ETS y condones: HEX™ es la respuesta

Las Enfermedades de Transmisión Sexual (ETS) no son algo nuevo, pero algunas (como la gonorrea) ahora son más resistentes a los fármacos. Los condones tampoco son un producto nuevo, pero cada vez se usan menos. Y esto es un problema que nos atañe a todos y a todas; porque las ETS no discriminan, no se fijan dónde has nacido o crecido, si comes grasas vegetales o animales, si haces pesas en el gimnasio todos los días o tienes la cuenta bancaria más potente del barrio. Nada de esto supone una barrera eficaz. Solo el condón te ayudará a prevenirlas con la mayor eficacia.

Si el condón se rompe o se desliza, las posibilidades de contraer ETS aumentan exponencialmente. Y, aún peor, si pierdes sensibilidad con los preservativos, seguramente acabes por no usarlos. Por eso, HEX™ es la respuesta…

Condones

Enfermedades venéreas, ITS y ETS

La única diferencia que hay entre las Infecciones de Transmisión Sexual (ITS) y las Enfermedades de Transmisión Sexual (ETS) –antiguamente, venéreas–  reside en el hecho de que se puede tener la primera sin desarrollar la segunda. Es decir, un hombre puede contraer el Virus del Papiloma Humano (VPH) y no desarrollar ninguna enfermedad. O sí; desde verrugas en los genitales hasta otros cambios corporales que desemboquen en cáncer. Y no solo a ellos mismos, también pueden infectar a sus parejas, y que estas la desarrollen (la OMS cifra en más de 290 millones de mujeres infectadas con VPH). Ocurre lo mismo con el VIH; una persona puede portar el virus, no desarrollar el SIDA, pero contagiarlo a su pareja, y que esta sí lo desarrolle. Y así, como ya has deducido, nos sumergimos en un bucle de contagios y enfermedades.

#ContagiaSalud

La organización de Centros de Prevención y Control de las Enfermedades (CDC) ha lanzado una maravillosa campaña ajustada a las necesidades del momento. En sus términos ingleses Talk, Test, Treat están promoviendo:

  1. Hablar con la pareja

    Sobre todo al principio, cuando acabas de conocerla. Todos nos sentimos cohibidos por ese “¿Qué dirá si confieso que con mi ex lo hacía sin protección?” o el “¿Qué pensará de mí si le digo que he tenido innumerables amantes?”, entre otros muchos miedos. Pero hay que liberarse, hay que hacerlo y tras ello preguntar “¿Cuándo fue la última vez que te hiciste un análisis de ETS?”. Y si esta conversación os sonrojara u os diera mucha vergüenza, entonces quizás os deberías preguntar a vosotros mismos, a vosotras mismas: “Si no puedo tener una conversación sincera con esta persona, ¿no sería mejor aparcar las relaciones sexuales?”
  2. Pruebas periódicas

    Porque la mayoría de las ETS no presentan síntomas visibles, la única manera de estar seguros es si te haces las pruebas. En función del tipo de test que solicites pasarás un rapidísimo análisis de sangre, un frotis genital o una sencilla muestra de orina. Incluso todos juntos, no alcanzarían 15-20 minutos de tu vida. ¿Podrías reservar un cuarto de hora al año?

  3. Que las personas infectadas acepten los tratamientos

    Por desgracia, hay que reconocer que la negación de la enfermedad es algo muy humano. Es cierto, ¡nadie quiere estar enfermo! Pero para eso tenemos médicos, ¿no? Para eso hay investigadores que dedican su tiempo y esfuerzos a desarrollar fármacos con los que nuestra calidad de vida aumente, y podamos seguir viviendo y sintiendo el placer de vivir. La labor de la comunidad médica internacional es casi intachable en términos de control de las ETS: una clamidia o una sífilis, la cual no hace muchos siglos (dependiendo del país, incluso hace décadas) era causa mortal o de ceguera permanente, entre otras, hoy dura lo que se tardan en tomar los antibióticos que prescriba un médico de cabecera. O incluso las personas que han desarrollado SIDA y los infectados por el temido VIH, que en los años 80 se alzó como la nueva peste, cada día tienen una calidad y expectativa de vida superior, gracias a los nuevos antirretrovirales.

#ContagiaPlacer

Aunque suene raro, acudir al tratamiento, hacerse los tests y hablar con vuestros amantes es tan importante como intentar ser feliz. Querer ser feliz no es nada extraño y, normalmente, esa felicidad se encuentra con las parejas, donde se halla el amor, donde también se practica el sexo. ¿No sería mejor que fueras feliz compartiendo placer y bienestar?

Nuestra respuesta es HEX™.

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Sobre Ana Ruiz

Ana es escritora y madre de tres hijos. Reside en Barcelona la mayor parte del año, disfruta viajando y conociendo otras culturas y lugares, así como asistiendo a congresos internacionales sobre su especialidad.

Un comentario

  1. Universo Erótico

    Eso mismo, contagiar placer, no otra cosa, un saludo

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