Dar cera, pulir cera: cómo acariciar unos senos hasta el orgasmo

«La autoestimulación del pezón  también activa las mismas zonas que la región genital, lo que explicaría por qué algunas mujeres pueden tener orgasmos a través del tocamiento del área mamaria».
Barry Komisaruk

Las mujeres podemos llegar al orgasmo si nos estimulan los senos de la manera apropiada. «¡Hala, qué exagerada!», dice el escéptico de siempre. Pues es verdad, no solo lo afirmamos millones de mujeres que hemos alcanzado el clímax de este modo, también Barry Komisaruk de la Universidad de Rutgers, cuyo estudio publicado en The Journal of Sexual Medicine prueba que, cuando nos masturbamos la vagina, el cuello del útero, el clítoris y los pechos se activan tres zonas distintas ubicadas en la corteza sensorial que, si bien están separadas, se encuentran agrupadas en la misma región del cerebro. Y concluye que estimular un pezón puede producir el mismo placer que masturbar un clítoris. ¿Cómo conseguirlo? En este nuevo curso de la Academia para Mentes Perversas de Brenda B. Lennox te doy las claves.

Sigue leyendo…

Sexo

Cómo acariciar unos senos hasta el orgasmo

Los senos son una de las zonas más erógenas de las mujeres porque están repletos de terminaciones nerviosas, sobre todo el pezón. A esto se suma que, durante la excitación sexual, no solo aumentan de tamaño (hasta el 25%), también se incrementa su sensibilidad a los estímulos. Obviamente, cada mujer es un mundo y sus pechos, otro, por lo que no a todas les gustan determinadas caricias ni tampoco prácticas sexuales como mordiscos, pinzamientos o azotes. Pregunta a tu amante qué le excita. Puede que no lo tenga del todo claro porque no ha experimentado determinadas técnicas, por eso prueba con paciencia y delicadeza los siguientes consejos, observa sus reacciones corporales cuando lo hagas y sigue sus indicaciones.

1. Caricias con las manos

Coloca la mano abierta sobre la mama, con el pezón en el centro de la palma y describe pequeños círculos de izquierda a derecha y de arriba abajo («Dar cera,  pulir cera»… ¡Gracias, Karate Kid!). Luego, acaricia toda la piel, incluyendo la zona del escote, con las yemas de los dedos o las uñas apenas rozando la superficie. Después, pellizca muy suavemente hasta la areola y termina en la punta del pezón. Coloca el pulgar sobre él  y describe círculos. Cuando esté totalmente erecto, pínzalo con el pulgar y el índice. La intensidad de la presión dependerá de cada mujer: a algunas les gusta que les aprieten fuerte tirando de ellos, retorciéndolos o hundiéndolos, pero a otras no: pregunta a tu amante. De todos modos, no te limites al pezón, alterna con caricias en el resto del seno para no sobreexcitarlo. Tampoco tengas prisa, cuanto más la acaricies más aumentará su deseo.  Notarás que se acerca al clímax cuando el seno se hinche y el pezón se funda con la areola. Continúa sin variar la intensidad ni el tipo de caricia hasta que tenga un orgasmo. Un truco para que las caricias sean más placenteras es utilizar lubricantes o geles sexuales: se volverá loca.

2. Caricias con la boca

Lame, mordisquea y mama todo la superficie del pecho. Cuando utilices la lengua, alterna círculos, lametones de arriba a abajo y de izquierda a derecha, y golpecitos en el pezón tanto con la lengua rígida, como con ella relajada; y cuando chupes, succiona gradualmente, de suave a fuerte, de fuerte a suave y vuelta a empezar; luego, aprieta con los labios y lame mientras chupas y/o muerdes. Otro truco: alterna succión con un soplido suave, activarás las glándulas mamarias y liberarás hormonas que estimularán su sexo y la conducirán más rápido al orgasmo.

3. Combina frío y calor

Como te expliqué en el reportaje sobre cómo hacer una mamada con hielo, combinar frío y calor puede llevar a tu amante al paroxismo del placer. En el caso de los pechos, por un lado despierta las terminaciones nerviosas y, por otro, relaja las glándulas mamarias. Ponte un hielo en los labios y deslízalo por todo su seno hasta que comience a derretirse; luego, mete el hielo dentro de la boca, apresa el pezón con los labios y juega con él alternándolo con los labios, la lengua y tu aliento. ¿Gime? Vas bien…

4. Caricias con tu miembro

Si eres hombre, puedes seguir los consejos del «Máster no-oficial en Cubanas» y jugar con tu pene y sus senos: lubrica ambos y acaricia sus pechos con la punta de tu glande describiendo pequeños círculos, centrándote en los pezones. Delicioso.

5. Acariciar con objetos

Si acaricias sus senos con telas de seda, plumas, tu barba y/o cabello estimularás al máximo sus terminaciones nerviosas. ¿Quieres otro truco para volverla loca? Cubre su pecho con un pañuelo de seda y exhala tu aliento, lame, chupa y/o muerde a través de él. Mmmmm. Si le excita el dolor, puedes jugar con pinzas, palillos chinos, cera, aparatos de vacío o darle azotes con las manos, una fusta, un flogger… aunque, en este caso, estamos entrando en el terreno del BDSM y, como ya te he explicado, no se puede tomar a la ligera porque puedes causar lesiones graves. Pregunta a expertos en el tema y usa tu sentido común. Sexo SANO, SEGURO y CONSENSUADO, jamás lo olvides.

Espero que te ayuden estos consejos para acariciar sus senos hasta proporcionarle un orgasmo. De todos modos, si no consigues que llegue al clímax no importa; como siempre digo, lo importante es el placer en sí mismo.

Recibe nuestra Newsletter

Y disfruta exclusiva y gratuitamente de:

– consejos
– vibradores
– posturas sexuales
– ofertas y promociones exclusivas
– y los mejores relatos eróticos.

* Información necesaria



Sobre Brenda B. Lennox

Brenda B. Lennox es el seudónimo de una escritora con varios premios literarios a su espalda. La máscara que le permite mostrar su lado más salvaje en textos que destilan crudeza no exenta de humor negro y poesía. La firma que avala su compromiso con la sexualidad como redactora para La Magia de los Sentidos. Podríamos decirte su nombre real, pero ha asegurado que después tendría que matarte. Y la creemos.

Un comentario

  1. ok excelente

Deja tu comentario