{"id":9909,"date":"2017-04-05T07:41:52","date_gmt":"2017-04-05T07:41:52","guid":{"rendered":"https:\/\/dev.lelo.com\/es\/blog\/?p=9909"},"modified":"2023-05-19T17:12:51","modified_gmt":"2023-05-19T15:12:51","slug":"relatos-eroticos-lesbicos-la-ultima-experiencia-con-una-mujer","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.lelo.com\/es\/blog\/relatos-eroticos-lesbicos-la-ultima-experiencia-con-una-mujer\/","title":{"rendered":"Locus amoenus: La \u00faltima vez \u2013 Relato l\u00e9sbico"},"content":{"rendered":"<p>Te propongo subir al cielo er\u00f3tico con esta preciosa y excitante historia de lesbianas relatada por la sublime Thais Duthie.<\/p>\n<p><em>Sigue leyendo\u2026<\/em><\/p>\n<h5 style=\"text-align: center;\"><strong>NOTA:<\/strong> si quieres empezar por la primera parte, puedes hacer clic aqu\u00ed: <strong><a href=\"https:\/\/lelo.com\/es\/blog\/relatos-eroticos-lesbicos-la-primera-vez-amiga-del-cole\/\"><em>Locus amoenus<\/em>: la primera vez<\/a><\/strong><\/h5>\n<p><img fetchpriority=\"high\" decoding=\"async\" class=\"alignnone wp-image-20228 size-full\" title=\"Locus amoenus: La \u00faltima vez \u2013 Relato l\u00e9sbico\" src=\"https:\/\/www.lelo.com\/es\/blog\/wp-content\/uploads\/2017\/04\/Locus-amoenus-La-ultima-vez-Relato-lesbico.jpg\" alt=\"Relatos er\u00f3ticos\" width=\"850\" height=\"425\" srcset=\"https:\/\/www.lelo.com\/es\/blog\/wp-content\/uploads\/2017\/04\/Locus-amoenus-La-ultima-vez-Relato-lesbico.jpg 850w, https:\/\/www.lelo.com\/es\/blog\/wp-content\/uploads\/2017\/04\/Locus-amoenus-La-ultima-vez-Relato-lesbico-300x150.jpg 300w, https:\/\/www.lelo.com\/es\/blog\/wp-content\/uploads\/2017\/04\/Locus-amoenus-La-ultima-vez-Relato-lesbico-768x384.jpg 768w, https:\/\/www.lelo.com\/es\/blog\/wp-content\/uploads\/2017\/04\/Locus-amoenus-La-ultima-vez-Relato-lesbico-770x385.jpg 770w\" sizes=\"(max-width: 850px) 100vw, 850px\" \/><\/p>\n<h4 style=\"text-align: center;\"><strong><em>Locus amoenus<\/em>: La \u00faltima vez<\/strong><\/h4>\n<p>El c\u00e9sped es tan verde como recordaba, aunque cree que la \u00faltima vez no estaba tan h\u00famedo. Es octubre y la temperatura es agradable. Aun as\u00ed, ha tra\u00eddo una chaqueta de punto por si se levanta algo de aire, nunca se sabe. Nota c\u00f3mo los tacones de sus zapatos se hunden el barro y maldice por lo bajo en franc\u00e9s.<\/p>\n<p>\u2014Carla \u2014susurra la otra mujer sac\u00e1ndola de sus pensamientos\u2014. Tan puntual como siempre.<\/p>\n<p>\u2014\u00a1Amy!<\/p>\n<p>\u2014Prefiero Lia, si no te importa \u2014le pide, sent\u00e1ndose a su lado sobre la hierba.<\/p>\n<p>Carla asiente y mira hacia donde estaban los columpios. Ahora hay un tobog\u00e1n grande y una caseta de madera descolorida. El silencio se sit\u00faa entre ambas. Ninguna de las dos sabr\u00eda decir si se trata de una pausa c\u00f3moda o inc\u00f3moda, pero s\u00ed que es necesitada. Finalmente, Lia decide romperla.<\/p>\n<p>\u2014Est\u00e1s muy cambiada \u2014susurra, mir\u00e1ndola.<\/p>\n<p>Y es que Carla ya no es rubia, sino pelirroja. Su rostro no est\u00e1 despejado como anta\u00f1o, ahora est\u00e1 cubierto por una capa de maquillaje que endurece sus facciones. Ha cambiado la faldita plisada con la camisa por dentro por un polo elegante y esa falda de tubo color beige; y los mocasines por unos <em>mary jane<\/em>. Ni siquiera lleva las gafas de pasta que le quitaban unos cuantos a\u00f1os de encima.<\/p>\n<p>\u2014T\u00fa tambi\u00e9n lo est\u00e1s.<\/p>\n<p>Hasta habla diferente: tiene un deje franc\u00e9s inconfundible. Est\u00e1 claro que unos a\u00f1os en Francia pueden hacer estragos en una persona y cambiarla de pies a cabeza.<\/p>\n<p>Carla observa el look informal de Lia: pantal\u00f3n tejano ajustado y una camiseta b\u00e1sica blanca que delinea sus curvas. Le han crecido bastante los pechos desde la \u00faltima vez, o puede que se haya operado. Su pelo est\u00e1 algo m\u00e1s largo y lo lleva recogido en una coleta alta. S\u00ed, est\u00e1 diferente, pero es justo lo que esperaba. Aunque ya no es Amy, sino Lia.<\/p>\n<p>\u2014Es que han pasado quince a\u00f1os \u2014le recuerda, como si hiciera falta\u2014. \u00bfQu\u00e9 es de ti?<\/p>\n<p>La pelirroja asiente volviendo a mirar hacia el parque y toma aire para volverse hacia ella.<\/p>\n<p>\u2014Trabajo en el bufete de mis padres desde hace a\u00f1os \u2014dice con marcado acento franc\u00e9s\u2014. Me cas\u00e9 y tengo un hijo.<\/p>\n<p>Lia no puede evitar sentir una leve punzada en su est\u00f3mago, pero la ignora.<\/p>\n<p>\u2014\u00bfC\u00f3mo se llama ella?<\/p>\n<p>\u2014\u00c9l. Se llama Arnaud \u2014pronuncia en un refinado franc\u00e9s. Nota c\u00f3mo una mueca se instala en el rostro de Lia, porque recuerda perfectamente cu\u00e1ntas veces le hab\u00eda dicho: \u00abNo debes tener miedo porque te gusten las mujeres. Enfr\u00e9ntate a ello, Carla\u00bb. Trat\u00f3 de deshacerse de aquel retazo que ten\u00eda tan presente despu\u00e9s de tantos a\u00f1os, porque la verdad es que era un poco doloroso\u2014. \u00bfY t\u00fa? \u00bfQu\u00e9 haces?<\/p>\n<p>Lia suelta una risa ir\u00f3nica y clava los ojos en la hierba. Juguetea con algunas hojas entre los dedos.<\/p>\n<p>\u2014Soy <em>freelance<\/em>. Ilustro libros de vez en cuando \u2014explica, con lentitud\u2014. No tengo hijos ni estoy casada.<\/p>\n<p>\u2014<em>Siempre <\/em>supe que ser\u00edas una <em>artista <\/em>\u2014susurra con erres guturales Carla.<\/p>\n<p>\u2014Y yo siempre supe que te ir\u00eda bien en Par\u00eds \u2014le dice con algo de reproche, mir\u00e1ndola a los ojos esta vez.<\/p>\n<p>Por un momento, la pelirroja siente que quien tiene delante vuelve a ser Amy y no Lia. Esa mirada dura, pero cargada de cari\u00f1o le resulta dif\u00edcil de sostener y, sin pensarlo siquiera, se acerca a ella y la abraza. No es capaz de decir nada, solo huele su perfume. Es el mismo de siempre. Si hubiera sabido que volver a verla remover\u00eda tantas cosas no habr\u00eda accedido a encontrarse con ella en el parque donde tuvieron sexo por primera vez. O a encontrarse con ella simplemente.<\/p>\n<p>El cuerpo de Lia se tensa durante unos segundos, hasta que al fin rodea con sus brazos el menudo cuerpo de Carla y acaricia su pelo. No es tan suave como cuando estaban juntas, pero el color es muy bonito y le da personalidad.<\/p>\n<p>Esas caricias inesperadas logran que todas las barreras de la abogada se rompan. Lleva quince a\u00f1os arrepentida de haberse marchado a Par\u00eds, desde que se fue. Y ya no tiene fuerzas. Sale del escondite que hab\u00eda encontrado en el hueco de su cuello y, sin previo aviso, la besa. Sus labios se encuentran a medio camino, como si ya se lo supieran. Como si no hubieran pasado quince a\u00f1os y fuera ayer cuando se hab\u00edan despedido en el aeropuerto.<\/p>\n<p>Es un beso mucho m\u00e1s h\u00famedo \u2014y, desde luego, m\u00e1s atrevido que los que se daban entonces\u2014 que hace temblar a Carla. Se hab\u00eda equivocado y lo sab\u00eda. Ojal\u00e1 pudiera volver atr\u00e1s, tomar la decisi\u00f3n correcta y recuperar el tiempo perdido. Se separan solo para tomar algo de aire, pero no tardan en volver a besarse con frenes\u00ed.<\/p>\n<p>La pelirroja suelta un gemido ronco contra los labios de la otra mujer y se sienta a horcajadas sobre ella. Introduce las manos bajo su camiseta, comenzando a acariciar esa piel que tanto hab\u00eda echado de menos. Lia se queda paralizada de nuevo porque eso est\u00e1 mal, no deber\u00eda estar pasando. Pero cuando las manos de Carla masajean sus senos y se enfrenta a su mirada \u2014m\u00e1s segura que nunca\u2014 no es capaz de negarse. Se rinde a sus deseos y a la pelirroja en concreto, sean cuales sean las consecuencias. Pase lo que pase.<\/p>\n<p>Se miran a los ojos como aquella primera vez y solo encuentran en ellos la excitaci\u00f3n de una por la otra. Ha pasado mucho tiempo, pero su historia qued\u00f3 incompleta y sus sentimientos sepultados por los a\u00f1os, aunque ahora est\u00e1n empezando a salir de entre los escombros. Todos ellos, y de una pieza. Intactos.<\/p>\n<p>Lia acaricia el rostro de Carla, perdi\u00e9ndose en sus facciones. A pesar de que tiene m\u00e1s de treinta aparenta muchos menos. Baja las manos a la cintura de la pelirroja y comienza a descender por sus muslos apretados por la falda sin dejar de sostener su mirada. Cuando llega al final la sube por completo, dej\u00e1ndola enrollada en sus caderas. R\u00ede al ver sus bragas de encaje, porque no tienen nada que ver con aquellas blancas de algod\u00f3n que sol\u00eda llevar. Carla sonr\u00ede y luego sostiene la barbilla de la morena y acorta la distancia, sumergi\u00e9ndose en un beso apasionado.<\/p>\n<p>Cuando la temperatura se ha elevado lo suficiente, Lia deja a Carla sobre la hierba con movimientos r\u00e1pidos y \u00e1giles. Se coloca frente a ella y acaricia los muslos de la mujer con parsimonia. Comienza a besar suavemente una de sus piernas hasta terminar en el empeine de su pie. Decide no quitarle los zapatos, porque la imagen le resulta muy excitante. No obstante, separa sus piernas con avidez y hunde su lengua en la tela de las bragas de la abogada. Descubre su humedad al mismo tiempo que la pelirroja libera un gemido y atrapa la tela entre los dientes, bajando la prenda despacio.<\/p>\n<p>\u2014Me alegra ver que eso sigue igual&#8230; \u2014dice, y deja las bragas sobre la hierba, en cualquier sitio, y observa su intimidad.<\/p>\n<p>\u2014Muchas cosas siguen igual \u2014replica Carla, notando c\u00f3mo su pecho comienza a subir y bajar mucho m\u00e1s r\u00e1pido que antes. Est\u00e1 muy excitada\u2014. Demasiadas.<\/p>\n<p>Lia arrastra los labios por la ingle de la mujer arranc\u00e1ndole suaves suspiros. Muerde la cara interna de sus muslos, haciendo leves succiones de vez en cuando. Nota c\u00f3mo la piel de la abogada se eriza por esas atenciones y, casi de forma autom\u00e1tica, lleva sus labios a su intimidad y comienza a degustarla sin tregua. Comienza con lamidas lentas que cada vez se vuelven m\u00e1s r\u00e1pidas y precisas sobre su cl\u00edtoris. Carla, totalmente entregada a ella, arquea la espalda abandon\u00e1ndose al placer y a las sensaciones.<\/p>\n<p>\u2014<em>Mon dieu<\/em>&#8230; \u2014gru\u00f1e cuando nota c\u00f3mo dos dedos de Lia se abren paso en su interior.<\/p>\n<p>Comienzan a moverse justo al ritmo que necesita y sabe que est\u00e1 muy cerca del \u00e9xtasis. Hace mucho que no tiene un orgasmo, y todav\u00eda m\u00e1s que no disfruta de atenciones plenas como las que le est\u00e1 otorgando la dibujante. Pero lo mejor, sin duda, es la forma en que Lia parece conocer su cuerpo. Viaja por \u00e9l como si hubiera paseado por all\u00ed miles de veces, o como si lo hubiera recorrido en su mente a diario durante los \u00faltimos a\u00f1os.<\/p>\n<p>La morena arquea los dedos dentro de Carla, sin detener ni un momento las lamidas. Siente sus manos agarrar su pelo con fuerza, tirando de \u00e9l y acerc\u00e1ndola m\u00e1s a s\u00ed misma si es posible.<\/p>\n<p>\u2014Vamos, bonita \u2014susurra sobre su sexo.<\/p>\n<p>Entonces, cuando oye aquel \u00abbonita\u00bb que nunca ha sido capaz de olvidar, Carla sabe que quien est\u00e1 entre sus piernas ya no es Lia, sino, en efecto, Amy. Deja que ese mote cari\u00f1oso se repita en su mente y estimule sus recuerdos igual que la est\u00e1n estimulando su lengua y sus dedos, hasta que por fin alcanza el cl\u00edmax.<\/p>\n<p>Respira entrecortadamente, y le da la bienvenida a los labios de Amelia cuando se tumba sobre su cuerpo todav\u00eda tembloroso por la intensidad del orgasmo. Se prueba en ese beso y gime bajito contra sus labios por la intimidad del gesto.<\/p>\n<p>\u2014Lo echaba tanto de menos que casi me corro solo vi\u00e9ndote hacerlo.<\/p>\n<p>\u2014Aguanta <em>un peu plus<\/em>, Amy \u2014susurra en su o\u00eddo.<\/p>\n<p>Esta vez no le molesta que no la llame Lia, porque se siente como si volviera a tener diecis\u00e9is. Sonr\u00ede al ver que Carla toma el control y se coloca sobre ella, moviendo sus caderas con las propias. Como aquella vez. Le levanta la camiseta y desabrocha su sujetador con habilidad. Sube ambas prendas, ansiosa, y observa sus pechos durante unos segundos mordi\u00e9ndose el labio inferior. Posa sus manos en ellos y los masaje antes de lamer y mordisquear uno de sus pezones.<\/p>\n<p>A Amy le gusta la sensaci\u00f3n de cederle el poder a la pelirroja y no puede quejarse de esa actitud dominante. Nunca antes hab\u00eda llevado las riendas. Tiene que reconocer que ha aprendido muchas cosas, y es que Carla parece mucho m\u00e1s segura y, desde luego, m\u00e1s experimentada.<\/p>\n<p>La abogada se entretiene unos minutos en los senos de la mujer y hasta que no escucha su \u00abT\u00f3came, por favor\u00bb ronco en su o\u00eddo no baja una de sus manos hasta su tejano. Se deshace del bot\u00f3n tambi\u00e9n con destreza y cuela la mano bajo las bragas. Entierra los dedos en sus pliegues e inicia una cadencia de movimientos lentos y tortuosos. Se esconde en su cuello y lo muerde con fuerza justo mientras presiona su cl\u00edtoris. Busca sus labios para acallar un gemido desesperado sin dejar de pellizcar, con la otra mano, uno de sus pezones.<\/p>\n<p>Carla recuerda tan bien el cuerpo de la artista que sabe que no le hacen falta sus dedos. Le hubiera gustado utilizarlos tambi\u00e9n, pero el tejano no le deja demasiada libertad de movimiento y necesita hacerle disfrutar cuanto antes tal y como lo ha hecho ella. Se miran a los ojos, y parece que de esa forma recuperan los a\u00f1os perdidos. Las caricias de la abogada son cada vez m\u00e1s intensas y m\u00e1s precisas. Pronto el cuerpo de Amy se retuerce y libera un fuerte gemido. Por suerte, nadie m\u00e1s puede o\u00edrlo.<\/p>\n<p>Se abrazan, as\u00ed, con la ropa subida y el orgasmo todav\u00eda latiendo en su interior. Esta vez es Carla quien mantiene la mano bajo las bragas de Amy, disfrutando del calor de su entrepierna y de la humedad de sus dedos. Vuelven a besarse, ahora m\u00e1s lento. En medio del beso, la pelirroja retoma las caricias en la intimidad de Amy y pocos minutos despu\u00e9s, todav\u00eda unidas por los labios, la dibujante tiene un segundo orgasmo.<\/p>\n<p>Carla siempre ha envidiado la facilidad que tiene la otra mujer para recuperarse entre un orgasmo y otro, aunque le llev\u00f3 lo suyo descubrirlo quince a\u00f1os atr\u00e1s. Retira los dedos de debajo de sus bragas y los lleva a sus labios, lami\u00e9ndolos y degustando el sabor de Amy. Se sienta a su lado y le sonr\u00ede poni\u00e9ndose las bragas antes de bajarse la falda e intenta quitar de las arrugas, que se niegan a desaparecer. Mientras, la morena se coloca el sujetador y la camiseta, sin dejar de observar a la abogada.<\/p>\n<p>Supongo que se pregunta qu\u00e9 demonios estar\u00e1 pasando por su cabeza, y si se estar\u00e1 arrepintiendo de lo que acaba de ocurrir\u00a0en el parque. Y, de hecho, la aludida debe de leer sus pensamientos \u2014\u00bfo es que su v\u00ednculo es todav\u00eda m\u00e1s fuerte de lo que se\u00a0hab\u00eda imaginado?\u2014, porque se vuelve para mirarla con intensidad antes de besarla una vez m\u00e1s. Parecen dos adolescentes que acaban de descubrir el amor.<\/p>\n<p>\u2014No s\u00e9 si quiero volver a <em>Par\u00eds <\/em>\u2014dice ahora en franc\u00e9s.<\/p>\n<p style=\"text-align: center;\"><a class=\"twitter-share-button\" href=\"https:\/\/twitter.com\/share?ref_src=twsrc%5Etfw\" data-show-count=\"false\">Comp\u00e1rteme con un Re-Tweet<\/a><script async src=\"https:\/\/platform.twitter.com\/widgets.js\" charset=\"utf-8\"><\/script><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Te propongo subir al cielo er\u00f3tico con esta preciosa y excitante historia de lesbianas relatada por la sublime Thais Duthie. Sigue leyendo\u2026 NOTA: si quieres empezar por la primera parte, puedes hacer clic aqu\u00ed: Locus amoenus: la primera vez Locus amoenus: La \u00faltima vez El c\u00e9sped es tan verde como recordaba, aunque cree que la \u00faltima vez no estaba tan h\u00famedo. Es octubre y la temperatura es agradable. 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