Todo sobre la disfunción eréctil

Este artículo está firmado por el Dr. Justin Lehmiller. Puedes leer la publicación original en la versión inglesa de Volonté, haciendo clic aquí.

Los penes no siempre funcionan como queremos. A lo largo de la vida, un hombre ocasionalmente experimentará erecciones en momentos inconvenientes o indeseables, pero también habrá momentos en que no podrá lograr una erección cuando la desee.

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Todo esto es perfectamente normal.

Sin embargo, el hecho de que los penes dejen de cooperar con sus dueños depende, en cierta medida, de la edad. Cuando los hombres son más jóvenes, tienden a experimentar más erecciones no deseadas, ya sabes, las que surgen en medio de –digamos– la escuela o durante un servicio religioso…

Por el contrario, cuando los hombres envejecen, ese tipo de experiencias tienden a volverse menos frecuentes, mientras que la de no poder tener una erección cuando se desea, se vuelve más común. Cuando esto se convierte en un problema persistente que empieza a interponerse en tu vida sexual, lo denominamos «disfunción eréctil».

¿Qué es la disfunción eréctil?

Según el DSM-5, la disfunción eréctil (también conocida como trastorno eréctil) se diagnostica cuando uno tiene una incapacidad recurrente para lograr o mantener una erección suficiente para tener relaciones sexuales en pareja. Los síntomas deben estar presentes el 75% o más del tiempo que se intenta la actividad sexual durante un período de al menos seis meses, y deben contribuir a la angustia psicológica y/o crear problemas de relación, para ser considerada como tal.

Como puedes ver, el listón está bastante alto, y eso es precisamente porque es normal tener problemas de erección ocasionales.

¿A qué edad suele aparecer la disfunción eréctil?

La disfunción eréctil es algo que puede ocurrir a cualquier edad porque tiene muchas causas potenciales (las comentamos más abajo); sin embargo, tiende a ser más común entre los hombres mayores, especialmente entre los mayores de 65 años.

Según un estudio británico representativo en un nivel nacional sobre problemas sexuales, la dificultad para tener una erección afecta a menos del 10% de los hombres menores de 44 años. Esto aumenta al 13% para los de 45 a 54 años; al 23,5% para los de 55 a 64 años; y al 30% para los hombres de 65 años o más.

La gravedad de la disfunción eréctil varía considerablemente de un hombre a otro. Algunos pueden experimentar una incapacidad total para lograr una erección, mientras que otros aún pueden tener erecciones de vez en cuando o solo en ciertas situaciones o sus erecciones pueden no ser tan completas como solían ser.

¿Qué causa la disfunción eréctil?

La disfunción eréctil tiene múltiples causas. Como la mayoría de las dificultades sexuales, los puede tratarse de causas biológicas, psicológicas y/o basadas ​​en la propia relación sexual.

Cuando la disfunción eréctil ocurre a una edad más temprana, es más probable que tenga una base psicológica (por ejemplo, ansiedad por el desempeño, estrés…) o relacional (conflicto de pareja). Sin embargo, en la vejez, las causas físicas se vuelven más comunes.

Las causas físicas de las dificultades eréctiles incluyen muchas enfermedades crónicas, especialmente aquellas que afectan el funcionamiento cardiovascular o el flujo sanguíneo, como las enfermedades cardíacas y la diabetes. Sin embargo, el funcionamiento eréctil también puede verse afectado negativamente por problemas de próstata, obesidad, abuso de alcohol o tabaquismo a largo plazo, trastornos o alteraciones hormonales (por ejemplo, disminución de la testosterona) y efectos secundarios de los medicamentos.

Para solucionar el problema, es importante identificar la fuente

En términos de lidiar con la disfunción eréctil, el primer paso más importante es descubrir la causa. Esto se determina mejor con una evaluación médica exhaustiva realizada por tu urólogo. Por lo tanto, si tienes problemas de erección persistentes, consulta a tu médico. Esto es importante no solo para solucionar el problema, sino también porque la disfunción eréctil, a veces, puede ser una señal de advertencia temprana de problemas cardíacos.

Dicho esto, una forma práctica de saber si el problema podría ser más físico o psicológico es si todavía tienes erecciones por la noche. Los hombres suelen tener de 4 a 5 erecciones por noche cuando entran en ciertos ciclos de sueño, razón por la cual a menudo se despiertan con la «erección matutina». Si has notado que ya no parece que tengas erecciones por la noche y tampoco durante las horas de vigilia, eso suele ser un buen indicador de que la causa es principalmente física.

Sin embargo, si todavía tienes erecciones nocturnas, puedes tener erecciones cuando te masturbas y la dificultad de la erección parece estar relacionada con ciertas parejas o situaciones sexuales, generalmente es más indicativo de que se trate de una causa psicológica.

Consejos de autoayuda para tener erecciones a medida que envejeces

Los hombres mayores que desarrollan problemas de erección definitivamente no están solos; esta es una experiencia común y, a medida que envejeces, es más probable que lo experimentes. Afortunadamente, sin embargo, es bastante tratable.

Hay muchas cosas que los hombres pueden hacer solos —y/o con sus parejas— para mejorar la función eréctil; sin embargo, es probable que estos consejos de autoayuda sean más útiles para aquellos que tienen casos menos graves y que no tengan problemas serios de salud.

Primero, los cambios en el estilo de vida pueden ayudar con la dureza de la erección. Las investigaciones han demostrado que una combinación de dieta y ejercicio puede revertir algunos casos de disfunción eréctil. En otras palabras, al cuidar tu salud física en general, puedes mejorar potencialmente la salud del pene.

Como parte de estos cambios en el estilo de vida, debes considerar el impacto del tabaco y el alcohol. Dejar de fumar y reducir el consumo de alcohol también puede ayudar a mejorar la calidad de la erección. Si bien muchas personas consumen alcohol como afrodisíaco, es importante reconocer que cuando se consume en grandes cantidades, el alcohol puede hacer que las erecciones sean más difíciles de conseguir y mantener.

En segundo lugar, las herramientas para el manejo del estrés, como ejercitarse en mindfulness, también pueden ser potencialmente útiles. Las investigaciones han demostrado que aprender a sintonizar tus sentidos y desconectar de las distracciones puede mejorar el funcionamiento eréctil de los hombres que experimentan problemas situacionales.

Por último, no ocultes el problema a tu pareja. No comunicar el problema puede generar un conflicto o un retraimiento que termina agravándolo. Si involucras a tu pareja en la conversación, podréis trabajar juntos en una solución. Especialmente para los hombres mayores esto podría implicar dedicar más tiempo a desarrollar la excitación, incorporar más actividades novedosas que aumenten la excitación sexual, usar juguetes eróticos u otras ayudas sexuales que faciliten el mantenimiento de una erección (como anillos o bombas para el pene); o explorar diferentes formas de tener relaciones sexuales y sensuales juntos cuando el pene no está haciendo lo que tú quieres que haga.

Cuando la autoayuda no es suficiente

La autoayuda es donde comienzan muchos hombres, pero no siempre es suficiente; depende de la causa de sus problemas de erección y de su gravedad.

A veces, la medicación es la respuesta. Hay varias píldoras disponibles que pueden facilitar la obtención y el mantenimiento de erecciones, siendo la más conocida el sildenafil (Viagra). Sin embargo, hay otras opciones disponibles, algunas de las cuales tienen efectos más duraderos y diferentes efectos secundarios. Es importante hablar con tu médico para saber cuál es el adecuado para ti.

También hay algunos medicamentos inyectables que tienen efectos similares a los anteriores, pero que pueden ofrecer una erección casi instantánea. Esta opción funciona para algunos hombres, pero conlleva un mayor riesgo de priapismo (una erección dolorosa que no desaparece por sí sola después de un par de horas y que es una emergencia médica que requiere tratamiento urgente).

A veces, otra respuesta médica es el reemplazo de testosterona. A medida que los hombres envejecen, sus niveles de testosterona tienden a disminuir, lo que puede contribuir a problemas de erección. Por lo tanto, el reemplazo de testosterona a veces se usa como tratamiento, ya sea solo o en combinación con otros métodos.

Si todo lo demás falla, otra opción es un implante de pene. Esto se considera un tratamiento de última línea y solo se usa en los casos en que ningún otro método funciona y las erecciones son imposibles. Existen distintas formas de hacerlo, incluido un mecanismo inflable (para que pueda pasar de fláccido a erecto), así como varillas flexibles (que hacen que el pene se vuelva constantemente firme).

Conclusión

Los problemas de erección son comunes y se vuelven más frecuentes con la edad, especialmente en los hombres de más de 65 años. Afortunadamente, se dispone de una amplia gama de soluciones. Sin embargo, es importante trabajar con tu urólogo para identificar la causa de cualquier problema de erección persistente, para que pueda encontrar el tratamiento más adecuado.

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