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El mejor polvo de sus vidas – Relato erótico

El mejor polvo de sus vidas es una de esas historias eróticas que se quedan grabadas en la cabeza… y en el corazón. Disfruta la maravillosa narrativa de Valérie Tasso.

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Relato erótico

El mejor polvo de sus vidas – Relato erótico

Frente al espejo, Íñigo duda si mantener el botón del cuello desabrochado. Ha optado por la camisa blanca de popelín y la chaqueta azul de lino, por la que Laura siente una especial predilección. Reajusta con esmero el pequeño pañuelo que sobresale, en forma triangular, del bolsillo superior de la chaqueta. Observa su rostro. Sus formas son angulosas, atractivas y reflejan juventud y fortaleza. Su cuello, musculoso y marcado, está en plena concordancia con la forma atlética de su torso, que se intuye, como trazado por el cincel de un escultor antiguo, por debajo de la ropa. Vuelve a mirar el reloj y un hormigueo le recorre la nuca ante la inminencia de la llegada de Laura.

Relato eróticoLaura presiona con suavidad el timbre de la puerta. En un gesto involuntario, se mece los cabellos con ambas manos y recoloca la bandolera de su cartera sobre su hombro izquierdo. Tiene ganas de volver a encontrarse con Iñigo, y, aunque no dispone de mucho tiempo, pues otras ocupaciones reclaman su atención esta tarde, está convencida de que su cita con él será extraordinariamente gratificante. Cuando la puerta del piso se entreabre, una sincera sonrisa ilumina su rostro. Laura baja la mirada hasta que sus ojos se encuentran con el brillo de los de Iñigo.

El piso es diáfano y luminoso. Tras besarse cariñosamente en las mejillas, Laura anda por el pasillo detrás de Íñigo hasta alcanzar el salón, donde, sobre una mesa baja, se encuentran dos copas y una botella de vino tinto.

–He pensado que te gustaría beber el mismo que tomamos la semana pasada. Sé que quizá sea un poco pronto para ti, así que, si prefieres cualquier otra cosa, no tienes más que decírmelo.

Laura rechaza la alternativa con un suave gesto de cabeza y, guiñando un ojo, responde:

–¿Y perderme este vinito? Debes estar de coña, Íñigo.

Íñigo sonríe y se dispone a servir el vino. Laura le propone abrir la botella pero él rechaza cariñosamente el ofrecimiento. Las manos de los dos se rozan ligeramente cuando Íñigo tiende la copa que Laura coge, sin dejar de escrutarle. Un ligerísimo escalofrío se adueña de él. Se ponen a charlar sobre el trabajo de Laura y las dificultades que ella tiene para compaginarlo con sus estudios de edición. Hablan sobre literatura y se apasionan con la última obra publicada de un conocido autor austriaco, por el que ambos sienten debilidad. Ríen. Se observan. Y, de vez en cuando, se sonrojan.

Relato eróticoÍñigo tiene el torso desnudo y está boca arriba sobre la cama, con los pies apoyados sobre el suelo. Laura, reclinada a su lado, le acaricia con sumo esmero la parte interior del brazo derecho. Se detiene con la punta de su lengua en el envés del codo y dibuja pequeños círculos en la zona. Puede oír ligeros jadeos de Íñigo; él no puede evitar manifestar lo que está sintiendo, con los suaves jugueteos de la lengua de su amante. Laura sigue recorriendo con los labios la anatomía del brazo. Se detiene en la muñeca y se recrea en la palma de la mano. Con su dedo índice, dibuja formas concéntricas en ella, mientras introduce delicadamente el dedo corazón de Iñigo en la calidez de su boca, y lo somete a ligerísimas succiones que le estremecen aún más. Después, a horcajadas, Laura se coloca sobre su abdomen. Iñigo entreabre los ojos, puede apreciar el discreto escote de Laura, que le sujeta con las dos manos la cabeza, mientras empieza a besar, como comen los gorriones, el cuello y a masajear con la yema de los dedos la nuca de Íñigo.

Laura besa cariñosamente los labios de Íñigo, que se ha recostado sobre la cama. Ajustándose la camisa, observa la habitación; la silla de ruedas de Iñigo junto a la cama, su cuerpo inerte de cintura para abajo y sus delgadísimas piernas en un pantalón de chándal, que contrastan con lo acicalado y poderoso de la parte superior de su cuerpo, los espejos bajos, los enchufes altos, las marcas de las ruedas de goma en el suelo de cerámica, las barandillas cromadas… Un escenario familiar para una asistente sexual como ella. Dirigiendo su mirada hacia la amplia ducha, le pregunta en tono cariñoso:

–¿Quieres que te ayude, Iñigo?

Él niega con la cabeza.

–No, querida, sé que tienes la tarde muy ocupada con otros pacientes, no te preocupes…

Cuando Laura se dirige hacia la puerta, Íñigo llama su atención:

–Sé que está mal decirlo, y que posiblemente no me creas, Laura… pero este ha sido el mejor polvo de mi vida.

Vibradores

Y Laura sonríe y se azora un poquito, y cree que para ella también lo ha sido. Y maldice en silencio su agenda. Y, al salir, cierra suavemente la puerta tras de sí.

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Sobre Valérie Tasso

Valérie Tasso no es una sexóloga convencional. Miembro nº 487 de la AEPS (Asociación Estatal de Profesionales de la Sexología) y autora de 8 obras mayores, entre la novela y el ensayo, Valérie es, ante todo, una intelectual que derrocha elegancia y encanto.

8 comentarios

  1. Sus relatos, Valérie, siempre aportan un disfrute literario de primer orden y además son en sí mismos una reivindicación social absolutamente necesaria. Gracias, es Vd. una cosa aparte.

  2. Estimado Damian,

    Agradezco, de corazón, su bonito comentario y celebro que disfrute de mis relatos. Mi labor, más allá y además de escribir por puro placer, es, como bien menciona, luchar permanente contra los estigmas y contribuir a que la gente pueda disfrutar de una sexualidad plena sin sentirse “bichos raros” (expresando todo tipo de eróticas).

    Le mando un cálido abrazo!!
    Valérie

  3. Un magnífico relato Valérie.
    Con una elegante presentación, las situaciones entre Laura e Íñigo se van cocinando a fuego lento hasta que conocemos las peculiaridades de cada uno de ellos. Y bueno, lo mejor es que han disfrutado del sexo sin complejos y sin ataduras.
    Un afectuoso saludo y gracias por compartir tu talento.

  4. Mi querido Miguel,

    Muchísimas gracias por tus palabras que siempre son fuentes de satisfacción para una escritora. Me alegro que este relato, que toca un tema tan espinoso a la fecha de hoy, te haya gustado.

    ¡Te mando un cálido abrazo!
    Valérie

  5. Roira M. Sacres

    Creo que es la primera vez que leo un relato como este en el que me sorprenden al final conociendo las peculiaridades de ambos. ¡No me esperaba nada de eso! Lo presentas tan bien, que no es hasta llegar al final que te das cuenta de todo a pesar de las pistas que se dan.

    También es la primera vez que comento por aquí, así que por algo será…

    Abrazos.

  6. Hola Roira M. Sacres,

    Te agradezco de corazón el haberte molestado en escribir un comentario sobre mi relato. Me llena de satisfacción, no sabes cuánto. Gracias, cielo, por tu opinión y me alegro que hayas disfrutado de esta pequeña historia.

    ¡¡Te mando un fuerte abrazo!!
    Valérie

  7. Elegancia y virtuosismo emanan de todos sus relatos, pero en este lo borda.

  8. Hola Enrique,

    ¡Muchísimas gracias, querido, por su bonito comentario! Era difícil relatar esta historia al tratarse de un tema tan delicado. Por eso me alegro mucho que le haya gustado y le haya parecido elegante. Todo un honor para mí recibir este tipo de comentario…

    Un fuerte abrazo,
    Valérie

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