{"id":29782,"date":"2025-08-25T11:03:08","date_gmt":"2025-08-25T09:03:08","guid":{"rendered":"https:\/\/www.lelo.com\/es\/blog\/?p=29782"},"modified":"2025-08-25T11:03:08","modified_gmt":"2025-08-25T09:03:08","slug":"musica-comida-sexo","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.lelo.com\/es\/blog\/musica-comida-sexo\/","title":{"rendered":"M\u00fasica, comida y sexo"},"content":{"rendered":"<p>Seg\u00fan Epicuro, \u00abel placer es el principio y el fin de una vida feliz\u00bb. Este fil\u00f3sofo de la Grecia cl\u00e1sica reivindicaba el placer como la ausencia de dolor y de la perturbaci\u00f3n mental. A pesar de que Epicuro vivi\u00f3 m\u00e1s de veinte siglos antes de la edad dorada de la neurociencia, no iba desencaminado cuando asegur\u00f3 que el bienestar a largo plazo se basa en un estabilidad emocional y f\u00edsica y no tanto en la intensidad del momento. En efecto, el bienestar subjetivo se correlaciona con el equilibrio de ciertos neurotransmisores que se liberan y no tanto en los picos intensos de dopamina (que m\u00e1s all\u00e1 de estos picos, tambi\u00e9n tiene un papel imprescindible en procesos de motivaci\u00f3n y regulaci\u00f3n del estado de \u00e1nimo).<\/p>\n<p>La aparici\u00f3n de herramientas como la resonancia magn\u00e9tica funcional (fMRI) o la tomograf\u00eda por emisi\u00f3n de positrones (PET) nos han permitido estudiar lo que ocurre en nuestro cuerpo cuando sentimos placer. Ahora sabemos que es una experiencia que se da cuando nuestro cerebro percibe un est\u00edmulo, acci\u00f3n o pensamiento como beneficioso para el organismo de alguna manera. Acto seguido, \u00a0se activan nuestros circuitos de recompensa y se liberan neurotransmisores como la dopamina y los opioides, que contribuyen al bienestar y a la motivaci\u00f3n. Asimismo, el placer tiene algunas caracter\u00edsticas que es importante puntualizar:<\/p>\n<ul>\n<li>Es subjetivo, es decir, que el placer no se encuentra en el est\u00edmulo que lo genera, sino en c\u00f3mo nuestro cerebro interpreta este est\u00edmulo. Por eso, lo que a alguien le resulta placentero puede no serlo para otra persona.<\/li>\n<li>Es neurobiol\u00f3gico y, por tanto, involucra diversas redes de nuestro cerebro, tanto en la corteza como en las estructuras subcorticales (las que est\u00e1n bajo la corteza).<\/li>\n<li>Es motivacional, lo que significa que nos lleva a buscar o repetir esa experiencia placentera.<\/li>\n<li>Es evaluativo, o sea que existe un juicio impl\u00edcito de si ese est\u00edmulo nos hace bien.<\/li>\n<li>Es multimodal, por lo que puede nacer de est\u00edmulos sensoriales, sociales o cognitivos.<\/li>\n<\/ul>\n<h2 style=\"text-align: center;\"><strong>La m\u00fasica, la comida y el sexo<\/strong><\/h2>\n<p>La peculiaridad de la multimodalidad del placer se ha estudiado de forma extensa durante los \u00faltimos a\u00f1os, revelando que no nace de la experiencia sensorial concreta de cada est\u00edmulo (el sentido que se activa), sino que existen circuitos compartidos en el placer que experimentamos ante diferentes situaciones, como al escuchar m\u00fasica, comer y tener sexo. Estudios recientes como los que menciono a continuaci\u00f3n han revelado que existe un patr\u00f3n y que, independientemente del est\u00edmulo al que nos expongamos, el placer intenso tiene lugar en los mismos circuitos neuroqu\u00edmicos y est\u00e1n impulsados por los opioides end\u00f3genos, entre otros.<\/p>\n<p>Los opioides end\u00f3genos son mol\u00e9culas que nos ayudan a modular el placer, el dolor o el estr\u00e9s y otras funciones. Son algo as\u00ed como las drogas opioides, pero generadas por nuestro sistema nervioso en momentos clave. Las m\u00e1s conocidas son las endorfinas (como curiosidad, su nombre es una especie de acr\u00f3nimo que viene de \u00abmorfina interna\u00bb), responsables de esa sensaci\u00f3n de euforia y alivio del dolor. Se liberan cuando practicamos ejercicio intenso o durante el orgasmo. Aun as\u00ed, tambi\u00e9n est\u00e1n las encefalinas y las dinorfinas, que act\u00faan sobre receptores distintos. En cualquier caso, todas ellas interact\u00faan con receptores ubicados en diferentes lugares de nuestro sistema nervioso y sus funciones se relacionan con la analgesia, el bienestar emocional, el refuerzo de una acci\u00f3n y el placer.<\/p>\n<p>No obstante, aunque seguimos hablando del placer y siempre se produce una activaci\u00f3n del n\u00facleo accumbens, algunos neurocient\u00edficos como <a href=\"https:\/\/doi.org\/10.1016\/j.coph.2008.12.014\" target=\"_blank\" rel=\"noopener\">Berridge y Robinson hacen una distinci\u00f3n clara entre el placer de gustar y el placer de querer<\/a>. El placer de gustar es una experiencia puramente hed\u00f3nica que surge cuando experimentamos una recompensa, mientras que el placer de querer es aquel que nos impulsa a buscar u obtener esa recompensa, conectada o no del placer real que experimentamos.<\/p>\n<p>Por un lado, el placer de gustar es aquel que nos proporciona sensaciones agradables y puede darse sin que lo hayamos buscado de manera activa. Es el que sentimos cuando disfrutamos pasivamente de una canci\u00f3n con la que nos sorprende el modo aleatorio o cuando nos encanta una comida aunque no tengamos hambre. En este caso, tambi\u00e9n se activa un \u00e1rea llamada p\u00e1lido ventral, que transforma la motivaci\u00f3n en placer efectivo. Por el otro lado, el placer de querer est\u00e1 fuertemente influido por la dopamina, responsable de motivarnos y animarnos a buscar ese placer de forma activa. Este es el placer que experimentamos cuando deseamos tener un momento \u00edntimo con alguien o cuando se nos antoja un alimento concreto.<\/p>\n<p>Por tanto, nuestro cerebro separa el deseo de la satisfacci\u00f3n y eso explica por qu\u00e9, en ocasiones, queremos algo que no nos gusta o disfrutamos de algo que no hemos buscado. En cualquier caso, lo ideal es que exista un equilibrio entre el placer de gustar y el placer de querer. Por ejemplo, que tengamos ganas de tener sexo y lo disfrutemos cuando ocurre. Sin embargo, se cree un exceso de placer de querer sin placer de gustar podr\u00eda ser el responsable de trastornos como las adicciones.<\/p>\n<p>En las \u00faltimas d\u00e9cadas, el Turku PET Centre en Finlandia se ha convertido en uno de los laboratorios de referencia mundial en el estudio de la neuroqu\u00edmica del placer humano. Este centro utiliza la tomograf\u00eda por emisi\u00f3n de positrones (PET) y la resonancia magn\u00e9tica funcional (fMRI) para observar, en tiempo real, c\u00f3mo responde el cerebro ante distintos est\u00edmulos. A partir de tres investigaciones realizadas por el mismo equipo, sabemos tanto la m\u00fasica, como la comida y el sexo activan nuestros sistemas cerebrales de recompensa y liberan neurotransmisores implicados en el placer, la motivaci\u00f3n y el bienestar.<\/p>\n<p><a href=\"https:\/\/link.springer.com\/article\/10.1007\/s00259-025-07232-z\" target=\"_blank\" rel=\"noopener\">El primero de los estudios<\/a> se propuso investigar qu\u00e9 ocurre cuando experimentamos esos escalofr\u00edos que sentimos cuando escuchamos una canci\u00f3n que nos encanta. Para ello, un grupo de mujeres escuch\u00f3 canciones que hab\u00edan seleccionado ellas mismas, una que les gustaba y otra que les resultaba indiferente. Se registr\u00f3 la actividad cerebral y se pudo concluir que, efectivamente, cuando una m\u00fasica nos genera placer se activan los sistemas de receptores de opioides en el cerebro, pero tambi\u00e9n aumenta la frecuencia cardiaca y se dilatan las pupilas. Adem\u00e1s, esta respuesta puede ser m\u00e1s o menos intensa seg\u00fan la disponibilidad basal de receptores de opioides de cada persona.<\/p>\n<p>1La figura muestra que, en comparaci\u00f3n con est\u00edmulos neutros, la m\u00fasica placentera provoc\u00f3 una dilataci\u00f3n mayor de la pupila (medida entre los 2 y 10 segundos) y un aumento de la frecuencia cardiaca, ambas diferencias significativas.<\/p>\n<p>En el caso de la comida, <a href=\"https:\/\/www.jneurosci.org\/content\/jneuro\/37\/34\/8284.full.pdf\" target=\"_blank\" rel=\"noopener\">se estudi\u00f3 c\u00f3mo la ingesta de alimentos<\/a>, tanto placenteros como no placenteros, influ\u00edan en la liberaci\u00f3n de opioides en nuestro cerebro, que se midi\u00f3 en tres situaciones: en ayunas, con pizza como comida apetitosa y con nutrici\u00f3n l\u00edquida sin sabor agradable como comida no apetitosa. As\u00ed fue como se compararon las tres condiciones y se pudo determinar que tanto la comida apetitosa como la no apetitosa liberaron opioides de manera generalizada en comparaci\u00f3n con el ayuno, aunque en el caso de la comida no apetitosa la respuesta fue m\u00e1s fuerte, lo que sugiere que este sistema est\u00e1 involucrado en la alimentaci\u00f3n incluso cuando no est\u00e1 asociado el placer y no refleja el placer que nos aporta lo que comemos. Esto sugiere que el sistema opioide de nuestro cerebro nos ayuda a regular y motivar la alimentaci\u00f3n, incluso cuando no nos apetece lo que estamos comiendo.<\/p>\n<p>2En esta imagen vemos las \u00e1reas cerebrales que se activan cuando hay ayuno y comida no apetitosa (izquierda), ayuno y comida apetitosa (centro) y comida apetitosa y comida no apetitosa (derecha).<\/p>\n<p>Finalmente, <a href=\"https:\/\/jnm.snmjournals.org\/content\/64\/8\/1310\" target=\"_blank\" rel=\"noopener\">un estudio realizado en el \u00e1mbito sexual<\/a> investig\u00f3 si el orgasmo en los hombres provoca liberaci\u00f3n de opioides end\u00f3genos en el cerebro analizando su cerebro en reposo y tras haber sido masturbados por su pareja hasta alcanzar el orgasmo. Las herramientas mostraron una liberaci\u00f3n importante de opioides en el hipocampo tras el orgasmo, as\u00ed como un aumento proporcional a la excitaci\u00f3n en la actividad del t\u00e1lamo y la activaci\u00f3n de otras \u00e1reas ubicadas en la corteza. As\u00ed pues, confirm\u00f3 que el sistema opioide end\u00f3geno est\u00e1 implicado en el placer sexual y la modulaci\u00f3n de la excitaci\u00f3n, y que el t\u00e1lamo juega un papel clave en transmitir y regular las sensaciones del sexo.<\/p>\n<p>3Esta ilustraci\u00f3n, extra\u00edda del estudio, muestra c\u00f3mo se llev\u00f3 a cabo el experimento.<\/p>\n<p>Este fue el primer experimento que se hizo en vivo para estudiar la liberaci\u00f3n opioide post-orgasmo en seres humanos y, de hecho, todav\u00eda no parece haber estudios similares realizados con una muestra de mujeres. Aun as\u00ed, hay numerosos estudios que muestran la activaci\u00f3n de \u00e1reas relacionadas con el placer durante el orgasmo femenino, muchas de esas regiones son las mismas donde los opioides act\u00faan en otros contextos (como m\u00fasica o comida). Si bien todav\u00eda no existe evidencia directa del sistema opioide en mujeres, los estudios realizados hasta la fecha muestran que las zonas que se activan son compatibles con mecanismos opioides, lo que sugiere un circuito cerebral compartido que, esperemos, se confirme en alguna investigaci\u00f3n futura.<\/p>\n<p>En definitiva, aunque m\u00fasica, comida y sexo son experiencias muy distintas, la neurociencia ha revelado que comparten parte de su maquinaria cerebral: el sistema opioide end\u00f3geno y otros neuroqu\u00edmicos como la dopamina o los endocannabinoides, que regulan tanto el disfrute como la motivaci\u00f3n y el alivio del dolor. Estos circuitos no se limitan a generar placer, sino que tambi\u00e9n moldean nuestra conducta, nos llevan a actuar y nos ayudan a mantener el equilibrio fisiol\u00f3gico (entre otras funciones adaptativas), incluso cuando la experiencia no es placentera en s\u00ed misma. La distinci\u00f3n entre el placer de gustar y el placer de querer nos recuerda que el deseo y la satisfacci\u00f3n no siempre van de la mano, y que el bienestar duradero quiz\u00e1 no dependa de perseguir constantemente est\u00edmulos intensos, sino de mantener un equilibrio saludable entre ambos. Tal vez, como ya intu\u00eda Epicuro, la recompensa est\u00e1 tanto en disfrutar como en no sufrir, algo que hoy en d\u00eda la neurociencia est\u00e1 investigando a fondo.<\/p>\n<p><strong>Recibe m\u00e1s art\u00edculos como este en tu email (es GRATIS)<\/strong><\/p>\n<div class=\"indicates-required\"><span class=\"asterisk\">*<\/span> Lo que necesitamos para enviarte nuestra Newsletter.<\/div>\n<div class=\"mc-field-group\"><label for=\"mce-EMAIL\">Tu direcci\u00f3n de email: <span class=\"asterisk\">*<\/span><\/label><input id=\"mce-EMAIL\" class=\"required email\" name=\"EMAIL\" required=\"\" type=\"email\" value=\"\" \/><\/div>\n<div id=\"mce-responses\" class=\"clear\">\n<div id=\"mce-error-response\" class=\"response\" style=\"display: none;\"><\/div>\n<div id=\"mce-success-response\" class=\"response\" style=\"display: none;\"><\/div>\n<\/div>\n<div style=\"position: absolute; left: -5000px;\" aria-hidden=\"true\"><input tabindex=\"-1\" name=\"b_3f120ef036c74208e60df6267_6b448a9bbd\" type=\"text\" value=\"\" \/><\/div>\n<div class=\"clear\"><input id=\"mc-embedded-subscribe\" class=\"button\" name=\"subscribe\" type=\"submit\" value=\"Suscr\u00edbete aqu\u00ed\" \/><\/div>\n<p><script type=\"text\/javascript\" src=\"\/\/s3.amazonaws.com\/downloads.mailchimp.com\/js\/mc-validate.js\"><\/script><script type=\"text\/javascript\">(function($) {window.fnames = new Array(); window.ftypes = new Array();fnames[0]='EMAIL';ftypes[0]='email';fnames[1]='FNAME';ftypes[1]='text';\/*\n * Translated default messages for the $ validation plugin.\n * Locale: ES\n *\/\n$.extend($.validator.messages, {\n  required: \"Este campo es obligatorio.\",\n  remote: \"Por favor, rellena este campo.\",\n  email: \"Por favor, escribe una direcci\u00f3n de correo v\u00e1lida\",\n  url: \"Por favor, escribe una URL v\u00e1lida.\",\n  date: \"Por favor, escribe una fecha v\u00e1lida.\",\n  dateISO: \"Por favor, escribe una fecha (ISO) v\u00e1lida.\",\n  number: \"Por favor, escribe un n\u00famero entero v\u00e1lido.\",\n  digits: \"Por favor, escribe s\u00f3lo d\u00edgitos.\",\n  creditcard: \"Por favor, escribe un n\u00famero de tarjeta v\u00e1lido.\",\n  equalTo: \"Por favor, escribe el mismo valor de nuevo.\",\n  accept: \"Por favor, escribe un valor con una extensi\u00f3n aceptada.\",\n  maxlength: $.validator.format(\"Por favor, no escribas m\u00e1s de {0} caracteres.\"),\n  minlength: $.validator.format(\"Por favor, no escribas menos de {0} caracteres.\"),\n  rangelength: $.validator.format(\"Por favor, escribe un valor entre {0} y {1} caracteres.\"),\n  range: $.validator.format(\"Por favor, escribe un valor entre {0} y {1}.\"),\n  max: $.validator.format(\"Por favor, escribe un valor menor o igual a {0}.\"),\n  min: $.validator.format(\"Por favor, escribe un valor mayor o igual a {0}.\")\n});}(jQuery));var $mcj = jQuery.noConflict(true);<\/script><\/p>\n<h5><strong>Fuentes<\/strong><\/h5>\n<h5>Berridge, K. C., &amp; Robinson, T. E. (1998). What is the role of dopamine in reward: Hedonic impact, reward learning, or incentive salience? <em>Brain Research Reviews, 28<\/em>(3), 309\u2013369. <a href=\"https:\/\/doi.org\/10.1016\/S0165-0173(98)00019-8\" target=\"_blank\" rel=\"noopener\">https:\/\/doi.org\/10.1016\/S0165-0173(98)00019-8<\/a><\/h5>\n<h5>Berridge, K. C. (2009). Dissecting components of reward: \u201cLiking\u201d, \u201cwanting\u201d, and learning. <em>Current Opinion in Pharmacology, 9<\/em>(1), 65\u201373. <a href=\"https:\/\/doi.org\/10.1016\/j.coph.2008.12.014\" target=\"_blank\" rel=\"noopener\">https:\/\/doi.org\/10.1016\/j.coph.2008.12.014<\/a><\/h5>\n<h5>Berridge, K. C., &amp; Robinson, T. E. (2016). Liking, wanting, and the incentive-sensitization theory of addiction. <em>American Psychologist, 71<\/em>(8), 670\u2013679. <a href=\"https:\/\/doi.org\/10.1037\/amp0000059\" target=\"_blank\" rel=\"noopener\">https:\/\/doi.org\/10.1037\/amp0000059<\/a><\/h5>\n<h5>Jern, P., Chen, J., Tuisku, J., Saanijoki, T., Hirvonen, J., Lukkarinen, L., Manninen, S., Helin, S., Putkinen, V., &amp; Nummenmaa, L. (2023). Endogenous opioid release following orgasm in man: A combined PET-fMRI study. <em>The Journal of Neuroscience, 43<\/em>(2), 265\u2013275. <a href=\"https:\/\/jnm.snmjournals.org\/content\/64\/8\/1310\" target=\"_blank\" rel=\"noopener\">https:\/\/jnm.snmjournals.org\/content\/64\/8\/1310<\/a><\/h5>\n<h5>Putkinen, V., Sepp\u00e4l\u00e4, K., Harju, H., Hirvonen, J., Karlsson, H. K., &amp; Nummenmaa, L. (2022). Pleasurable music activates cerebral \u03bc-opioid receptors: A combined PET-fMRI study. <em>NeuroImage, 249,<\/em> 118882. <a href=\"https:\/\/link.springer.com\/article\/10.1007\/s00259-025-07232-z\" target=\"_blank\" rel=\"noopener\">https:\/\/link.springer.com\/article\/10.1007\/s00259-025-07232-z<\/a><\/h5>\n<h5>Tuulari, J. J., Tuominen, L., de Boer, F. E., Hirvonen, J., Helin, S., Nuutila, P., &amp; Nummenmaa, L. (2017). Feeding releases endogenous opioids in humans. <em>The Journal of Neuroscience, 37<\/em>(34), 8284\u20138291. <a href=\"https:\/\/doi.org\/10.1523\/JNEUROSCI.0976-17.2017\" target=\"_blank\" rel=\"noopener\">https:\/\/doi.org\/10.1523\/JNEUROSCI.0976-17.2017<\/a><\/h5>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Seg\u00fan Epicuro, \u00abel placer es el principio y el fin de una vida feliz\u00bb. Este fil\u00f3sofo de la Grecia cl\u00e1sica reivindicaba el placer como la ausencia de dolor y de la perturbaci\u00f3n mental. 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