{"id":17536,"date":"2021-12-17T07:33:18","date_gmt":"2021-12-17T07:33:18","guid":{"rendered":"https:\/\/dev.lelo.com\/es\/blog\/?p=17536"},"modified":"2022-01-07T07:37:57","modified_gmt":"2022-01-07T07:37:57","slug":"relatos-eroticos-gay-inmortalita","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.lelo.com\/es\/blog\/relatos-eroticos-gay-inmortalita\/","title":{"rendered":"Inmortalit\u00e0 \u2013 Relato gay"},"content":{"rendered":"<p>Del\u00e9itate con este maravilloso relato de \u00e9poca de Andrea Acosta.<\/p>\n<p><em>Sigue leyendo\u2026<\/em><\/p>\n<p><img fetchpriority=\"high\" decoding=\"async\" class=\"alignnone wp-image-17537 size-full\" title=\"Inmortalit\u00e0 \u2013 Relato gay\" src=\"https:\/\/lelo.com\/es\/blog\/wp-content\/uploads\/2021\/12\/Inmortalita.jpg\" alt=\"Relatos gay\" width=\"850\" height=\"425\" srcset=\"https:\/\/www.lelo.com\/es\/blog\/wp-content\/uploads\/2021\/12\/Inmortalita.jpg 850w, https:\/\/www.lelo.com\/es\/blog\/wp-content\/uploads\/2021\/12\/Inmortalita-300x150.jpg 300w, https:\/\/www.lelo.com\/es\/blog\/wp-content\/uploads\/2021\/12\/Inmortalita-768x384.jpg 768w\" sizes=\"(max-width: 850px) 100vw, 850px\" \/><\/p>\n<h4 style=\"text-align: center;\"><strong>Inmortalit\u00e0<\/strong><\/h4>\n<h6>1 de noviembre de 1482, en la bella Florencia<\/h6>\n<p>\u2014Michele\u2026 \u2014suspir\u00f3 Piero asegurando el tiento<a href=\"#_ftn1\" name=\"_ftnref1\">[1]<\/a> a la vez que sosten\u00eda el pincel en alto, de modo que las fin\u00edsimas cerdas no lamieran el lienzo\u2014. Quieto, no muevas la cabeza \u2014chist\u00f3. Parpadeando apenas, frunci\u00f3 el ce\u00f1o pretendiendo centrarse en el pronunciado arco de la boca del joven. Si bien a la pieza le faltaban unas jornadas de trabajo, aunque la hab\u00eda empezado hac\u00eda m\u00e1s de un a\u00f1o e interrumpido, no acaba de estar satisfecho. Con Michele siempre saboreaba la acibarada sensaci\u00f3n de ser incapaz de captar, de plasmar toda su andr\u00f3gina belleza. Andr\u00f3gina, ya que este pose\u00eda la estructura idealizada de la masculinidad grecolatina, definida, hermosa, y, en cambio, sus facciones no eran rudas, sino dulces, imberbes\u2026 No cabr\u00eda explicar, pues, por qu\u00e9 este era el modelo m\u00e1s solicitado de la vibrante ciudad\u2014. \u00a0\u00a1Michele!\u2014resopl\u00f3 Piero, deteni\u00e9ndose cuando \u00e9l se levant\u00f3 del pedestal en el que estaba sentado.<\/p>\n<p>\u2014Maestro, puede seguir inmortaliz\u00e1ndome\u2026 \u2014comenz\u00f3 a decir Michele. Una liviana tela era lo \u00fanico que lo vest\u00eda, desplegada sobre sus partes pudendas y cay\u00e9ndole a un costado y, ahora, al suelo. Descalzo, camin\u00f3 al encuentro de Piero, luciendo en la testa sembrada de rizos rubio rojizos una tiara que simbolizaba los rayos solares\u2014\u2026 m\u00e1s tarde \u2014a\u00f1adi\u00f3, volviendo la vista a la plancha de madera de\u00a0\u00e1lamo. Contuvo la respiraci\u00f3n al verse reflejado incluso con m\u00e1s claridad que a trav\u00e9s de un espejo, aunque emulando a Helios ataviado con un manto estrellado y transl\u00facido y conduciendo un carro tirado por briosos corceles\u2014. <em>Piero di <\/em>Vernazza, a fe os digo que hab\u00e9is sido tocado por el mism\u00edsimo Dios \u2014farfull\u00f3. Estir\u00f3 el brazo opuesto al retrato y pos\u00f3 dedos y palma en el pectoral de este; el pulgar repos\u00f3 en la frontera de su bombeante coraz\u00f3n.<\/p>\n<p>\u2014Necesito finalizar la tarea, y para ello\u2026 \u2014carraspe\u00f3 Piero, rehusando el contacto tanto f\u00edsico como ocular. Se mordi\u00f3 el interior de un carrillo, reprimiendo la tentaci\u00f3n de contemplarlo de otra manera que no fuera como a un cuerpo, un rostro al que retratar. A su favor, jugaba la barba que le poblaba la cuadrada quijada y le disimulaba parte de la tensi\u00f3n, neg\u00e1ndose a perder negrura, a diferencia de ciertos mechones de pelo que transmutaban del negro carboncillo a un sutil tono plata. Y en su contra, oh, en su contra se hallaba la creciente erecci\u00f3n que se desperezaba bajo los pantalones\u2014\u2026 debes estarte quieto \u2014asinti\u00f3, retrocediendo y renegando del olor a bergamota que el chico desprend\u00eda\u2014. No obstante,\u00a0 si tu inquietud es promovida por el fr\u00edo\u2026 \u2014mascull\u00f3, culpando a la ausencia de bajas temperaturas gracias a los rugientes fuegos de las tres chimeneas ubicadas en el taller.<\/p>\n<p>\u2014La inmortalidad puede esperar \u2014repuso Michele, desencant\u00e1ndose al serle vetado el contacto. Paciente, cogi\u00f3 aire y, mir\u00e1ndolo, alarg\u00f3 una sonrisa. Piero era dif\u00edcil, hosco y poco comunicativo; sin embargo, \u00e9l sab\u00eda que la imagen que proyectaba y su comportamiento se trataban en realidad de una tapadera para salvaguardar la extraordinaria sensibilidad que Piero pose\u00eda y que se manifestaba en su trabajo. Se retir\u00f3 la tiara, la dej\u00f3 en la ca\u00f3tica mesa, junto al caballete, y le acarici\u00f3 los nudillos de la mano diestra, salpicados de motitas de pintura\u2014. Y en cuanto al fr\u00edo\u2026 \u2014murmur\u00f3 en un tono sazonado con un pellizco de ronquez, producto de la patente excitaci\u00f3n que le engrosaba la verga y le afilaba los sonrosados pezones.<\/p>\n<p>\u2014Tal vez, ella s\u00ed \u2014espet\u00f3 Piero, aludiendo a la inmortalidad y empleando el tiento para se\u00f1alizarle a Michele el lugar del que ven\u00eda y al que deb\u00eda regresar. El celestial muchacho no ten\u00eda fr\u00edo, y \u00e9l mucho menos, entre el calor que este le suscitaba y el chaquet\u00f3n que le pesaba sobre los hombros, por encima de la camisa, rematado por un cuello de grueso pelaje. Cruz\u00f3 la mirada con Michele a lo largo de unos segundos al sentir las puntas de sus dedos roz\u00e1ndolo, acarici\u00e1ndolo, provoc\u00e1ndole un escalofr\u00edo que le hizo bailar la paleta. Entonces repar\u00f3 en la refulgencia de su sonrisa, m\u00e1s cresa que el pan de oro. Una que, si pudiera, se beber\u00eda al capturarle la boca. Dolorido de contenido deseo, degluti\u00f3, encogiendo el vientre, y se encomend\u00f3 a un dios que lo deso\u00eda\u2014. Lorenzo, no \u2014asever\u00f3, arrojando el tiento a la mesa.<\/p>\n<p>Renunci\u00f3 al pincel y a la paleta y agarr\u00f3 el vaso de vino a medio llenar. Empin\u00f3 el brebaje p\u00farpura notando c\u00f3mo la dureza de su verga se sacud\u00eda cabalgando la revoltosa convexidad de sus test\u00edculos y llamando al cierre del pantal\u00f3n, reclamando libertad.<\/p>\n<p>A diferencia de Michele, Piero era de buena familia, de oficio asentado en una vetusta tradici\u00f3n de tintura de telas; un sello en la ajada mano predominante, la zurda, lo identificaba con el escudo familiar. Contaba con el mecenazgo y la protecci\u00f3n de los M\u00e9dici, y el taller en el que se encontraban en soledad le pertenec\u00eda. Michele, por el contrario, no era m\u00e1s que un hu\u00e9rfano de cuna que pas\u00f3 de ser un torpe <em>garzoni<\/em><a href=\"#_ftn2\" name=\"_ftnref2\">[2]<\/a> a un sobresaliente modelo cuyo rostro infantil se plasm\u00f3 en im\u00e1genes de <em>putti<a href=\"#_ftn3\" name=\"_ftnref3\">[3]<\/a><\/em>, \u00e1ngeles, arc\u00e1ngeles y pastorcillos en diversas representaciones de la Adoraci\u00f3n&#8230; Cuando su infancia y adolescencia quedaron atr\u00e1s, tambi\u00e9n lo hizo la inocencia, y desarroll\u00f3 la picaresca, azuzada por la supervivencia, inici\u00e1ndose en lo que denominaban \u00abEl juego trasero que los florentinos aman\u00a0tanto\u00bb. Mas en absoluto con un fin mayor del econ\u00f3mico o placentero y, desde luego, no con uno rom\u00e1ntico, o no, al menos, hasta que conoci\u00f3 Piero. Meses m\u00e1s tarde todo se vio truncado cuando este parti\u00f3 de la urbe tras la denuncia an\u00f3nima depositada en el\u00a0<em>tamburo<\/em><a href=\"#_ftn4\" name=\"_ftnref4\"><em>[4]<\/em><\/a> que lo acusaba de sodom\u00eda ante los\u00a0<em>Ufficiali di Notte<\/em><a href=\"#_ftn5\" name=\"_ftnref5\">[5]<\/a>, imputaci\u00f3n a la que no se demor\u00f3 en unirse Savonarola<a href=\"#_ftn6\" name=\"_ftnref6\">[6]<\/a> y en la que no aparec\u00eda Michele. Las relaciones homosexuales eran frecuentes, y m\u00e1s en los c\u00edrculos art\u00edsticos, pero la oscura y amenazante sombra del fraile dominico lo hab\u00eda retorcido todo, incluido a ellos mismos\u2026<\/p>\n<p>Michele se cubri\u00f3 la boca con el antebrazo en un mal gesto de acallar a la tos que le crepitaba en los irritados alv\u00e9olos. Semanas atr\u00e1s, la denuncia hab\u00eda sido desestimada alegando falta de pruebas, y \u00e9l, en su ingenuidad, crey\u00f3 que Piero hab\u00eda regresado en su busca; no obstante, todo apuntaba a que estaba equivocado, el maese lo quer\u00eda para finiquitar el encargo, nada m\u00e1s.<\/p>\n<p>\u2014Vuelvo a ser el modelo \u2014afirm\u00f3; el dolor le centelleaba en lo azuleo de los iris, agu\u00e1ndoselo, desli\u00e9ndoselo\u2026\u2014. A secas, como ese vaso de vino \u2014cabece\u00f3. Cualquiera esperar\u00eda que la erecci\u00f3n le menguara y, de apostarlo, perder\u00eda. Se endureci\u00f3, reven\u00e1ndose en el nacimiento y enrojeci\u00e9ndose en la punta.<\/p>\n<p>\u2014S\u00ed\u2026 \u2014minti\u00f3 Piero, chascando la lengua en el paladar. Fustigado por la conciencia, sucia de la blasfemia que acababa de proferir, lanz\u00f3 el vaso contra el suelo; este se fragment\u00f3 en pedacitos embarrados\u2014. No \u2014admiti\u00f3, enfrent\u00e1ndolo. De hecho, Michele jam\u00e1s fue solo un modelo o su muso, era m\u00e1s, tanto que le resultaba lacerante. No hab\u00eda huido de la ciudad por voluntad propia; El Magn\u00edfico<a href=\"#_ftn7\" name=\"_ftnref7\">[7]<\/a> lo hab\u00eda instado releg\u00e1ndolo a Roma a la espera de solventar el asunto con la comisi\u00f3n y limpiar su nombre. Y \u00e9l, \u00bfqu\u00e9 hab\u00eda hecho? Mal existir, encallado en los recuerdos de su polla recogida en la estrecha ardent\u00eda del resping\u00f3n culo de Michele, en el sabor terroso de su suculenta simiente corri\u00e9ndole garganta abajo, calent\u00e1ndole el est\u00f3mago, y del placer que le provocaba el morderle un hombro antes de procurar los \u00faltimos embates en su interior.<\/p>\n<p>\u2014\u00a1Por supuesto que s\u00ed! \u2014ratific\u00f3 Michele, sosteni\u00e9ndole la mirada de ojos perfilados por culpa de lo renegrido de las pesta\u00f1as. Esos orbes ve\u00edan m\u00e1s all\u00e1 de piel, carne, m\u00fasculo y hueso\u2026 Apret\u00f3 las manos en pu\u00f1os que le picaban por el af\u00e1n por tocarlo, por desasirlo de las ropas y descubrir la solidez del torso asperjado del enroscado vello que marchaba sinuoso por el vientre y converg\u00eda en su pubis\u2014. Por lo menos, ten la piedad de no negarlo \u2014larg\u00f3, mordaz, soportando el aguijonazo del deseo que le anidaba en el ombligo dispuesto a irse a morar en la cavernosa angostura de su recto.<\/p>\n<p>\u2014Si insistes, no voy a seguir contrari\u00e1ndote \u2014se jact\u00f3 Piero de mala gana. Las manos que bien le val\u00edan para pintar se supon\u00edan in\u00fatiles a la hora de complacerse. Las veces en las que se hab\u00eda vaciado, exprimi\u00e9ndose la polla, fantaseando con \u00e9l, no lo hab\u00edan calmado, solo le avivaron la necesidad, como si su cuerpo reconociera la carencia de Michele y rechazara el placer, el desahogo, por m\u00e1s imperioso que este fuese. Durante su ausencia, Lorenzo le hab\u00eda jurado hacerse cargo de la ventura del chico, lo b\u00e1sico sin ser escandaloso, dada la situaci\u00f3n: un techo, cama, comida caliente, pero Michele lo hab\u00eda desde\u00f1ado y hab\u00eda mandado de vuelta al emisario del Magnifico, al que apodaban El Suizo. Por descontado, Lorenzo se ocup\u00f3 de que Piero no supiera nada hasta que, desesperado, tres d\u00edas antes, hab\u00eda retornado a la urbe. Busc\u00f3 a Michele y lo hall\u00f3 en el taller de Bartolomeo d\u2019Andrea, flaco, aquejado de tos y posando para una composici\u00f3n en fresco representando a San Juan Bautista, patrono de Florencia.<\/p>\n<p>\u2014A fin de cuentas, me sales un cuarenta y cinco por ciento m\u00e1s caro que de costumbre. \u2014Eso era lo que le hab\u00eda costado que Michele aceptara su contraoferta. Con el coraz\u00f3n en un estado lamentable, convino que le habr\u00eda salido mejor meterlo en una faltriquera y precipitarla en plena Piazza di Santa Croce y, a continuaci\u00f3n, quedarse para ver c\u00f3mo era pisoteada por las ajetreadas gentes. La rabia y los celos le repicaban en el cerebro con m\u00e1s fuerza que la campana ta\u00f1endo en el campanile de Giotto y, aun as\u00ed, quer\u00eda a Michele consigo pese a no poder poseerlo fuera del lienzo.<\/p>\n<p>\u2014Consid\u00e9ralo un modesto incremento por exclusividad \u2014coment\u00f3 Michele, jocoso, inclin\u00e1ndose hacia este; oli\u00f3 los matices de los m\u00faltiples pigmentos utilizados para la elaboraci\u00f3n de las pinturas unidos al aroma rudo y varonil que destilaba Piero, en una mezcolanza sal\u00edfera y met\u00e1lica que a \u00e9l le prend\u00eda fuego a la enjundia de los huesos. Le llameaba, sabedor de la excitaci\u00f3n que el maestro sent\u00eda piment\u00e1ndole axilas, pecho y sexo\u2014. Uno que te habr\u00edas ahorrado de no haberte marchado con el rabo entre las piernas en lugar de haberte quedado entre los cachetes de mi culo \u2014dentelle\u00f3.<\/p>\n<p>\u2014\u00a1Maldita sea! \u2014conden\u00f3 Piero, conteni\u00e9ndose para no pillarlo por los hombros, exhortarlo a arrodillarse y callarlo llen\u00e1ndole la boca con su polla\u2026 Entrecerr\u00f3 los ojos y respir\u00f3 hondo por las dilatadas aletas de su italian\u00edsima nariz. <em>Michele <\/em>ten\u00eda tanto poder sobre \u00e9l que lograba que el vino le supiese amargo, como cenizas fundi\u00e9ndose en la sinhueso.<\/p>\n<p>\u2014Y, a decir verdad, y a expensas del asunto de los florines\u2026 \u2014apunt\u00f3 Michele, asi\u00e9ndolo del cinto que le sellaba el chaquet\u00f3n. Claro, Piero no se movi\u00f3 ni lo m\u00e1s m\u00ednimo, no es que se tratara de una flama titilando por una r\u00e1faga de viento, rid\u00edcula comparaci\u00f3n en cuanto al tama\u00f1o de Michele con el del maestro\u2014. Valoro m\u00e1s tu arte que tu verga \u2014minti\u00f3 a medias, lac\u00f3nico. La culpa de aquella fisura entre ellos no era de Savonarola ni de la mala sa\u00f1a de quien hubiera dejado la denuncia en el <em>tamburo<\/em>. No, la culpa era suya y de las ut\u00f3picas ilusiones que se hab\u00eda hecho. Con la polla lati\u00e9ndole y bamboleando en el aire, le propin\u00f3 en un hombro un rid\u00edculo manotazo.<\/p>\n<p>\u2014Cuando abres la boca y empiezas a escupir veneno, pierdes todo el encanto. \u2014O lo ensalzaba. Piero enarbol\u00f3 las manos a los lados del rostro de Michele y termin\u00f3 toc\u00e1ndolo, impidiendo, de paso, que le asestara un nuevo golpe. Los pulgares fueron a parar a las costuras de la boca de este, y las aristas del resto de dedos jugaron con los brillantes cabellos y la rojez de las mejillas. El contraste entre la n\u00edvea de la piel del chico con el rubor valdr\u00eda de alegor\u00eda al escudo de armas de la ciudad.<\/p>\n<p>\u2014\u00a1Bien! \u2014buf\u00f3 Michele, zaf\u00e1ndose. \u00bfAcaso se cre\u00eda que era un oso danzar\u00edn atado a una cuerda en plena Piazza della Signoria, cuyo cometido era ganarse unas monedas y que, en su defecto, con un par de caricias iba a amansarse?\u2014. Volver\u00e9 al pedestal con la boca cerrada y reservando la ponzo\u00f1a detr\u00e1s de los colmillos mientras vos, <em>maese di <\/em>Vernazza\u2026 \u2014dijo en un tono sucinto. De la uretra le brotaron las suficientes perlas de presemen como para manufacturar un broche destinado a ir prendido en la <em>giornea<\/em><a href=\"#_ftn8\" name=\"_ftnref8\"><em>[8]<\/em><\/a> de Piero\u2014\u2026 reemprend\u00e9is la labor, regode\u00e1ndoos en el invierno y repudiando mi primavera.<\/p>\n<p>\u2014\u00a1\u00bfNo te das cuenta del dolor que puede provocarte mi amor?! \u2014Piero derram\u00f3 las palabras con m\u00e1s vehemencia que el vac\u00edo vaso de vino, y lo agarr\u00f3 por los antebrazos, entorpeciendo la huida de Michele. La tabla en el caballete arder\u00eda en las hogueras de las vanidades<a href=\"#_ftn9\" name=\"_ftnref9\">[9]<\/a> si los protectores de la fe supieran que, a punta de plata y tras la imprimatura<a href=\"#_ftn10\" name=\"_ftnref10\"><em>[10]<\/em><\/a>, \u00e9l hab\u00eda escrito \u00abmio caro\u00bb<a href=\"#_ftn11\" name=\"_ftnref11\">[11]<\/a> en una silenciosa y, a la par, ruidosa declaraci\u00f3n p\u00fablica\u2014. \u00a0\u00a1\u00bfTan ciego est\u00e1s?! \u2014exclam\u00f3, legando la zurda en el semblante del chico y circund\u00e1ndole la enjuta cadera con el brazo diestro. La cercan\u00eda impuesta entre sus cuerpos desdibujaba distancias y mentiras, delatando anhelos encallecidos y jironadas almas.<\/p>\n<p>\u2014Bendito dolor que me atraviesa el coraz\u00f3n como un pu\u00f1al \u2014arguy\u00f3 Michele, vi\u00e9ndose en las brunas pupilas de Piero. Contando veintid\u00f3s a\u00f1os, pod\u00eda asegurar que hab\u00eda sobrevivido a la vida y, dado que de la muerte nadie escapaba, prefer\u00eda un final rubricado por el filo amatorio al \u00f3bito lapidario de la soledad. Encaramando las palmas en los hombros de Piero, se aup\u00f3 en los pies descalzos, ganando un poco de altura, y refreg\u00f3 la verga contra la de \u00e9l, ahog\u00e1ndose bajo la ropa y no en las aguas del Arno.<\/p>\n<p>Piero, contradiciendo a la raz\u00f3n con la acci\u00f3n, tom\u00f3 la boca de Michele en un beso. Cerr\u00f3 los p\u00e1rpados, atranc\u00e1ndolos con fuerza y estrechando al joven contra s\u00ed. A sus treinta y cinco a\u00f1os<a href=\"#_ftn12\" name=\"_ftnref12\">[12]<\/a> se sent\u00eda cautivado como si todav\u00eda fuera un chiquillo y, por unos breves minutos, precisaba enmudecer al bastardo del miedo que lo carcom\u00eda. Mascull\u00f3 algo en las orillas de los labios de Michele que ni \u00e9l mismo comprendi\u00f3. Se descolg\u00f3 a su ment\u00f3n, besando la delgada l\u00ednea del cuello un tanto elevada a causa de la poco desarrollada nuez, y acompa\u00f1\u00f3 el descenso de su boca con las manos, acariciando los lampi\u00f1os<a href=\"#_ftn13\" name=\"_ftnref13\">[13]<\/a> y suaves pectorales. Flexionando las r\u00f3tulas, toc\u00f3 suelo e hizo diana con la sinhueso en el ombligo del muchacho. Col\u00f3 la zurda por debajo de s\u00ed, aprehendi\u00e9ndole la polla en la desgastada mano, y la sopes\u00f3.<\/p>\n<p>Michele gimi\u00f3, claudicando al beso, abandon\u00e1ndose al mecer de los labios y la h\u00fameda calidez de la lengua. Cosquilleado por la profusa barba de Piero, promotor de que la necesidad le rechinara en los dientes, jade\u00f3.<\/p>\n<p>\u2014\u00bfNo comulgas con el darle pan al hambriento? \u2014Quiz\u00e1s no sonase a protesta, pero lo fue cuando \u00e9l le dej\u00f3 la boca desamparada. Coloc\u00f3 las manos en la mesa ocupada de cuencos, recipientes y botellines.<\/p>\n<p>\u2014\u00bfY t\u00fa? \u2014interpel\u00f3 Piero, comenzando a masturbarlo. Abri\u00f3 los ojos para observarlo y percibi\u00f3 c\u00f3mo a este se le erizaba la piel. Fren\u00f3 la mano y leng\u00fcete\u00f3 el glande, pasando seguidamente la barba por todo lo largo y ancho de la erecta polla. Descort\u00e9s, no aguard\u00f3 a que Michele le respondiera y se atiborr\u00f3 la boca con su verga, reuniendo al glande con la campanilla. Lo suyo eran las noches, el mejor momento en el que trabajaba, y estaba haciendo eso, trabajar(se) a Michele.<\/p>\n<p>\u2014Se\u00f1or\u2026. \u2014trastabill\u00f3 Michele, pensando en el lecho ubicado en el piso superior. Seguro que la madera hab\u00eda olvidado el peso de ambos, el crujir de los listones y el susurro de las mantas al enroscarse en sus cuerpos sudorosos. Firmando una tregua con la tos que lo hab\u00eda acosado las \u00faltimas semanas, gimi\u00f3 y le flaquearon las piernas. Los pigmentos en polvo, la gallarita, la goma ar\u00e1biga, los huevos de gallina y codorniz, el sulfato de hierro, la tiza roja y dispares aceites traquetearon en la mesa, amenazando con desperdigarse igual que \u00e9l en la boca de Piero, si este prosegu\u00eda mam\u00e1ndolo.<\/p>\n<p>El maestro ahuec\u00f3 en la diestra la pesadez del saco escrotal y lo magre\u00f3 con delicadeza, socorri\u00e9ndose con la zurda para ir metiendo y sacando la polla de Michele de entre sus labios. Se recre\u00f3, no en exceso, y, descorchando las fauces, le lami\u00f3 la verga, recolectando las perlas de presemen con las cuales, y en honor a las anteriores, confeccionar\u00eda una gargantilla a conjunto con el broche. En pie, le rob\u00f3 un nuevo beso repleto de su propia sapiencia.<\/p>\n<p>\u2014Mu\u00e9strame la\u00a0Puerta del Para\u00edso<a href=\"#_ftn14\" name=\"_ftnref14\">[14]<\/a> \u2014solicit\u00f3 en un juego de palabras que solo conoc\u00edan ellos; esa era otra historia.<\/p>\n<p style=\"text-align: center;\"><a class=\"twitter-share-button\" href=\"https:\/\/twitter.com\/share?ref_src=twsrc%5Etfw\" data-show-count=\"false\">Comp\u00e1rteme con un Re-Tweet<\/a><script async src=\"https:\/\/platform.twitter.com\/widgets.js\" charset=\"utf-8\"><\/script><\/p>\n<p style=\"text-align: center;\">Ya puedes leer la segunda parte aqu\u00ed: <a href=\"https:\/\/lelo.com\/es\/blog\/relatos-eroticos-gay-inmortalita-ii\/\"><strong>Inmortalit\u00e0 (II) \u2013 Relato gay<\/strong><\/a><\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref1\" name=\"_ftn1\">[1]<\/a><sup> Varita que utilizada por los pintores, la cual se secunda en el borde del cuadro o sobre el lienzo y cuyo cometido es servir de apoyo durante la labor.<\/sup><\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref2\" name=\"_ftn2\">[2]<\/a><sup> (IT Toscana) D\u00edcese de los j\u00f3venes aprendices de un taller que tambi\u00e9n sol\u00edan ejercer de modelos, cuyos rasgos se idealizaban. <\/sup><\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref3\" name=\"_ftn3\">[3]<\/a> <sup>(IT) Plural de <em>putto<\/em>, ni\u00f1os peque\u00f1os casi siempre desnudos y con alitas a la espalda en representaci\u00f3n del dios Cupido.<\/sup><\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref4\" name=\"_ftn4\">[4]<\/a><sup> \u00a0(IT) Tambi\u00e9n conocidas en singular como <em>bucchi della verit\u00e0<\/em>, eran buzones ubicados en la ciudad en los cuales los ciudadanos depositaban sus denuncias de forma an\u00f3nima, relacionadas con pr\u00e1cticas homosexuales o de sodom\u00eda (estas \u00faltimas, por ejemplo, tambi\u00e9n llevadas a cabo por prostitutas).\u00a0 <\/sup><\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref5\" name=\"_ftn5\">[5]<\/a><sup> (IT) Comisi\u00f3n florentina creada en 1432 con la funci\u00f3n de buscar e investigar las acusaciones de pr\u00e1cticas homosexuales o sodomitas. La sodom\u00eda estaba considerada un delito extremadamente grave, con pena de muerte, pero muy dif\u00edcil de probar. En la Florencia de esa \u00e9poca la homosexualidad era \u00abtolerada\u00bb; se realizaron audiencias e impusieron penas, pero por lo general todo quedaba en sanciones econ\u00f3micas, si cabe unos d\u00edas de encierro y poco m\u00e1s. <\/sup><\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref6\" name=\"_ftn6\">[6]<\/a> <sup>Girolamo Savonarola fue un pol\u00e9mico fraile, <\/sup><sup>famoso por sus salvajes opiniones y discursos contra los poderes establecidos, la corriente art\u00edstica, la homosexualidad y todo aquello que no le pareciera casto y piadoso. <\/sup><sup>Para informaci\u00f3n detallada, consultar algunas de los miles de fuentes disponibles en la red. <\/sup><\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref7\" name=\"_ftn7\">[7]<\/a><sup> Lorenzo di Piero de&#8217; Medici, apodado Lorenzo el Magn\u00edfico, se dice que fue<\/sup><sup> el miembro m\u00e1s ilustre de la dinast\u00eda M\u00e9dici.\u00a0 Pol\u00edtico, poeta, mecenas y humanista, llev\u00f3 a Florencia a uno de sus mayores periodos de esplendor.<\/sup><\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref8\" name=\"_ftn8\">[8]<\/a><sup>\u00a0 Tipo de casaca cuyo uso en Italia est\u00e1 documentado desde el siglo XIV hasta mediados del siglo XV.<\/sup><\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref9\" name=\"_ftn9\">[9]<\/a><sup> \u00a0Licencia de la autora en cuanto a la m\u00e1s famosa <em>Fal\u00f2 delle vanit\u00e0, <\/em>que tuvo lugar el\u00a07 de febrero\u00a0de\u00a01497, cuando seguidores\u00a0de Savonarola\u00a0quemaron miles de objetos en\u00a0Florencia,\u00a0incluidas pinturas. Entre algunas de ellas, se encontraban\u00a0originales de \u00a0Sandro Botticelli.<\/sup><\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref10\" name=\"_ftn10\">[10]<\/a><sup> O creta, capa blanca de preparaci\u00f3n hecha generalmente de carbonato de calcio, blanco de zinc y cola de conejo. <\/sup><\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref11\" name=\"_ftn11\">[11]<\/a><sup> (IT) Querido m\u00edo. <\/sup><\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref12\" name=\"_ftn12\">[12]<\/a><sup> Seg\u00fan el historiador Richard Trexler,\u00a0especialista del Renacimiento, de la Reforma de Italia y la Historia conductista, solo uno de cada cuatro hombres florentinos menores de treinta y cuatro a\u00f1os estaba casado.<\/sup><\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref13\" name=\"_ftn13\">[13]<\/a><sup> En la \u00e9poca era muy com\u00fan entre los modelos emplear una f\u00f3rmula a base de ars\u00e9nico para eliminar el vello. <\/sup><\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref14\" name=\"_ftn14\">[14]<\/a><sup> En alusi\u00f3n a la puerta este del Baptisterio de Florencia, ubicada frente a la catedral de Santa Mar\u00eda del Fiore. Obra del escultor y orfebre Lorenzo Ghiberti. <\/sup><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Del\u00e9itate con este maravilloso relato de \u00e9poca de Andrea Acosta. Sigue leyendo\u2026 Inmortalit\u00e0 1 de noviembre de 1482, en la bella Florencia \u2014Michele\u2026 \u2014suspir\u00f3 Piero asegurando el tiento[1] a la vez que sosten\u00eda el pincel en alto, de modo que las fin\u00edsimas cerdas no lamieran el lienzo\u2014. Quieto, no muevas la cabeza \u2014chist\u00f3. Parpadeando apenas, frunci\u00f3 el ce\u00f1o pretendiendo centrarse en el pronunciado arco de la boca del joven. 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