ORA 3: El príncipe azul del sexo oral – Juguetes eróticos

Dicen que la belleza está en el interior y creo firmemente en este mantra desde que vi, de pequeñita, la película de La Bella y la Bestia. No obstante, sería absurdo negar que en muchas ocasiones las cosas nos entran también por los ojos y, a mí, ORA 3 me enamoró desde el momento en que abrí la caja por primera vez.

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Juguetes eróticos

ORA 3

Rompiendo estereotipos

Las personas que trabajamos con juguetes eróticos hemos criticado en muchas ocasiones dos aspectos relacionados con los sex toys femeninos que, por suerte, están empezando a superarse: el primero es el hecho de que muchos juguetes parecen estar pensados solo para la penetración y tienen casi siempre forma fálica, perpetuando el mito de que «una mujer necesita un pene» (aunque sea uno de juguete) para sentir placer; el otro está relacionado con otro estereotipo de género, en concreto, los colores. Hasta hace poco, la mayoría de los juguetes solían fabricarse únicamente en una gama de rosas y morados. De muestra, una anécdota personal: hace un par de navidades mi pareja me regaló SONA CRUISE de LELO, porque sabía que me moría de ganas por tenerlo. La verdad es que ese regalo navideño era un acierto seguro y estoy encantada con él, pero poco después de estrenarlo se me ocurrió preguntarle por qué había elegido el color rosa, sabiendo yo que ese juguete tenía modelos de otros colores. Él admitió que, personalmente, le gustaba más el negro porque le parecía muy elegante, pero que como todos mis juguetes eran rosas, supuso que era el color que más me gustaba para estos productos.

Nada más lejos de la realidad, mis otros juguetes eran rosas porque, en la mayoría de los casos, no tenía otras opciones donde elegir. LELO ha sido una marca pionera en muchos aspectos y también en este sentido, al introducir mayor variedad de colores. Por eso, cuando abrí la caja de mi nuevo ORA 3 y vi que era de un precioso azul eléctrico y que, por supuesto, no tenía forma fálica ni estaba pensado para introducirlo en la vagina. Para qué voy a mentir, ganó muchos puntos desde el primer momento. Aunque digan que está feo tener favoritismos, con los juguetes sexuales siempre hago una excepción.

Bonito por fuera y divertido por dentro

La primera impresión fue muy positiva y solo me quedaba comprobar si su funcionamiento estaba a la altura de las expectativas que me había generado. Me sorprendió para bien la velocidad de carga ya que yo misma me había mentalizado para tener que esperar un buen rato antes de usarlo, pero se completó en menos de una hora y ya estaba listo para probarlo.

En general, la mayoría de los juguetes deben usarse con un lubricante para reducir la fricción y maximizar las sesiones placenteras. Aunque los materiales de ORA 3 son muy suaves por sí mismos, recomiendo encarecidamente no escatimar en lubricante, especialmente en este juguete. No olvidemos que está pensado para simular el sexo oral, que es la práctica por excelencia donde se juntan la lubricación natural y la saliva, por lo tanto, una buena dosis de lubricante aumenta la similitud entre este juguete y un cunnilingus más tradicional.

La forma del juguete permite que sea muy fácil manejarlo y sostenerlo. Incluso si está embadurnado de lubricante porque habéis hecho caso a mi sugerencia, gracias al formato para sujetarlo con los dedos como si se tratase de un asa, no será difícil mantenerlo en el punto exacto de nuestro interés (porque como explicaré más adelante, la precisión es una de las claves de este juguete).

Como las cosas buenas llevan su tiempo, antes de dirigir el juguete hacia mi clítoris, estuve paseándolo por el resto de mi cuerpo para comprobar qué sensaciones despertaba. Me resultó curioso el efecto que provoca el movimiento de la lengua en el cuello, en los pezones y en la zona de flexión de las ingles. También, debido a sus 12 intensidades, los movimientos más potentes generaban un masaje circular muy agradable en las cervicales, así que me apunté la nota mental de usar el juguete para un relajante masaje erótico la próxima vez que viese a mi pareja.

Ya en el clítoris estuve un rato experimentando con los diferentes patrones e intensidades del juguete. Se puede aplicar únicamente el movimiento de la lengua o acompañarlo también de una vibración simultánea. He de decir que la vibración, en las intensidades más altas, llegó a dormirme la sensibilidad de la mano; tal era su potencia. También, en futuros usos, he tenido que prescindir de la vibración en algunas ocasiones porque, aunque la acción de la lengua es bastante silenciosa, la vibración si es algo más ruidosa, lo suficiente como para que prefiriera no usarla por si acaso se escuchaba desde habitaciones contiguas. No obstante, este pequeño inconveniente del ruido desaparece al usarlo bajo el agua en uno de esos largos baños de espuma a los que me gusta llevar a mis juguetes cuando tengo la ocasión y siento que merezco una recompensa relajante.

A grandes rasgos, la lengua del juguete realiza dos tipos de movimiento sobre la piel: uno circular, dibujando una circunferencia completa en ambas direcciones, y otro «semicircular», que a mí me recordaba al trasiego del limpiaparabrisas de mi coche (tengo que admitir que, desde entonces, cuando llueve en carretera, encender el limpiaparabrisas me evoca momentos eróticos, que solo quienes hayan tenido el placer de jugar con ORA entenderán).

No creo que uno de los dos tipos sea intrínsecamente mejor que el otro para estimular el placer, pero todos tenemos preferencias y yo me decanté por el segundo tipo. La lengua de ORA 3 es muy precisa y aunque me excitaba tenerla en cualquier zona de mi vulva, es en ese punto exacto del clítoris, que solo una misma conoce, donde tuve que centrarla para desencadenar el primer orgasmo.

¿Os ha pasado alguna vez que, en medio de una maravillosa sesión de sexo oral, cuando estáis a las puertas del clímax, la otra persona cambia de técnica, altera la velocidad o incluso para en seco? Es una sensación muy frustrante que no le deseo a nadie y que a menudo es fruto de una escasa comunicación en la que no hemos sabido hacer ver a la otra persona que queríamos que siguiera exactamente-de-la-misma-manera. La buena noticia es que, con ORA 3, esto no ocurrirá (siempre y cuando no nos hayamos olvidado cargarlo). Las sensaciones son precisas, intensas e interminables hasta que una misma decide ponerles fin. Y no es que sea un sustituto o un competidor para una pareja sexual, es simplemente una opción diferente, pero con el plus de que esta lengua no se cansa ni tiene agujetas.

También en pareja

Como siempre, me mantengo firme en mi postura de que los juguetes sexuales son unos magníficos compañeros de cama, no únicamente en solitario, sino también en compañía. Una de las formas más útiles de usarlos suele ser estimular el clítoris con ellos en posturas en las que habitualmente no hay tanto roce con esta zona. En concreto, con ORA 3, encontré que hacer esto durante la penetración era complicado, ya que la principal virtud del juguete es su precisión y me resultaba más difícil mantener el juguete en el punto exacto del clítoris que me interesaba, debido a la cadencia de la penetración. Sin embargo, puede ser un buen aliado para simular un 69 cuando no nos apetece seguir en esta postura de la manera tradicional. Me explico: aunque el sexo oral mutuo y simultáneo puede ser muy estimulante, también a veces resulta incómodo o la postura acaba por dañarnos el cuello o generar molestias. Como alternativa, usar el ORA 3 mientras le realizamos sexo oral a nuestra pareja nos puede permitir sentir placer oral sin los inconvenientes del 69 y pudiendo marcar el ritmo del juguete a nuestro antojo.

Y ya para terminar, quienes hayan leído otras reseñas mías, sabrán que tengo la tendencia de ponerle apodos cariñosos a mis juguetes, para no referirme a ellos en la intimidad con nombres comerciales, sino con otros más personales. Leyendo el título de este artículo, es fácil deducir qué nombre ha adquirido el ORA 3, el primer juguete azul de mi colección. Pero no os engañéis ni caigáis en mitos románticos: tener un príncipe azul como éste es maravilloso, pero eso no nos impide disfrutar también de la compañía de otros príncipes: rosas, morados, verdes… En la variedad está el placer y en saber reconocer el potencial de cada uno. En este caso, sin duda, si eres fan del sexo oral, pon un ORA 3 en tu vida.

N. del Editor: Puedes visitar la página oficial del producto aquí.

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Sobre Laura Marcilla

Laura Marcilla es psicóloga y sexóloga, aunque siempre un poco más sexóloga que otra cosa. Hace talleres de educación sexual en todos los ámbitos posibles, desde colegios hasta programas de radio. En su tesis, estudia el consumo de pornografía, y, cuando tiene tiempo, organiza reuniones tapersex porque a nadie le amarga un juguete erótico.

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