{"id":18139,"date":"2022-03-18T08:00:35","date_gmt":"2022-03-18T08:00:35","guid":{"rendered":"https:\/\/dev.lelo.com\/es\/blog\/?p=18139"},"modified":"2022-08-31T09:00:21","modified_gmt":"2022-08-31T07:00:21","slug":"relatos-eroticos-afeitar-su-vulva","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.lelo.com\/es\/blog\/relatos-eroticos-afeitar-su-vulva\/","title":{"rendered":"Mein Herz brennt \u2013 Relato er\u00f3tico"},"content":{"rendered":"<p>Afeitar no solo significa cortar el pelo o el vello, tambi\u00e9n tiene una noci\u00f3n art\u00edstica por la que nos referir\u00edamos a ornamentar una composici\u00f3n, embellecerla, hacerla m\u00e1s hermosa, s\u00ed, hacer un afeitado, pulirla. Andrea Acosta juega exquisitamente con ambos significados en este relato er\u00f3tico. No te lo pierdas.<\/p>\n<p><em>Sigue leyendo\u2026<\/em><\/p>\n<p><img fetchpriority=\"high\" decoding=\"async\" class=\"alignnone wp-image-19090 size-full\" title=\"Mein Herz brennt \u2013 Relato er\u00f3tico\" src=\"https:\/\/www.lelo.com\/es\/blog\/wp-content\/uploads\/2022\/03\/Mein-Herz-brennt-\u2013-Relato-erotico-1.jpeg\" alt=\"Relatos er\u00f3ticos\" width=\"850\" height=\"425\" srcset=\"https:\/\/www.lelo.com\/es\/blog\/wp-content\/uploads\/2022\/03\/Mein-Herz-brennt-\u2013-Relato-erotico-1.jpeg 850w, https:\/\/www.lelo.com\/es\/blog\/wp-content\/uploads\/2022\/03\/Mein-Herz-brennt-\u2013-Relato-erotico-1-300x150.jpeg 300w, https:\/\/www.lelo.com\/es\/blog\/wp-content\/uploads\/2022\/03\/Mein-Herz-brennt-\u2013-Relato-erotico-1-768x384.jpeg 768w, https:\/\/www.lelo.com\/es\/blog\/wp-content\/uploads\/2022\/03\/Mein-Herz-brennt-\u2013-Relato-erotico-1-770x385.jpeg 770w\" sizes=\"(max-width: 850px) 100vw, 850px\" \/><\/p>\n<h4 style=\"text-align: center;\"><strong>Mein Herz brennt<\/strong><\/h4>\n<h5>31 de octubre de 2018, Berl\u00edn, Alemania<\/h5>\n<p>Ella se vio reflejada en la argentada y brillante hoja de la navaja de afeitar que \u00e9l sosten\u00eda.<\/p>\n<p>Ada, bajo el dintel de la puerta del ba\u00f1o, contuvo la respiraci\u00f3n. Llevaba el pelo atado en lo alto de la cabeza, anudado al igual que el constre\u00f1ido anhelo en el vientre que le humedec\u00eda el co\u00f1o. Sinti\u00f3 arder los alv\u00e9olos, ennegrecerse, fragmentarse y revolotearle en los pulmones a semejanza de diminutos pedacitos de papel quemado, torn\u00e1ndose en un mont\u00f3n de cenizas. \u00bfY su coraz\u00f3n? Claveteado en el pecho, latiendo m\u00e1s acelerado incluso que cuando, con desverg\u00fcenza, hab\u00eda asaltado al artista en plena <em>vernissage<\/em> en la Berlinische Galerie para solicitarle una opini\u00f3n sobre su trabajo, almacenado junto a sus datos de contacto en el <em>pendrive<\/em> que le hab\u00eda tendido. Por descontado, su acto le hab\u00eda costado el puesto de camarera en la empresa de <em>catering<\/em>, que los de seguridad la echaran del museo y, una semana despu\u00e9s, una llamada de tel\u00e9fono para citarla en el taller de(l asaltado) Karl Schwarz, conocido en el mundillo art\u00edstico como Panzer<a href=\"#_ftn1\" name=\"_ftnref1\">[1]<\/a>. El mismo que, por entonces y meses m\u00e1s tarde, empu\u00f1aba la cuchilla cuyo filo compet\u00eda con las ahusadas aristas de sus pezones, que estoqueaban la sedosidad del bat\u00edn que le lam\u00eda la desnudez.<\/p>\n<p>\u2014\u00bfEst\u00e1s lista? \u2014pregunt\u00f3 Karl, sosegado pese al denso tono de bar\u00edtono.<\/p>\n<p>Introdujo la navaja en el lavamanos repleto de agua con el objetivo de que el acero se entibiara y fuera f\u00e1cil deslizarlo por la piel para evitar sobreirritarla. Agarr\u00f3 el cuenco nevado de espuma y gir\u00f3 en su tripa la brocha. Discerni\u00f3 el atisbo de duda que aleteaba de la ra\u00edz a las puntas de las curvas pesta\u00f1as de Ada y no vocaliz\u00f3 palabra alguna, aguard\u00f3. \u00c9l, siendo un nubarr\u00f3n capaz de engullir al sol y enfriarlo con lo g\u00e9lido de sus azulados ojos, gozaba de una imagen cuando menos t\u00e9trica, y no por su vestimenta o por la apariencia masiva de su cuerpo de andares combativos, o por lo reservado de su car\u00e1cter. No, por la visi\u00f3n de su propio arte a trav\u00e9s del objetivo de la c\u00e1mara, en ocasiones compaginado con el lienzo que insuflaba destellos de vida, muerte, sexo, dolor, hambre, desesperaci\u00f3n\u2026 Todo lo mencionado era compartido con Ada, y coincid\u00eda en especial en lo esencial de lo ef\u00edmero. Por ello (y por su descaro) decidi\u00f3 trabajar con ella, enriqueci\u00e9ndose la carcomida alma de su vibrante talento, con la condici\u00f3n de que la \u00faltima pieza la tendr\u00eda de protagonista. Era lo justo; quiz\u00e1s tambi\u00e9n supondr\u00eda el broche de oro a su colaboraci\u00f3n y un buen tijeretazo con respecto a ese lazo tibio que lo un\u00eda desde el dedo me\u00f1ique de la mano zurda hasta la diestra de Ada. Vamos, a sus cincuenta y cinco a\u00f1os estaba de vuelta de muchas cosas, sin embargo, con ella le ven\u00edan de nuevas y se sent\u00eda en guerra, atrapado en una trinchera con el gatillo de la Luger dispuesto en la bragueta.<\/p>\n<p>\u2014S\u00ed\u2026 \u2014Y en realidad era un \u00abno\u00bb.<\/p>\n<p>Ada avanz\u00f3, calzando unas zapatillas de usar y tirar, afanadas de la habitaci\u00f3n de un hotel; de ah\u00ed, junto a lo sucedido al conocerse, que Karl la sobrenombrara \u00abTerrorista\u00bb. Se detuvo ante \u00e9l y se hizo patente la diferencia de f\u00edsicos: si bien no era una f\u00e9mina peque\u00f1a, en comparaci\u00f3n con \u00e9l casi adquir\u00eda el tama\u00f1o de bolsillo. La sangre en las venas le subi\u00f3 de temperatura y le colore\u00f3 la palidez de las mejillas y la redondez de los senos. Fiel a la verdad, no sab\u00eda cu\u00e1ndo el aroma de Karl hab\u00eda comenzado a excitarla; era un c\u00f3ctel de J\u00e4germeister, de ese olor a hombre y a l\u00edquido revelador. Tampoco sab\u00eda cu\u00e1ndo hab\u00eda empezado a mirarlo con inter\u00e9s no profesional, a fijarse en el acostumbrado atuendo compuesto por una blanca camisa, la cual rubricaba la forma de los fornidos brazos a causa del antiguo oficio en una empresa minera; la prenda se sujetaba a los hombros gracias a los tirantes negros del pantal\u00f3n, que le recog\u00eda las nalgas y delineaba lo grueso de la polla, que picoteaba con el glande uno u otro de los bolsillos, y se estrangulaba en las ca\u00f1as de las botas.<\/p>\n<p>\u2014Lista \u2014dijo; se quit\u00f3 el bat\u00edn y qued\u00f3 desnuda. Por irrisorio que semejara, comulgaba con\u00a0 cada uno de los versos de <em>Amour<a href=\"#_ftn2\" name=\"_ftnref2\"><strong>[2]<\/strong><\/a><\/em>, Linderman cantaba, recitaba, gru\u00f1\u00eda a su favor.<\/p>\n<p>Karl, columpi\u00e1ndose en el ego\u00edsmo, la observ\u00f3 agrupando los dedos en las palmas, hinc\u00e1ndoselos, apu\u00f1al\u00e1ndose las ganas. El pulso viv\u00eda alocado en el cuello de Ada y desestabilizaba la edificaci\u00f3n de alabastro hasta el fino estern\u00f3n para desmoronarse en los pechos de areolas y pezones sonrosados.<\/p>\n<p>\u2014Empecemos \u2014pronunci\u00f3, a\u00fan quieto; naveg\u00f3 por el abdomen de ella, rot\u00f3 alrededor de su ombligo, con el <em>piercing<\/em> actuando de faro, y encall\u00f3 en los rizos del pubis, de exacta tonalidad a la del cabello. Una escueta porci\u00f3n de s\u00ed conden\u00f3 el prop\u00f3sito que los hab\u00eda conducido ah\u00ed. El resto se regode\u00f3.<\/p>\n<p>Ada, tras descalzarse e izarse en la banqueta, busc\u00f3 la postura correcta en el marm\u00f3reo lavamanos y se sent\u00f3. Tr\u00e9mula, recost\u00f3 la cabeza contra el entelado cristal, con las rodillas apuntando al techo, y separ\u00f3 los torneados muslos, exponi\u00e9ndose, abri\u00e9ndose en oda a la Puerta de Brandenburgo. Se oli\u00f3, husme\u00f3 su excitaci\u00f3n, que le calaba los pliegues y le dol\u00eda en lo rec\u00f3ndito del co\u00f1o, aguz\u00e1ndole el cl\u00edtoris. La excitaci\u00f3n devor\u00f3 a la duda, tarasc\u00f3 al miedo relacionado con que Karl se diera cuenta de lo muy cachonda que la pon\u00eda; y lo que era m\u00e1s, quer\u00eda que lo viera, que lo olfateara, que lo saboreara, y ella, oh, ella le confesar\u00eda la de veces que se hab\u00eda masturbado fantaseando con \u00e9l, imagin\u00e1ndose acuclillada, mam\u00e1ndole la polla al ritmo de los jalones que este le marcaba para dirigirla con las riendas hechas con las manos en su cabellera, enlazadas las hebras como <em>Brezelns<\/em> mientras a Karl se le escurr\u00edan por el puente de la nariz las gafas de lentes peque\u00f1as que usaba para fotografiar, inconsciente del aire intelectual que le daban.<\/p>\n<p>\u2014Si lo prefieres, puedes dejarte la bata \u2014ofreci\u00f3 \u00e9l con un ligero movimiento de testa, contradiciendo a su lengua y, por ende, a su deseo. El aroma de Ada le aturrull\u00f3 las fosas nasales, eriz\u00e1ndole la nuca, y su polla le ladr\u00f3 en los pantalones. Ruin, pendenciero y encendido, apret\u00f3 las mand\u00edbulas. Deb\u00eda controlarse, rasurarla y tomarle la fotograf\u00eda en una disparidad de texturas: piel reci\u00e9n afeitada, el cuero del sill\u00f3n, la frialdad cortante de la cuchilla\u2026\u2014. Procurar\u00e9 no manch\u00e1rtela de espuma \u2014carraspe\u00f3, desviando la mirada al cuenco. No era alguien que comulgara con la multitud y sus dimes y diretes morales, pero ella ten\u00eda treinta y dos a\u00f1os, tres menos que su hija mayor, y una carrera por delante, y ces\u00f3 de cavilar, entrecerrando los ojos. Bajo la luz fluorescente, el platino de su pelo rapado a los flancos del cr\u00e1neo y peinado en una corta coleta emit\u00eda reflejos que le cincelaban las masculinas facciones y pul\u00edan zafiros en sus iris.<\/p>\n<p>\u2014Quiero estar as\u00ed\u2026 \u2014asever\u00f3 Ada en un resuello\u2014. Desnuda \u2014a\u00f1adi\u00f3 con el cosquilleo de un ca\u00f1o de flujo que le rept\u00f3 desde la estrechez de la raja y se enrosc\u00f3 en el vello en su camino al perineo. Por supuesto, detect\u00f3 el vigor de la erecci\u00f3n de Karl y la ronquez, y jade\u00f3, vi\u00e9ndose por unos segundos en los cristalinos de este, hasta que apart\u00f3 la mirada y la dej\u00f3 desamparada. El alma que figuraba haci\u00e9ndose hueco en su cuerpo conforme su madre la acunaba en el \u00fatero peleaba por astillarle las cosquillas e iniciar la marcha hacia arriba, hacia la boca y salir despedida clamando por \u00e9l.<\/p>\n<p>\u2014Bien \u2014asinti\u00f3 Karl, volviendo a girar la brocha en el cuenco; la espuma perd\u00eda volumen por culpa de la humedad ambiente, as\u00ed que se apur\u00f3, impulsado por un Wagner que le orquestaba las palpitaciones en las sienes. Inclin\u00e1ndose, reparti\u00f3 la blancura para soterrar el vello. La alegor\u00eda a la nevada Zugspitze estaba hecha carne en el pubis de Ada\u2026\u2014. No te muevas \u2014chist\u00f3, distribuyendo la espuma en la cara interna de los muslos de ella, cuidando de las dobleces; la fragancia primitiva del sexo presto se combin\u00f3 con el perfume del cosm\u00e9tico. Dedic\u00f3 unos buenos minutos en cubrirla de manera homog\u00e9nea; se desasi\u00f3 del cuenco, pesc\u00f3 del agua la navaja y sec\u00f3 el mango con una toalla.<\/p>\n<p>\u2014Qu\u00e9 fr\u00eda \u2014susurr\u00f3 Ada en un respingo con el primer y gentil brochazo. Su comentario provoc\u00f3 que las rubias cejas de Karl se arquearan, recalc\u00e1ndose las l\u00edneas de expresi\u00f3n en las esquinas de los ojos, y que sonriera; \u00e9l no se re\u00eda en demas\u00eda, a excepci\u00f3n de cuando le hab\u00eda contado que su allanamiento en la <em>vernissage<\/em> hab\u00eda sido el resultado de un trago de algo tildado de alcohol y la escena de una pel\u00edcula de tarde cuyo t\u00edtulo no recordaba. El contraste entre la espuma y la temperatura corporal le robaron un hondo suspiro que cre\u00f3 eco en los nacarados dientes, y su co\u00f1o protest\u00f3, liberando un transl\u00facido chorro de flujo que decolor\u00f3 la blancura de la espuma\u2014. Karl\u2026 \u2014articul\u00f3 el nombre de este a boca llena.<\/p>\n<p>\u2014Ahora se pasa \u2014asegur\u00f3 \u00e9l, retirando el vello; alarg\u00f3 la mano que bland\u00eda la navaja y la meti\u00f3 en el agua para desle\u00edr la espuma\u2014. Gracias al calor de tu piel \u2014puntualiz\u00f3; acab\u00f3 de desabrigar la parte interna del muslo, esmer\u00e1ndose, y arrib\u00f3 a la zona vulvar. Su nombre prorrumpido por los labios de Ada lo aguijone\u00f3, emponzo\u00f1\u00e1ndole la raz\u00f3n. Aprovech\u00e1ndose de su ubicaci\u00f3n y del hecho de que era zurdo, carg\u00f3 la pierna de ella, arrim\u00e1ndose tanto que respiraron el mismo aire, mas con espacio suficiente para permitirle proseguir con la delicada labor.<\/p>\n<p>Aquello sin duda era lo m\u00e1s er\u00f3tico que nunca hab\u00eda experimentado; Ada no pod\u00eda prometer que, si el quehacer de \u00e9l no finiquitaba pronto, no iba a correrse. \u00a1Lo har\u00eda! Sin un beso, sin una caricia, tan solo con la cercan\u00eda de Klaus agost\u00e1ndole el juicio, con su mirada inflam\u00e1ndola y oscureci\u00e9ndole areolas y pezones, con la hoja leng\u00fcete\u00e1ndole la piel h<em>ipersensible.<\/em><\/p>\n<p>\u2014Ha llegado el turno de\u2026 \u2014call\u00f3. Klaus opt\u00f3 por el silencio, por una pausa dram\u00e1tica a la par que intercambiaba de pierna\u2014. El otro lado \u2014habl\u00f3 por fin, testigo de c\u00f3mo su sexo se contra\u00eda y lloraba por \u00e9l. Al rasurarla descubri\u00f3 un lunar en el perineo, que reclam\u00f3 la atenci\u00f3n de su sinhueso, y lo desatendi\u00f3, cuestion\u00e1ndose si hallar\u00eda otro escondido, imitando a una <em>edelweiss<\/em> en la nieve. La contempl\u00f3 unos breves instantes, mojada, arrebolada y n\u00edvea y abrigada por un lado, desnuda y tersa en el extremo opuesto.<\/p>\n<p>Ambos se encontraban tan pr\u00f3ximos como para comerse; a falta de tenedor se las apa\u00f1ar\u00edan con la cuchilla a modo de cuchillo y las lenguas en convexa posici\u00f3n les valdr\u00edan de cucharas.<\/p>\n<p>Qu\u00e9 absurdo, qu\u00e9 ind\u00f3mito, qu\u00e9 sinsentido era lo redundante a su sentir\u2026 El sonido del filo que la afeitaba, seguido del vello desarrop\u00e1ndola, la mortificaba dulce y lascivamente. Ada cerr\u00f3 los ojos sin quererlo y, de forma inevitable, la verga engrosada y p\u00e9trea de Klaus la roz\u00f3 a trav\u00e9s del pantal\u00f3n. Sus propios cabellos se le escabulleron del recogido, se pegaron a lo encapotado del cristal tras de s\u00ed y le resbalaron por el pecho, conspirando, jugando con sus pezones.<\/p>\n<p>El agua del lavamanos danzaba con una albura estrellada por caracoleados pelillos\u2026<\/p>\n<p>\u2014Casi he terminado \u2014anunci\u00f3 Karl, comprobando el lampi\u00f1o tri\u00e1ngulo de puro y exquisito tis\u00fa. Ape\u00f3 la pierna de Ada, agarr\u00f3 la toalla y dio con ella unos delicados toques para borrar los remanentes de espuma. Lo que restaba era remojarla con agua, ayud\u00e1ndose del grifo extensible de la ducha, y, a continuaci\u00f3n de la foto, aplicar un b\u00e1lsamo, pues de hacerlo ya, perjudicar\u00eda a la imagen.<\/p>\n<p>\u2014<em>Mein Herz brennt <\/em><a href=\"#_ftn3\" name=\"_ftnref3\"><em><strong>[3]<\/strong><\/em><\/a>\u2014jade\u00f3 Ada, y esas tres palabras dec\u00edan mucho m\u00e1s; el trasfondo de estas era profundo, equiparable a lo insondable del deseo que le reconcom\u00eda las entretelas. Elev\u00f3 los brazos de los costados de su cuerpo, tembloroso y necesitado. Se adelant\u00f3 en el m\u00e1rmol, pinzando con las piernas las caderas de Karl, pretendiendo un encuentro entre su suavidad y la dureza de \u00e9l\u2014. Ese ser\u00e1 el t\u00edtulo. \u2014Como protagonista de la obra estaba en pleno derecho de escogerlo, aunque era toda una declaraci\u00f3n.<\/p>\n<p>Karl solt\u00f3 la cuchilla, que zozobr\u00f3 directa al agua ensombrecida por nubes vellosas. Asi\u00f3 a Ada por el rostro y le enmarc\u00f3 el semblante con las manos. Los pulgares resiguieron el arco de Cupido y le entreabrieron los labios, ali\u00e1ndose con su boca en cuanto la bes\u00f3, exento de templanza y cortes\u00eda.<\/p>\n<p>La idea primigenia de la fotograf\u00eda evolucion\u00f3; lo hizo inspirada por la pasi\u00f3n, transform\u00e1ndose en un dechado de piel erizada, lamida por una p\u00e1tina de sudor que adher\u00eda a la mujer al cuero del sof\u00e1 mancillado por el semen y el flujo que flu\u00edan salvajes de entre los rasurados pliegues; los poros destacaban en la instant\u00e1nea en blanco y negro con el acero de la navaja de afeitar sostenida en la zurda y la diestra abrazada al pecho, bajo el que lat\u00eda el ardiente coraz\u00f3n.<\/p>\n<p style=\"text-align: center;\"><a class=\"twitter-share-button\" href=\"https:\/\/twitter.com\/share?ref_src=twsrc%5Etfw\" data-show-count=\"false\">Comp\u00e1rteme con un Re-Tweet<\/a><script async src=\"https:\/\/platform.twitter.com\/widgets.js\" charset=\"utf-8\"><\/script><\/p>\n<h5><a href=\"#_ftnref1\" name=\"_ftn1\">[1]<\/a> (AL) Panzerkampfwagen: veh\u00edculo de combate blindado.<\/h5>\n<h5><a href=\"#_ftnref2\" name=\"_ftn2\">[2]<\/a> \u00a0Canci\u00f3n del c\u00e9lebre grupo alem\u00e1n Rammstein.<\/h5>\n<h5><a href=\"#_ftnref3\" name=\"_ftn3\">[3]<\/a>\u00a0 (AL) Mi coraz\u00f3n arde.<\/h5>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Afeitar no solo significa cortar el pelo o el vello, tambi\u00e9n tiene una noci\u00f3n art\u00edstica por la que nos referir\u00edamos a ornamentar una composici\u00f3n, embellecerla, hacerla m\u00e1s hermosa, s\u00ed, hacer un afeitado, pulirla. Andrea Acosta juega exquisitamente con ambos significados en este relato er\u00f3tico. No te lo pierdas. Sigue leyendo\u2026 Mein Herz brennt 31 de octubre de 2018, Berl\u00edn, Alemania Ella se vio reflejada en la argentada y brillante hoja de la navaja de afeitar que \u00e9l sosten\u00eda. Ada, bajo [&hellip;]<\/p>\n","protected":false},"author":60,"featured_media":19090,"comment_status":"open","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"_acf_changed":false,"footnotes":""},"categories":[21],"tags":[227,643],"coauthors":[1213],"class_list":["post-18139","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-relatos-eroticos","tag-relatos-eroticos-2","tag-relatos-porno"],"acf":[],"yoast_head":"<!-- This site is optimized with the Yoast SEO plugin v24.8.1 - https:\/\/yoast.com\/wordpress\/plugins\/seo\/ -->\n<title>Mein Herz brennt: el arte de afeitar su vulva | Relatos er\u00f3ticos<\/title>\n<meta name=\"description\" content=\"Explora en \u00abMein Herz brennt\u00bb, un relato er\u00f3tico sobre un fot\u00f3grafo maduro y su joven pareja y musa, escrito por Andrea Acosta.\" \/>\n<meta name=\"robots\" content=\"index, follow, max-snippet:-1, max-image-preview:large, max-video-preview:-1\" \/>\n<link rel=\"canonical\" href=\"https:\/\/www.lelo.com\/es\/blog\/relatos-eroticos-afeitar-su-vulva\/\" \/>\n<meta property=\"og:locale\" content=\"es_ES\" \/>\n<meta property=\"og:type\" content=\"article\" \/>\n<meta property=\"og:title\" content=\"Mein Herz brennt: el arte de afeitar su vulva | Relatos er\u00f3ticos\" \/>\n<meta property=\"og:description\" content=\"Explora en \u00abMein Herz brennt\u00bb, un relato er\u00f3tico sobre un fot\u00f3grafo maduro y su joven pareja y musa, escrito por Andrea Acosta.\" \/>\n<meta property=\"og:url\" content=\"https:\/\/www.lelo.com\/es\/blog\/relatos-eroticos-afeitar-su-vulva\/\" \/>\n<meta property=\"og:site_name\" content=\"Volont\u00e9\" \/>\n<meta property=\"article:publisher\" content=\"https:\/\/www.facebook.com\/LELO.lust.objectified\" \/>\n<meta property=\"article:published_time\" content=\"2022-03-18T08:00:35+00:00\" \/>\n<meta property=\"article:modified_time\" content=\"2022-08-31T07:00:21+00:00\" \/>\n<meta property=\"og:image\" content=\"https:\/\/www.lelo.com\/es\/blog\/wp-content\/uploads\/2022\/03\/Mein-Herz-brennt-\u2013-Relato-erotico-1.jpeg\" \/>\n\t<meta property=\"og:image:width\" content=\"850\" \/>\n\t<meta property=\"og:image:height\" content=\"425\" \/>\n\t<meta property=\"og:image:type\" content=\"image\/jpeg\" \/>\n<meta name=\"author\" content=\"Andrea Acosta\" \/>\n<meta name=\"twitter:card\" content=\"summary_large_image\" \/>\n<meta name=\"twitter:image\" content=\"https:\/\/www.lelo.com\/es\/blog\/wp-content\/uploads\/2022\/03\/Mein-Herz-brennt-\u2013-Relato-erotico-1.jpeg\" \/>\n<meta name=\"twitter:creator\" content=\"@AndreaAcostArts\" \/>\n<meta name=\"twitter:site\" content=\"@LELO_ES\" \/>\n<meta name=\"twitter:label1\" content=\"Escrito por\" \/>\n\t<meta name=\"twitter:data1\" content=\"Andrea Acosta\" \/>\n\t<meta name=\"twitter:label2\" content=\"Tiempo de lectura\" \/>\n\t<meta name=\"twitter:data2\" content=\"11 minutos\" \/>\n\t<meta name=\"twitter:label3\" content=\"Written by\" \/>\n\t<meta name=\"twitter:data3\" content=\"Andrea Acosta\" \/>\n<script type=\"application\/ld+json\" class=\"yoast-schema-graph\">{\"@context\":\"https:\/\/schema.org\",\"@graph\":[{\"@type\":\"WebPage\",\"@id\":\"https:\/\/www.lelo.com\/es\/blog\/relatos-eroticos-afeitar-su-vulva\/\",\"url\":\"https:\/\/www.lelo.com\/es\/blog\/relatos-eroticos-afeitar-su-vulva\/\",\"name\":\"Mein Herz brennt: el arte de afeitar su vulva | Relatos er\u00f3ticos\",\"isPartOf\":{\"@id\":\"https:\/\/www.lelo.com\/es\/blog\/#website\"},\"primaryImageOfPage\":{\"@id\":\"https:\/\/www.lelo.com\/es\/blog\/relatos-eroticos-afeitar-su-vulva\/#primaryimage\"},\"image\":{\"@id\":\"https:\/\/www.lelo.com\/es\/blog\/relatos-eroticos-afeitar-su-vulva\/#primaryimage\"},\"thumbnailUrl\":\"https:\/\/www.lelo.com\/es\/blog\/wp-content\/uploads\/2022\/03\/Mein-Herz-brennt-\u2013-Relato-erotico-1.jpeg\",\"datePublished\":\"2022-03-18T08:00:35+00:00\",\"dateModified\":\"2022-08-31T07:00:21+00:00\",\"author\":{\"@id\":\"https:\/\/www.lelo.com\/es\/blog\/#\/schema\/person\/c6bf871ad6a428e98534eb13ce3efafc\"},\"description\":\"Explora en \u00abMein Herz brennt\u00bb, un relato er\u00f3tico sobre un fot\u00f3grafo maduro y su joven pareja y musa, escrito por Andrea Acosta.\",\"inLanguage\":\"es\",\"potentialAction\":[{\"@type\":\"ReadAction\",\"target\":[\"https:\/\/www.lelo.com\/es\/blog\/relatos-eroticos-afeitar-su-vulva\/\"]}]},{\"@type\":\"ImageObject\",\"inLanguage\":\"es\",\"@id\":\"https:\/\/www.lelo.com\/es\/blog\/relatos-eroticos-afeitar-su-vulva\/#primaryimage\",\"url\":\"https:\/\/www.lelo.com\/es\/blog\/wp-content\/uploads\/2022\/03\/Mein-Herz-brennt-\u2013-Relato-erotico-1.jpeg\",\"contentUrl\":\"https:\/\/www.lelo.com\/es\/blog\/wp-content\/uploads\/2022\/03\/Mein-Herz-brennt-\u2013-Relato-erotico-1.jpeg\",\"width\":850,\"height\":425,\"caption\":\"Relatos er\u00f3ticos\"},{\"@type\":\"WebSite\",\"@id\":\"https:\/\/www.lelo.com\/es\/blog\/#website\",\"url\":\"https:\/\/www.lelo.com\/es\/blog\/\",\"name\":\"Volont\u00e9\",\"description\":\"Relatos er\u00f3ticos, juguetes er\u00f3ticos, Kamasutra, masturbaci\u00f3n, sexo oral, sexo anal, amor, pel\u00edculas er\u00f3ticas y consejos sexuales\",\"potentialAction\":[{\"@type\":\"SearchAction\",\"target\":{\"@type\":\"EntryPoint\",\"urlTemplate\":\"https:\/\/www.lelo.com\/es\/blog\/?s={search_term_string}\"},\"query-input\":{\"@type\":\"PropertyValueSpecification\",\"valueRequired\":true,\"valueName\":\"search_term_string\"}}],\"inLanguage\":\"es\"},{\"@type\":\"Person\",\"@id\":\"https:\/\/www.lelo.com\/es\/blog\/#\/schema\/person\/c6bf871ad6a428e98534eb13ce3efafc\",\"name\":\"Andrea Acosta\",\"image\":{\"@type\":\"ImageObject\",\"inLanguage\":\"es\",\"@id\":\"https:\/\/www.lelo.com\/es\/blog\/#\/schema\/person\/image\/656ec89d2380228d744ffc798d2a380d\",\"url\":\"https:\/\/secure.gravatar.com\/avatar\/75f29fd9fb163bc39ddca9944b4da360?s=96&d=mm&r=pg\",\"contentUrl\":\"https:\/\/secure.gravatar.com\/avatar\/75f29fd9fb163bc39ddca9944b4da360?s=96&d=mm&r=pg\",\"caption\":\"Andrea Acosta\"},\"description\":\"Andrea Acosta es escritora de tem\u00e1tica rom\u00e1ntica, g\u00e9nero er\u00f3tico y gastronom\u00eda. Combina sus dotes literarias junto a las de guionista de cine para adultos y colaboraciones en medios a base de relatos, art\u00edculos y sextoy reviews. Como guinda de su pastel, dirige y participa en diversos programas de podcast y tuitea activamente hilos de sex historia.\",\"sameAs\":[\"http:\/\/www.acostaskitchen.com\",\"https:\/\/www.instagram.com\/andreaacostaarts\/\",\"https:\/\/www.linkedin.com\/in\/andrea-acosta-6896bb6b\/\",\"https:\/\/x.com\/AndreaAcostArts\"],\"url\":\"https:\/\/www.lelo.com\/es\/blog\/author\/andrea-acosta\/\"}]}<\/script>\n<!-- \/ Yoast SEO plugin. -->","yoast_head_json":{"title":"Mein Herz brennt: el arte de afeitar su vulva | Relatos er\u00f3ticos","description":"Explora en \u00abMein Herz brennt\u00bb, un relato er\u00f3tico sobre un fot\u00f3grafo maduro y su joven pareja y musa, escrito por Andrea Acosta.","robots":{"index":"index","follow":"follow","max-snippet":"max-snippet:-1","max-image-preview":"max-image-preview:large","max-video-preview":"max-video-preview:-1"},"canonical":"https:\/\/www.lelo.com\/es\/blog\/relatos-eroticos-afeitar-su-vulva\/","og_locale":"es_ES","og_type":"article","og_title":"Mein Herz brennt: el arte de afeitar su vulva | Relatos er\u00f3ticos","og_description":"Explora en \u00abMein Herz brennt\u00bb, un relato er\u00f3tico sobre un fot\u00f3grafo maduro y su joven pareja y musa, escrito por Andrea Acosta.","og_url":"https:\/\/www.lelo.com\/es\/blog\/relatos-eroticos-afeitar-su-vulva\/","og_site_name":"Volont\u00e9","article_publisher":"https:\/\/www.facebook.com\/LELO.lust.objectified","article_published_time":"2022-03-18T08:00:35+00:00","article_modified_time":"2022-08-31T07:00:21+00:00","og_image":[{"width":850,"height":425,"url":"https:\/\/www.lelo.com\/es\/blog\/wp-content\/uploads\/2022\/03\/Mein-Herz-brennt-\u2013-Relato-erotico-1.jpeg","type":"image\/jpeg"}],"author":"Andrea Acosta","twitter_card":"summary_large_image","twitter_image":"https:\/\/www.lelo.com\/es\/blog\/wp-content\/uploads\/2022\/03\/Mein-Herz-brennt-\u2013-Relato-erotico-1.jpeg","twitter_creator":"@AndreaAcostArts","twitter_site":"@LELO_ES","twitter_misc":{"Escrito por":"Andrea Acosta","Tiempo de lectura":"11 minutos","Written by":"Andrea Acosta"},"schema":{"@context":"https:\/\/schema.org","@graph":[{"@type":"WebPage","@id":"https:\/\/www.lelo.com\/es\/blog\/relatos-eroticos-afeitar-su-vulva\/","url":"https:\/\/www.lelo.com\/es\/blog\/relatos-eroticos-afeitar-su-vulva\/","name":"Mein Herz brennt: el arte de afeitar su vulva | Relatos er\u00f3ticos","isPartOf":{"@id":"https:\/\/www.lelo.com\/es\/blog\/#website"},"primaryImageOfPage":{"@id":"https:\/\/www.lelo.com\/es\/blog\/relatos-eroticos-afeitar-su-vulva\/#primaryimage"},"image":{"@id":"https:\/\/www.lelo.com\/es\/blog\/relatos-eroticos-afeitar-su-vulva\/#primaryimage"},"thumbnailUrl":"https:\/\/www.lelo.com\/es\/blog\/wp-content\/uploads\/2022\/03\/Mein-Herz-brennt-\u2013-Relato-erotico-1.jpeg","datePublished":"2022-03-18T08:00:35+00:00","dateModified":"2022-08-31T07:00:21+00:00","author":{"@id":"https:\/\/www.lelo.com\/es\/blog\/#\/schema\/person\/c6bf871ad6a428e98534eb13ce3efafc"},"description":"Explora en \u00abMein Herz brennt\u00bb, un relato er\u00f3tico sobre un fot\u00f3grafo maduro y su joven pareja y musa, escrito por Andrea Acosta.","inLanguage":"es","potentialAction":[{"@type":"ReadAction","target":["https:\/\/www.lelo.com\/es\/blog\/relatos-eroticos-afeitar-su-vulva\/"]}]},{"@type":"ImageObject","inLanguage":"es","@id":"https:\/\/www.lelo.com\/es\/blog\/relatos-eroticos-afeitar-su-vulva\/#primaryimage","url":"https:\/\/www.lelo.com\/es\/blog\/wp-content\/uploads\/2022\/03\/Mein-Herz-brennt-\u2013-Relato-erotico-1.jpeg","contentUrl":"https:\/\/www.lelo.com\/es\/blog\/wp-content\/uploads\/2022\/03\/Mein-Herz-brennt-\u2013-Relato-erotico-1.jpeg","width":850,"height":425,"caption":"Relatos er\u00f3ticos"},{"@type":"WebSite","@id":"https:\/\/www.lelo.com\/es\/blog\/#website","url":"https:\/\/www.lelo.com\/es\/blog\/","name":"Volont\u00e9","description":"Relatos er\u00f3ticos, juguetes er\u00f3ticos, Kamasutra, masturbaci\u00f3n, sexo oral, sexo anal, amor, pel\u00edculas er\u00f3ticas y consejos sexuales","potentialAction":[{"@type":"SearchAction","target":{"@type":"EntryPoint","urlTemplate":"https:\/\/www.lelo.com\/es\/blog\/?s={search_term_string}"},"query-input":{"@type":"PropertyValueSpecification","valueRequired":true,"valueName":"search_term_string"}}],"inLanguage":"es"},{"@type":"Person","@id":"https:\/\/www.lelo.com\/es\/blog\/#\/schema\/person\/c6bf871ad6a428e98534eb13ce3efafc","name":"Andrea Acosta","image":{"@type":"ImageObject","inLanguage":"es","@id":"https:\/\/www.lelo.com\/es\/blog\/#\/schema\/person\/image\/656ec89d2380228d744ffc798d2a380d","url":"https:\/\/secure.gravatar.com\/avatar\/75f29fd9fb163bc39ddca9944b4da360?s=96&d=mm&r=pg","contentUrl":"https:\/\/secure.gravatar.com\/avatar\/75f29fd9fb163bc39ddca9944b4da360?s=96&d=mm&r=pg","caption":"Andrea Acosta"},"description":"Andrea Acosta es escritora de tem\u00e1tica rom\u00e1ntica, g\u00e9nero er\u00f3tico y gastronom\u00eda. Combina sus dotes literarias junto a las de guionista de cine para adultos y colaboraciones en medios a base de relatos, art\u00edculos y sextoy reviews. Como guinda de su pastel, dirige y participa en diversos programas de podcast y tuitea activamente hilos de sex historia.","sameAs":["http:\/\/www.acostaskitchen.com","https:\/\/www.instagram.com\/andreaacostaarts\/","https:\/\/www.linkedin.com\/in\/andrea-acosta-6896bb6b\/","https:\/\/x.com\/AndreaAcostArts"],"url":"https:\/\/www.lelo.com\/es\/blog\/author\/andrea-acosta\/"}]}},"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.lelo.com\/es\/blog\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/18139","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.lelo.com\/es\/blog\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.lelo.com\/es\/blog\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.lelo.com\/es\/blog\/wp-json\/wp\/v2\/users\/60"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.lelo.com\/es\/blog\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=18139"}],"version-history":[{"count":5,"href":"https:\/\/www.lelo.com\/es\/blog\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/18139\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":19093,"href":"https:\/\/www.lelo.com\/es\/blog\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/18139\/revisions\/19093"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.lelo.com\/es\/blog\/wp-json\/wp\/v2\/media\/19090"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.lelo.com\/es\/blog\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=18139"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.lelo.com\/es\/blog\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=18139"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.lelo.com\/es\/blog\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=18139"},{"taxonomy":"author","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.lelo.com\/es\/blog\/wp-json\/wp\/v2\/coauthors?post=18139"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}