Los preliminares que todo hombre desea – Juegos eróticos

Tanto ha llovido desde el “aquí te pillo, aquí te lo hago (y después me duermo)” que hasta hemos tenido que reconocer que un kiki es también de lo más saludable y divertido. Y es que, como en todo –y especialmente en el sexo–, no hay que exagerar. Ni se es mejor amante por mantener un coito durante horas, ni echar una cabezada tras el acto sexual tiene que implicar egoísmo alguno. En este mismo sentido, ni todas las mujeres quieren preliminares largos, ni todo el género masculino desea ir directamente al grano. Y es precisamente de esto de lo que vamos a hablar; de no separar el grano de la paja, o lo que es lo mismo, de los juegos eróticos preliminares para excitar a los hombres.

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Sexo

Preliminares para excitar a los hombres… por nivel de perversión

Y que conste que la eficacia del juego erótico no tiene que ver con el nivel de perversión en sí. Más bien, se trata de equilibrar lo que la pareja desee hacer de la lista de anhelos eróticos de su chico. En palabras llanas: qué es lo que le pone a tono y qué disfrutarías hacerle o probar para subir la temperatura. Elegid lo que queráis, pero hay que empezar por su mente, para terminar –al menos– con un poco de spanking.

Nota: puedes seguir los consejos directamente por el nivel con el que te identifiques o consultarlos todos para escoger los que más te seducen.

Juega con su cabeza

Lo dijimos en el artículo sobre fantasías sexuales masculinas aunque, en realidad, esto vale también para las mujeres; la zona más erógena del cuerpo humano es el cerebro. De hecho, es lo primero que se debe excitar.

Nivel “Remilgada”

¿Habéis quedado en tu casa? ¡Bien hecho! Abre la puerta y, mientras le das el beso de bienvenida, desliza tu mano por su entrepierna, presionando tan suave y tan fuerte como para hacerle saber que está ahí. Sepárala tan pronto termines de besarle y pregúntale cómo ha ido el día –como si no hubiera pasado nada–. No se podrá deshacer de esa tensión sexual…

Nivel “Aventurera”

Tanto si has quedado en tu propio domicilio, como si quieres sacarle de una fiesta para volver a casa, no hay nada mejor que decirle que no llevas nada debajo de la falda. Si vistes pantalones, no surtirá el mismo efecto porque “ir comando” (en su traducción directa del inglés) requiere que puedan darse incursiones tan repentinas como fugaces

Nivel “Ilustrada”

Volvemos al momento en que abres la puerta, saludas con los clásicos “Hola, ¿qué tal?” y beso subsecuente. Ahora, le añadimos que llevas una minifalda en “plan comando” y, guiando su mano hacia tu entrepierna, le dices: “¿Notas este hilito? Son las bolas chinas que te dejaré sacar… Si te portas bien”. Te aseguro que estará atento a todo lo que le cuentes.

Nota importante: no sólo abriréis nuevas posibilidades si preparáis este momento con mensajería sensual, también disfrutaréis mucho del buen sexting como precalentamiento.

Juega con sus ojos

Una vez que hemos captado su interés, hay que mantener su atención y refrenar su entusiasmo. Como decíamos, la intensidad del juego erótico depende de los lugares comunes que haya entre los límites de tu chico y los tuyos. Y esto también se aplica a la intensidad sexy de tu vestimenta.

Nivel “Remilgada”

Pon música para hacer el amor y haz un striptease hasta donde el deseo te lleve (¡o hasta perder la razón!). Pero, ten en cuenta que el siguiente paso tiene que ver con los masajes. Aún se puede jugar mucho más…

Nivel “Aventurera”

Un modo más activo de entrar por sus ojos es desechar el striptease y… ¡bailar directamente desnuda! Y, quien dice bailar, también dice representar un role-playing con cualquier artículo que evoque fantasías compartidas; ya sabes, desde la profesora, la enfermera o la policía semidesnuda, hasta todo aquello que te seduzca representar, pues el imaginario erótico es infinito.

Nivel “Ilustrada”

¿Sabes con certeza que tu chico no disfrutaría un peep show particular? Te lo voy a preguntar de otro modo, ¿no crees que tu pareja se pondrá a mil si mientras bailas, le muestras un aperitivo masturbatorio? También puedes jugar de vez en cuando con sus manos, y así incluyes un poco de pedagogía en los preliminares…

Juega con su piel

Llega el momento de poner algo de carne en el asador, o sea, es la hora de los masajes eróticos. ¡Es que yo no sé dar masajes! No te preocupes, visita el siguiente artículo y aprende con Lis Hernández las técnicas básicas para dar un masaje erótico.

Nivel “Remilgada”

Comienza con un masaje de espalda que represente la inocente intención de relajarle y pasa progresivamente a sus zonas erógenas. Pon el ritmo que quieras, pero recuerda que la idea es que termine sin ropa…

Nivel “Aventurera”

Saca el aceite para masajes y dile que se desnude. Acaricia su torso de arriba abajo y sorpréndele con una felación cuando menos se los espere. Es más, puedes combinar momentáneamente unos segundos de sexo oral, cada cierto tiempo, durante el masaje. La idea es que se mantenga más o menos firme…

Nivel “Ilustrada”

Para parejas con total confianza y entendimiento de los puntos de placer masculino, los masajes no son nada desconocido. Y es que una de las técnicas más eficaces de incrementar la excitación masculina, pasa por saber presionar el perineo y alternar los movimientos circulares en el exterior del ano, al tiempo que se juega con todo el “material erógeno” de su entrepierna. Pero, ¡presta mucha atención a la intensidad que necesita!

Nota importante: esto tiene que hablarse previamente y también durante el masaje. Una vez tomadas esas cautelas, un nuevo e inmenso mundo de placeres os será revelado. No sólo para él, también para la pareja porque habrá descubierto cómo generar una excitación sublime en su compañero.

Juega con las palabras

La palabra hablada puede convertirse en la pócima afrodisíaca que sensualmente envenene el oído más selectivo. Aunque no sólo se trata de “decirle guarrerías”; también hay que considerar los gemidos como términos obligatorios para excitar a un hombre (¡y a ti misma!) en los preliminares (y en lo que no son preliminares).

Nivel “Remilgada”

Besa con suavidad su cuello emitiendo ligeros sonidos sexuales hasta encontrar su lóbulo. Respira sosegada y deja que note el calor del soplo previo de las palabras que preguntan “¿Vas a hacerme el amor?”, mientras con delicadeza acaricias su pene uniformemente de arriba abajo.

Nivel “Aventurera”

Si has seguido las instrucciones para este nivel, ya tienes a tu chico desnudo, untado en aceite y bajo un tremendo estado de excitación contenida por el sexo oral intermitente. Pues bien, es el momento de hablarle entre libación y libación: “¿Seguro que quieres usar tu miembro conmigo?”; “¿Me dejas que lo use para acariciarme?”, etc.

Nivel “Ilustrada”

Cuando provees un masaje perineal (que bien puede convertirse en un placentero masaje de próstata) a tu chico, sabes que está incondicionalmente atado a tus deseos. Aumenta esa disposición haciéndole saber lo que le espera: “¿Recuerdas el látigo y las esposas de seda que me regalaste?”. Acercas la boca a su oído y susurras: “No chilles cuando los use”.

Juega con el látigo

Terminamos este viaje sensual por los preliminares masculinos como empezamos: recordando que los juegos eróticos se convierten en sexuales, se intensifican o se dulcifican en función de aquellos anhelos concertados; esos deseos más o menos comunes de los que aprendemos y disfrutamos.

Nivel “Remilgada”

Si puedes borrar ese vínculo del imaginario colectivo que une “hacer el amor” con el “estilo misionero” y continuar desde aquí pidiendo un poco de spanking, seguro que él no pondrá ninguna objeción a sacudir tus glúteos mientras os fundís en el éxtasis del “estilo perrito” (o cualquier otra postura sexual que permita unas amables nalgadas).

Nivel “Aventurera”

Si estás usando egoístamente su miembro para acariciarte puedes continuar diciéndole: “Solo hay una manera de pararme, y adopta la forma de las mismas esposas que hay en mi mesilla de noche”. A partir de aquí, encomiéndate al placer del gozo pasivo de la confianza…

Nivel “Ilustrada”

La forma más elegante y satisfactoria de ponerle en “situación de coito inminente”, es atar sus muñecas y ladear uno de sus muslos, para que muestre el área donde quieres que impacten las borlas del látigo. Lleva el juego hasta el mayor punto de excitación común, y cabalga “estilo vaquera” o haz la “vaquera experta”.

No olvides hacer acopio de provisiones porque estos preliminares conllevan horas de pasión. Disfruta de la confianza y llénate con la felicidad que ofrecen los juegos eróticos.

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Sobre Cristina Cano

Cris se unió al equipo de LELO a comienzos del año 2012. Cuando sale de la oficina, suele reunirse con sus amigas para comentar los temas sobre los que ha escrito recientemente. Vive en Madrid, y asegura que es una de las mejores clientas de LELO.

4 comentarios

  1. Estoy totalmente de acuerdo, la parte que primero hay que excitar es el cerebro. La imaginación vuela y el resto viene.
    Felizzz dia, muchooos besitosss

  2. ¡Qué sería si no tuviésemos fantasías!

    ¡Feliz día!

    Besos

  3. Genial articulo solo de imaginar me gusto saludos desde mty

  4. Gracias José Luis,

    A eso me refería con la idea de empezar por las fantasías,

    ¡Felices fiestas!

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