Los juguetes sexuales están diseñados para algo muy serio: darte miles de horas de placer.
Pero también tienen otra misión igual de importante: entrar en contacto directo con las zonas más íntimas (y delicadas) de tu cuerpo.
Y ya lo sabes: un gran poder requiere una gran responsabilidad (o algo así).
Si quieres orgasmos memorables, también necesitas una rutina de limpieza impecable. Porque el placer está muy bien… pero las infecciones, no tanto.
Aunque pueda parecer obvio, hay errores muy comunes al limpiar y guardar juguetes sexuales que conviene evitar. Desde usar productos inadecuados hasta guardarlos húmedos «porque total, ya se secarán»… Ya te adelantamos que no es buena idea.
Seguir unas reglas sencillas hará que tus juguetes duren mucho más, mantengan su tacto prémium y, sobre todo, cuiden tu salud (y la de tu pareja).
Contenido del artículo
- Por qué es tan importante limpiar los juguetes sexuales
- Entender el material de tu juguete (no todos se limpian igual)
- Cómo limpiar correctamente tus juguetes sexuales
- ¿Es resistente al agua o solo le gusta aparentarlo?
- Desinfectar juguetes compartidos o de uso anal
- Cómo esterilizar correctamente
- Cómo guardar correctamente tus juguetes sexuales
- Elegir el limpiador adecuado
- Cuando no te apetece levantarte después del orgasmo
- ¿Con qué frecuencia debes limpiar tus juguetes sexuales?
- ¿Cuándo debes sustituir un juguete?
- Errores comunes que debes evitar
- Conclusión: el placer también se cuida
Por qué es tan importante limpiar los juguetes sexuales
Limpiar y desinfectar tus juguetes no es opcional. Es básico.
Una limpieza insuficiente puede facilitar la proliferación de bacterias y hongos que pueden provocar:
– Vaginosis
– Infecciones urinarias
– Irritaciones o molestias inesperadas
Y créenos: nadie quiere asociar su juguete favorito con una visita al médico.
Por otro lado, una limpieza incorrecta —usando detergentes agresivos, alcohol sin control o métodos no aptos para el material— puede dañar el recubrimiento, volver el juguete inutilizable o incluso resultar perjudicial para tu piel.
Por eso es importante:
– Limpiar el juguete después de cada uso (siempre, sin excusas).
– Realizar, cuando el material lo permita, una limpieza más profunda o esterilización puntual.
La esterilización requiere normas muy específicas, porque es justo ahí donde más errores se cometen. Más adelante te explicamos cómo hacerlo bien.
Entender el material de tu juguete (no todos se limpian igual)
El método de limpieza depende totalmente del material. No es lo mismo un succionador de silicona médica que un dildo de cristal o un juguete de TPE.
Aquí tienes los principales materiales y lo que implican:
• Silicona
Material no poroso y seguro para el cuerpo.
Se limpia fácilmente con agua tibia y jabón neutro.
La silicona de calidad médica —como la que utilizan marcas prémium como LELO— es resistente, suave y muy higiénica si se mantiene correctamente. Aquí tienes una guía específica para limpiar, cuidar y mantener juguetes LELO o similares.
• Cristal y metal
También son materiales no porosos.
Pueden esterilizarse en agua hirviendo (si no tienen componentes electrónicos). Son fáciles de desinfectar y muy duraderos.
Además, el juego de temperaturas es delicioso… pero eso ya es otro tema.
• Jelly Rubber y TPE/TPR
Aquí hay que tener más cuidado.
Son materiales porosos, lo que significa que pueden retener bacterias con mayor facilidad. Requieren una limpieza meticulosa y, para máxima higiene, se recomienda usar preservativo durante su uso.
• Plástico ABS
Es un material no poroso, pero muchos juguetes fabricados con ABS incluyen componentes electrónicos. Eso implica que no siempre pueden sumergirse completamente en agua, y requieren una limpieza más delicada.
Cómo limpiar correctamente tus juguetes sexuales
No todos los juguetes se limpian igual. El material importa. Y mucho.
Vamos por partes.
Juguetes de material no poroso (silicona, cristal, metal)
Si tu juguete está hecho de silicona médica, cristal templado o metal, estás de suerte: son los más fáciles de limpiar.
La mejor forma de hacerlo es:
– Utilizar un paño húmedo con agua tibia y jabón antibacteriano suave.
– Aclarar con otro paño limpio y húmedo para eliminar restos de jabón.
– Dejar secar al aire o secar con un paño seco sin pelusa.
Así de simple. Así de efectivo.
Si tu juguete no tiene componentes electrónicos (por ejemplo, un dildo de silicona, cristal o acero inoxidable), también puedes desinfectarlo hirviéndolo durante unos tres minutos.
Eso sí:
– No lo hagas si tiene partes electrónicas.
– No lo hagas si está recubierto de plástico sensible al calor.
No queremos que tu momento de higiene termine en tragedia térmica.
Juguetes de material poroso (TPE, jelly, goma, cuero, madera…)
Aquí la cosa cambia.
Los materiales porosos tienen micro porosidades que pueden retener bacterias y gérmenes. Y seamos claros: nunca podrás limpiarlos por completo.
Aun así, puedes mantenerlos en condiciones seguras si:
– Son resistentes al agua: lávalos con agua tibia y jabón antibacteriano.
– No son sumergibles: límpialos con un paño humedecido en agua tibia y jabón antibacteriano.
Este método también sirve para accesorios de cuero como arneses, máscaras o floggers.
Después:
– Déjalos secar completamente al aire.
– Si son de goma o jelly (muy comunes en juguetes realistas), espolvorea un poco de almidón para mantener su textura en buen estado.
Y si quieres máxima higiene con este tipo de materiales, hay una solución sencilla y eficaz:
usar preservativo durante su uso.
Sí, incluso si el juguete no tiene pulso.
¿Es resistente al agua o solo le gusta aparentarlo?
Uno de los mayores errores es asumir que «resistente al agua» significa «puedo meterlo en la bañera sin miedo».
Hay distintos grados de resistencia.
• No es resistente al agua
En este caso:
– Limpia únicamente con un paño húmedo.
– Retira siempre las pilas antes de empezar.
– Evita que el compartimento de baterías se moje.
Antes de volver a colocar las pilas, asegúrate de que todo esté completamente seco. La humedad estropea las baterías… y nadie quiere que su juguete falle justo cuando la cosa se estaba poniendo interesante.
• Resistente a salpicaduras (splash-proof)
Tiene el grado mínimo de resistencia.
Puede soportar pequeñas salpicaduras, pero no debe sumergirse.
Límpialo con un paño húmedo y presta especial atención a las partes mecánicas.
• Resistente al agua / Waterproof
Aquí sí puedes sumergirlo (normalmente hasta cierta profundidad indicada por el fabricante).
Puedes lavarlo bajo el grifo con tranquilidad, incluso si es motorizado. Eso sí, asegúrate de que el compartimento esté bien cerrado antes de convertir tu baño en spa erótico.
Muchas marcas prémium como LELO fabrican juguetes totalmente sumergibles, diseñados para que la limpieza sea tan sencilla como el uso.
Desinfectar juguetes compartidos o de uso anal
Hay una regla clásica: un juguete sexual es como un cepillo de dientes. No se comparte.
Ahora bien, si formas parte de una pareja monógama en la que ya existe sexo sin protección, es posible que también compartáis juguetes. En ese caso, la higiene debe duplicarse. Porque compartir placer está muy bien… compartir bacterias, no tanto.
Lo mismo ocurre con los juguetes destinados al uso anal. Es una zona especialmente sensible donde la transferencia de bacterias es más probable. Aquí no se improvisa.
Normas básicas imprescindibles:
– Limpia siempre el juguete inmediatamente después de usarlo.
– Si lo has usado analmente, no lo introduzcas en la vagina sin limpiarlo a fondo antes. Y viceversa.
– Cuando sea posible, opta por esterilización.
Cómo esterilizar correctamente
Si el juguete es:
– De material no poroso
– No está recubierto de plástico sensible al calor
– No tiene componentes electrónicos
La mejor opción sigue siendo hervirlo durante unos minutos.
Si no puedes hervirlo, existen alternativas:
– Sprays específicos para juguetes sexuales
– Toallitas higienizantes
– Esterilizadores UV
Ojo con los esterilizadores UV: eliminan bacterias, pero no limpian suciedad visible. Primero se limpia, luego se desinfecta.
Y cuando nada de lo anterior es viable, el uso de preservativo es una solución eficaz para reforzar la higiene.
Cómo guardar correctamente tus juguetes sexuales
Las bacterias no son el único enemigo. El polvo, la humedad y el contacto entre materiales también pueden deteriorarlos.
Guardar bien tus juguetes es tan importante como limpiarlos.
Reglas universales:
– Guárdalos en fundas individuales.
– Protégelos de la luz directa y el polvo.
– Evita que distintos juguetes estén en contacto entre sí (algunas siliconas y TPE pueden degradarse si permanecen en contacto prolongado).
– No los guardes en bolsas de plástico.
Muchas marcas prémium, como LELO, incluyen bolsas de almacenamiento diseñadas específicamente para mantener el material en perfecto estado.
Un pequeño gesto ahora puede alargar años su vida útil. Y créenos: cuando encuentras «ese» juguete que encaja contigo, quieres que dure.
Elegir el limpiador adecuado
Recuerda siempre algo fundamental: lo que uses para limpiar tu juguete va a estar en contacto con zonas muy delicadas de tu cuerpo.
En la mayoría de los casos, basta con:
– Jabón antibacteriano suave
– Agua tibia
– Una higiene cuidadosa
Un cepillo de dientes (nuevo y destinado solo a eso) puede ayudarte a llegar a zonas más pequeñas o texturizadas.
Evita detergentes agresivos o productos con químicos fuertes que puedan irritar la piel.
Y, por supuesto: aclara y seca siempre perfectamente.
Cuando no te apetece levantarte después del orgasmo
Escena real: acabas de tener un orgasmo espectacular y lo último que te apetece es ir al baño a limpiar el vibrador.
Para esos momentos existen toallitas específicas para juguetes sexuales, impregnadas con solución limpiadora. Son prácticas, discretas y perfectas para una limpieza rápida.
Eso sí: si puedes, haz después una limpieza más completa. El placer puede ser impulsivo. La higiene no debería serlo.
¿Con qué frecuencia debes limpiar tus juguetes sexuales?
Después de cada uso.
Sin excepción.
Dejar un juguete sucio «para mañana» no es buena idea. Da igual si lo limpias justo después o cuando te levantas tras esa siesta post-orgasmo tan merecida: lo importante es que esté completamente limpio antes de guardarlo.
Además de la limpieza rutinaria, conviene hacer una limpieza más profunda de vez en cuando. Igual que ordenas el armario o haces limpieza general en casa, tus juguetes también necesitan su momento de mantenimiento:
– Hervir los que puedan hervirse.
– Desinfectar los demás con el método adecuado.
– Revisarlos con atención.
El placer también necesita mantenimiento preventivo.
¿Cuándo debes sustituir un juguete?
No siempre es evidente.
A veces los primeros signos de deterioro son sutiles:
– Cambios en la textura.
– Pequeñas grietas.
– Costuras o uniones debilitadas.
– Pérdida de potencia en el motor.
Revísalos periódicamente. Comprueba que el material esté intacto, que no haya deformaciones y que el funcionamiento sea el correcto.
Si el juguete cambia de forma, presenta grietas visibles o ya no vibra como debería, toca despedirse.
No intentes repararlo. Y deséchalo siguiendo las normas de reciclaje de tu localidad.
Tu salud íntima siempre va primero.
Errores comunes que debes evitar
Hay fallos que parecen pequeños… hasta que no lo son.
– No uses detergentes agresivos que puedan dañar el material o irritar tu piel.
– Nunca guardes un juguete húmedo: la humedad favorece la aparición de hongos y moho.
– No almacenes varios juguetes en contacto directo entre sí. Algunos materiales pueden deteriorarse al tocarse.
Pequeños descuidos pueden acortar mucho la vida útil de un juguete prémium.
Conclusión: el placer también se cuida
Un juguete sexual no es un objeto cualquiera. Es una extensión de tu intimidad, de tu deseo y de tu bienestar.
Cuidarlo no es una tarea doméstica más: es una forma de respetar tu cuerpo y prolongar el placer en el tiempo.
La regla es sencilla:
– Limpieza después de cada uso.
– Desinfección periódica cuando el material lo permita.
– Revisión del estado del juguete.
– Almacenamiento correcto, siempre seco y protegido.
Con estos gestos mínimos garantizas algo fundamental: que cada encuentro sea tan seguro como intenso.
Porque el verdadero lujo no es solo sentir más.
Es poder disfrutar con tranquilidad, sabiendo que todo está exactamente como debe estar.
Y en materia de placer, esa seguridad marca la diferencia.
…
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