{"id":5790,"date":"2016-03-09T16:59:44","date_gmt":"2016-03-09T08:59:44","guid":{"rendered":"https:\/\/dev.lelo.com\/es\/blog\/?p=5790"},"modified":"2026-03-07T13:56:20","modified_gmt":"2026-03-07T12:56:20","slug":"cuckold-voyeur-bondage-esposas-relatos-eroticos","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.lelo.com\/es\/blog\/cuckold-voyeur-bondage-esposas-relatos-eroticos\/","title":{"rendered":"Una historia bondage (III): La venganza \u2013 Relato er\u00f3tico"},"content":{"rendered":"<p>Est\u00e1s a punto de leer un refinado relato <em>cuckold<\/em>, es decir, una historia de sexo cuyo estilo se aparta de esos cl\u00e1sicos \u00abrelatos de cornudos\u00bb, para explorar con sensualidad las mieles de la <a href=\"https:\/\/lelo.com\/es\/blog\/sexo-voyeurismo\/\"><strong>conducta<em> voyeur<\/em><\/strong><\/a>, asociada con el candaulismo y el juego <em><strong><a href=\"https:\/\/lelo.com\/es\/blog\/sexo-bondage\/\">bondage<\/a><\/strong><\/em> consentido.<\/p>\n<h5 style=\"text-align: center;\">Si deseas comenzar por los\u00a0relatos previos de esta serie, puedes hacerlo aqu\u00ed:<\/h5>\n<h5 style=\"text-align: center;\"><a href=\"https:\/\/lelo.com\/es\/blog\/preludio-historia-de-sexo-bondage-relatos-eroticos\/\">Una historia bondage (I): las consecuencias \u2013 Relato er\u00f3tico<\/a><br \/>\n<a href=\"https:\/\/lelo.com\/es\/blog\/castigo-bondage-seda-edging-relatos-eroticos\/\">Una historia bondage (II): el castigo \u2013 Relato er\u00f3tico<\/a><\/h5>\n<p>En <em>La venganza<\/em>, Carolina y Miguel se siguen recreando en sus fantas\u00edas.<\/p>\n<h2 style=\"text-align: center;\"><strong>La venganza<\/strong><\/h2>\n<p>Carolina lanz\u00f3 una mirada insinuante por encima de la pantalla del ordenador hacia su jefe. Mart\u00edn hab\u00eda encontrado mil y una excusas para acercarse a visitarla aquella semana. El coqueteo sub\u00eda de nivel a medida que pasaban los d\u00edas, y las ganas de devolverle la jugada a Miguel, tras la sesi\u00f3n del fin de semana, le dieron alas para ser m\u00e1s audaz y directa.<\/p>\n<p>Cada noche, hab\u00eda recordado la sensaci\u00f3n de impotencia y deseo frustrado. Cada vez que se masturbaba, reviv\u00eda una y otra vez el brutal orgasmo con el que hab\u00eda acabado la sesi\u00f3n de bondage. Le deb\u00eda a Miguel un poco de sufrimiento. Una peque\u00f1a venganza.<\/p>\n<p>Ahora ser\u00eda cuesti\u00f3n de tiempo y algo de suerte poder llevar a cabo su plan: ten\u00eda a Mart\u00edn justo donde quer\u00eda, y estaba segura de que no tendr\u00eda reparos en participar en el juego. Siempre existi\u00f3 buena qu\u00edmica entre ellos, pero Carolina hab\u00eda mantenido una distancia prudencial. No solo por respetar la vieja y \u00fatil pol\u00edtica de no mezclar trabajo y placer, sino porque Mart\u00edn contaba con cierta\u2026 reputaci\u00f3n.<\/p>\n<p>Carolina no necesit\u00f3 demasiado tiempo para mostrar sus cartas.<\/p>\n<p>La noche del mi\u00e9rcoles tuvo que quedarse trabajando en unos dise\u00f1os hasta bien entrada la noche. Pensaba que no quedar\u00eda nadie en la oficina cuando Mart\u00edn se acerc\u00f3 con un par de caf\u00e9s. Falt\u00f3 muy poco para que acabaran follando encima de la mesa de su despacho, pero ella lo detuvo en el momento justo.<\/p>\n<p>\u2014Sabes que tengo pareja.<\/p>\n<p>Mart\u00edn se hab\u00eda encogido de hombros.<\/p>\n<p>\u2014No soy celoso \u2014le contest\u00f3, arrastrando la falda por encima de sus muslos hasta descubrir los enganches de su liguero.<\/p>\n<p>Estaba intrigada por el modo en que Mart\u00edn la hab\u00eda tocado. Un tacto de porcelana, suave y delicado sobre su piel, tan diferente del de las manos firmes de Miguel. Ser\u00eda interesante poder compararlos al mismo tiempo.<\/p>\n<p>\u2014Entonces no te importar\u00e1 que, si follamos, Miguel est\u00e9 presente.<\/p>\n<p>La actitud directa de Carolina desconcert\u00f3 a Mart\u00edn, pero tan solo durante un segundo. La observ\u00f3 detenidamente con los ojos azules, como para esperar confirmaci\u00f3n sobre la veracidad de sus palabras. Ella le sostuvo la mirada sin vacilaci\u00f3n y abri\u00f3 las piernas, invitadora, mostrando su sexo. No llevaba ropa interior, tal y como Miguel le hab\u00eda ordenado. Martin esboz\u00f3 una sonrisa torcida que implicaba haber entendido a la perfecci\u00f3n: el juego ser\u00eda a tres bandas. No la toc\u00f3 m\u00e1s, y asinti\u00f3 sin decir nada. Bebi\u00f3 el caf\u00e9 lentamente, con la vista fijada entre sus muslos, y solo lanz\u00f3 una pregunta.<\/p>\n<p>\u2014\u00bfCu\u00e1ndo?<\/p>\n<p>\u2014El viernes\u2014contest\u00f3 ella.<\/p>\n<p>No necesitaron m\u00e1s. Despu\u00e9s de aquello, Mart\u00edn dej\u00f3 de buscar excusas para ir a verla. A base de miradas y peque\u00f1os roces, ambos confirmaban que la invitaci\u00f3n segu\u00eda en pie.<\/p>\n<p>Miguel se mostr\u00f3 de acuerdo en incluirlo, era algo que ya hab\u00edan hablado entre ellos. Una de las muchas fantas\u00edas que planeaban cumplir juntos. Solo quedaba esperar.<\/p>\n<p>El viernes fueron a la copa despu\u00e9s del trabajo. No hab\u00eda ninguna prisa y Mart\u00edn charl\u00f3 con todos como siempre. De manera magistral, les dedic\u00f3 un poco de su tiempo buscando dejar a Carolina para el final. Ya se hab\u00edan ido casi todos cuando Miguel los encontr\u00f3 apoyados en la barra.<\/p>\n<p>\u2014Eres Miguel, \u00bfno? \u2014Mart\u00edn mostraba una seguridad apabullante, y Carolina escondi\u00f3 una sonrisa al ver el choque de aquellos dos machos alfa. Miguel le estrech\u00f3 la mano con decisi\u00f3n y desliz\u00f3 los dedos, posesivo, sobre la cadera de Carolina.<\/p>\n<p>\u2014Hola, Mart\u00edn.<\/p>\n<p>Ninguno de los tres ten\u00eda demasiadas ganas de charla. Carolina percib\u00eda la tensi\u00f3n de Miguel, que irradiaba esa extra\u00f1a energ\u00eda sexual de siempre. A Mart\u00edn lo conoc\u00eda poco en ese aspecto, pero mientras iban en el taxi de camino a su apartamento, qued\u00f3 patente que estaba excitado. Lo comprob\u00f3 al posar la mano sobre su bragueta. Aquello promet\u00eda.<\/p>\n<p>Los hizo entrar en su peque\u00f1o estudio. Su mano de decoradora\u00a0 se pod\u00eda ver en el ambiente. L\u00edneas puras y colores muy claros, que sin embargo daban una sensaci\u00f3n de calidez.<\/p>\n<p>\u2014\u00bfOtra copa? \u2014ofreci\u00f3, deshaci\u00e9ndose de su chaqueta y de los tacones de camino a la cocina. Los dos hombres asintieron. Carolina les se\u00f1al\u00f3 el sof\u00e1. Mart\u00edn se sent\u00f3, apoyando el tal\u00f3n en una rodilla y extendiendo los brazos sobre el respaldo. Miguel se qued\u00f3 de pie. Parec\u00eda estudiar la situaci\u00f3n.<\/p>\n<p>Carolina le tendi\u00f3 un whisky con hielo a Miguel y le dio un beso en los labios. Roz\u00f3 con la lengua su boca, saboreando el amargor de la malta, y desliz\u00f3 los dedos por su camisa y hasta el pantal\u00f3n. Tambi\u00e9n estaba en erecci\u00f3n, pero se dirigi\u00f3 hacia Mart\u00edn, dej\u00f3 su vaso sobre la mesa auxiliar y se sent\u00f3 sobre sus muslos.<\/p>\n<p>\u2014Contin\u00faa donde lo dejaste el mi\u00e9rcoles \u2014le ret\u00f3. Sent\u00eda los ojos de Miguel clavados en su nuca y se volvi\u00f3 hacia \u00e9l.<\/p>\n<p>\u2014Ven, Miguel.<\/p>\n<p>\u2014Prefiero mirar \u2014respondi\u00f3 \u00e9l, pasando el dedo por el filo del vaso de cristal.\u00a0 Carolina sonri\u00f3. Miguel era un voyeur por excelencia. Juntos hab\u00edan visto varias veces a otras parejas tener sexo y sab\u00eda que eso lo excitaba, pero Carolina quer\u00eda ir un paso m\u00e1s all\u00e1. Adem\u00e1s, ten\u00eda que llevar a cabo su peque\u00f1a venganza.<\/p>\n<p>\u2014\u00bfSolo mirar? De acuerdo \u2014concedi\u00f3, levant\u00e1ndose del regazo de Mart\u00edn para coger su bolso\u2014. Pero lo har\u00e1s desde aqu\u00ed.<\/p>\n<p>Le se\u00f1al\u00f3 una de las sillas de cuero que acompa\u00f1aban al sof\u00e1. Miguel se sent\u00f3 en ella, y le hizo una se\u00f1a para que volviese junto a Mart\u00edn. Pero Carolina neg\u00f3 lentamente con la cabeza. Faltaba algo importante.<\/p>\n<p>\u2014No Miguel. Tengo que asegurarme de que solo miras, \u00bfrecuerdas? \u2014Sac\u00f3 de su bolso unas esposas de bisagra. Hac\u00eda mucho tiempo que no las usaban. Miguel sonri\u00f3 al recordar sus primeros encuentros y adopt\u00f3 la posici\u00f3n habitual con las manos atr\u00e1s, rodeando el respaldo.<\/p>\n<p>Carolina lo espos\u00f3, pero ahora no ten\u00eda por qu\u00e9 cumplir la otra regla con la que hab\u00edan empezado a jugar: nada de tocarse. As\u00ed que desliz\u00f3 los dedos por los brazos de Miguel, le abri\u00f3 los botones de la camisa, y comenz\u00f3\u00a0 a acariciar sus pectorales. Hundi\u00f3 las yemas en sus m\u00fasculos. Era adictivo. Mart\u00edn hizo el amago de levantarse para unirse a ellos, pero Carolina lo fulmin\u00f3 con la mirada.<\/p>\n<p>\u2014Qu\u00e9date donde est\u00e1s. Ahora me ocupo de ti.<\/p>\n<p>Primero ten\u00eda que dejar a Miguel al borde del orgasmo. Se sent\u00f3 a horcajadas en sus piernas y se peg\u00f3 a \u00e9l. Su vestido ascendi\u00f3 por sus caderas, dejando al descubierto su sexo.<\/p>\n<p>\u2014Has cumplido \u2014murmur\u00f3 Miguel, al sentir su entrepierna desnuda.<\/p>\n<p>\u2014Todos los d\u00edas \u2014confirm\u00f3 Carolina.<\/p>\n<p>\u2014El aroma era para volverse loco \u2014declar\u00f3 Mart\u00edn, sorprendi\u00e9ndolos a ambos\u2014. Pod\u00eda identificar la mezcla de tu perfume y tu sexo en cualquier rinc\u00f3n de la oficina.<\/p>\n<p>Carolina se volvi\u00f3 hacia \u00e9l. Mart\u00edn la miraba con los ojos azules entornados, los labios entreabiertos en un gesto decadente, y las manos entretenidas en desabrocharse los pantalones. Ella empez\u00f3 a moverse sobre la erecci\u00f3n de Miguel, pero no pod\u00eda apartar los ojos de Mart\u00edn, que mostr\u00f3 su pene erecto y comenz\u00f3 a masturbarse delante de ambos. Carolina estaba fascinada con la visi\u00f3n de los movimientos r\u00edtmicos de su mano y se dio cuenta de que se estaba moviendo con la misma cadencia sobre Miguel, que jadeaba excitado.<\/p>\n<p>Le cost\u00f3 apartar los ojos de Martin, pero ten\u00eda que ocuparse del hombre que esperaba entre sus muslos. Desabroch\u00f3 uno a uno los botones de los vaqueros de Miguel, rozando de manera deliberada con los nudillos su pene en tensi\u00f3n, pase\u00f3 los dedos por encima, presionando y tanteando, y encontr\u00f3 por debajo de la tela del b\u00f3xer el glande lubricado. Apret\u00f3 hasta hacerlo gemir de nuevo, y Miguel adelant\u00f3 el t\u00f3rax hacia ella, buscando el contacto. Esa era la se\u00f1al que Carolina hab\u00eda esperado. Se meti\u00f3 los dedos en su boca para limpiar la humedad, y neg\u00f3 con la cabeza.<\/p>\n<p>\u2014No, Miguel. Prefieres mirar. Pues mira.<\/p>\n<p>\u00c9l apret\u00f3 los labios y Carolina sonri\u00f3, perversa. Miguel morir\u00eda antes de aceptar que se hab\u00eda equivocado en su elecci\u00f3n, lo conoc\u00eda muy bien, as\u00ed que se levant\u00f3, y a pocos cent\u00edmetros de \u00e9l, d\u00e1ndole la espalda y mirando hacia Mart\u00edn, se quit\u00f3 el sencillo vestido negro. Qued\u00f3 desnuda frente a ellos.<\/p>\n<p>\u2014No pierdes el tiempo \u2014observ\u00f3 Martin, que no hab\u00eda parado en ning\u00fan momento de masturbarse mientras disfrutaba del espect\u00e1culo entre Miguel y Carolina. \u00c9l tambi\u00e9n apreciaba mirar, pero ahora prefer\u00eda pasar a la acci\u00f3n.<\/p>\n<p>Carolina no contest\u00f3, pero le dio la raz\u00f3n volviendo junto a \u00e9l. Desabroch\u00f3 su camisa con curiosidad, descubriendo un t\u00f3rax potente, marcado y depilado. Le baj\u00f3 los pantalones y el b\u00f3xer, y comprob\u00f3 que el resto de su cuerpo estaba igual de trabajado. Disfrut\u00f3 de la sensaci\u00f3n de la piel suave, tan distinta de la de Miguel.<\/p>\n<p>Mart\u00edn se dejaba hacer, pero de pronto, Carolina sinti\u00f3 el deslizar de sus dedos, lentos y pausados, sobre su espalda. Un escalofr\u00edo la recorri\u00f3 de arriba abajo: su cuerpo desconoc\u00eda y a la vez reaccionaba ante la caricia. Sin saber por qu\u00e9, se excit\u00f3 m\u00e1s de lo que pudo imaginar. Intent\u00f3 precipitar un beso, pero Mart\u00edn control\u00f3 el contacto con suavidad, llev\u00e1ndola a saborear su boca mezclada con whisky, y Carolina se perdi\u00f3 en ella.\u00a0 Sus caricias la hicieron ser m\u00e1s consciente del roce de su pene entre sus labios vaginales, ya hinchados y lubricados, del dorso de sus manos rozando sus pezones, y de los movimientos sinuosos, casi felinos, que buscaban penetrarla. Ya se hab\u00eda puesto un cond\u00f3n y Carolina agradeci\u00f3 el gesto. Estaba tan excitada que no se v\u00eda capaz de parar, intrigada por la enloquecedora cadencia de su pelvis.<\/p>\n<p>Miguel, por unos minutos, qued\u00f3 olvidado.<\/p>\n<p>Carolina se entreg\u00f3 al vaiv\u00e9n hipnotizador de Mart\u00edn, que pese a estar bajo ella, llevaba la voz cantante. La penetr\u00f3 tan solo un par de cent\u00edmetros e insisti\u00f3 en presionar sobre la zona m\u00e1s sensible de su interior. Carolina se aferr\u00f3 a sus b\u00edceps, mientras se dejaba llevar. Mart\u00edn la empuj\u00f3 con suavidad hasta que se hundi\u00f3 en ella por completo. Ella se qued\u00f3 quieta, acomod\u00e1ndose a su envergadura, con los ojos clavados en los azules y serenos de Mart\u00edn, que la sujetaba de las caderas con fuerza. Comenz\u00f3 a moverse lentamente y Carolina sinti\u00f3 su cl\u00edtoris palpitar. Su interior comenz\u00f3 a contraerse, abrazando la erecci\u00f3n de Mart\u00edn, que protest\u00f3 con un gru\u00f1ido. Fue la se\u00f1al para aumentar el ritmo. Las caderas de Mart\u00edn comenzaron a moverse a mayor velocidad, pero en c\u00edrculos amplios y controlados, y Carolina exhal\u00f3 un grito. Un pulgar de Mart\u00edn lleg\u00f3 hasta su cl\u00edtoris y lo frot\u00f3 con delicadeza.<\/p>\n<p>Carolina ronrone\u00f3 al dejarse caer en un orgasmo intenso, largo y lento. El placer se derram\u00f3 en su cuerpo en oleadas de lava caliente. Casi no se dio cuenta de que \u00e9l se hab\u00eda corrido al mismo tiempo y que ahora la sosten\u00eda entre sus brazos. La dulzura del gesto la sorprendi\u00f3 tambi\u00e9n. No se lo hab\u00eda esperado. La intimidad del momento la abrum\u00f3 y se separ\u00f3 de Mart\u00edn, recordando que Miguel los miraba.<\/p>\n<p>Camin\u00f3 hacia \u00e9l. La erecci\u00f3n luc\u00eda rabiosa y herc\u00falea sobre su abdomen. Tuvo que reprimir\u00a0 el impulso de cabalgar sobre \u00e9l y aliviarlo. Pero no. Su venganza reci\u00e9n empezaba y le quit\u00f3 las esposas, sin tocarlo.<\/p>\n<p>Mart\u00edn hab\u00eda terminado de abrocharse la camisa y subirse los pantalones, y se beb\u00eda el resto del whisky a sorbos. Para \u00e9l hab\u00eda sido suficiente.<\/p>\n<p>Carolina se volvi\u00f3 hacia ambos desde la puerta del cuarto de ba\u00f1o.<\/p>\n<p>\u2014Ha sido un aut\u00e9ntico placer, Mart\u00edn.<\/p>\n<p>\u2014El placer ha sido todo m\u00edo \u2014respondi\u00f3 \u00e9l, con una satisfacci\u00f3n l\u00e1nguida todav\u00eda bailando en su voz\u2014. Miguel \u2014dijo a modo de despedida, acompa\u00f1ado de un gesto c\u00f3mplice de la cabeza. Se march\u00f3 sin decir nada m\u00e1s, tras darle a Carolina un beso en los labios. Era un experto en el juego. No exig\u00eda nada ni confund\u00eda las cosas. No era frialdad: era conveniencia. Un tercero perfecto para incluir en pr\u00f3ximos juegos.<\/p>\n<p style=\"text-align: left;\">En la ducha, Carolina sonri\u00f3 cuando sinti\u00f3 el picaporte del cuarto de ba\u00f1o. Hab\u00eda cerrado la puerta con pestillo. Un cuarto de hora despu\u00e9s, no pudo evitar una risita triunfante cuando escuch\u00f3 la puerta de entrada cerrarse. Miguel por fin se hab\u00eda marchado.<\/p>\n<p><strong>Elige tu LELO BDSM favorito aqu\u00ed: <\/strong><\/p>\n\n<p style=\"text-align: center;\">Ya puedes continuar con la \u00faltima parte aqu\u00ed: <strong><a href=\"https:\/\/lelo.com\/es\/blog\/shibari-historia-amor-bondage-relatos-eroticos\/\">Una historia bondage (IV): Tablas \u2013 Relato er\u00f3tico<\/a><\/strong><\/p>\n<p><strong>Recibe m\u00e1s relatos como este en tu email (es GRATIS)<\/strong><\/p>\n<div class=\"indicates-required\"><span class=\"asterisk\">*<\/span> Lo que necesitamos para enviarte nuestra Newsletter.<\/div>\n<div class=\"mc-field-group\"><label for=\"mce-EMAIL\">Tu direcci\u00f3n de email: <span class=\"asterisk\">*<\/span><\/label><input id=\"mce-EMAIL\" class=\"required email\" name=\"EMAIL\" required=\"\" type=\"email\" value=\"\" \/><\/div>\n<div id=\"mce-responses\" class=\"clear\">\n<div id=\"mce-error-response\" class=\"response\" style=\"display: none;\"><\/div>\n<div id=\"mce-success-response\" class=\"response\" style=\"display: none;\"><\/div>\n<\/div>\n<div style=\"position: absolute; left: -5000px;\" aria-hidden=\"true\"><input tabindex=\"-1\" name=\"b_3f120ef036c74208e60df6267_6b448a9bbd\" type=\"text\" value=\"\" \/><\/div>\n<div class=\"clear\"><input id=\"mc-embedded-subscribe\" class=\"button\" name=\"subscribe\" type=\"submit\" value=\"Suscr\u00edbete aqu\u00ed\" \/><\/div>\n<p><script type=\"text\/javascript\" src=\"\/\/s3.amazonaws.com\/downloads.mailchimp.com\/js\/mc-validate.js\"><\/script><script type=\"text\/javascript\">(function($) {window.fnames = new Array(); window.ftypes = new Array();fnames[0]='EMAIL';ftypes[0]='email';fnames[1]='FNAME';ftypes[1]='text';\/*\n * Translated default messages for the $ validation plugin.\n * Locale: ES\n *\/\n$.extend($.validator.messages, {\n  required: \"Este campo es obligatorio.\",\n  remote: \"Por favor, rellena este campo.\",\n  email: \"Por favor, escribe una direcci\u00f3n de correo v\u00e1lida\",\n  url: \"Por favor, escribe una URL v\u00e1lida.\",\n  date: \"Por favor, escribe una fecha v\u00e1lida.\",\n  dateISO: \"Por favor, escribe una fecha (ISO) v\u00e1lida.\",\n  number: \"Por favor, escribe un n\u00famero entero v\u00e1lido.\",\n  digits: \"Por favor, escribe s\u00f3lo d\u00edgitos.\",\n  creditcard: \"Por favor, escribe un n\u00famero de tarjeta v\u00e1lido.\",\n  equalTo: \"Por favor, escribe el mismo valor de nuevo.\",\n  accept: \"Por favor, escribe un valor con una extensi\u00f3n aceptada.\",\n  maxlength: $.validator.format(\"Por favor, no escribas m\u00e1s de {0} caracteres.\"),\n  minlength: $.validator.format(\"Por favor, no escribas menos de {0} caracteres.\"),\n  rangelength: $.validator.format(\"Por favor, escribe un valor entre {0} y {1} caracteres.\"),\n  range: $.validator.format(\"Por favor, escribe un valor entre {0} y {1}.\"),\n  max: $.validator.format(\"Por favor, escribe un valor menor o igual a {0}.\"),\n  min: $.validator.format(\"Por favor, escribe un valor mayor o igual a {0}.\")\n});}(jQuery));var $mcj = jQuery.noConflict(true);<\/script><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Est\u00e1s a punto de leer un refinado relato cuckold, es decir, una historia de sexo cuyo estilo se aparta de esos cl\u00e1sicos \u00abrelatos de cornudos\u00bb, para explorar con sensualidad las mieles de la conducta voyeur, asociada con el candaulismo y el juego bondage consentido. 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