{"id":14843,"date":"2019-11-01T10:00:01","date_gmt":"2019-11-01T10:00:01","guid":{"rendered":"https:\/\/dev.lelo.com\/es\/blog\/?p=14843"},"modified":"2026-02-15T08:08:03","modified_gmt":"2026-02-15T07:08:03","slug":"relatos-eroticos-con-audio-red-room","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.lelo.com\/es\/blog\/relatos-eroticos-con-audio-red-room\/","title":{"rendered":"Red Room \u2013 Cr\u00f3nicas Moan (by Eme)"},"content":{"rendered":"<p>Karen entra en la habitaci\u00f3n roja de un desconocido.<\/p>\n<p><em>Sigue m\u00e1s abajo&#8230;<\/em><\/p>\n<p><img fetchpriority=\"high\" decoding=\"async\" class=\"alignnone size-full wp-image-17082\" src=\"https:\/\/lelo.com\/es\/blog\/wp-content\/uploads\/2019\/11\/Red-Room-1.jpg\" alt=\"Relatos er\u00f3ticos\" width=\"850\" height=\"425\" srcset=\"https:\/\/www.lelo.com\/es\/blog\/wp-content\/uploads\/2019\/11\/Red-Room-1.jpg 850w, https:\/\/www.lelo.com\/es\/blog\/wp-content\/uploads\/2019\/11\/Red-Room-1-300x150.jpg 300w, https:\/\/www.lelo.com\/es\/blog\/wp-content\/uploads\/2019\/11\/Red-Room-1-768x384.jpg 768w\" sizes=\"(max-width: 850px) 100vw, 850px\" \/><\/p>\n<h4 style=\"text-align: center;\"><strong>Red Room \u2013 Cr\u00f3nicas Moan (by Eme)<\/strong><\/h4>\n<h6><strong><em>Pulsa play para activar el audio:<\/em><\/strong><\/h6>\n<h6><strong>Narraci\u00f3n:<\/strong>\u00a0<em>Karen Moan<\/em><\/h6>\n<!--[if lt IE 9]><script>document.createElement('audio');<\/script><![endif]-->\n<audio class=\"wp-audio-shortcode\" id=\"audio-14843-1\" preload=\"none\" style=\"width: 100%;\" controls=\"controls\"><source type=\"audio\/mpeg\" src=\"https:\/\/d3ctxlq1ktw2nl.cloudfront.net\/staging\/2021-5-2\/192701450-44100-2-4eb0582770cd2.m4a?_=1\" \/><a href=\"https:\/\/d3ctxlq1ktw2nl.cloudfront.net\/staging\/2021-5-2\/192701450-44100-2-4eb0582770cd2.m4a\">https:\/\/d3ctxlq1ktw2nl.cloudfront.net\/staging\/2021-5-2\/192701450-44100-2-4eb0582770cd2.m4a<\/a><\/audio>\n<h4 style=\"text-align: center;\"><\/h4>\n<p>Cotidianas palabras que suenan de modo distinto en mi mente. Un simple \u00abbonita\u00bb produce un colapso en mis neuronas, porque la voz que lo pronuncia es tan ronca que no le pega nada. Y el hombre detr\u00e1s de esa voz, imponente, enorme, tatuado con cualquier cosa que no termina en -ito o -ita.<\/p>\n<p>Un se\u00f1or, un vikingo, un perverso, un gran gato disfrazado de peque\u00f1o, alguien que nunca, nunca pasea por la calle sin ser observado. Un guerrero en pie de guerra que, a m\u00ed, me produce paz. Ni idea de por qu\u00e9.<\/p>\n<p>As\u00ed que ese \u00abbonita\u00bb me produce cosquillas en el co\u00f1o.<\/p>\n<p>Ganas de ese aliento, que imagino denso, de ese olor que espero sea penetrante. Ganas de que no solo el olor me penetre. Ganas de un desconocido al que ya me he entregado.<\/p>\n<p>Me atrev\u00ed a proponer un encuentro en la distancia. Entrar en un bar y observarnos durante un largo rato. Y a partir de ah\u00ed, de lo que dijeran nuestros ojos, seguramente, rendirme.<\/p>\n<p>Me atrev\u00ed porque no sab\u00eda a\u00fan nada de \u00e9l. Escasos minutos y una pantalla de m\u00f3vil fueron los culpables.<\/p>\n<p>Ahora no es que no me atreva a proponer(me), es que no quiero. Tocada pero no hundida. Subyugada, mas bien.<\/p>\n<p>Escasos d\u00edas despu\u00e9s de su presencia en mi vida, decidi\u00f3 marcharse, sin explicaciones. No me quedaba otra m\u00e1s que aceptar, borrar y seguir.<\/p>\n<p>Sin opci\u00f3n para una despedida, hoy decido inventarme nuestro encuentro. \u00bfPor qu\u00e9 no, vikingo? Si t\u00fa no quieres tocarme en la realidad, yo s\u00ed voy a hacerlo en el \u00fanico sitio al que ya te voy a dejar entrar: esta historia. La historia de lo que ocurri\u00f3 en esa Red Room, que insinuaste ser\u00eda mi templo de iniciaci\u00f3n.<\/p>\n<p>Llego sin saber c\u00f3mo ni porque conf\u00edo, pero lo hago. Siguiendo sus instrucciones me he vestido como de diera la gana, siendo esa ausencia de direcci\u00f3n, una orden en s\u00ed, que ambos conoc\u00edamos. Entro en un edificio de modernas oficinas, sin poder creerme que aqu\u00ed pueda alojarse nada que se denomine Red Room.<\/p>\n<p>Oficina 101, una gruesa puerta entreabierta deja paso a una peque\u00f1a recepci\u00f3n, una mesa baja, dos sillas de metal, dos revistas encima, una ventana de cristal que ense\u00f1a Madrid, un perchero. Encima de la mesa, una nota: \u00abDeja tus cosas en el perchero y espera\u00bb. Suena un hilo musical Cadena 100. No s\u00e9 si re\u00edr o largarme. Estoy colgando mi chaqueta, cuando las luces blancas del techo se tornan rojas. Es incre\u00edble c\u00f3mo cambia la percepci\u00f3n del espacio con esa t\u00edpica luz de prost\u00edbulo.<\/p>\n<p>Se abre la \u00fanica puerta interior de la recepci\u00f3n y sale una mujer vestida de manera sencilla. El Sr. la est\u00e1 esperando, s\u00edgame.<\/p>\n<p>Ahora s\u00ed, mi risita es tonta, nerviosa. Y ahora s\u00ed, quiero largarme de all\u00ed.<\/p>\n<p>Ese maldito \u00abbonita\u00bb con el que he cre\u00eddo percibir un alma tocada en un envoltorio de acero. Me cago en mis ilusas percepciones, me cago de miedo, estoy entrando en una Red Room escoltada por una mujer normal, en un edificio lleno de oficinas en mitad de Madrid, y siento un fr\u00edo que no hace. Porque en el fondo, s\u00e9 que no, que este desconocido es todo, menos una apuesta segura.<\/p>\n<p>Atravesamos un eterno pasillo y al llegar a una puerta \u00a1acolchada! la abre y me indica que entre. Dentro casi no hay luz y tardo en percibir aquellas sombras de objetos que causan terror y adoraci\u00f3n a partes iguales. Una cruz, un potro, argollas en las paredes, unas barras colgando del techo&#8230; Ahora estoy congelada.<\/p>\n<p>Oigo su voz sin saber de d\u00f3nde viene.<\/p>\n<p>\u00ab\u00bfC\u00f3mo vas vestida?\u00bb<\/p>\n<p>Con un sencillo vestido, negro, con escote en forma de V, tanto en el pecho como en la espalda. Llevo un collar de cuero con una argolla, decorativo m\u00e1s que funcional. Sandalias que agarran el tobillo con cordones y algo de tac\u00f3n. No llevo bragas, es un ritual.<\/p>\n<p>Se lo describo y vuelve el silencio, me pregunto si la decepci\u00f3n provocar\u00e1 un castigo. Me pregunto qu\u00e9 es ser castigada en la Red Room. Y me pregunto un mill\u00f3n de cosas m\u00e1s, como si este fuese el \u00faltimo instante de mi vida. \u00bfAcaso morir\u00e9 aqu\u00ed?<\/p>\n<p>El verdugo se acerca por detr\u00e1s. La habitaci\u00f3n se encoge, su corpulento cuerpo ocupa tanto espacio que todo parece peque\u00f1o.<\/p>\n<p>Lo primero que hace es agarrar mi pelo y subirlo, dejando la nuca al aire. Mi cuello expuesto. Tras el agarr\u00f3n acerca su boca a mi nuca y recorre con la lengua el camino de la \u00faltima vertebra hasta la ra\u00edz de mi pelo. Y ah\u00ed se detiene a respirar, lento.<\/p>\n<p>Se disipa el miedo paralizador, convirtiendo mi rigidez en gelatina. Aun no he conseguido olerle, y lo necesito. Necesito saber si deseo a este hombre y su olor es una de las principales pistas.<\/p>\n<p>Me quita de forma un poco brusca el collar, casi estaba segura que lo har\u00eda. Y de pronto rodea mi cuello con su mano. Si alguna vez he sospechado que me hab\u00eda metido en un gran l\u00edo, fue una gilipollez comparado con este momento.<\/p>\n<p>Un lugar en penumbra, un inmenso desconocido, una puerta acolchada y una mano que solo tiene que ejercer una m\u00ednima presi\u00f3n y aqu\u00ed se acaba esta historia.<\/p>\n<p>Entonces esa otra mano que sujetaba mi pelo con fuerza, lo suelta y comienza a explorar mi cuerpo con una delicadeza impensable para esos ap\u00e9ndices. Y el contraste me vuelve loca. Un l\u00edquido conocido comienza a resbalar por mi muslo.<\/p>\n<p>Cuando sus dedos se mojan en \u00e9l y comienza a recogerlo, subiendo poco a poco hacia mi co\u00f1o que\u00a0 sigue d\u00e1ndole quehacer. Me muevo para acelerar una maniobra que me desespera y ah\u00ed s\u00ed, siento una lev\u00edsima presi\u00f3n en la garganta.<\/p>\n<p>\u2013Shhhhh, aqu\u00ed tu no decides nada \u2013susurra con una voz tan ronca que parece sobrenatural.<\/p>\n<p>Ni puedo, ni quiero, ni s\u00e9.<\/p>\n<p>Por fin, se acerca a mi o\u00eddo y esnifo su esencia. Huele a rudeza, a un sudor de alguien que quiz\u00e1 se duch\u00f3 por la ma\u00f1ana pero que con tal tama\u00f1o es complicado mantener ning\u00fan aroma artificial. Huele a lo que me imaginaba.<\/p>\n<p>\u2013Acabas de llegar, bienvenida. Ya te coment\u00e9 en una ocasi\u00f3n que nunca juego sin conocer a la persona antes. Aqu\u00ed pueden pasar muchas cosas o nada. Hoy, es esto \u00faltimo.<\/p>\n<p>Mi suspiro de decepci\u00f3n no pasa desapercibido.<\/p>\n<p>\u2013Tenemos mucho tiempo, y esta habitaci\u00f3n necesita de \u00e9l. Sin embargo tengo hambre de ti, la tengo desde la primera conversaci\u00f3n. Hoy no vas a conocer al amo, pero si al hombre.<\/p>\n<p>Sus palabras resuenan a medias, me siento perdida, ven\u00eda perdida.<\/p>\n<p>Y ahora s\u00ed, lo siento, inevitablemente. Una dura erecci\u00f3n que clava desde su pantal\u00f3n a mi desnudo culo, el cual ha expuesto en cuesti\u00f3n de segundos.<\/p>\n<p>Su mano, que a\u00fan gu\u00eda mi cuello, me mueve hacia una pared y me ata en las argollas, simplemente para agarrarme. Y, de pronto, s\u00e9 lo que va a ocurrir en aquella habitaci\u00f3n roja en la que instrumentos de tortura habr\u00e1n provocado dolor, gritos y placer. Donde antes imagin\u00e9 morir. Donde definitivamente se podr\u00eda&#8230; Este vikingo de ojos azules que solo he visto en foto, y al que solo he olido unos segundos, me va a empotrar. Tan jodidamente sencillo y maravilloso como eso.<\/p>\n<p>Oigo la cremallera, el trastear de una polla que s\u00e9 que es proporcional a la mala bestia que tengo detr\u00e1s. Doy gracias a los litros de fluidos que mi co\u00f1o dispara sabiendo que va a ser atacado. Tres, dos, uno, PUM, dentro, de un disparo, sin compasi\u00f3n, sin necesidad de ella.<\/p>\n<p>Se queda dentro, sinti\u00e9ndome, sinti\u00e9ndole, nuestras respectivas sangres bombeando ese nexo, ese jodido maravilloso nexo de una polla y un co\u00f1o que se reconocen, amigos o enemigos, de un bando o de otro. Dos miembros que comienzan una pelea, una polla y un co\u00f1o que quieren guerra, en la Red Room de un edificio de oficinas en el centro de Madrid. \u00bfPor qu\u00e9 no luchar as\u00ed, eh mundo?<\/p>\n<p style=\"text-align: center;\"><a class=\"twitter-share-button\" href=\"https:\/\/twitter.com\/share?ref_src=twsrc%5Etfw\" data-show-count=\"false\">Comp\u00e1rteme con un Re-Tweet<\/a><script async src=\"https:\/\/platform.twitter.com\/widgets.js\" charset=\"utf-8\"><\/script><\/p>\n<div class=\"cb-meta cb-article-meta meta\"><img decoding=\"async\" width=\"850\" height=\"425\" src=\"https:\/\/www.lelo.com\/es\/blog\/wp-content\/uploads\/2019\/06\/Desayuno-en-la-mazmorra-1.jpg\" class=\"attachment-codetipi-15zine-360-240 size-codetipi-15zine-360-240 wp-post-image entered lazyloaded wp-post-image\" alt=\"Relatos er\u00f3ticos\" srcset=\"https:\/\/www.lelo.com\/es\/blog\/wp-content\/uploads\/2019\/06\/Desayuno-en-la-mazmorra-1.jpg 850w, https:\/\/www.lelo.com\/es\/blog\/wp-content\/uploads\/2019\/06\/Desayuno-en-la-mazmorra-1-300x150.jpg 300w, https:\/\/www.lelo.com\/es\/blog\/wp-content\/uploads\/2019\/06\/Desayuno-en-la-mazmorra-1-768x384.jpg 768w\" sizes=\"(max-width: 850px) 100vw, 850px\" \/><h2 class=\"title cb-post-title\">Desayuno en la mazmorra \u2013 Cr\u00f3nicas Moan (by Eme)<\/h2><a href=\"https:\/\/www.lelo.com\/es\/blog\/relatos-eroticos-con-audio-desayuno-en-la-mazmorra\/\" class=\"btn-black mt-0\">CONTINUA A LEGGERE<\/a><\/div>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Karen entra en la habitaci\u00f3n roja de un desconocido. 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