{"id":17633,"date":"2022-01-07T02:56:02","date_gmt":"2022-01-07T02:56:02","guid":{"rendered":"https:\/\/dev.lelo.com\/es\/blog\/?p=17633"},"modified":"2022-01-07T07:58:10","modified_gmt":"2022-01-07T07:58:10","slug":"relatos-eroticos-gay-inmortalita-ii","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.lelo.com\/es\/blog\/relatos-eroticos-gay-inmortalita-ii\/","title":{"rendered":"Inmortalit\u00e0 (II) \u2013 Relato gay"},"content":{"rendered":"<p>Disfruta el desenlace de esta excitante y bella historia, que se desarrolla en la Florencia del siglo XV.<\/p>\n<h6>Puedes comenzar por la primera parte (<a href=\"https:\/\/lelo.com\/es\/blog\/relatos-eroticos-gay-inmortalita\/\"><strong>Inmortalit\u00e0 \u2013 Relato gay<\/strong><\/a>) o continuar m\u00e1s abajo.<\/h6>\n<p><em>Sigue leyendo\u2026<\/em><\/p>\n<p><img fetchpriority=\"high\" decoding=\"async\" class=\"alignnone wp-image-17634 size-full\" title=\"Inmortalit\u00e0 (II) \u2013 Relato gay\" src=\"https:\/\/lelo.com\/es\/blog\/wp-content\/uploads\/2022\/01\/Inmortalita.jpg\" alt=\"Relatos gay\" width=\"850\" height=\"425\" srcset=\"https:\/\/www.lelo.com\/es\/blog\/wp-content\/uploads\/2022\/01\/Inmortalita.jpg 850w, https:\/\/www.lelo.com\/es\/blog\/wp-content\/uploads\/2022\/01\/Inmortalita-300x150.jpg 300w, https:\/\/www.lelo.com\/es\/blog\/wp-content\/uploads\/2022\/01\/Inmortalita-768x384.jpg 768w\" sizes=\"(max-width: 850px) 100vw, 850px\" \/><\/p>\n<h4 style=\"text-align: center;\"><strong>Inmortalit\u00e0 (II)<\/strong><\/h4>\n<p>Michele se relami\u00f3 y ronrone\u00f3 mientras a Piero le faltaba aullar. Acatando la petici\u00f3n de este, gir\u00f3 y se inclin\u00f3 en la mesa, busc\u00e1ndose sitio al estirarse. Alej\u00f3 los pies y aup\u00f3 el trasero, redondeado como un veraniego melocot\u00f3n.<\/p>\n<p>\u2014No seas gentil \u2014rog\u00f3, escuchando la disconformidad de las ropas del maestro. L\u00e1stima que su postura no le concediera la posibilidad de admirar la f\u00e9rrea estructura de los brazos de Piero por debajo de la camisa al retirarse el chaquet\u00f3n. Las horas acumuladas a lo largo de los a\u00f1os cincelando piedra, en combinaci\u00f3n con la pintura, hab\u00edan hecho mella en su cuerpo, definiendo m\u00fasculos y muescando cicatrices.<\/p>\n<p>\u2014Conc\u00e9denos una pizca de temple \u2014pidi\u00f3 Piero, m\u00e1s caliente que el horno de la orfebrer\u00eda all\u00e1 en la bocacalle. Se despoj\u00f3 de la ropa de caderas hacia abajo, se remang\u00f3 la larga camisa y pas\u00f3 los castigados reversos de las manos por los flancos de Michele hasta arribarle a los cachetes\u2014. Unas migajas\u2026 \u2014insisti\u00f3, separ\u00e1ndole las pompas para exponer el estrecho y sonrosado ano.<\/p>\n<p>\u2014No \u2014protest\u00f3 Michele, creador de la extensi\u00f3n del puente Vecchio que part\u00eda desde su lloroso glande al suelo. Las ansias le soplaban en el torrente sangu\u00edneo, plagado de nav\u00edos prendidos como ascuas. Dudando entre si le excitaba m\u00e1s notar la cercan\u00eda de la engrosada polla de Piero, dura cual mazo, o v\u00e9rsela, gimote\u00f3\u2014. Te quiero ahora mismo dentro de m\u00ed. \u2014Bronco, implacable, posesivo, as\u00ed lo ansiaba, al contrario de paciente y amoroso, como este habituaba a ser en tales momentos.<\/p>\n<p>Piero vacil\u00f3; Michele estaba ce\u00f1ido al igual que la cabeza de la aguja de un alfiler, y \u00e9l, duro como para clavarlo en la pared. Alarg\u00f3 un brazo y, a tientas, escudri\u00f1\u00f3 entre los diversos botellines de aceites y untos, golpeando sin querer un contenedor de tiza roja, cuyo polvillo se esparci\u00f3 por la mesa, se alz\u00f3 y qued\u00f3 suspendido en el aire\u2014. Michele\u2026 \u2014enton\u00f3 por segunda vez el nombre de este en lo que iba de noche cuando \u00e9l mene\u00f3 las posaderas, tent\u00e1ndolo. Aprisa, destap\u00f3 el botell\u00edn con los dientes, escupi\u00f3 el corcho y decant\u00f3 el recipiente para liberar aceite de lavanda en su verga y esparcir otro tanto en la entrada del muchacho. Se empu\u00f1\u00f3 la aguzada polla, peligrosa, tildada de Pazzi<a href=\"#_ftn1\" name=\"_ftnref1\">[1]<\/a> y, desterrando la ampolla, se empuj\u00f3 contra el anillado surco.<\/p>\n<p>Michele venci\u00f3 la testa hacia delante, reclinando la frente en la madera, y atranc\u00f3 los p\u00e1rpados. Su cerradura prest\u00f3 resistencia, angosta para tanta llave.<\/p>\n<p>\u2014Sigue\u2026 \u2014implor\u00f3 con Piero avanzando, impeli\u00e9ndose en sus adentros.\u00a0 Embebido del contradictorio doloroso placer, jade\u00f3 y hendi\u00f3 las u\u00f1as en el mueble, astill\u00e1ndolo y manch\u00e1ndose de enrojecido polvo\u2014. Hasta lo m\u00e1s profundo de m\u00ed \u2014dijo, mentando imp\u00edo y entre dientes al Todopoderoso cuando Piero se hundi\u00f3 en lo abisal de su culo.<\/p>\n<p>La gualda tiara cay\u00f3 al suelo, tarareando al brincar\u2026<\/p>\n<p>Si alguien irrumpiera en el taller, la acusaci\u00f3n que hab\u00eda pesado sobre \u00e9l, tach\u00e1ndolo de <em>florenzer,<\/em><a href=\"#_ftn2\" name=\"_ftnref2\"><em><strong>[2]<\/strong><\/em><\/a> estar\u00eda m\u00e1s que sustentada, ya no evidencias, sino en hechos y, para m\u00e1s inri, consumados. Piero arremeti\u00f3 en el apretado recoveco, compeli\u00e9ndolo a ceder a su paso. Rezong\u00f3, cuadrando las mand\u00edbulas al alojar la mitad de la polla en el canal. Se agarr\u00f3 a las aristas de la cintura del chico y puj\u00f3, puj\u00f3\u2026, soterr\u00e1ndose hasta las mism\u00edsimas bolas. Aturdido, ahorcado por la constricci\u00f3n, remont\u00f3 las manos a los hombros de Michele, y de ellos a su semblante; se lo volvi\u00f3 a un lado a la vez que \u00e9l apegaba el torso a la erizada espalda de este.<\/p>\n<p>L\u00e1grimas pasionarias brotaron de los ojos de Michele y le pendieron a continuaci\u00f3n de las pesta\u00f1as. El frenes\u00ed le tarascaba el vientre, babe\u00e1ndole por la verga.<\/p>\n<p>\u2014Ll\u00e9name \u2014demand\u00f3, con el alma amenazando con salirse de la jaula que supon\u00eda su cuerpo, af\u00edn a un p\u00e1jaro cantor\u2014. Y\u2026 y ahora, m\u00f3ntame \u2014exhal\u00f3, empalado. El maestro se hallaba tan dentro de \u00e9l que lo sent\u00eda pr\u00f3ximo al m\u00fasculo <em>bombeante<\/em> anclado en el pecho. Enarbol\u00f3 la cabeza y entorn\u00f3 los p\u00e1rpados, viendo borrosas las im\u00e1genes de prueba de los vivos frescos pintados en las paredes y anubarrados por el sinuoso humo de las velas.<\/p>\n<p>\u2014Aguarda, amor \u2014murmur\u00f3 Piero respirando el h\u00e1lito de Michele. Le bes\u00f3 el acentuado arco de los labios, un rasgo \u00fanico e inusual que el chico ten\u00eda y que hac\u00eda inolvidable la forma de su boca. Aguant\u00e1ndole la cara por el ment\u00f3n, lo bes\u00f3, bifurcando la otra mano por el cuerpecillo de este para recuperar la polla. La acarici\u00f3, llen\u00e1ndose los dedos de roc\u00edo\u2014. Necesitas hacerte a m\u00ed \u2014susurr\u00f3 masturb\u00e1ndolo, varado en sus adentros.<\/p>\n<p>\u2014Nac\u00ed hecho para ti \u2014gimi\u00f3 Michele, aferr\u00e1ndose con una mano a la mesa y con su hermana en un muslo de Piero, danzando a la par con las caderas de delante hacia atr\u00e1s, enloqueci\u00e9ndole la sensible pr\u00f3stata entretanto el maestro lo complac\u00eda, afan\u00e1ndole fluidos libidinosos.<\/p>\n<p>Piero, espoleado por la declaraci\u00f3n de Michele y su bendito trasero que lo estrujaba, instaur\u00f3 los primeros embates. Cortos, espaciados y mudando a largos y contundentes, competidores del vigor de un caballo encabritado (y tan a la moda en cuanto al movimiento art\u00edstico).\u00a0 El calor del muchacho le coc\u00eda el l\u00e1cteo contenido de las pelotas. Desgastado, se ampar\u00f3 en el hueco del cuello de Piero sin frenar la ferocidad de la monta.<\/p>\n<p>El aroma a lavanda, transpiraci\u00f3n y sexo enarbol\u00f3 en el ambiente musicalizado por el clap-clap del choque de test\u00edculos, el del chorreo de la presimiente y el coro de incontenidos gemidos\u2026<\/p>\n<p>Michele explosion\u00f3 de dentro hacia afuera, escandaloso como un arcabuz. Ca\u00f1os de semen piruetearon entre la mano de Piero, la mesa, el suelo y hasta parte de las patas del caballete.<\/p>\n<p>\u2014C\u00f3lmame de ti \u2014suplic\u00f3, enfebrecido (literalmente) y nevando leche en una cellisca bautizada de orgasmo.<\/p>\n<p>Piero persever\u00f3, embisti\u00e9ndolo aun cuando el joven hab\u00eda sucumbido al cl\u00edmax; lo sostuvo contra s\u00ed, martilleando en su recto una y otra vez, asest\u00e1ndole tales vergazos que el hermoso cuerpo de este se sacudi\u00f3 y la polla le cole\u00f3, azuzada por la dominante mano. Regueros de sudor lamieron la baja espalda de Piero\u00a0 y le mojaron la barba. \u2014Que me perdone Dios por saberte mi epifan\u00eda \u2014resoll\u00f3, instantes previos a correrse, perdi\u00e9ndose en el placer. Abraz\u00f3 a Michele, recost\u00e1ndolo en la mesa sin salir de su interior y, todav\u00eda tiroteando n\u00edvea semilla, se percat\u00f3 de que la temperatura del chico no era normal. Con los labios se la tom\u00f3 en la sien y frunci\u00f3 el perlado ce\u00f1o\u2014. Est\u00e1s ardiendo\u2026 \u2014coment\u00f3 en un resuello.<\/p>\n<p>\u2014Ardo por ti \u2014musit\u00f3 Michele, extasiado pese a la fiebre. Lo \u00fanico que deseaba, lo \u00fanico que en verdad quer\u00eda era persistir ah\u00ed, con \u00e9l mor\u00e1ndole dentro, tan enfrascado en la pasi\u00f3n que era ajeno a cualquier mal, a cualquier dolor\u2026<\/p>\n<p style=\"text-align: center;\">***<\/p>\n<h6>Palacio Medici-Riccardi, pasada la medianoche del 24 de diciembre de 1482<\/h6>\n<p>Sobre la pieza en el caballete colgaba l\u00e1nguida una tela opaca. La luz lunera, de un argento mortecino, se colaba por la cristalera de la gran sala, escalfada por el rugiente hogar.<\/p>\n<p>\u2014Aqu\u00ed est\u00e1s \u2014habl\u00f3 Lorenzo, haciendo acto de presencia ataviado con las ropas propias de haber acudido a la misa vespertina de la Vigilia de Navidad. Dadas las horas y fechas, no atender\u00eda a nadie que no fuese a un no anunciado Piero <em>di <\/em>Vernazza. Ubic\u00e1ndose a medio metro del caballete cruz\u00f3 los brazos tras de s\u00ed, reparando en la cantidad de cabellos canos que hab\u00edan deste\u00f1ido la negrura de los correligionarios en la cabeza del maese, y en su, por entonces, desali\u00f1ada barba; y tambi\u00e9n del extrav\u00edo del vigor f\u00edsico que este siempre hab\u00eda desprendido.<\/p>\n<p>\u2014Su Excelencia \u2014salud\u00f3 Piero; tir\u00f3 de la tela y revel\u00f3 lo oculto. \u00c9l no era hombre de protocolos, se hab\u00eda personado sin aviso y con el cometido de entregar lo prometido. Un perpetuo invierno se hab\u00eda establecido en \u00e9l al serle arrebatada la primavera; com\u00eda por necesidad, respiraba y dorm\u00eda por la misma, rest\u00e1ndole tan solo la existencia que dedicaba al arte. Recogi\u00f3 el pa\u00f1o en el regazo y esper\u00f3 a la reacci\u00f3n de aquel al que apodaban El Magn\u00edfico\u2026<\/p>\n<p>Helios viv\u00eda en la plancha de madera de\u00a0\u00e1lamo en un despliegue de fulgor que hac\u00eda contener el aliento o, por el contrario, lagrimear de dicha al rubricar el culmen de la perfecci\u00f3n en cuanto a los c\u00e1nones de belleza cl\u00e1sica y los mitos <em>homoer\u00f3ticos<\/em> grecolatinos<strong>. <\/strong>Las hebras entrevenadas en la tiara brindaban la sensaci\u00f3n de poder ser tocadas, y gozada la suavidad de los claros cabellos; las esquinas de la boca mostraban una sonrisa sempiterna junto a un punto de luz justo en el arco de los labios. Los corceles tirando del carro galopaban directos a la eternidad&#8230;<\/p>\n<p>Lorenzo desplom\u00f3 los brazos y se aproxim\u00f3 a la pieza en un pertinaz parpadeo. Sobrecogido y enmudecido por la misma, se qued\u00f3 ante ella, contempl\u00e1ndola.<\/p>\n<p>\u2014\u00bfY bien, Su Excelencia? \u2014carraspe\u00f3 Piero a no m\u00e1s tardar. El monto econ\u00f3mico de las joyas que Lorenzo portaba no valdr\u00edan todas las l\u00e1grimas vertidas por sus ojos, cuantiosas como para hilvanar collares y desgastar diamantes. A expensas del transcurrir del tiempo, rememoraba con exactitud la sangre expectorada con la tos que manchaba la boca de Michele, los malditos crep\u00fasculos enfebrecidos y los calvarios que le ro\u00edan las juntas de los huesos y, por descontado, el sonido del \u00faltimo aliento, id\u00e9ntico al aleteo de un ave levantando el vuelo. Y desde que este comenz\u00f3 a enfriarse en el acunar de sus brazos, vacuo de \u00e1nima y preso de una tisis que a \u00e9l no le hab\u00eda contagiado, supo que precisaba atesorarlo por medio de la pintura.<\/p>\n<p>\u2014Despu\u00e9s de todo, <em>Maestro <\/em><em>di <\/em>Vernazza\u2026 \u2014se pronunci\u00f3 Lorenzo, encar\u00e1ndolo. Arrobado por el cuadro y con el coraz\u00f3n encogido como amante y poeta que penaba lo suyo, y bien lo sab\u00eda Lucrezia Donati, no alcanzaba a entender cu\u00e1l era el dolor que sent\u00eda Piero; sin embargo, estaba convencido de que el mismo hab\u00eda sido conductor de semejante proeza pict\u00f3rica\u2014. Lo hab\u00e9is hecho inmortal.<\/p>\n<p style=\"text-align: center;\"><a class=\"twitter-share-button\" href=\"https:\/\/twitter.com\/share?ref_src=twsrc%5Etfw\" data-show-count=\"false\">Comp\u00e1rteme con un Re-Tweet<\/a><script async src=\"https:\/\/platform.twitter.com\/widgets.js\" charset=\"utf-8\"><\/script><\/p>\n<h6><a href=\"#_ftnref1\" name=\"_ftn1\">[1]<\/a><sup> La familia Pazzi conspir\u00f3 para asesinar a\u00a0Lorenzo\u00a0y\u00a0Juliano de M\u00e9dici\u00a0el domingo 26 de abril de 1478, y durante la misa solemne en la\u00a0bas\u00edlica catedral metropolitana de Santa Maria<\/sup> <sup>del Fiore<\/sup><sup>, Juliano de M\u00e9dici falleci\u00f3 tras ser apu\u00f1alado en repetidas ocasiones, y Lorenzo logr\u00f3 escapar con heridas serias.<\/sup><\/h6>\n<h6><a href=\"#_ftnref2\" name=\"_ftn2\">[2]<\/a><sup> (AL) Florentino: t\u00e9rmino que por entonces se empleaba en Alemania para indicar a un sodomita.<\/sup><\/h6>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Disfruta el desenlace de esta excitante y bella historia, que se desarrolla en la Florencia del siglo XV. Puedes comenzar por la primera parte (Inmortalit\u00e0 \u2013 Relato gay) o continuar m\u00e1s abajo. Sigue leyendo\u2026 Inmortalit\u00e0 (II) Michele se relami\u00f3 y ronrone\u00f3 mientras a Piero le faltaba aullar. Acatando la petici\u00f3n de este, gir\u00f3 y se inclin\u00f3 en la mesa, busc\u00e1ndose sitio al estirarse. 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