Corsé y gabardina – Extracto de «Lo que no sabía de mí»

Continuación de Adopta a un tío, Corsé y gabardina es el segundo extracto que publicamos de la novela erótica Lo que no sabía de mí, de Sibila Freijo.

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Nota sobre derechos de autor y publicación: todos los extractos que publicamos de esta novela erótica han sido escogidos y autorizados en exclusiva para su publicación online por la autora y su editorial (Ediciones B) para Volonté, el blog de LELO.

Novelas eróticas

Corsé y gabardina

Mientras me peino y me maquillo me bebo un gin-tonic. Hay cosas que no se pueden hacer sin tomarse una copa. Esta es una.

Todo es como una obra de teatro que estoy representando. Ni siquiera pienso en lo que hago, simplemente lo hago como si fuera lo más natural del mundo.

Los niños están en el salón jugando a la Play y la canguro acaba de llegar. Me preguntan dónde voy y les digo que «a una fiesta». En realidad es verdad.

Siempre me llama la atención la cantidad de mujeres que hay en nosotras. Como una puede estar arreglándose para hacer sabe Dios qué con sabe Dios quién y, al mismo tiempo, estar ocupándose de la cena de los niños. Pues se puede. Y lo que es peor, nunca se sabe quién es una en realidad, cuál de las dos es «la buena».

Novela eróticaPienso entonces en «Belle de Jour», esa peli de Buñuel con Catherine Deneuve que tanto me gusta. La guapa parisina recién casada con un médico, que se aburre con su vida burguesa y le da por meterse a puta por las mañanas, cuando su marido se va a trabajar. No tiene que haber necesidad para hacer las cosas. A veces simplemente hay curiosidad, ganas de explorar, de vivir emociones fuertes.

Me despido de mis niños con besos y abrazos, más de la cuenta, por si acaso.

Los dos salen al balcón a decirme adiós, como siempre: «Adiós mami, que te lo pases bien en tu fiesta», dice Teo.

«No vuelvas tarde, mami, y no bebas ni fumes», dice Diana, que ha salido a su padre.

Me dan ganas de subir a toda velocidad las escaleras, de abrazarles fuerte, de ponerme el pijama, las zapatillas y ver una película mientras comemos pipas. Pero no, no lo voy hacer. Saldré a empujones de la zona de confort, rumbo a la zona de lujuria.

Salgo de casa, voy andando hasta Eloy Gonzalo y me monto en un taxi pensando en qué diría el taxista, si supiera que  voy prácticamente desnuda debajo de mi gabardina. Le mando un mensaje a Eva con la dirección de Juan por si acaso no vuelvo, por si me descuartizan. Está por San Antonio de la Florida.

Me encanta ver Madrid de noche desde el taxi, las luces, las calles ya vacías… Se me pasan fugazmente por la cabeza un par de titulares de periódico. Cruzo los dedos para que en la casa no me esperaren siete albanokosovares con ganas de perversiones sexuales y sangre. No pienso en nada. Si lo hago me doy la vuelta.

Novela eróticaLlego a la casa, llamo al telefonillo y a los dos segundos la puerta se abre. Cuando estoy en el rellano de su escalera respiro como en yoga y decido hacer lo mejor. Saco una especie de venda de raso de mi bolso que ya tengo preparada (regalo de unas amigas por mi cumple del año pasado, no sé por qué)  y me vendo los ojos yo misma. Ya de hacerlo, hacerlo bien.

Luego llamo al timbre. Trago saliva. Ni siquiera estoy nerviosa, solo expectante.

Entonces empieza lo bueno…

Unas manos cálidas y grandes me atraen hacia dentro de la casa, y en seguida unos labios bastante agradables me empiezan a besar. Huele muy bien. Juan me dice que la casa es un dúplex y que hay unas pequeñas escaleras de caracol que suben al piso de arriba. Su voz es sexi y profunda. Me quito la venda para poder subir, pero continúo sin verle a él, que me guía por detrás, cogiéndome de forma muy sugerente de las caderas.

Toda la escalera está cubierta de pequeñas velas de té. Cuando llego arriba me encuentro con unas vistas impresionantes de Madrid y una cama gigante llena de luces de Navidad, esparcidas por encima. El tío se lo ha currado.

Continúo sin verle. Nada más llegar al piso de arriba él me vuelve a vendar los ojos.

Después, me desata la gabardina y me dice que me quede quieta.

«Eres más sexi de lo que me había imaginado –me dice– y cómo vienes, madre mía. Ni en mis mejores sueños».

Novela eróticaMe desnuda despacio y realmente percibo su deseo aunque no pueda verle. Noto su respiración sobre mi espalda, mientras me desabrocha los corchetes del corsé, el roce de su lengua en mi cuello, en mis hombros. Sus manos saben lo que hacen, no titubean. Eso me gusta.

Me baja las bragas lentamente y me pasa fugazmente la mano entre las piernas. Me las quita pero no el liguero ni las medias. Tampoco los tacones. Me hace tumbarme de espaldas en la cama. Mi excitación va en aumento y mi respiración se empieza a acelerar. El no saber lo que va a pasarme hace que me hormiguee la tripa y el corazón me lata con fuerza.

A los pocos segundos noto un líquido caliente cayendo sobre mi espalda. «Ya está –pienso– ahora es cuando saca el cuchillo» –No sé si tengo más miedo o excitación o todo junto pero el cóctel es realmente explosivo.

Ya puedes leer el siguiente capítulo de esta novela erótica, aquí: Besos, bolas, dildo y el orgasmo de mi vida – Extracto de «Lo que no sabía de mí»

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