre sus dedos imaginando que eran el cuello de Dragomir. Camin\u00f3 hasta la puerta, pero el escozor en su ano y la sensaci\u00f3n de pujo al andar le hicieron entender que no llegar\u00eda muy lejos con las bolas en su interior.<\/p>\n<p>\u2014Esta me la va a pagar \u2014murmur\u00f3.<\/p>\n<p>Respir\u00f3 hondo, cerr\u00f3 los ojos y tir\u00f3 de la bola plateada entre sus gl\u00fateos. Gimi\u00f3 cuando su ano se dilat\u00f3 para dejar salir la primera esfera, de un tama\u00f1o considerable. Los pezones le molestaban con el roce del vestido y su co\u00f1o, tenso, palpit\u00f3 de nuevo.<\/p>\n<p>Trag\u00f3 saliva para controlar la excitaci\u00f3n.<\/p>\n<p>Tir\u00f3 un poco m\u00e1s. Sali\u00f3 otra. Las sensaciones en su cuerpo se exacerbaron y pens\u00f3 seriamente en masturbarse y acabar con todo aquello de un tir\u00f3n. No se atrevi\u00f3 y, en su lugar, extrajo con delicadeza otra de las bolas tailandesas. Ahora resultaba un poco m\u00e1s f\u00e1cil, porque las esferas eran de menor di\u00e1metro. Con un jadeo, sac\u00f3 lo que quedaba de aquel rosario de lujuria y percibi\u00f3 el vac\u00edo de su cuerpo con una extra\u00f1a sensaci\u00f3n de abandono.<br \/>\nVolvi\u00f3 al castillo con el objeto balance\u00e1ndose en su mano, le importaba un carajo si alguien la ve\u00eda o le preguntaba por \u00e9l.<\/p>\n<p>\u2014\u00a1Dragomir! \u2014llam\u00f3, furiosa, al entrar de nuevo en el castillo. All\u00ed no hab\u00eda nadie. Quiso gritar de la rabia.<br \/>\nOpt\u00f3 por marcharse a su habitaci\u00f3n. Se dar\u00eda una ducha. Se sent\u00eda pegajosa, sucia, con ganas de ir al ba\u00f1o&#8230; y caliente como una chimenea. Necesitaba follar. En realidad, no sab\u00eda que necesidad satisfacer primero.<\/p>\n<p>Un objeto negro sobre su almohada llam\u00f3 su atenci\u00f3n y la distrajo de su enojo. Una cuartilla con la letra angulosa, ilegible y apresurada de la pluma de Dragomir reposaba junto a un vibrador doble, un conejito rampante sofisticado que, pese a todo, la hizo sonre\u00edr.<\/p>\n<p>\u00abPerd\u00f3name, mi ni\u00f1a. En mi plan estaba saciarte como te mereces. Aqu\u00ed, en tu cama, y bajo tus condiciones. Pero una neurocirug\u00eda me reclama en el hospital de Dubrovnik. No s\u00e9 cu\u00e1ndo volver\u00e9. Mientras\u2026 puedes esperarme junto a este amigo\u00bb.<\/p>\n<p>Ya se duchar\u00eda despu\u00e9s.<\/p>\n<p>Mientras se masturbaba sobre la cama y los gemidos la acunaban hacia el cl\u00edmax, no pudo dejar de pensar que Dragomir lo ten\u00eda todo calculado.<\/p>\n<p>Quiz\u00e1 tendr\u00eda que dar gracias a Dios por su suerte.<\/p>\n<p>Solt\u00f3 una carcajada al llegar al orgasmo.<\/p>\n<p>Como siempre, Dragomir ten\u00eda raz\u00f3n.<\/p>\n<p style=\"text-align: center;\"><a class=\"twitter-share-button\" href=\"https:\/\/twitter.com\/share?ref_src=twsrc%5Etfw\" data-show-count=\"false\">Comp\u00e1rteme con un Re-Tweet<\/a><script async src=\"https:\/\/platform.twitter.com\/widgets.js\" charset=\"utf-8\"><\/script><\/p>\n<p>Todos los juguetes que se mencionan en estos relatos corresponden a la <a href=\"https:\/\/lelo.com\/es\/blog\/kit-de-juguetes-bdsm-coleccion-aniversario\/\"><strong>Colecci\u00f3n Aniversario de LELO<\/strong><\/a>.<\/p>\n<p>Ya puedes leer la \u00faltima parte aqu\u00ed: <strong><a href=\"https:\/\/lelo.com\/es\/blog\/relatos-eroticos-vatra-la-ultima-prueba\/\">El Castillo. Parte 4: Vatra \u2013 Relato er\u00f3tico<\/a><\/strong><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Descubre el siguiente episodio del viaje BDSM de Mar\u00eda. En este relato, Mimmi Kass promete estimulaci\u00f3n anal, spanking y, quiz\u00e1, algo m\u00e1s, como hitos sexuales de una tetralog\u00eda elegant\u00edsima, que ya est\u00e1n disfrutando decenas de miles de hispanohablantes. Si te los perdiste, puedes comenzar esta historia er\u00f3tica desde los relatos previos: El Castillo. Parte 1: Puente levadizo El Castillo. Parte 2: Barbacana Sigue leyendo\u2026 El Castillo. Parte 3: La Capilla Cada vez que Dragomir se ausentaba del castillo, Mar\u00eda aprovechaba [&hellip;]<\/p>\n","protected":false},"author":31,"featured_media":17988,"comment_status":"open","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"_acf_changed":false,"footnotes":""},"categories":[21],"tags":[591,1150,1128,643],"coauthors":[1220],"class_list":["post-11645","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-relatos-eroticos","tag-historias-eroticas","tag-relatos-bdsm","tag-relatos-de-sexo-anal","tag-relatos-porno"],"acf":[],"yoast_head":"<!-- This site is optimized with the Yoast SEO plugin v24.8.1 - https:\/\/yoast.com\/wordpress\/plugins\/seo\/ -->\n<title>El Castillo 3: bolas tailandesas y spanker | Relatos er\u00f3ticos<\/title>\n<meta name=\"description\" content=\"Sigue el viaje BDSM de Mar\u00eda. 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