Edging anal: Juegos sexuales para alucinar de placer

Este artículo ha sido traducido de la publicación original en la versión inglesa de Volonté.

Edging es la práctica que consiste en detenerse justo antes de alcanzar el orgasmo, cuando te encuentras en el «borde» metafórico del clímax sexual. Si bien se inventó originalmente como un tratamiento para la eyaculación precoz, paradójicamente puede ayudar a alcanzar el clímax con mayor facilidad, además de desarrollar un mayor control sobre los orgasmos[1]. Y no se queda ahí, el edging también induce a tener deliciosos orgasmos de cuerpo entero.

De otro lado, el ano es una de las partes más sensibles del cuerpo humano, con una alta concentración de terminaciones nerviosas[2], por lo que no es de extrañar que la estimulación de esta zona pueda generar increíbles sensaciones eróticas.

Así, el resultado de combinar el juego anal con las técnicas de edging es el edging anal, una receta increíble que te presentamos en este artículo para que disfrutes del sexo más ardiente.

Te vamos a proponer tres juegos de placer anal para que los lleves a cabo, ya sea a solas o con tu pareja y sin importar el nivel de experiencia. Estamos seguros de que encontrarás ideas que despierten algo más que tu curiosidad.

Esta guía está diseñada y presentada por CLIMAX, un programa de capacitación virtual basado en la ciencia y dedicado a la exploración del placer sexual.

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Sexo anal

Edging anal: Juegos sexuales para alucinar de placer

Antes de dar el primer paso…

Asegúrate de que tus uñas estén limadas, sin bordes afilados y limpias. Hay que lavarse las manos, pero si temes dañar tu costosa manicura, siempre puedes usar un guante de látex o nitrilo o un «condón de dedo» (sí, existen). Y si tienes las uñas largas, también puedes recortar torundas de algodón y ponerlas en las puntas de los dedos para evitar que el látex o el nitrilo se rasguen.

Si eres la persona receptora, hay que limpiar el área externa del ano con jabón normal. Y, aunque no es necesario, también puedes hacer uso de una ducha anal si deseas una limpieza en profundidad.

Para finalizar, con igual relevancia que las anteriores, hay que saber que el lubricante es imprescindible para cualquier juego anal: a diferencia de la vagina, el ano no se lubrica solo[3]. Usa un lubricante a base de silicona o aceite para proteger los tejidos delicados y hacer que todo se sienta mejor.

N. del Editor: si vas a utilizar un juguete de la marca LELO, la recomendación es usar lubricante a base de agua, ya que la silicona del juguete puede dañarse con otros lubricantes.

Multitarea para lograr los mejores resultados

Si bien el ano tiene muchas terminaciones nerviosas que transmiten sensaciones placenteras, el objetivo no es específicamente inducir el orgasmo (4-6[4]).

Los científicos han descubierto que entre el 70%-80% de las mujeres necesitan estimulación directa del clítoris para alcanzar el orgasmo. La penetración anal puede estimular indirectamente el clítoris a través del nervio pudendo, pero es raro que las mujeres alcancen el orgasmo solo con la estimulación anal (7-10[5]).

Muchos hombres encuentran una sensación placentera en la penetración anal gracias a la estimulación de la próstata, que puede conducir al orgasmo. Sin embargo, también es normal que los hombres no alcancen el orgasmo únicamente por recibir penetración anal.

Esto significa que si bien la estimulación anal puede sentirse fabulosa, generalmente se requiere la estimulación directa del clítoris o del pene para alcanzar el orgasmo. Por ello, te recomendamos usar un vibrador o tocarse como desee mientras pruebas estas técnicas, ¡no te arrepentirás!

Nos ponemos en situación…

Para jugar a solas

Acuéstate boca arriba con las rodillas sobre el pecho o adopta una postura de gateo pasando un brazo por detrás. Otra opción es acostarse boca abajo y colocar el brazo por detrás, apoyándolo sobre la espalda, para evitar que se te canse el brazo.

Para jugar en pareja

La persona receptora puede ponerse en postura de gateo con las piernas ligeramente abiertas. En este caso es recomendable colocar algunas almohadas debajo del vientre para obtener apoyo adicional. Otra opción es que la persona receptora se acueste de lado con las rodillas levantadas hacia el pecho. Igualmente, también se pueden utilizar almohadas si se desea. Experimentad con algunas posturas hasta que os encontréis a gusto.

Juegos sexuales

  1. La tentación

Comienza acariciando la parte superior de los muslos, nalgas y perineo. Trata de aumentar lentamente el nivel de excitación sin llegar al orgasmo. Lubrica un dedo para rodear el ano, rozándolo con una presión leve. Ahora, da palmaditas suaves en la abertura anal y prosigue con un masaje más intenso.

Cada vez que sientas que se acerca al orgasmo, ¡DETÉNTE!

Toma un descanso de entre 30 segundos a uno o dos minutos, hasta que notes que el deseo de alcanzar el orgasmo disminuye. En ese momento, vuelve a tocar lentamente el ano.

Descubre el tipo de sensaciones que experimentas cuando rodeas el exterior del ano con el dedo o vibrador. Ahora, intenta presionar el ano con la punta de un dedo, como si estuvieras tocando el timbre de una puerta, y ejerce una presión constante hasta que sientas que se relaja y se abre gradualmente.

Vuelve a estimular hasta que te sientas cerca del clímax y, luego, cuando te notes justo en el «borde», DETÉNTE. Permanece completamente inmóvil durante unos 30 segundos…

Ahora, continúa donde lo dejaste y sigue con este juego hasta que ya no puedas contenerte más.

Para obtener más consejos sobre el masaje anal y cómo masajear el ano y el perineo, puedes consultar CLIMAX Season 1: External Pleasure.
  1. Abriendo nuevos horizontes

La comodidad es muy importante en aras de generar una excitación óptima. Tómate tu tiempo hasta que te sientas con ganas y, una vez ahí, presiona ligeramente con un dedo la parte exterior del ano hasta que notes que el esfínter se relaja.

Ahora, desliza lentamente el dedo hacia adentro, poco a poco. No vayas más allá de la primera falange. Con la punta de tu dedo adentro, usa la misma presión y velocidad que usarías si estuvieras haciendo cosquillas en la punta de la nariz de alguien. Haz esto durante 30-45 segundos.

Si tu cuerpo está listo para la penetración, sentirás que el ano se abre y tu dedo se deslizará hacia adentro, pero no lo fuerces. Si esto no sucediera, sigue acariciando la abertura anal. Presta mucha atención a tu nivel de excitación; si sientes que necesitas un poco más, estimula el clítoris o el pene.

Cuando notes que el orgasmo es inminente, controla tus sensaciones y detente justo cuando te sientas a punto de llegar al clímax. Mantén tu dedo dentro del ano pero quieto, permanece inmóvil y no te estimules durante 30 segundos.

Cada vez que te detengas, intenta relajar tu cuerpo y respira hondo unas cuantas veces, permitiendo que la energía sexual se disipe. Luego, lentamente y con seguridad, recupera el movimiento y la estimulación.

Si tu dedo penetra más profundo que la primera falange, puede estar listo para una acción lenta de entrada y salida, es decir, una penetración suave. Aunque también puedes presionar con suavidad hacia afuera desde el ano en diferentes direcciones. Juega con diferentes combinaciones de presión y velocidad hasta que encuentres tu ritmo ideal.

Aumenta gradualmente la profundidad y la velocidad del movimiento de tu dedo. Si lo deseas, añade más lubricante e inserta un segundo dedo. También puedes doblar el dedo hacia arriba con un movimiento «ven aquí», doblarlo y flexionarlo hacia la parte delantera de tu cuerpo para masajear la próstata o el Punto O.

Una vez que encuentres una profundidad y velocidad que se sientan bien, continúa con este movimiento y permite que el placer vaya in crescendo.

Una vez más, cuando sientas que te acercas al «borde», DETÉNTE. Aunque si notas que detenerte en seco te hace perder toda la excitación, otra opción es seguir tocándote pero en una zona erógena distinta: por ejemplo, el interior de los muslos, el pecho, los pezones o las nalgas. Este descanso puede durar unos segundos o unos minutos; experimenta para encontrar lo que funciona mejor en tu cuerpo.

Repite esta técnica dos o tres veces o más si puedes hacerla con el placer que se espera. Cuando finalmente te permitas liberarlo, tu orgasmo ganará en tanta intensidad cuanto más lo hayas demorado.

  1. Deleite doble

No hay mejor forma de comenzar que con besos y caricias. Una vez estáis a tono, uno puede proporcionar estimulación anal al tiempo que lame o masturba el pene o el clítoris. O tal vez quieras usar un vibrador en tu clítoris mientras tu pareja te lame o te estimula el ano. Deja que el deseo y la imaginación te guíen.

Lo principal que debes recordar es que hay que pasar lentamente desde las caricias suaves a una estimulación más vigorosa (siempre y cuando la desees) y mantener una comunicación constante con tu pareja. Y nadie dijo que no pudiera ser diciéndose «guarrerías».

De cualquier modo, observad el lenguaje corporal de cada uno y avisad cuando os estéis acercando al orgasmo. En ese momento, decidle si deseas que se detenga, disminuya la velocidad o te toque en otro lugar.

Es posible que desees comenzar frotando un dedo bien lubricado alrededor de la parte exterior del ano, tomándote tu tiempo para proporcionar caricias y excitación. Jugar con el esfínter anal de esta manera puede resultar muy placentero y también puede ayudar a relajarse, que es esencial para una penetración anal satisfactoria.

Tanto si estás penetrando analmente a tu pareja con el pene, un dedo o un juguete, nunca dejes de prestar atención a sus sensaciones. Si sientes que su ano se contrae en algún momento, quédate quieto y dale un tiempo para que se relaje. Si sigue ocurriendo o si no puede relajarse, podría significar que vas demasiado rápido, que necesitas más lubricante o que simplemente ha llegado a su límite. No te retires repentinamente, puede resultar bastante desagradable. Y si tienes dudas, deja que tu pareja te guíe.

Cada vez que sientas que estás a punto de llegar al orgasmo, díselo a tu pareja. Y, una vez más, que deje de tocar, moverse o cambie a los besos y caricias depende de ti.

Practica y calcula cuántas veces puedes repetir el ciclo de excitación, meseta (la segunda fase hacia el orgasmo, que se identifica por la respiración acelerada, las pupilas dilatadas y labios hinchados), parada y vuelta a empezar. Con experiencia, es posible que incluso podáis alinearos  conscientemente para tener orgasmos simultáneos.

En definitiva, el edging requiere reducir la velocidad y retrasar intencionalmente el orgasmo para experimentar una mejora radical de nuestro placer sexual. Una vez que pruebes estas técnicas, creemos que estarás de acuerdo.

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Si no tienes experiencia o te da miedo el sexo anal, te recomendamos que antes de adentrarte en el edging anal, leas estos artículos:

Sexo anal: Cómo hacer un griego y disfrutar mucho en el intento

El miedo al sexo anal

[1] 1. Semans JH. Premature ejaculation: a new approach. Southern Med J. 1956;49:353-7.
[2] 2. Barry R. Komisaruk; Beverly Whipple; Sara Nasserzadeh; Carlos Beyer-Flores (2009). The Orgasm Answer Guide. JHU Press. pp. 108–109. ISBN 978-0-8018-9396-4.
[3] 3. Janell L. Carroll (2009). Sexuality Now: Embracing Diversity. Cengage Learning. pp. 629 pages. ISBN 978-0-495-60274-3.
[4] 4. Natasha Janina Valdez (2011). Vitamin O: Why Orgasms Are Vital to a Woman’s Health and Happiness, and How to Have Them Every Time!. Skyhorse Publishing Inc. p. 79. ISBN 978-1-61608-311-3.
  1. Shira Tarrant (2015). Politics: In the Streets and Between the Sheets in the 21st Century. Routledge. pp. 247–248. ISBN 978-1317814757.
  2. Kammerer-Doak, Dorothy; Rogers, Rebecca G. (June 2008). «Female Sexual Function and Dysfunction». Obstetrics and Gynecology Clinics of North America. 35 (2): 169–183. doi:10.1016/j.ogc.2008.03.006. PMID 18486835.
[5] 7. Barry R. Komisaruk; Beverly Whipple; Sara Nasserzadeh; Carlos Beyer-Flores (2009). The Orgasm Answer Guide. JHU Press. pp. 108–109. ISBN 978-0-8018-9396-4.
  1. Natasha Janina Valdez (2011). Vitamin O: Why Orgasms Are Vital to a Woman’s Health and Happiness, and How to Have Them Every Time!. Skyhorse Publishing Inc. p. 79. ISBN 978-1-61608-311-3.
  2. Shira Tarrant (2015). Politics: In the Streets and Between the Sheets in the 21st Century. Routledge. pp. 247–248. ISBN 978-1317814757.
  3. Kammerer-Doak, Dorothy; Rogers, Rebecca G. (June 2008). «Female Sexual Function and Dysfunction». Obstetrics and Gynecology Clinics of North America. 35 (2): 169–183. doi:10.1016/j.ogc.2008.03.006. PMID 18486835.