Frases de sexo

Citas célebres para entender mejor el sexo: Movimiento 4B de Corea

No dates. No sex. No marriage. No kids.

Lema del Movimiento 4B de Corea

Cuatro noes. Sucede que, en coreano, la partícula privativa es algo así como «bi», con lo que de ahí la «B». «4B» sería, entonces, cuatro negaciones, cuatro reivindicaciones expuestas de forma negativa, cuatro negaciones ante algo ya establecido, pero esas cuatro cosas ante las que negarse a actuar, no son cualquiera. No tener citas (con hombres), no mantener relaciones sexuales (con hombres), no casarse (con hombres) y no tener hijos (con hombres). Esa acción de la no acción es la sentencia o el lema de campaña de un grupo feminista militante que emerge en Corea del Sur allá por finales de la primera década del siglo XXI, y que se presenta como una protesta activa frente al orden patriarcal que rige el mundo y, en concreto, la sociedad coreana.

Tras la reelección de Donald Trump como presidente de EE.UU., el año pasado, el propósito se refuerza, se radicaliza y se internacionaliza. Las 4B es una forma de entender la erótica, la relación entre los sexos y el porvenir de la humanidad. Entendamos unas cuestiones de partida que explican por qué se origina en Corea del Sur ese modelo sexual reivindicado.

Movimiento 4B de Corea

En ese país, y por lo que cuentan las crónicas, las exigencias estéticas de las jóvenes son draconianas: blanquear la piel, agrandar los ojos, llevar el pelo largo y tener una masa corporal por debajo de la conveniente es algo prácticamente obligatorio (se estima que casi la mitad de las estudiantes de primaria se han realizado algún tratamiento estético o usan de manera desaforada cosméticos para cumplir esas exigencias). Pero hay más: el término «feminista» es considerado un insulto o, en cualquier caso, una lacra que pone en riesgo a las propias mujeres y al total de la comunidad. Cuanto más se reivindica, más aumentan los casos de violencia de género, multiplicándose por dos en solo los últimos tres años.

Bien, visto así, la cosa parece estar clara: la sentencia muestra el hartazgo infinito de las mujeres a un discurso normativo del sexo que las oprime y controla, un basta ya a un sistema patriarcal que cosifica a la mujer. Pero esto va un poco más allá…

Más que un cambio… Una deserción

En el año 411 a. C. se representa por primera vez la comedia Lisístrata, de Aristófanes. Esta tiene algo de tremendamente original: por primera que tengamos constancia, las mujeres se rebelan contra el dominio y el gobierno de los hombres, que no saben más que estar en guerra y midiéndosela para ver quien la tiene más larga. Ante esto, un grupo de mujeres proclama una huelga sexual, un No sex. En la comedia, la estrategia funciona, la paz se alcanza y hombres y mujeres se reconcilian en un gran banquete y vuelven a follar y a comer perdices.

En 392 a. C., y supongo que a raíz del éxito de Lisístrata, Aristófanes estrena otra comedia, Las asambleístas. Aquí, las mujeres, ante la torpeza masculina, paran el gobierno y toman, con una serie de argucias, el poder en el parlamento de Atenas e instauran un régimen colectivista de bienes y servicios, donde todo es de todos y, sin privatización sexual, donde todos pueden yacer con quien les plazca, siempre que las apetencias se distribuyan sin tener en cuenta el valor estético del partenaire (por cada guapo que pillas, debes pillar uno feo para compensar).

En ambas obras, más allá de mil lecturas, vemos explícitamente una actitud política. Un activismo político: un «hacer algo» (positivo) para que la cosa colectiva cambie y se produzca una reconciliación en la igualdad entre los seres humano (y, por tanto, entre los sexos).

En el caso del 4B coreano, la cosa es más compleja. Se detectan, pese a que alguien pueda apreciar similitudes con esa primerias reivindicaciones feministas de Aristófanes, otras cuestiones subyacentes, otras proyecciones, otras militancias y acciones (en la inacción). En el caso coreano, más que un cambio, se intuye una deserción.

Paren el mundo que me bajo…

La última obra del conocido activista y crítico cultural, Franco Berardi (Bifo), lleva por título Deserción. El título lo dice todo, y aún a costa de ser reduccionista, se podría decir que si nos queda alguna esperanza para acabar con este modo de entender el mundo que nos aboca al cataclismo es el de desertar.

El de variar nuestro deseo, el de dejar de hacer lo que se supone que debemos hacer (trabajar, comprar, buscar soluciones políticas…) hasta el extremo de dejar de reproducirnos, de colapsar la continuidad de nuestra propia especie. No es extraño que Bifo utilice de ejemplo para su tesis a las 4B de Corea. En la sentencia que analizamos, cuesta negarlo, hay ese cierto aroma y voluntariedad de ese «paren el mundo que me bajo». El mismo que se detecta en ese brutal incremento de los jóvenes pretendidamente «asexuales» (término impropio donde los haya porque, follen o no, nunca un ser humano puede renunciar a ser sexuado). Tras esa renuncia al despliegue de la propia sexualidad y de las interacciones subyace un «me planto», un «no sigo», un «ahí no contéis conmigo y que sea lo que Dios quiera».

Un devenir sin futuro

En 2006, el realizador Alfonso Cuarón estrenó una película a la que dio el título de Hijos de los hombres. En esta distopía, los seres humanos han perdido la capacidad de procrear. El humano más joven del mundo (Baby Diego, 18 años) ha fallecido en una reyerta y el caos, la anarquía, la más rotunda melancolía y la apatía se han apoderado de todos los mortales. Hemos desertado sin quererlo.

Más allá de lo explícito de perder la capacidad de engendrar en nuestra especie, la metáfora es que nada nuevo emerge en el mundo, que es una repetición siniestra y atosigante de lo mismo. La agenesia afecta a todos los órdenes, se pierde la esperanza, la posibilidad, ninguna buena nueva está por llegar, lo bíblico del regocijaos porque nos ha nacido un niño, y con él, un nuevo mundo, se ha acabado.

La sentencia que abordamos aquí es una declaración mucho más metafórica que política, del devenir sin futuro que nos espera cuando el mundo deviene inmundo, cuando las condiciones personales y sociales impiden generar ningún proyecto, cuando el resentimiento, la idiotez y la estrechez de miras nos abocan a un presente continuo, que ni conjuga ni se deja preñar de esperanza. Cuando el erotismo se fractura por el narcicismo y la miseria. Dios nos coja confesados (o no, puestos a desertar, ni siquiera hagamos eso del confesar…).

Elige tu succionador favorito aquí:

Recibe más artículos como este en tu email (es GRATIS)

* Lo que necesitamos para enviarte nuestra Newsletter.

AHORRA hasta un 50% + JUGUETE GRATIS

X