Clásicos problemas de las parejas en los 30

Aunque cada una es un mundo, existen ciertos problemas similares que suelen afectar a las parejas, dependiendo de la etapa de la vida en que se encuentren.

Si estáis entre los 30 y 40 años, y vivís en pareja, es posible que os suenen algunos de los clásicos problemas de la vida adulta que vamos a ver a continuación. Y seguro que querréis saber cómo hacerles frente.

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Falta de conciliación y relaciones sexuales

Antes que nada, ¿qué es eso de conciliar? Conciliar no es otra cosa que la participación equilibrada en la vida familiar y laboral, para lo que, entre otras cosas, ambos miembros de la pareja deben compartir equitativamente el reparto de las responsabilidades domésticas y familiares, dejando a un lado los roles de género preestablecidos (esto sucede principalmente en el caso de parejas heterosexuales) o simplemente comprendiendo que se vive con otra persona, cuyo tiempo y dedicación tienen el mismo valor que el propio.

Las parejas heterosexuales que se encuentran en la actualidad entre los treinta y pico y los cuarenta y poco se enfrentan a problemas para conciliar y esto se debe, fundamentalmente, a que nuestra cultura machista ha hecho mella en la raíz de nuestra sociedad. Ha sido así durante tantos años y, por lo general, sigue siendo habitual que las mujeres, aún trabajando fuera de casa, dediquen más tiempo que sus parejas masculinas a las tareas del hogar y el cuidado de los hijos (aunque no siempre, ojo, también hay excepciones). Esta carga extra suele dejar exhaustas a muchas mujeres, que al final del día están más interesadas en descansar que en tener sexo con la pareja.

Por supuesto, este problema también puede darse en parejas homosexuales, por simple egoísmo, provocando un reparto poco equilibrado de las tareas domésticas, y haciendo que uno de los dos se cargue en exceso y acabe agotado. Aquí es donde empiezan las consabidas desavenencias en el deseo sexual de muchas parejas adultas.

El tiempo para tener sexo

La sobrecarga de tareas, así como el frecuente uso (o abuso) de las nuevas tecnologías, suelen reducir al mínimo el tiempo dedicado al placer sexual en la pareja, lo que limita la posibilidad de momentos íntimos. De hecho, hay quienes hablan del fin de las relaciones sexuales por culpa de las ofertas asociadas a las nuevas tecnologías.
Cuando somos jóvenes e iniciamos una relación dedicamos mucho tiempo al ocio con la otra persona (ir al cine, pasear, sexo…), pero conforme maduramos, asumimos responsabilidades y convivimos, el tiempo dedicado a hacer cosas divertidas juntos se va limitando.

Teniendo en cuenta, además, que por lo general trabajan los dos miembros de la pareja y a esta edad se suelen tener hijos pequeños, el sexo suele quedar relegado a un segundo, o más bien, a un decimosegundo plano.

Y llegó la (mala) rutina (sexual)

Otro de los aspectos que deben sortear las parejas adultas, que ya llevan un tiempo juntas, tiene que ver con la monotonía en las relaciones sexuales.

Esta etapa suele ser el momento en el que algunas parejas deciden salir de esa rutina explorando nuevas prácticas sexuales, como pueden ser el mundo swinger o las prácticas BDSM, aunque lo más habitual es el uso de juguetes eróticos en las relaciones sexuales. Juguetes que muchas veces se acompañan con masajes, juegos eróticos o cualquier cosa que evite que las relaciones sexuales se vuelvan aburridas, pues esto puede acabar minando el deseo sexual de ambos. Y la verdad es que basta con ser un poco creativos de vez en cuando, para salpimentar una relación sexualmente adormecida.

¿Cómo hacer frente a estos problemas?

Las parejas felices no son parejas sin problemas, sino aquellas que saben enfrentarse a estos y se implican habitualmente en conductas, mediante las que hacen al otro sentirse amado y deseado. Este tipo de conductas a menudo requieren cierto conocimiento, y un poco de esfuerzo para no olvidarse de cómo se ponen en práctica. A continuación, os doy algunos consejos:

– Hay que interesarse por las necesidades sexuales de la pareja y practicar la creatividad erótica. No debemos dar por supuesto que quien duerme en la misma cama (porque un día lo deseó así) no vaya a dejar de hacerlo si no se cuida la relación en todos sus frentes (incluido el aspecto sexual).

– Hay que aprender a conciliar de una manera equitativa. Las tareas del hogar y el cuidado de los hijos son responsabilidad de ambos. No hay que permitir que la pareja se cargue con todo el peso y, encima, esperar que después tenga ganas de sexo.

– Hay que cuidar las actividades de ocio juntos. Si es necesario debéis marcar al menos un día en semana para hacer alguna actividad de ocio conjunta o algo que os satisfaga.

– Y, por último, pero no menos importante, puede que no os veáis capacitados para enfrentaros a alguno o a todos estos problemas. ¿Significa que hay que terminar esa relación? Para nada. Antes de tirar la toalla en una relación por la que habéis combatido y os ha dado grandes momentos de felicidad, siempre se puede buscar ayuda profesional.

PD. En España hay un buen número de excelentes psicólogas y psicólogos especializados en terapia de pareja. Acudid siempre a profesionales debidamente acreditados y, si es posible, de quien puedan daros referencias para estar seguros de que os ponéis en buenas manos.

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