BDSM

«Trampling» para principiantes

El trampling (término anglófono derivado del verbo «trample», que traduce pisar con fuerza provocando un daño) es un juego BDSM consistente en pisar zonas corporales del sumiso o caminar por encima de su cuerpo, con calzado o con los pies desnudos. Este práctica sexual suele ser más común en el mundo FemDom (dómina y sumiso) y habitual entre los fetichistas del pie, del aplastamiento y de los que experimentan macrofilia o gigofilia (deseo sexual ante la idea de ser dominados, aplastados y devorados por gigantas), aunque esto no quita para que pueda resultar excitante para un kinky por el simple morbo de explorar nuevos juegos eróticos.

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BDSM

Por lo general, el placer del sumiso proviene de la combinación de la humillación mental, la fantasía de la indefensión y la sensación de aplastamiento y/o dolor físico que provoca el pisoteo; el de la dómina, de la suma del control mental, la fantasía de tener al sumiso indefenso bajo sus pies y el placer de sentir la presión de sus plantas, suela o tacón sobre la carne.

Consejos básicos para practicar trampling

Usa un punto de apoyo estable

Si te estás iniciando en el trampling como dominante, no te pongas de pie sobre el cuerpo del sumiso ni camines sobre él, ya que corres el riesgo de fracturarle algún hueso o lesionar un órgano interno. Lo recomendable es que te afiances en una superficie estable (mesa, silla o pared), ya sea de pie o sentada, y solo utilices un pie descalzo para presionar las partes de su cuerpo que hayáis acordado previamente. De este modo, mantendrás el equilibrio, evitarás los movimientos bruscos y podrás explorar el cuerpo del sumiso con los pies, probando distintos tipos de presión, grados de intensidad y formas de pisoteo.

Pie descalzo

Ser pisado o aplastado por un elegante zapato de tacón es, sin duda, una fantasía muy excitante, pero también una realidad muy peligrosa. Un tacón (especialmente los de aguja y/o los metálicos) puede arañar y romper la piel, reventar las venas y lesionar órganos, si no se domina totalmente el trampling. Por eso, debes comenzar a practicar con el pie desnudo; te permitirá aprender la técnica del pisoteo y además te resultará placentero al sentir la piel del sumiso en contacto con la tuya. Luego, podrás vestir a tu pie con medias de diferentes tejidos y texturas (seda, látex, satén, rejilla…) para que el sumiso experimente distintas sensaciones eróticas.

Zonas del cuerpo

NUNCA pises sobre la columna (puedes dejar paralítico al sumiso o con una grave lesión), las costillas flotantes (son más frágiles que el resto de la caja torácica y protegen a órganos como el hígado y los riñones), articulaciones (rodillas, tobillos, muñecas), cuello (especialmente, la nuez), parte interna de los muslos (aplastar la vena femoral puede formar un coágulo de sangre que vaya directo al corazón), zonas blandas del abdomen que protejan órganos internos como el bazo o los intestinos, centro del pecho (donde se encuentra el chakra corazón), nariz ni ojos.

Cómo pisar y ser pisado

Hay dos formas básicas: aplastando con el peso del pie (como el que pisa uvas) o girándolo sobre la carne (como si estrujaras con un cigarrillo). A su vez, puedes usar toda la planta o solo una zona (talón o almohadilla). Lo esencial es que pises o aplastes siendo consciente en todo momento de la zona corporal del sumiso y cómo la pisas, sin hacer movimientos ni giros bruscos.

Empieza poco a poco ejerciendo una suave presión sobre zonas como la frente, mandíbula, pecho, muslos, espalda y glúteos. También puedes probar con los genitales, siempre y cuando los oprimas con extrema delicadeza; si quieres probar el giro con la almohadilla del pie, te recomiendo que uses lubricante (como cuando masturbas con los pies), porque no causarás roces y su textura lo hará más excitante. Eso sí: no uses lubricante ni cremas en el futuro, cuando quieras probar a caminar sobre el cuerpo del sumiso o ponerte de pie sobre él, porque resbalarás, perdiendo todo control sobre el trampling.

En cuanto al sumiso, su postura dependerá del juego de pisoteo que estéis disfrutando: totalmente tumbado sobre una superficie semiblanda como una colchoneta o esterilla (para evitar lesiones) o sentado o arrodillado frente a ti.

Reglas inquebrantables

En las prácticas BDSM (en realidad, como debería ser en cualquier práctica «vainilla»), existen tres reglas inquebrantables: sexo sano, seguro y consensuado. El trampling será sano, si tanto dominante como sumiso lo exploran con sentido común, responsabilidad sobre uno mismo y sobre el otro, salud mental y plena conciencia (sin estar bajo el efecto de drogas ni alcohol); seguro, si se siguen las reglas anteriores (para no causar lesiones), se practica con una persona en la que se tenga absoluta confianza y hay un aftercare posterior para curar las posibles heridas físicas (roces, cortes y morados) y emocionales; y consensuado, si hay un pacto previo sobre qué se desea y qué no (adoptado con total libertad por ambas partes), una palabra de seguridad y una comunicación clara y sincera durante el juego.

Con el tiempo y el dominio de la técnica, podrás empezar a experimentar con zapatos y a ponerte de pie sobre el sumiso utilizando puntos de apoyo como barras laterales o afianzadas al techo. En Internet hay foros de amantes del trampling que te pueden guiar en el proceso de aprendizaje. De momento, tómatelo con calma, usa tu sentido común, déjate llevar por la imaginación y disfruta. Todo viaje empieza con un pequeño paso.

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