{"id":17894,"date":"2022-02-16T07:13:29","date_gmt":"2022-02-16T07:13:29","guid":{"rendered":"https:\/\/dev.lelo.com\/es\/blog\/?p=17894"},"modified":"2023-03-24T13:24:29","modified_gmt":"2023-03-24T12:24:29","slug":"relatos-eroticos-lesbicos-tradimento","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.lelo.com\/es\/blog\/relatos-eroticos-lesbicos-tradimento\/","title":{"rendered":"Tradimento \u2013 Relato l\u00e9sbico"},"content":{"rendered":"<p>Una celebraci\u00f3n de Fin de A\u00f1o en el <em>palazzo<\/em> Madama de Tur\u00edn acoge a nuestras dos protagonistas: una inglesa que trabaja para el MI6 y una italiana perdidamente enamorada de ella.<\/p>\n<p><em>Sigue leyendo\u2026<\/em><\/p>\n<p><img fetchpriority=\"high\" decoding=\"async\" class=\"aligncenter wp-image-17895 size-full\" title=\"Tradimento \u2013 Relato l\u00e9sbico\" src=\"https:\/\/lelo.com\/es\/blog\/wp-content\/uploads\/2022\/02\/Tradimento-\u2013-Relato-lesbico.jpg\" alt=\"Relatos l\u00e9sbicos\" width=\"850\" height=\"425\" srcset=\"https:\/\/www.lelo.com\/es\/blog\/wp-content\/uploads\/2022\/02\/Tradimento-\u2013-Relato-lesbico.jpg 850w, https:\/\/www.lelo.com\/es\/blog\/wp-content\/uploads\/2022\/02\/Tradimento-\u2013-Relato-lesbico-300x150.jpg 300w, https:\/\/www.lelo.com\/es\/blog\/wp-content\/uploads\/2022\/02\/Tradimento-\u2013-Relato-lesbico-768x384.jpg 768w\" sizes=\"(max-width: 850px) 100vw, 850px\" \/><\/p>\n<h4 style=\"text-align: center;\"><strong><em>Tradimento<\/em><\/strong><\/h4>\n<h6>31 de diciembre de 2019, <em>palazzo<\/em> Madama, Tur\u00edn, Italia.<\/h6>\n<p>Diez, once, doce, y se detuvo al subir el decimotercer pelda\u00f1o de la escalinata de Felipe Juvara con la sensaci\u00f3n de que aquellos ojos pardos estaban observ\u00e1ndola, recorri\u00e9ndole la abierta espalda de su barroco vestido de Cavalli. El vello de la nuca se le eriz\u00f3 y comprimi\u00f3 en la mano zurda el rid\u00edculo <em>clutch;<\/em> lo hizo con tal fuerza que la gualda alianza se le hinc\u00f3 en la piel y le enrojeci\u00f3 la carne, que alcanz\u00f3 un tono m\u00e1s intenso que el esmalte de sus u\u00f1as. Sofia se volvi\u00f3 entre el gent\u00edo, flor y nata del poder judicial italiano, el cual se hab\u00eda reunido en una fastuosa celebraci\u00f3n de Fin de A\u00f1o, y ah\u00ed, en un ir y venir de personas que marchaban hacia el sal\u00f3n rojigualdo, la vio\u2026<\/p>\n<p>Jodie, amparando las manos al abrigo de los bolsillos del pantal\u00f3n de <em>smoking<\/em> recto, movi\u00f3 la cabeza para saludarla. Su lisa melena rubia estaba fijada por un pasador en una cola a la altura de los hombros, controlada, al igual que la escueta sonrisa en los labios. El <em>blazer<\/em> negro, af\u00edn al resto del conjunto, a excepci\u00f3n de la blancura del antiprotocolario calzado deportivo, le quedaba por encima de las mu\u00f1ecas, dada la posici\u00f3n, impert\u00e9rrita en un mar de gentes.<\/p>\n<p>Sofia contuvo el aliento, que le titil\u00f3 en los pulmones como una llama falta de ox\u00edgeno. Lo que le restaba de su carcomida alma le rasgu\u00f1\u00f3 el costillar, astill\u00e1ndolo, y el traicionero deseo le pes\u00f3 en el est\u00f3mago hasta hundirse en lo rec\u00f3ndito de su sexo en una valiente paradoja de su vestido de corte sirena. Permaneci\u00f3 contempl\u00e1ndola, elevada en la altura extra que le proporcionaban los Ferragamo, doli\u00e9ndole los pies menos de lo que la lastimaba la esquiva susodicha. Si bien, y hablando en plata para romper con el dorado barroco que le vest\u00eda la piel, la diferencia entre el par de zapatos y Jodie, m\u00e1s all\u00e1 de la nacionalidad italiana de unos y la inglesa de ella, era que Sofia se deshar\u00eda de los tacones al regresar a casa y la aflicci\u00f3n desaparecer\u00eda; de Jodie no. Forz\u00e1ndose en mantener una expresi\u00f3n neutra, entorn\u00f3 los ojos y\u2026<\/p>\n<p>\u2014\u00bfNo viene? \u2014interpel\u00f3 una voz espesa, masculina, con trazas raucas a consecuencia del humo de un habano.<\/p>\n<p>\u2014Claro \u2014contest\u00f3 Sofia, sobresaltada, virando la testa hacia su interlocutor\u2014. Por supuesto\u2026 \u2014musit\u00f3, redirigiendo la vista en la direcci\u00f3n en la que, hasta hac\u00eda unos segundos, se hallaba Jodie; y ya no estaba. Descolocada, frunci\u00f3 el ce\u00f1o; tal vez lo suyo hab\u00eda sido cosa de la imaginaci\u00f3n evocada por el insano e impasible anhelo, puesto que, pens\u00e1ndolo con frialdad, \u00bfqu\u00e9 pod\u00eda haber atra\u00eddo a Jodie a una fiesta de leguleyos? Se sacudi\u00f3 las preguntas de la cabeza y estir\u00f3, a ojos conocidos, una falsa sonrisa, agarr\u00e1ndose al brazo que le tend\u00edan; deb\u00eda dejar de tropezar y avanzar, escal\u00f3n por escal\u00f3n.<\/p>\n<p>La ciudad piamontesa sucumbi\u00f3 a la noche engalanada con un manto de estrellas que, a no mucho tardar, se emborronar\u00eda a causa de la pirotecnia que celebraba el A\u00f1o Nuevo. Dada la cercan\u00eda de las agujas a la medianoche, el personal a cargo de la velada se apresuraba en los corredores internos mientras alg\u00fan que otro invitado semejaba huir.<\/p>\n<p>\u2014Enhorabuena \u2014dijo Jodie, rasgando el silencio de Sofia al situarse a su lado, delante de los ventanales que daban a la calle en ese peque\u00f1o cobijo ubicado en un rinc\u00f3n del gran y fastuoso sal\u00f3n.<\/p>\n<p>Fiel a la costumbre, guardaba las manos en los bolsillos del pantal\u00f3n, escondiendo m\u00e1s de lo nunca proferido o sentido. Gan\u00e1ndola en altura hasta habiendo tacones de por medio, carraspe\u00f3 y acall\u00f3 la m\u00fasica ambiental en sus o\u00eddos. Llevaba parte del crep\u00fasculo acechando (no a Sofia) o, mejor dicho, intent\u00e1ndolo. Distray\u00e9ndose con el vaiv\u00e9n de las femeninas caderas abrazadas por la fina tela sembrada de pedrer\u00eda, que marcaban cada concavidad, cada planicie\u2026\u00a0 Tambi\u00e9n lo hab\u00eda hecho durante la cena retransmitida por las c\u00e1maras en la sala de control, arrob\u00e1ndose por la acogida de los c\u00e1lidos labios que escalfaban las p\u00faas del tenedor y besaban inconscientes el reborde de la copa, y, por descontado, zozobrando en el oleaje del escote a cada exhalaci\u00f3n, cuando engrosaba las tetas cuyo color de areolas y pezones pod\u00eda describir a la perfecci\u00f3n \u2014oro blanco con un diamante, un cl\u00e1sico \u2014asinti\u00f3 en alusi\u00f3n al anillo de compromiso en la mano izquierda de esta.<\/p>\n<p>No hab\u00eda sido cosa de su imaginaci\u00f3n, y ello no lo concluy\u00f3 entonces, lo hab\u00eda hecho en la cena, al percatarse de que compart\u00eda mesa con Thomas Evans; por lo tanto, la presencia velada de miembros del SIC<a href=\"#_ftn1\" name=\"_ftnref1\">[1]<\/a> explicaba a su vez la de Jodie. El pulso le lati\u00f3 r\u00e1pido en la yugular, enjoy\u00e1ndole la piel, y el co\u00f1o le ronrone\u00f3 emulando a un gato que esperara su conveniente caricia; agit\u00f3 la zurda como si hubiese tocado un clavo ardiente, cuando, en realidad, el fuego le lam\u00eda la piel del dedo.<\/p>\n<p>\u2014Todas las pruebas lo imputan \u2014manifest\u00f3 en su ingl\u00e9s intoxicado por el italiano natal e ignorando lo dicho por ella, y no por respeto a Giorgio, quien no la hab\u00eda acompa\u00f1ado a la velada por razones m\u00e9dicas, nada inusual por parte de un <em>urgenci\u00f3logo<\/em>\u2014. Es culpable \u2014a\u00f1adi\u00f3 a continuaci\u00f3n, sujetando en la diestra la copa de <em>spumante<\/em>.<\/p>\n<p>\u2014Lo es \u2014ratific\u00f3 Jodie; su acento de Liverpool sal\u00eda a relucir con Sofia, desechando lo camale\u00f3nico. Torci\u00f3 el cuerpo hacia ella, captando su tensi\u00f3n, y la oli\u00f3, apreciando que el aroma a mar le persist\u00eda en la piel, y a albahaca en su recogido y negro pelo, en que le hab\u00edan entretejido letras de Laura Pausini y planes en Par\u00eds.<\/p>\n<p>Hablaban de Damiano Porta, un influyente pol\u00edtico de la derecha italiana con conexiones con Cosa Nostra, vinculado a una trama de blanqueamiento a gran escala en Inglaterra, la Costa del Sol y la capital it\u00e1lica. Sofia siempre hab\u00eda sido for\u00e1nea en asuntos de Inteligencia; lo suyo era el Derecho Civil, o lo hab\u00eda sido hasta que un <em>pendrive<\/em> hab\u00eda aparecido en su taquilla del gimnasio y lo hab\u00eda trastocado todo.<\/p>\n<p>\u2014\u00bfY ya est\u00e1? \u2014espet\u00f3 Sof\u00eda, encar\u00e1ndola.<\/p>\n<p>El escote soport\u00f3 a duras penas la violenta b\u00fasqueda de aire que le castig\u00f3 los alv\u00e9olos; ten\u00eda la boca llena de c\u00f3lera y los pezones tan afilados que podr\u00eda dar forma a los ornamentos de cristal de las m\u00faltiples l\u00e1mparas de ara\u00f1a que colgaban de los techos. A una zancada y contra la pared, hab\u00eda una mesa alta en la que hab\u00eda dejado el <em>clutch<\/em> y su inter\u00e9s en la celebraci\u00f3n.<\/p>\n<p>\u2014Nos resulta m\u00e1s \u00fatil en su situaci\u00f3n que a la sombra \u2014adujo Jodie por en\u00e9sima vez, pese al tiempo transcurrido, y sin inmutarse ante la tormenta que amenazaba en los verdosos iris de Sofia. El temperamento de esta, cosecha de las tierras del Vesubio, le calentaba su de por s\u00ed controlada personalidad, disipando la permanente anestesia emocional. Encogi\u00f3 los hombros y quedaron frente a frente\u2014. Una en la que, sin duda, no durar\u00eda mucho \u2014insisti\u00f3 con obviedad, por mal que le pesara a Sofia, ya que un infiltrado era preferible a un nuevo cad\u00e1ver en la morgue.<\/p>\n<p>\u2014Yo a eso lo llamo cobard\u00eda \u2014conden\u00f3, incapaz de concebir que los esfuerzos, incluidos los humanos, se perdieran\u2014. \u00bfQu\u00e9 haces aqu\u00ed? \u2014formul\u00f3 la absurda pregunta.<\/p>\n<p>En poco m\u00e1s dos a\u00f1os, Jodie hab\u00eda seguido el patr\u00f3n de aparecer y desaparecer sin darle una sola explicaci\u00f3n, y en sus ausencias le hab\u00eda hecho llegar lo que Sofia hab\u00eda tildado de \u00abpruebas de vida\u00bb: un ramo de flores un domingo a las cuatro de la ma\u00f1ana, una postal del Kremlin nevado, un mensaje cifrado en un panfleto publicitario enganchado en el limpiaparabrisas trasero del coche o una caja firmada por Bordelle que atesoraba un conjunto lencero y una grabadora pre\u00f1ada de la voz de esta, invit\u00e1ndola a enfundarse la seda y masturbarse para ella. \u00bfY qu\u00e9 hab\u00eda hecho? Exactamente eso. Y esperar, languidecer hasta que no hab\u00eda podido m\u00e1s y hab\u00eda masticado arena, jur\u00e1ndose olvidarla, acu\u00f1ando el famoso \u00abDel dicho al hecho hay un buen trecho\u00bb.<\/p>\n<p>Jodie mantuvo silencio, guard\u00e1ndose las palabras y las manos. Lo \u00faltimo que quer\u00eda era causarle dolor, salvo si este era el de las agujetas postcoitales o el de la risa descontrolada salt\u00e1ndole a la comba en la lengua. Sesg\u00f3 por un segundo el contacto ocular y se afloj\u00f3 el pasador.<\/p>\n<p>\u2014He venido a por ti \u2014(casi) se sincer\u00f3, sabi\u00e9ndose una ego\u00edsta y una cabrona redomada.<\/p>\n<p>Se sent\u00eda hu\u00e9rfana, despojada de esp\u00edritu y aquejada de un dolor silencioso y a veces agudo, similar al de un nervio dental que mor\u00eda en la rojez de la enc\u00eda. Ansiaba el frufr\u00fa de sus pliegues regados por el deseo de las dos, restallando el sonido de sus co\u00f1os al acoplarse, ensortij\u00e1ndose en sus vellos p\u00fabicos en una disparidad de rubio y azabache, y peleando sus pezones hambrientos en la llanura de su pecho, ant\u00edtesis de la curvatura de los de ella.<\/p>\n<p>\u2014<em>Cazzo<a href=\"#_ftn2\" name=\"_ftnref2\"><strong>[2]<\/strong><\/a>\u2026 <\/em>\u2014maldijo Sofia, desviando la mirada y refren\u00e1ndose para no empinarse el alcohol de la alargada copa. Los invitados eran ajenos a ellas, a todo el deseo contenido, a todo el jodido amor que las reconcom\u00eda. Al sentir que esta iba a hacer el adem\u00e1n de aproximarse sinuosa, gatuna,\u00a0 retrocedi\u00f3 y, confront\u00e1ndola, le solt\u00f3\u2014: Un d\u00eda me dijiste que desde ni\u00f1a hab\u00edas deseado cambiar el mundo y por eso te dedicas a lo que te dedicas. \u2014Oh, la hiel pudr\u00eda cada palabra. De su mo\u00f1o escaparon unos largos mechones renegridos, de luto por su alma.<\/p>\n<p>\u2014\u00bfTe refieres al 25 de abril del a\u00f1o pasado, en el peque\u00f1o hotel de Monti en el que tuvimos que darle la vuelta al colch\u00f3n porque hice que te corrieras con tanta fuerza que calaste hasta los muelles? \u2014Era ret\u00f3rica. Ese d\u00eda, el de la Festa della Liberazione en Roma, a la vez que en las calles sonaba <em>Bella ciao,<\/em> Sof\u00eda habr\u00eda sido capaz de ahogar al protagonista de La Fontana del Tritone\u2014. S\u00ed, te refieres a ese 25 de abril en el que te dije que te quer\u00eda mientras te llenabas la boca de m\u00ed \u2014cabece\u00f3 Jodie. Se quit\u00f3 el pasador, roz\u00e1ndose las peque\u00f1as orejas, y devor\u00f3 la distancia entre ambas; tir\u00f3 el pasador en el interior de la copa, sentenci\u00e1ndolo.<\/p>\n<p>Sofia neg\u00f3, no las palabras, no los recuerdos, sino los actos de Jodie. Antes de conocerla, su vida sexual hab\u00eda sido mal llamada \u00abcorriente\u00bb: un pu\u00f1ado de hombres m\u00e1s o menos diestros en lo concerniente al sexo, incluyendo a Giorgio, el cual le ofrec\u00eda estabilidad entre tanta borrasca. Sin embargo, el nombre de Jodie le rebosaba mudo en la boca y le palpitaba en el quebradizo coraz\u00f3n. Por el amor de Dios, si ella la hab\u00eda hecho llorar de placer, borracha de oxitocina, enloquecida por la estimulaci\u00f3n del Punto G y convulsa de sudor, evoc\u00e1ndola a la catarsis. Empecinada en resistirse a cualquier clase de jodienda, Sofia pesta\u00f1e\u00f3 al ser salpicada por la bebida tras hundirse el pasador en el acristalado est\u00f3mago.<\/p>\n<p>\u2014Con el mundo en general hago lo que puedo, si bien, dime \u2014habl\u00f3 Jodie, empleando un tono sosegado, susurrante. Su caracter\u00edstica sonrisa torcida le horad\u00f3 hoyitos en las mejillas, y abri\u00f3 las manos para descansar las palmas en el semblante de Sofia. Los pulgares bailaron con las puntas de las ahumadas pesta\u00f1as\u2014: \u00bfAcaso no cambi\u00e9 el tuyo? \u2014Se sab\u00eda la respuesta, mas quer\u00eda o\u00edrla. Inclin\u00f3 la cabeza, combatiendo la desigualdad de altura, y el aliento inestable de Sofia le empa\u00f1\u00f3 los cristalinos como lo hab\u00eda hecho en su d\u00eda el reflejo del envejecido espejo de armario en la claustrof\u00f3bica pensi\u00f3n de Newham, al condensarse el calor que desprend\u00eda la desnudez de sus cuerpos con la fr\u00eda humedad ambiental\u2014. Lo hice unos meses \u2014afirm\u00f3; le quit\u00f3 la copa y se asi\u00f3 con la mano libre a una de las aristas de la empedrada cadera.<\/p>\n<p>\u2014S\u00ed \u2014se apur\u00f3 en admitir Sofia en un suspiro colmado de remembranzas de olor a romero, parpadeo de luci\u00e9rnagas, acelerones de Vespa, luz de sol y de bailes sin m\u00fasica.<\/p>\n<p>El tacto de Jodie le prendi\u00f3 la fogata entre los muslos, calcin\u00e1ndole la verg\u00fcenza, haciendo ascuas la decencia. \u00ab<em>Il vento<\/em><em>\u00a0<\/em>dell&#8217;estate<em>\u00a0<\/em><em>ti riporta qui da me<\/em><a href=\"#_ftn3\" name=\"_ftnref3\"><em><strong>[3]<\/strong><\/em><\/a>\u00bb, le tarare\u00f3 la vocecilla que le viv\u00eda en la mente a pesar de ser (a\u00fan) diciembre. Para variar, Jodie no usaba perfume y su maquillaje era tan sutil que semejaba tener la piel fresca y desnuda, as\u00ed que el ahogado pasador, en lugar de una goma del pelo, era un esfuerzo para alguien resuelto, pr\u00e1ctico.<\/p>\n<p>\u2014\u00bfCu\u00e1nto enga\u00f1o hubo en ello? \u2014le cuestion\u00f3 a bote pronto y a rescoldos de cordura.<\/p>\n<p>\u2014Ninguno \u2014asever\u00f3 Jodie, secando la salpicadura de <em>spumante <\/em>en la nariz de Sofia y en el ment\u00f3n\u2014. Nena, en este caso, ocultarte u omitir informaci\u00f3n no es enga\u00f1arte.<\/p>\n<p>Ella no era la abogada, pero de serlo, la respuesta le valdr\u00eda. Gui\u00e1ndola con la mano en la cadera, hizo que se desplazaran de modo que pudo relegar la copa a la mesa. Aprovech\u00e1ndose de la altura de su cabeza enarbolando la de Sofia, carg\u00f3 contra su boca tom\u00e1ndola en un beso. Uno \u00e1vido y de regusto mentolado del cigarrillo electr\u00f3nico que hab\u00eda consumido con el goteo de las horas.<\/p>\n<p>\u2014Claro que s\u00ed, incluso si es en mi supuesto beneficio \u2014arguy\u00f3 Sofia, quem\u00e1ndose a la sombra de los muslos. Gimi\u00f3, apret\u00e1ndolos, incapaz de gobernar la marea de flujo que le brotaba del co\u00f1o\u2014. Me merezco un poco de verdad \u2014exigi\u00f3, encallada en la boca de Jodie.<\/p>\n<p>Lo cierto era que jam\u00e1s hab\u00eda arriado el ancla y partido. Desde los inicios de la investigaci\u00f3n en la que se hab\u00eda visto involucrada, hab\u00eda aceptado que, en muchas ocasiones, el desconocimiento supon\u00eda un seguro de vida y, por eso mismo y en adelante, no la hab\u00eda interrogado en sus constantes idas y venidas nocturnas, diurnas, semanales, mensuales, ni tan siquiera cuando una bala hab\u00eda horadado uno de los costados de Jodie y ella hab\u00eda hecho lo contrario a Santo Tom\u00e1s con Jesucristo: hab\u00eda tenido fe en la mujer sin tocarla, sin explicaciones.<\/p>\n<p>Dicen que el que calla otorga, y Jodie call\u00f3, bes\u00e1ndola, empin\u00e1ndose las dudas y los gemiditos de la boca de Sofia. Resbal\u00f3 el cuenco de la mano diestra para acariciarla, los dedos treparon las cervicales y le desasieron el recogido, liberando la mara\u00f1a renegrida que cay\u00f3 roz\u00e1ndole las lumbares y ocultando a ojos vista la piel desnuda de la abertura del vestido.<\/p>\n<p>\u2014Vamos \u2014mand\u00f3; le entreg\u00f3 el <em>clutch<\/em> y se coloc\u00f3 en vanguardia, sosteni\u00e9ndola por la mano enjoyada y marcando un ritmo irrisorio para los tacones de Sofia. El camino, que pasaba por las zonas des\u00e9rticas, no p\u00fablicas y h\u00e1biles para los atareados trabajadores, se lo sab\u00eda al dedillo.<\/p>\n<p>De tirarle las cartas, seguro que la primera en saltar ser\u00eda la reina de espadas y, Se\u00f1or, que estas hirieran de muerte su sufrimiento y la deslieran en una balsa de su propia desesperaci\u00f3n. Sofia jade\u00f3 cuando el \u00faltimo escal\u00f3n la ape\u00f3 en una especie de sala con restos y columnatas romanas. Mir\u00f3 a su alrededor, sintiendo que el lamet\u00f3n fr\u00edo del cambio de temperatura le aguzaba los pezones y el hambre.<\/p>\n<p>\u2014\u00bfQu\u00e9 hacemos aqu\u00ed? \u2014murmull\u00f3, desubicada.<\/p>\n<p>\u2014Decirnos las verdades \u2014contest\u00f3 Jodie; clavete\u00f3 a Sof\u00eda contra la columna y le acun\u00f3 los torneados muslos con las manos, elev\u00e1ndole la ajustada falda, escuchando la protesta de la pedrer\u00eda y el bolsito al darse de bruces en el suelo\u2014. He intentado olvidarte y lo \u00fanico que he conseguido es darme cuenta de que no dejo de buscarte en otra piel, en otro jodido pelo negro \u2014confes\u00f3 en un jal\u00f3n; arri\u00f3 la prenda en sus caderas para revelar la desnudez salvo por un pulido tri\u00e1ngulo velloso en el pubis. La tradici\u00f3n mandaba que la ropa interior fuese roja, y estaba claro que ella hab\u00eda desafiado a la suerte\u2014. Y si ahora me niegas que, pese a toda la mierda, sigues escondiendo mi nombre detr\u00e1s de tus dientes cada vez que te corres fantaseando conmigo, por mucha alianza que luzcas, me marcho, y esta vez s\u00ed ser\u00e1 para no volver \u2014conmin\u00f3, canalla, una <em>serial killer <\/em>de promesas. Ensortij\u00f3 las aristas de los dedos en el vello y desfil\u00f3 hacia abajo hasta encontrarse con el excitado cl\u00edtoris y el relente en la estrecha apertura.<\/p>\n<p>\u2014Amen\u00e1zame con no traicionarme y yo har\u00e9 por no perderme \u2014boque\u00f3 Sofia, que no le estaba pidiendo lo imposible, solo que, dentro de lo viable, le fuera sincera. Caduca en cuesti\u00f3n de vida y perjura para con Giorgio, oscil\u00f3 las caderas y la pelvis hacia arriba, haci\u00e9ndola recorrer la hendedura de su sexo\u2014. Ah\u00ed me dueles \u2014gimi\u00f3 con la vuelta del anular al detenerse en el acceso a su co\u00f1o despu\u00e9s de haberse estado recreando en su perineo.<\/p>\n<p>Un atisbo de duda relampague\u00f3 en los ojos Jodie, desatado por las palabras de Sofia. Cerr\u00f3 los ojos, embebi\u00e9ndose de la voluble respiraci\u00f3n de la f\u00e9mina, y ponder\u00f3 durante unos segundos lo que ten\u00eda en mente. Se decidi\u00f3 a besarla, sellando el dilema. Puj\u00f3 el dedo en el interior de esta, y arrib\u00f3 al tope, desliz\u00e1ndose como la hoja caliente de un cuchillo en un bloque de mantequilla. Lo volte\u00f3, enajenado a las paredes que corcovearon al bombearla, y se descorch\u00f3, vaci\u00e1ndola. Se acuclill\u00f3, recolectando el fino y cristalino hilo de flujo que conectaba el co\u00f1o de Sofia casi con el empedrado suelo y, separando los pliegues con las manos, amorr\u00f3 su boca al sexo de ella, penetr\u00e1ndolo con la sinhueso.<\/p>\n<p>Sofia gimote\u00f3, ampar\u00e1ndose a la columna con las manos. Sus pechos, endurecidos e inflamados de deseo, se desbordaron del escote en un claro homenaje a <em>La Libertad guiando al pueblo, <\/em>de Delacroix. Funambulista en sus tacones, comenz\u00f3 a prorrumpir el nombre de esta por todas las veces que lo hab\u00eda silenciado. A tientas, pues el placer la nublaba, movi\u00f3 la diestra hasta posarla en la rucia cabeza entre sus muslos, y la otra, al semblante, contra su boca, dentelle\u00e1ndose el dorso, bru\u00f1\u00e9ndose la alianza a mordiscos con tal de moderar el esc\u00e1ndalo. El diablo danzaba en su co\u00f1o al comp\u00e1s de la lengua de Jodie\u2026<\/p>\n<p>Se la comi\u00f3 como se debe comer una granada; sac\u00e1ndole el jugo pepita a pepita, sorbo a sorbo. Jodie le concedi\u00f3 el disfrute de las primigenias sacudidas que anunciaban el orgasmo, no obstante, se repleg\u00f3 antes de que este llegara. Se enderez\u00f3 con el ment\u00f3n y el arco de Cupido regados y brillantes, se apresur\u00f3 en llev\u00e1rsela consigo a la pared y, rauda, meti\u00f3 dos dedos de una sentada en el empapado interior de Sofia.<\/p>\n<p>\u2014Cuando esto pase, conseguir\u00e9 un apartamento en Rue Montorgueil. Abrir\u00e9 la ventana sobre la cama y te trenzar\u00e9 el pelo a una de las barandillas de hierro forjado\u2026 \u2014susurr\u00f3, pr\u00f3xima a la boca de ella, de la que audibles y delatores gemidos se combinaban con el chasquear de sus mismos dedos al trabajarla, al masturbarla\u2014\u2026 y te comer\u00e9 el co\u00f1o hasta que te corras, amaneciendo en primavera \u2014dijo, imagin\u00e1ndosela igual que tiempo ha, en una luminosa cocina rodeada del olor procedente del tibio contenido de la bolsa de la <em>boulangerie<\/em>, del caf\u00e9 al hacerse, y pele\u00e1ndose con el cordel que ataba el <em>bouquet <\/em>de lirios blancos, en contraste con la oscuridad de su pelo.<\/p>\n<p>\u2014J\u00faralo, j\u00faralo \u2014gimi\u00f3 Sofia, pendiendo tan solo de las palabras que le sab\u00edan a juramentos, sin analizarlas; su agitado cerebro era incapaz de nada m\u00e1s que de cortocircuitar de placer, del gozo que le ro\u00eda las meninges. Ser refugio, amante, consuelo, zorra, perdida, encuentro\u2026 \u00bfEra tanto anhelar?\u2014. Me\u2026 me\u2026 \u2014jade\u00f3, inestable e incoherente en los tacones, y m\u00e1s cuando Jodie curv\u00f3 los dedos y los comprimi\u00f3 en la engrosada pared interna de su vagina, detr\u00e1s de la uretra: retozando con la resistencia de su cuerpo al orgasmo. Se rindi\u00f3, su ser onde\u00f3 la bandera blanca y los ojos le piruetearon en las cuencas.<\/p>\n<p>\u2014Shhh\u2026 \u2014chist\u00f3 Jodie en vano, y teniendo que aprehenderle la boca para sofocar porciones, cachos del vivo frenes\u00ed, que le asperjaba la mano ocupada en el imparable mete y saca, y llov\u00eda en el empedrado suelo. La otra no estaba ociosa ya que sopesaba la redondez de los pechos de apaisadas areolas y picudos pezones. De haber podido, Jodie habr\u00eda preferido beberse el cl\u00edmax de Sofia, copioso y endulzado, pero la situaci\u00f3n no era la id\u00f3nea aun con el retumbar de los fuegos artificiales en el cielo al declararse el A\u00f1o Nuevo. Temiendo que fuera a derrumbarse, la sujet\u00f3 con un brazo y extrajo los dedos de su desaguado y convulso co\u00f1o.<\/p>\n<p>Las respiraciones de ambas resonaron en las paredes con m\u00e1s eco que la pirot\u00e9cnica y un jaleo impropio de una celebraci\u00f3n; el aroma a sexo chivar\u00eda la escena a un invidente y la uni\u00f3n de sus vientres supuso un nido para los ruise\u00f1ores albergados en sendos ombligos. De aquellas irrigadas piedras nacer\u00edan flores, llen\u00e1ndose de la vida que goteaba del sexo de Sofia y de la mirada de Jodie, de la envoltura delicada aunque firme de sus brazos.<\/p>\n<p>Sofia recobr\u00f3 lucidez y abri\u00f3 los ojos para toparse con los de Jodie, que le devolv\u00edan la mirada. La sonrisa le cosquille\u00f3 las comisuras de la boca y se le estir\u00f3 hasta mostrar el n\u00e1car de los dientes. Con el sudor perl\u00e1ndole las sienes, se afianz\u00f3 al costado zurdo de esta y col\u00f3 la mano bajo el <em>blazer<\/em>, en torno a las caderas, y tocando sin pretender algo que\u2026<\/p>\n<p>\u2014No \u2014neg\u00f3, ronca, palpando la peque\u00f1a y letal figura de la Parabellum y oyendo el creciente revuelo por encima de sus cabezas, proveniente del sal\u00f3n en el que se hab\u00edan encontrado.<\/p>\n<p>\u2014Querida \u2014mascull\u00f3 Jodie, agarr\u00e1ndole la mano para frenar la huida e impeliendo su cuerpo hacia delante con una rodilla entre las piernas de Sofia para bloquearla. Los arrestos se estaban sucediendo arriba a la par que el cribaje por parte de los agentes para identificar a quienes aparec\u00edan en la lista de interrogatorios y a quienes no. Su idea principal para con Sofia se hab\u00eda desviado un tanto mucho desde que se hab\u00eda quitado el pasador para ocultar la retirada del dispositivo de su o\u00eddo, que hab\u00eda pisado y, por ende, silenciado a sabiendas de que, por mal que pesara, la \u00e9tica era eludible en su trabajo\u2014. Espera, d\u00e9jame explicarte \u2014articul\u00f3, arrim\u00e1ndola a s\u00ed. La duda que no hac\u00eda m\u00e1s de quince minutos hab\u00eda martilleado en la conciencia de Jodie se jact\u00f3 de ella y jug\u00f3 entre las hebras rubias a los flancos de su cara. Quiz\u00e1s si se hubiese sincerado desde el principio, ahora\u2026 \u00a0La principal verdad a medias era que hab\u00eda ido a por ella; las circunstancias derivadas a eso, bueno, iba a cont\u00e1rselas\u2026<\/p>\n<p>\u2014\u00bfDecirnos las verdades? \u2014espet\u00f3 Sofia, dispar\u00e1ndole a quemarropa sin desenfundar el arma que esta portaba. Laura, en su <em>Tra te il mare<\/em><a href=\"#_ftn4\" name=\"_ftnref4\">[4]<\/a><em>,<\/em> siempre hab\u00eda tenido raz\u00f3n y ella, ella, obcecada en no escucharla. \u00a0Desde el principio, el evento hab\u00eda sido una encerrona y Jodie se hab\u00eda dejado ver adrede. Ni que ella no hubiera aprendido nada\u2026 El valor de la alianza en su dedo aument\u00f3, mientras que el de su coraz\u00f3n se encareci\u00f3, y aun con esas, Sofia persist\u00eda h\u00fameda, temblorosa y suya, condenadamente suya\u2026<\/p>\n<p style=\"text-align: center;\"><a class=\"twitter-share-button\" href=\"https:\/\/twitter.com\/share?ref_src=twsrc%5Etfw\" data-show-count=\"false\">Comp\u00e1rteme con un Re-Tweet<\/a><script async src=\"https:\/\/platform.twitter.com\/widgets.js\" charset=\"utf-8\"><\/script><\/p>\n<h5><a href=\"#_ftnref1\" name=\"_ftn1\">[1]<\/a> Tambi\u00e9n conocido como MI6.<\/h5>\n<h5><a href=\"#_ftnref2\" name=\"_ftn2\">[2]<\/a> (IT) Literalmente significa <em>pene,<\/em> pero se emplea en un contexto que en espa\u00f1ol equivale a un <em>joder<\/em>, <em>mierda<\/em> o <em>co\u00f1o<\/em>.<\/h5>\n<h5><a href=\"#_ftnref3\" name=\"_ftn3\">[3]<\/a> (IT) El viento del verano te trae de vuelta a m\u00ed.<\/h5>\n<h5><a href=\"#_ftnref4\" name=\"_ftn4\">[4]<\/a> Famosa canci\u00f3n de Laura Pausini.<\/h5>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Una celebraci\u00f3n de Fin de A\u00f1o en el palazzo Madama de Tur\u00edn acoge a nuestras dos protagonistas: una inglesa que trabaja para el MI6 y una italiana perdidamente enamorada de ella. Sigue leyendo\u2026 Tradimento 31 de diciembre de 2019, palazzo Madama, Tur\u00edn, Italia. Diez, once, doce, y se detuvo al subir el decimotercer pelda\u00f1o de la escalinata de Felipe Juvara con la sensaci\u00f3n de que aquellos ojos pardos estaban observ\u00e1ndola, recorri\u00e9ndole la abierta espalda de su barroco vestido de Cavalli. [&hellip;]<\/p>\n","protected":false},"author":60,"featured_media":17895,"comment_status":"open","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"_acf_changed":false,"footnotes":""},"categories":[21,911],"tags":[591,459,1079,602],"coauthors":[1213],"class_list":["post-17894","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-relatos-eroticos","category-relatos-lesbicos","tag-historias-eroticas","tag-lesbianas","tag-porno-lesbico","tag-relatos-de-sexo"],"acf":[],"yoast_head":"<!-- This site is optimized with the Yoast SEO plugin v24.8.1 - https:\/\/yoast.com\/wordpress\/plugins\/seo\/ -->\n<title>Tradimento: una historia sexual de esp\u00edas | Relatos l\u00e9sbicos<\/title>\n<meta name=\"description\" content=\"Explora en \u00abTradimento\u00bb, una excelente historia de esp\u00edas en Tur\u00edn, un excitante relato l\u00e9sbico firmado por Andrea Acosta.\" \/>\n<meta name=\"robots\" content=\"index, follow, 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