{"id":7938,"date":"2016-08-30T15:25:56","date_gmt":"2016-08-30T07:25:56","guid":{"rendered":"https:\/\/dev.lelo.com\/es\/blog\/?p=7938"},"modified":"2026-01-31T19:57:20","modified_gmt":"2026-01-31T18:57:20","slug":"relatos-eroticos-lesbicos-mujeres-balcon-dildo","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.lelo.com\/es\/blog\/relatos-eroticos-lesbicos-mujeres-balcon-dildo\/","title":{"rendered":"Las vistas desde el almac\u00e9n \u2013 Relato l\u00e9sbico"},"content":{"rendered":"<p>Disfruta de otro relato l\u00e9sbico de Thais Duthie. En esta entrega, la autora nos cuenta la historia de Ruth, una chica\u00a0preocupada por el calor en el almac\u00e9n de la librer\u00eda donde trabaja, que descubre a dos mujeres desnudas en el balc\u00f3n de un hotel. \u00bfQu\u00e9 ocurrir\u00e1?<\/p>\n<h2 style=\"text-align: center;\"><strong>Las vistas desde el almac\u00e9n <\/strong><\/h2>\n<p>Ruth llevaba tres a\u00f1os trabajando en la librer\u00eda Clar\u00edn. Casi siempre estaba tras el mostrador, cobrando a los clientes, haciendo b\u00fasquedas en la base de datos o anotando encargos. Sin embargo, durante el verano el jefe sol\u00eda enviarla al almac\u00e9n; hab\u00eda un mont\u00f3n de pedidos de libros de texto y ten\u00edan que estar listos antes de septiembre.<\/p>\n<p>Aquel d\u00eda iba de turno de tarde, de cuatro y media a ocho y media. Acababa de llegar a la librer\u00eda y ya se sent\u00eda agotada y sin ganas de nada. Las altas temperaturas le afectaban en exceso y encima en el almac\u00e9n no hab\u00eda aire acondicionado. Tan solo ten\u00eda una peque\u00f1a ventana desde la que se ve\u00eda el hotel de enfrente y por la que no entraba ni una pizca de viento. Hac\u00eda un par de semanas que le hab\u00eda pedido al jefe que pusiera un ventilador, pero de momento todo segu\u00eda igual. Tendr\u00eda que conformarse, un d\u00eda m\u00e1s, con aquella ventana min\u00fascula.<\/p>\n<p>Dej\u00f3 los imprescindibles sobre su mesa de trabajo: un termo de caf\u00e9 con leche que hab\u00eda tra\u00eddo de casa, una botella grande de agua fr\u00eda y el abanico de flamencos que llevaba siempre en el bolso. Suspir\u00f3 antes de abrir una caja de cart\u00f3n y sac\u00f3 los libros de Ciencias de la naturaleza.<\/p>\n<p>Con el esfuerzo, la chica empez\u00f3 a notar el sudor bajo la ropa y mir\u00f3 hacia la ventana para asegurarse de que entraba el m\u00e1ximo aire posible. Desde el almac\u00e9n, en el quinto piso, se avistaba la calle y toda la fachada del hotel <em>Las tres gracias<\/em>. Se acerc\u00f3 para abrirla un poco m\u00e1s cuando sus ojos repararon en uno de los balcones del tercer piso. Desde all\u00ed, Ruth pod\u00eda ver con detalle a una mujer de cabello oscuro totalmente desnuda apoyada en la barandilla. Aquella imagen le hizo sonrojarse, pero no fue capaz de apartar la vista.<\/p>\n<p>El cuerpo de la mujer le record\u00f3 al de las pinturas de Rubens: carnoso, de complexi\u00f3n ancha, pechos generosos\u2026 Aun as\u00ed, todo en proporci\u00f3n. La \u00fanica diferencia que Ruth supo encontrar fue el vello negro que le cubr\u00eda el pubis y del que su due\u00f1a parec\u00eda estar orgullosa, pues lo estaba exhibiendo a toda la ciudad. No obstante, la joven librera ten\u00eda la sensaci\u00f3n de que era la \u00fanica que observaba. Al ser consciente de aquel pensamiento se sobresalt\u00f3 y mir\u00f3 a la puerta del almac\u00e9n. Se sinti\u00f3 m\u00e1s tranquila al ver que estaba cerrada.<\/p>\n<p>Cuando volvi\u00f3 a fijarse en el balc\u00f3n descubri\u00f3 a una segunda mujer que se un\u00eda a la Gracia de vello generoso. Era mucho m\u00e1s delgada y ten\u00eda el pelo rubio, algo cano. Desde luego, era mucho mayor que la otra. Ruth pens\u00f3 que le sacar\u00eda por lo menos veinte a\u00f1os a la mujer Rubens, lo cual estaba un poco fuera de lugar\u2026 O no.<\/p>\n<p>Aunque quiz\u00e1 lo que estaba fuera de lugar es que Ruth las espiara en vez de trabajar. Lo cierto era que la librera no pod\u00eda apartar la mirada de esas dos. Aquella escena le excitaba y le incomodaba a partes iguales y, desde luego, le a\u00f1ad\u00eda un punto de emoci\u00f3n a su rutina en el trabajo que necesitaba m\u00e1s de lo que cre\u00eda.<\/p>\n<p>La rubia azot\u00f3 a la otra en la nalga, haciendo que se volviera con una sonrisa en los labios. Se fundieron en un beso largo y apasionado. Ruth se mordi\u00f3 el labio, intentando notar un roce parecido. \u00bfQu\u00e9 estar\u00edan sintiendo una y otra? \u00bfSer\u00edan amantes o desconocidas que acababan de acostarse por primera y \u00faltima vez?<\/p>\n<p>Unos segundos despu\u00e9s las mujeres dejaron de besarse y sonrieron contra los labios de la otra. La mayor dijo algo, se miraron a los ojos\u2026 y la mujer Rubens desapareci\u00f3. Ruth chasque\u00f3 la lengua al ser consciente que desde all\u00ed abajo no pod\u00eda o\u00edr nada. Se pregunt\u00f3 si se iban ya del hotel, si su nidito de amor iba a dejar de serlo.<\/p>\n<p>Pero entonces, la morena volvi\u00f3 al balc\u00f3n con algo morado en las manos. Ruth no supo de qu\u00e9 se trataba hasta que se puso a lamerlo con avidez, revelando una forma f\u00e1lica inconfundible. Era un dildo enorme: deb\u00eda medir palmo y medio, adem\u00e1s era bastante grueso. La librera se qued\u00f3 inm\u00f3vil al darse cuenta de lo que era y se ruboriz\u00f3: \u00a1era gigantesco! \u00bfDe verdad iba a meterle eso?<\/p>\n<p>La lengua de la mujer Rubens comenz\u00f3 a recorrer cent\u00edmetro a cent\u00edmetro el juguete, sosteniendo la impaciente mirada de su compa\u00f1era. La segunda asinti\u00f3 y separ\u00f3 las piernas al instante, abandon\u00e1ndose al juego. Deb\u00eda de estar empapada, porque la joven esboz\u00f3 una sonrisa burlona mientras le met\u00eda todos aquellos cent\u00edmetros sin ning\u00fan tipo de esfuerzo, entero.<\/p>\n<p>Un gemido hizo que Ruth volviera a la realidad, el suyo. Se cubri\u00f3 la boca por acto reflejo y not\u00f3 un ardor conocido inundar sus mejillas. Dese\u00f3 que no la hubiera o\u00eddo nadie. Por si las moscas, volvi\u00f3 al escritorio y sigui\u00f3 colocando los libros de texto sin poder dejar de pensar en la pareja, a caballo entre la verg\u00fcenza y los nervios.<\/p>\n<p>Esper\u00f3 unos minutos, para luego acercarse a la ventana otra vez con sigilo. Cuando mir\u00f3 al balc\u00f3n se dio cuenta de que hab\u00edan cambiado posiciones. Descubri\u00f3 a la rubia sentada en la mesa de la terraza, con las piernas bien abiertas, d\u00e1ndole la bienvenida al juguete una y otra vez. La otra la embest\u00eda con tanta fuerza que Ruth temi\u00f3 que fuera a hacerle da\u00f1o. Se pregunt\u00f3 si le doler\u00eda, y si era as\u00ed, si es que ese dolor la encend\u00eda todav\u00eda m\u00e1s.<\/p>\n<p>Con su mano libre, la mujer Rubens retorc\u00eda entre sus dedos uno de los pezones de su compa\u00f1era. Iba alternando, apret\u00e1ndolos, ara\u00f1\u00e1ndolos. La espalda de la que estaba siendo penetrada se arque\u00f3 en un momento y separ\u00f3 todav\u00eda m\u00e1s las piernas, si cabe. La librera, a metros de all\u00ed, no se perd\u00eda un solo detalle. Observaba las manos de la mayor, que agarraban las caderas de la morena con ansia; as\u00ed como los pechos turgentes de la segunda que danzaban de un lado a otro con cada embestida.<\/p>\n<p>Los dedos de Ruth se colaron por su escote y viajaron hasta sus pechos. Quiso recrear las atenciones de la mujer m\u00e1s joven y se sorprendi\u00f3 retorci\u00e9ndose los pezones por primera vez en su vida. En aquel gesto encontr\u00f3 un placer inesperado e ins\u00f3lito. Sigui\u00f3 con el otro, luego se anim\u00f3 a estimular ambos al mismo tiempo. Aquello le encantaba, es m\u00e1s, le produc\u00eda escalofr\u00edos que la obligaban a cerrar los ojos y seguir.<\/p>\n<p>Llev\u00f3 una de las manos por el pantal\u00f3n corto y acarici\u00f3 su sexo por encima de las bragas. Todav\u00eda con la prenda en medio pod\u00eda notar la humedad. Sonri\u00f3 para s\u00ed misma, toc\u00e1ndose directamente. El roce fue el\u00e9ctrico: jam\u00e1s hab\u00eda sentido chispas al pasar los dedos sobre su cl\u00edtoris. Aprovech\u00f3 aquella sensaci\u00f3n para seguir acarici\u00e1ndose, despacio. Enseguida dej\u00f3 de percibir la corriente que hab\u00eda sentido antes y aument\u00f3 la fuerza y la velocidad de los toques en su centro. Ech\u00f3 la cabeza hacia atr\u00e1s, con los ojos todav\u00eda cerrados, e introdujo un dedo e su interior. En la mente de Ruth, su \u00edndice era el juguete morado que la mujer Rubens le estaba metiendo a la otra: duro, r\u00e1pido, fuerte. Intent\u00f3 hacerlo igual, con la misma energ\u00eda y entrega que la morena.<\/p>\n<p>Sab\u00eda que el orgasmo iba a llegar solo y estaba muy muy cerca. Tem\u00eda que si paraba, la electricidad en su sexo desapareciera, de manera que opt\u00f3 por penetrarse una vez tras otra, acarici\u00e1ndose el cl\u00edtoris con el pulgar. Abri\u00f3 los ojos un segundo para mirar al balc\u00f3n y se desilusion\u00f3 al verlo completamente vac\u00edo. Pero eso no hizo que se detuviera. No las necesitaba para su placer. Ruth notaba el sudor por cada regi\u00f3n de su piel, el viento que aparec\u00eda de improviso por la ventana, sus dedos entrando y saliendo empapados, las chispas. Estaba a punto, hab\u00eda trabajado su orgasmo\u2026<\/p>\n<p>O al menos, lo estaba antes de que se abriera la puerta y entrara el jefe a traerle el ventilador que hab\u00eda pedido el d\u00eda anterior.<\/p>\n<p><strong>Elige tu succionador favorito aqu\u00ed: <\/strong><\/p>\n\n<p><strong>Recibe m\u00e1s relatos como este en tu email (es GRATIS)<\/strong><\/p>\n<div class=\"indicates-required\"><span class=\"asterisk\">*<\/span> Lo que necesitamos para enviarte nuestra Newsletter.<\/div>\n<div class=\"mc-field-group\"><label for=\"mce-EMAIL\">Tu direcci\u00f3n de email: <span class=\"asterisk\">*<\/span><\/label><input id=\"mce-EMAIL\" class=\"required email\" name=\"EMAIL\" required=\"\" type=\"email\" value=\"\" \/><\/div>\n<div id=\"mce-responses\" class=\"clear\">\n<div id=\"mce-error-response\" class=\"response\" style=\"display: none;\"><\/div>\n<div id=\"mce-success-response\" class=\"response\" style=\"display: none;\"><\/div>\n<\/div>\n<div style=\"position: absolute; left: -5000px;\" aria-hidden=\"true\"><input tabindex=\"-1\" name=\"b_3f120ef036c74208e60df6267_6b448a9bbd\" type=\"text\" value=\"\" \/><\/div>\n<div class=\"clear\"><input id=\"mc-embedded-subscribe\" class=\"button\" name=\"subscribe\" type=\"submit\" value=\"Suscr\u00edbete aqu\u00ed\" \/><\/div>\n<p><script type=\"text\/javascript\" src=\"\/\/s3.amazonaws.com\/downloads.mailchimp.com\/js\/mc-validate.js\"><\/script><script type=\"text\/javascript\">(function($) {window.fnames = new Array(); window.ftypes = new Array();fnames[0]='EMAIL';ftypes[0]='email';fnames[1]='FNAME';ftypes[1]='text';\/*\n * Translated default messages for the $ validation plugin.\n * Locale: ES\n *\/\n$.extend($.validator.messages, {\n  required: \"Este campo es obligatorio.\",\n  remote: \"Por favor, rellena este campo.\",\n  email: \"Por favor, escribe una direcci\u00f3n de correo v\u00e1lida\",\n  url: \"Por favor, escribe una URL v\u00e1lida.\",\n  date: \"Por favor, escribe una fecha v\u00e1lida.\",\n  dateISO: \"Por favor, escribe una fecha (ISO) v\u00e1lida.\",\n  number: \"Por favor, escribe un n\u00famero entero v\u00e1lido.\",\n  digits: \"Por favor, escribe s\u00f3lo d\u00edgitos.\",\n  creditcard: \"Por favor, escribe un n\u00famero de tarjeta v\u00e1lido.\",\n  equalTo: \"Por favor, escribe el mismo valor de nuevo.\",\n  accept: \"Por favor, escribe un valor con una extensi\u00f3n aceptada.\",\n  maxlength: $.validator.format(\"Por favor, no escribas m\u00e1s de {0} caracteres.\"),\n  minlength: $.validator.format(\"Por favor, no escribas menos de {0} caracteres.\"),\n  rangelength: $.validator.format(\"Por favor, escribe un valor entre {0} y {1} caracteres.\"),\n  range: $.validator.format(\"Por favor, escribe un valor entre {0} y {1}.\"),\n  max: $.validator.format(\"Por favor, escribe un valor menor o igual a {0}.\"),\n  min: $.validator.format(\"Por favor, escribe un valor mayor o igual a {0}.\")\n});}(jQuery));var $mcj = jQuery.noConflict(true);<\/script><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Disfruta de otro relato l\u00e9sbico de Thais Duthie. 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