{"id":16693,"date":"2021-04-23T07:20:30","date_gmt":"2021-04-23T07:20:30","guid":{"rendered":"https:\/\/dev.lelo.com\/es\/blog\/?p=16693"},"modified":"2021-12-29T09:07:41","modified_gmt":"2021-12-29T09:07:41","slug":"relatos-eroticos-espejismos-sexo-antes-de-la-batalla","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.lelo.com\/es\/blog\/relatos-eroticos-espejismos-sexo-antes-de-la-batalla\/","title":{"rendered":"Espejismos (II) \u2013 Relato er\u00f3tico"},"content":{"rendered":"<p>Si no le\u00edste la primera parte, puedes hacerlo <a href=\"https:\/\/lelo.com\/es\/blog\/relatos-eroticos-espejismos\/\"><strong>aqu\u00ed<\/strong><\/a>.<\/p>\n<p>Si ya lo hiciste, sigue leyendo\u2026<\/p>\n<p><img fetchpriority=\"high\" decoding=\"async\" class=\"alignnone wp-image-17580 size-full\" title=\"Espejismos (II) \u2013 Relato er\u00f3tico\" src=\"https:\/\/lelo.com\/es\/blog\/wp-content\/uploads\/2021\/04\/Espejismos-II.png\" alt=\"Relatos er\u00f3ticos\" width=\"850\" height=\"425\" srcset=\"https:\/\/www.lelo.com\/es\/blog\/wp-content\/uploads\/2021\/04\/Espejismos-II.png 850w, https:\/\/www.lelo.com\/es\/blog\/wp-content\/uploads\/2021\/04\/Espejismos-II-300x150.png 300w, https:\/\/www.lelo.com\/es\/blog\/wp-content\/uploads\/2021\/04\/Espejismos-II-768x384.png 768w\" sizes=\"(max-width: 850px) 100vw, 850px\" \/><\/p>\n<h4 style=\"text-align: center;\"><strong>Espejismos (II)<\/strong><\/h4>\n<p>\u00c9l le hablaba de visiones des\u00e9rticas al mismo tiempo que los espejos los reflejaban con presuntuosas ondas doradas. Merit gimi\u00f3 regocij\u00e1ndose por el contacto de las varoniles palmas que apretaban lo sensible de sus pechos; las morenas y callosas manos de dedos ajados constitu\u00edan el contrapunto con la suavidad y albura de su propia piel. Meci\u00e9ndose en la voz de este, que azuzaba su deseo y le lat\u00eda vivaz en el cl\u00edtoris, impeli\u00f3 las caderas hacia atr\u00e1s, buscando con la pomposidad de las nalgas la esperada erecci\u00f3n. Sin embargo, como Rashidi no vest\u00eda la <em>shenti<\/em><a href=\"#_ftn1\" name=\"_ftnref1\">[1]<\/a>, se top\u00f3 con el fald\u00f3n lameral, fijo por un ancho cinto met\u00e1lico ornamentado por figuras de halcones que la privaba de la solidez de la verga erigida, gran\u00edtica, sobre el par de colmados test\u00edculos.<\/p>\n<p>La respiraci\u00f3n de Tabilah danzaba suspendida de un hilo ante la posibilidad de ser descubierta; en diversas ocasiones como esta hab\u00eda permanecido en la estancia, pero siempre con la mirada fija en el suelo y los o\u00eddos pitando a causa del coro de gemidos y jadeos. Y en ese instante, a escondidas y con los ojos sin vedar, trag\u00f3 saliva \u00a0y not\u00f3 el sudor floreci\u00e9ndole en las sienes, bajo la peluca, y una punzante necesidad que la reclamaba a la sombra de los apretujados muslos.<\/p>\n<p>\u2013La arena serpentea hasta c\u00e1lidas mesetas que, sin previo aviso\u2026 \u2013Rashidi interrumpi\u00f3 la glosa con un silencio. Silencio que pali\u00f3 con la musicalidad tocada por sus manos al deshacer el dorado cinto en torno a la f\u00e9mina. Desenvolvi\u00f3 el primer pliegue de la falda y revel\u00f3 el vientre tenuemente curvo, equilibrado en cuanto a la cuna de las caderas, y despeg\u00f3 la prenda de la piel, mucho m\u00e1s alba que la suya. El pubis de Merit, exento de vello, apuntaba triangular al sexo, cuyo provocador aroma le titil\u00f3 en la napia y le dilat\u00f3 las fosas nasales. Ayud\u00e1ndose de un brazo, rode\u00f3 a la mujer por debajo de los orondos senos y acarici\u00f3 con las puntas de los dedos las costillas; con la otra mano le surc\u00f3 el vientre y el pubis hasta recalar en el abismo a la vulva. \u2013Se tornan escondidos y profundos hoyos en los que, si caes, el ambiente es h\u00famedo y resbaladizo, igual que el del lecho del Nilo \u2013glos\u00f3. Ape\u00f3 la mano y recolect\u00f3 en las yemas un largo y cristalino ca\u00f1o de flujo.<\/p>\n<p>Tabilah contempl\u00f3 la cruda desnudez de Merit mancillada por las raspaduras en las rodillas, raspaduras que ella misma hab\u00eda untado con reconstituyente. A los lados de su destemplado y juvenil cuerpo, apret\u00f3 los pu\u00f1os e hinc\u00f3 en uno la solitaria cuenta sin engastar. Los nudillos se le blanquearon, las palmas le picaban y podr\u00eda asegurar que le escoc\u00edan de puro anhelo. Se dentell\u00f3 el interior de un carrillo y, desde\u00f1ando el estallido sanguinolento, exhal\u00f3 al ver c\u00f3mo los guijarros de su se\u00f1ora alcanzaban el c\u00e9nit de la dureza y separaba los torneados muslos, ofreci\u00e9ndose.<\/p>\n<p>\u2013El peor de los espejismos es el de un oasis \u2013asever\u00f3 Rashidi, rehuyendo el beso que Merit le reservaba en la boca. Fonde\u00f3 con la mano entre los labios vaginales, con el dedo medio acarici\u00f3 la sensible raja y en ella penetr\u00f3, sintiendo el tono de la musculatura que lo recib\u00eda envuelta de una almibarada p\u00e1tina. \u2013Tanto verdor en un raudal infinito de arena, el frescor de su sombra\u2026\u00a0 \u2013asinti\u00f3. Sac\u00f3 el dedo del convulso sexo de Merit, condujo la mano cerca de su rostro, exhibiendo la humedad que lo calaba y, de paso, impregnaba tambi\u00e9n al dedo \u00edndice; el flujo se escurri\u00f3 por la circunferencia del anillo de conmemoraci\u00f3n a su estatus de general. Aguard\u00f3 a que ella gimiera, ansiosa, y coment\u00f3 antes de llevarse los dedos a la boca y saborearla: \u2013Y sus aguas para paliar la sed\u2026<\/p>\n<p>El nivel de excitaci\u00f3n al que Merit estaba sometida rozaba la aguzada l\u00ednea del dolor. Custodia del beso que \u00e9l no hab\u00eda querido aceptar, se zaf\u00f3 de la sujeci\u00f3n del fuerte brazo y lo encar\u00f3.<\/p>\n<p>\u2013No cuestiones las visiones que te conceden los dioses \u2013reprendi\u00f3. Era hostigada por estos con asiduidad. Retrocedi\u00f3, pisando la falda, e ignorando la ca\u00edda de cualquier cosa que se encontrase encima del tocador, se sent\u00f3. Conocedora de lo que enloquec\u00eda a Rashidi y sirvi\u00e9ndose de la cierta limitaci\u00f3n que a \u00e9l le entra\u00f1aba la armadura, abri\u00f3 las piernas y expuso su sexo desabrigado y rutilante de deseo. Guio la diestra a su encuentro y desflor\u00f3 los pliegues; de la hendidura brot\u00f3 un delgado chorro que se descolg\u00f3 al suelo. Cuando Rashidi avanz\u00f3 para poner fin a la distancia entre ambos, ella lo detuvo interponiendo un pie que apuntaba al vedado nacimiento de la erecci\u00f3n. De no ser por el atav\u00edo que este vest\u00eda, a fe ciega que ya lo tendr\u00eda morando dentro de s\u00ed, repercutiendo impetuoso, disputando en fogosidad al toro Apis.<\/p>\n<p>Y en cuanto a espejismos, Tabilah se inquiet\u00f3 cuando Merit cambi\u00f3 de lugar y la oblig\u00f3 a adelantarse en la columna para mirar a trav\u00e9s del reflejo del espejo que quedaba en el lateral opuesto al que ella se hallaba\u2026<\/p>\n<p>\u2013No las cuestiono\u2026 \u2013rebati\u00f3 Rashidi, recogiendo el piececito en los cuencos de las manos para izarlo al comp\u00e1s que aventajaba la posici\u00f3n. La negrura de sus iris llame\u00f3 cuando Merit recolect\u00f3 los jugos y los aprovech\u00f3 para lubrificarse un dedo que no demor\u00f3 en introducirse en la calada vagina. Lo cierto era que estaba tan mojada, tan excitada, que el cl\u00edmax era cosa de apenas un suspiro. \u2013Y no lo hago porque\u2026 \u2013No termin\u00f3 la frase y le bes\u00f3 el empeine, sujet\u00e1ndola por el fino tobillo.<\/p>\n<p>La \u00fanica cuenta que a Tabilah le hab\u00eda faltado engarzar se le escap\u00f3 y cay\u00f3 al suelo. El <em>miu<\/em>, alertado por el cantar\u00edn soniquete, se desperez\u00f3 y descendi\u00f3 del taburete para ir en su busca.<\/p>\n<p>Rashidi levant\u00f3 la cabeza para seguir al felino; un ligero hundimiento se le marc\u00f3 en las comisuras de la boca en una especie de sonrisa. En todo momento supo de la presencia de Tabilah y la consinti\u00f3 por gozo, uno como el que le produc\u00eda que Merit se coloreara areolas y pezones o que se dedicara placer. \u00bfPor qu\u00e9 iba a sentir celos de que alguien m\u00e1s que \u00e9l desease a su esposa? A fin de cuentas, desear no implicaba poseer.<\/p>\n<p>Tabilah, en vano, procur\u00f3 ahuyentar al minino. Apart\u00f3 la vista de este, que jugueteaba con el abalorio, y torn\u00f3 la mirada hasta toparse de golpe con los ojos de Rashidi. El lienzo atezado de su piel palideci\u00f3 y escuch\u00f3 el bombeo de su pobre coraz\u00f3n, que le palpitaba en los o\u00eddos y no atrapado en el pecho. Reaccion\u00f3 huyendo a trompicones, con el sexo flame\u00e1ndole en medio de los muslos.<\/p>\n<p>\u2013\u00bfPor qu\u00e9? \u2013urgi\u00f3 Merit aunando fuerzas con un segundo dedo inserto en lo hondo de la vagina. Ruiditos sofocados restallaron entre las dobleces y salpicaduras l\u00edmpidas brincaron asperj\u00e1ndole el pubis y las laminillas del fald\u00f3n de Rashidi. \u2013\u00bfPor qu\u00e9? \u2013insisti\u00f3 al perder el par de faros luminosos que \u00e9l ten\u00eda por ojos y ajena a la fuga de Tabilah.<\/p>\n<p>\u2013Porque, gracias a ellas, siempre vuelvo a ti \u2013aleg\u00f3 Rashidi. Los espejismos, aquellas enso\u00f1aciones des\u00e9rticas, lo alentaban a retornar al hogar sin importar cu\u00e1n lejos se encontrase de este. Prendi\u00f3 a Merit por las piernas a la altura de las magulladas rodillas y se las acarici\u00f3. Se situ\u00f3 entre estas con el espacio suficiente para que ella continuara masturb\u00e1ndose. \u2013A\u00fan sediento, pero vuelvo, vuelvo a ti\u2026 \u2013susurr\u00f3, apuntalando los menudos pies tras la cadera. Se inclin\u00f3 hacia su cuerpo, compartiendo aliento, y ahuec\u00f3 la mano diestra al amparo de uno de los orondos pechos; pinz\u00f3 el enhiesto pez\u00f3n y con la zurda le asi\u00f3 el semblante, aproximando sus labios, mas no junt\u00e1ndolos.<\/p>\n<p>Merit rot\u00f3 los dedos, presionando, aporreando la sensible zona que le desbocaba el placer. Los pintados p\u00e1rpados le aletearon por encima de la mirada, emborronados, y palade\u00f3 el orgasmo, llor\u00e1ndolo escandalosa. Se estremeci\u00f3, picada por el escorpi\u00f3n del cl\u00edmax, y consagr\u00f3 las palabras de Rashidi salpic\u00e1ndolas de flujo\u2026 Con su deseo hecho l\u00edquido podr\u00eda elevar el nivel de las f\u00e9rtiles marismas del delta.<\/p>\n<p>Rashidi atestigu\u00f3 la riada que manaba de la espasm\u00f3dica vagina acometida por los dedos, y se dispens\u00f3 el beso reservado en los labios de Merit deglutiendo parte del vocer\u00edo. Cerr\u00f3 los ojos, jadeando su placer\/dolor al estar reprimido por la armadura, y se mantuvo adherido a la boca de esta, sosteni\u00e9ndole el tr\u00e9mulo cuerpo.<\/p>\n<p>Los efluvios especiados del orgasmo flotaron en el aire, y tanto el tintineo de las cuentas de la cabellera de Merit como el del abalorio con el que jugaba el <em>miu<\/em> se ensordecieron por las vehementes respiraciones proferidas por la pareja\u2026<\/p>\n<p>\u2013Y no dejes de hacerlo, no dejes de regresar a m\u00ed \u2013rog\u00f3 ella, enronquecida, rompiendo el nexo de sus labios y sabiendo que no pose\u00eda poder para aplacar los aullidos de los chacales ni tampoco para salvaguardar a Rashidi de la amenaza hitita. Merit desenterr\u00f3 los dedos de su sexo y los col\u00f3 en la masculina boca, d\u00e1ndole de beber, amamant\u00e1ndolo de su misma esencia sin augurar que, d\u00edas m\u00e1s tarde y por medio de la fiesta a la que se presentar\u00edan con retraso, se lo arrebatar\u00edan de nuevo para enviarlo directo a Qadesh<a href=\"#_ftn2\" name=\"_ftnref2\">[2]<\/a>.<\/p>\n<p style=\"text-align: center;\"><a class=\"twitter-share-button\" lang=\"es\" href=\"https:\/\/twitter.com\/intent\/tweet?url=https%3A%2F%2Fwww.lelo.com%2Fes%2Fblog&amp;original_referer=https%3A%2F%2Fwww.lelo.com%2Fes%2Fblog\">Comp\u00e1rteme con un Re-Tweet<\/a><\/p>\n<ul>\n<li>\n<h6>La autora del relato quiere constatar \u00a0lo siguiente: no se trata de una obra con s\u00f3lida base hist\u00f3rica, pues ha tomado licencias que coinciden o no con la realidad temporal que, por ahora, conocemos de la \u00e9poca mencionada.<\/h6>\n<\/li>\n<\/ul>\n<h6><a href=\"#_ftnref1\" name=\"_ftn1\">[1]<\/a> Prenda de vestir masculina a modo de\u00a0<em>falda<\/em>\u00a0corta.<\/h6>\n<h6><a href=\"#_ftnref2\" name=\"_ftn2\">[2]<\/a> La batalla de Qadesh constituye el primer enfrentamiento b\u00e9lico cuyas t\u00e1cticas se encuentran documentadas.<\/h6>\n<div class=\"cb-meta cb-article-meta meta\"><img decoding=\"async\" width=\"660\" height=\"330\" src=\"https:\/\/www.lelo.com\/es\/blog\/wp-content\/uploads\/2020\/03\/La-Puerta-de-Tannh\u00e4user.jpg\" class=\"attachment-codetipi-15zine-360-240 size-codetipi-15zine-360-240 wp-post-image entered lazyloaded wp-post-image\" alt=\"Relatos er\u00f3ticos\" srcset=\"https:\/\/www.lelo.com\/es\/blog\/wp-content\/uploads\/2020\/03\/La-Puerta-de-Tannh\u00e4user.jpg 660w, https:\/\/www.lelo.com\/es\/blog\/wp-content\/uploads\/2020\/03\/La-Puerta-de-Tannh\u00e4user-300x150.jpg 300w\" sizes=\"(max-width: 660px) 100vw, 660px\" \/><h2 class=\"title cb-post-title\">La Puerta de Tannh\u00e4user (Parte 1) \u2013 Relatos er\u00f3ticos<\/h2><a href=\"https:\/\/www.lelo.com\/es\/blog\/relatos-eroticos-la-puerta-de-tannhauser\/\" class=\"btn-black mt-0\">CONTINUA A LEGGERE<\/a><\/div>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Si no le\u00edste la primera parte, puedes hacerlo aqu\u00ed. 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