{"id":13416,"date":"2019-01-04T09:18:09","date_gmt":"2019-01-04T09:18:09","guid":{"rendered":"https:\/\/dev.lelo.com\/es\/blog\/?p=13416"},"modified":"2026-02-14T18:16:20","modified_gmt":"2026-02-14T17:16:20","slug":"historias-de-amor-arnold-amor-en-cueros","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.lelo.com\/es\/blog\/historias-de-amor-arnold-amor-en-cueros\/","title":{"rendered":"Arnold o el amor en cueros \u2013 Amores An\u00f3nimos"},"content":{"rendered":"<h5 style=\"text-align: right;\"><em>\u00a0Il n\u2019y a pas d\u2019amour, il n\u2019y a que des preuves d\u2019amour.<\/em><\/h5>\n<h5 style=\"text-align: right;\">\u00abNo existe el amor, solo hay pruebas de amor\u00bb.<\/h5>\n<h5 style=\"text-align: right;\"><a href=\"https:\/\/www.lelo.com\/es\/blog\/frases-de-sexo-pierre-reverdy\/\">Pierre Reverdy<\/a><\/h5>\n<p>Las historias de amor de gente an\u00f3nima suelen superar, con creces (o, al menos, a m\u00ed siempre me lo ha parecido), las alegr\u00edas y\/o desavenencias amorosas de las parejas famosas. Y es que tienen una particularidad; no est\u00e1n escondidas detr\u00e1s del \u00abespect\u00e1culo\u00bb que el famoseo les puede otorgar. Que sean de verdad o no, las <a href=\"https:\/\/lelo.com\/es\/blog\/historias-de-amor-de-parejas-famosas\/\"><strong>historias de amor de famosos<\/strong><\/a> nos hacen llorar, so\u00f1ar, envidiar, pero siempre hay un rinc\u00f3n en lo m\u00e1s hondo de todos nosotros que nos hace dudar sobre su verosimilitud. Ser\u00e1 justo o no, no lo s\u00e9, pero s\u00ed s\u00e9 que es inevitable. Adem\u00e1s, el filtro de los tabloides y el <em>photoshop<\/em> \u00abmental\u00bb tampoco ayudan.<\/p>\n<p><em>Sigue leyendo\u2026<\/em><\/p>\n<p><img fetchpriority=\"high\" decoding=\"async\" class=\"alignnone wp-image-19729 size-full\" title=\"Arnold o el amor en cueros \u2013 Amores An\u00f3nimos\" src=\"https:\/\/www.lelo.com\/es\/blog\/wp-content\/uploads\/2019\/01\/La-historia-de-Arnold-1.jpg\" alt=\"Historias de amor\" width=\"850\" height=\"425\" srcset=\"https:\/\/www.lelo.com\/es\/blog\/wp-content\/uploads\/2019\/01\/La-historia-de-Arnold-1.jpg 850w, https:\/\/www.lelo.com\/es\/blog\/wp-content\/uploads\/2019\/01\/La-historia-de-Arnold-1-300x150.jpg 300w, https:\/\/www.lelo.com\/es\/blog\/wp-content\/uploads\/2019\/01\/La-historia-de-Arnold-1-768x384.jpg 768w, https:\/\/www.lelo.com\/es\/blog\/wp-content\/uploads\/2019\/01\/La-historia-de-Arnold-1-770x385.jpg 770w\" sizes=\"(max-width: 850px) 100vw, 850px\" \/><\/p>\n<p>Las historias de amor de gente an\u00f3nima nos hacen pisar el terreno de lo familiar, de \u00abeso ya lo he vivido\u00bb o \u00abeso lo podr\u00eda vivir\u00bb; del efecto espejo, de la complicidad que sentimos con los protagonistas. Gente como t\u00fa y yo. Historias incre\u00edbles de gente corriente que, en su vivir diario y en el amor, tienen una excepcionalidad que no consideramos como tal. Porque son t\u00fa y yo\u2026<\/p>\n<p>Esta es una de esas historias; podr\u00eda ser la m\u00eda porque, en el amor, una solo se suele escribir a s\u00ed misma.<\/p>\n<h4><strong>Un relato de amor infinito, entre fustas y grilletes<\/strong><\/h4>\n<h5 style=\"text-align: right;\"><strong>N. de la A.:<\/strong> esta historia est\u00e1 basada en hechos reales. Los nombres de los personajes han sido cambiados para proteger su intimidad.<\/h5>\n<p>Cuando conoc\u00ed a Arnold, debo reconocer que me impresion\u00f3. No solamente su desnudez lechosa de un metro noventa y cinco, su acento germ\u00e1nico y su voz cavernosa. Tampoco su rostro tapado por una m\u00e1scara de cuero y los pies y las manos atadas a un potro de castigo. No. Lo que m\u00e1s me llam\u00f3 la atenci\u00f3n fue su gran seguridad, a la par de una serenidad que llenaba el ambiente, sus ganas de pasarlo bien en la mazmorra de una amiga m\u00eda <a href=\"https:\/\/lelo.com\/es\/blog\/sexo-relaciones-247-contadas-por-una-dominatrix\/\">dominatrix<\/a> y su edad avanzada.<\/p>\n<p>En aquella \u00e9poca, yo estaba preparando un libro y, en esa primera fase de creatividad, estaba \u00e1vida de historias que pudieran alimentar mi imaginario er\u00f3tico. Pens\u00e9 que Arnold ser\u00eda una gran fuente de inspiraci\u00f3n de orden, digamos, sexual. Al final, su historia result\u00f3 ser un magn\u00edfico relato de ternura y complicidad. La historia de un gran amor que todo lo puede, que est\u00e1 por encima de todas las cosas. Una historia que me encontr\u00e9 en una mazmorra, entre fustas, grilletes y olor a cuerpos sudados.<\/p>\n<h4><strong>El amor y el sexo no van necesariamente de la mano. O s\u00ed\u2026<\/strong><\/h4>\n<p>A un hombre de setenta a\u00f1os se le supone una gran experiencia de vida, y ese era el caso de Arnold. Llevaba cuarenta a\u00f1os casado. Anteriormente, hab\u00eda tenido las t\u00edpicas aventuras m\u00e1s o menos afortunadas y ya era padre de tres hijos. Mientras me relataba su historia, se le ve\u00eda tremendamente feliz y pens\u00e9, al principio, que todo eso estaba muy bien pero \u00bfqu\u00e9 pintaba aqu\u00ed, en una mazmorra? Ya. Amor y sexo no siempre van de la mano, lo sabemos todos, por mucho que nos cueste imaginarnos al lado de alguien durante cuarenta a\u00f1os y desconociendo sus gustos sexuales. En aquella \u00e9poca, me quedaba un largo camino por recorrer en el mundo de la sexolog\u00eda y algunos conceptos no estaban del todo asentados en mi cabeza. Era un <em>work in progress<\/em>, como se suele decir ahora. Cuando le hice la pregunta, Arnold me mir\u00f3 con mucha ternura y me respondi\u00f3 con otra:<\/p>\n<p>\u2013\u00bfQu\u00e9 te hace pensar que mi mujer no sabe nada de mis actividades er\u00f3ticas fuera de casa?<\/p>\n<p><em>Touch\u00e9<\/em>. No es que no hubiese pensado en ello, sino que hab\u00eda descartado esa posibilidad. Quiz\u00e1 por el tipo de er\u00f3tica que practicaba Arnold, todav\u00eda incomprendida y sepultada bajo un sinf\u00edn de prejuicios.<\/p>\n<p>Frente a mi desconcierto, Arnold volvi\u00f3 a tomar la palabra y, de manera pausada, me cont\u00f3 que su mujer sab\u00eda perfectamente d\u00f3nde se encontraba a esa hora, con qui\u00e9n y lo que estaba haciendo. Ten\u00edan un pacto y Arnold lo cumpl\u00eda a rajatabla.<\/p>\n<h4><strong>Cuando el amor es grande, las adversidades, sean cuales sean, deber\u00edan volatilizarse <\/strong><\/h4>\n<p>Cuando Arnold conoci\u00f3 a Ingrid, la mujer con la que iba a compartir su vida, ya practicaba el <a href=\"https:\/\/lelo.com\/es\/blog\/sexo-bdsm\/\"><strong>BDSM<\/strong><\/a>, pero no le dijo nada en un primer momento. No porque se sintiera un <em>pervertido<\/em>, sino porque tem\u00eda perder a Ingrid. Se hab\u00eda enamorado locamente de ella y no conceb\u00eda ni por un momento pasar el resto de sus d\u00edas sin su sonrisa franca y su mirada celeste, por culpa de sus calentones sadomaso. Me confes\u00f3 que, en aquella \u00e9poca, subestimaba la capacidad de entendimiento de su mujer y eso es lo que m\u00e1s le hizo sufrir. En el fondo, los prejuicios los ten\u00eda \u00e9l sobre ella. As\u00ed que, tom\u00f3 la decisi\u00f3n de seguir practicando el BDSM, pero a escondidas de Ingrid. El sexo vainilla tambi\u00e9n le gustaba mucho pero, de vez en cuando, adoraba sentirse sometido por una mujer much\u00edsimo m\u00e1s joven que \u00e9l. Claro que pod\u00eda pasar largas temporadas sin acudir a una fiesta <a href=\"https:\/\/lelo.com\/es\/blog\/sexo-diccionario-bdsm-terminos-kinkster-sumisos-dominantes\/\"><em>femdom<\/em><\/a>, pero su deseo de explorar y conocer sus l\u00edmites volv\u00eda a hacer de las suyas y, cuando ya no pod\u00eda reprimirse m\u00e1s, volv\u00eda a mentir a Ingrid para poder bajar de nuevo a las catacumbas del placer.<\/p>\n<h4><strong>El amor es \u00e9tica<\/strong><\/h4>\n<p>A estas alturas del relato, pens\u00e9 que Arnold iba a explicarme c\u00f3mo Ingrid hab\u00eda descubierto el secreto tan bien guardado de su marido. Pero no fue as\u00ed. Todav\u00eda recuerdo el brillo que sus ojos desprendieron cuando me revel\u00f3 que, un d\u00eda, harto de mentir a la mujer a la que amaba con locura, de no poder compartir sus preferencias sexuales con su adorable Ingrid, decidi\u00f3 decirle la verdad. Era una locura pero las mentiras y el reprimirse m\u00e1s de lo habitual estaban haciendo m\u00e1s estragos en la pareja que cualquier sesi\u00f3n BDSM <em>hardcore<\/em>. Adem\u00e1s, Arnold estaba totalmente convencido que, tarde o temprano, Ingrid se iba a enterar. Y eso no lo pod\u00eda permitir. Ten\u00eda que enterarse por \u00e9l.<\/p>\n<p>Arnold se acordaba perfectamente del peque\u00f1o restaurante berlin\u00e9s donde invit\u00f3 a cenar a Ingrid, aquella noche de niebla. Una noche que, sin duda, iba a marcarle m\u00e1s que todos los fustazos en la piel. Marcas indelebles de p\u00e9rdida, que se adentran para carcomerte. Que llenan los pulmones y ahogan lentamente. Que asfixian. Ya no era un juego de rol. Esa noche, Arnold ten\u00eda una partida de ruleta rusa.<\/p>\n<p>Enganchada a su relato, yo tambi\u00e9n pod\u00eda notar c\u00f3mo se me cerraba la garganta. Entend\u00eda la terrible angustia que supon\u00eda para \u00e9l una revelaci\u00f3n de esta \u00edndole. Lo ten\u00eda todo; un matrimonio feliz, tres hijos maravillosos, un estatus social envidiable. Pero Arnold no pod\u00eda seguir as\u00ed.<\/p>\n<p>Las palabras salieron de la boca de Arnold a trompicones. No quer\u00eda parar de hablar, no sab\u00eda si luego iba a tener el valor de contarle todo a Ingrid. As\u00ed que habl\u00f3 y habl\u00f3 hasta que se qued\u00f3 sin saliva. Y acto seguido, baj\u00f3 la mirada.<\/p>\n<p>Ingrid acerc\u00f3 su mano y le levant\u00f3 la barbilla, como har\u00eda una madre a un ni\u00f1o travieso. O bien para besarle o bien para re\u00f1irle. Pero le sonri\u00f3.<\/p>\n<h4><strong>Amar es negociar permanentemente \u00a0\u00a0\u00a0\u00a0<\/strong><\/h4>\n<p>Ingrid ya lo sab\u00eda. Hab\u00eda encontrado en una bolsa de deporte que Arnold hab\u00eda escondido en viejas cajas de mudanza, ataduras varias, ropa de cuero y una peque\u00f1a agenda telef\u00f3nica. Y estaba esperando que su marido tomara la iniciativa de cont\u00e1rselo en un plazo razonable. Y aquel d\u00eda, Arnold lo hab\u00eda hecho. Por eso le sonre\u00eda.<\/p>\n<p>\u2013A m\u00ed, el BDSM no me va \u2013le dijo suavemente Ingrid.<\/p>\n<p>Arnold ya lo sab\u00eda porque, en una ocasi\u00f3n, pregunt\u00f3 su opini\u00f3n sobre esta er\u00f3tica. Ella fue categ\u00f3rica. No le gustaba.<\/p>\n<p>Pero esa noche, ella entendi\u00f3 que muchas veces el amor entre dos personas surg\u00eda no por tener, como muchos piensan, los mismos gustos y compartir las mismas actividades, sino por odiar las mismas cosas. Odiaban ambos la mentira y el hacer da\u00f1o al otro. As\u00ed que llegaron a un acuerdo.<\/p>\n<p>\u2013Desde entonces, voy \u00abal teatro\u00bb cada quince d\u00edas \u2013me dijo Arnold, p\u00edcaro, mirando a mi amiga.<\/p>\n<p>Le sonre\u00ed y le cog\u00ed la mano.<\/p>\n<p>\u2013\u00a1Ah! Y por supuesto, Ingrid me compra ahora la ropa de cuero para mis sesiones. Dice que tengo un gusto p\u00e9simo en este sentido. Eso s\u00ed que nos pone a los dos.<\/p>\n<p>Se levant\u00f3, recogi\u00f3 su bolsa de deporte y me dio un beso en la mejilla.<\/p>\n<p>Fue la primera y \u00faltima vez que me cruc\u00e9 con \u00e9l.<\/p>\n<p style=\"text-align: center;\"><a class=\"twitter-share-button\" href=\"https:\/\/twitter.com\/share?ref_src=twsrc%5Etfw\" data-show-count=\"false\">Comp\u00e1rteme con un Re-Tweet<\/a><script async src=\"https:\/\/platform.twitter.com\/widgets.js\" charset=\"utf-8\"><\/script><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>\u00a0Il n\u2019y a pas d\u2019amour, il n\u2019y a que des preuves d\u2019amour. \u00abNo existe el amor, solo hay pruebas de amor\u00bb. Pierre Reverdy Las historias de amor de gente an\u00f3nima suelen superar, con creces (o, al menos, a m\u00ed siempre me lo ha parecido), las alegr\u00edas y\/o desavenencias amorosas de las parejas famosas. 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