Análisis sesudo de las frases de Tinder

¿Qué frases son las que más se usan en las biografías de Tinder? ¿Cuánto tienen de real y cuánto de mero marchamo publicitario en el mercado del ligoteo? Análisis.

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Sexo

Estas pasadas vacaciones me volví a descargar Tinder, más comúnmente conocido como El Tinder (siempre es mejor denominación que la que mi amigo Mario daba a Badoo, herramienta que él llamaba «La Escombrera» y que conocía bien, eso quería decir tal vez que él también se consideraba un deshecho, un escombro en el mercado del amor, como lo somos todos al fin y al cabo).

Pero volvamos al Tinder: me lo descargué más por curiosidad que por ganas reales de quedar con alguien porque chica, a mí me pillaba de vacaciones en el norte de España después de un día intenso de playa (entiéndase esto no por un día que has ido a hacer paddle surf a la playa cual persona ociosa, sino por un día que te lo has pasado corriendo detrás de tu hija. Cuidado que no se pinche en los pies con las conchas, ojo con aquél niño pasivo-agresivo que le quita los juguetes de agua sin pedir por favor, atención a los ahogamientos, etc).

Pues eso, después de un día intenso, ¿qué ganas iba a tener de quedar con un desconocido?: pues ninguna. Lo que me apetecía por las noches era acostar a la peque y ponerme una serie o en su defecto, leer un libro disfrutando de una copa de un buen vino tinto. Pero el caso es que ahí estaba yo, buceando en el proceloso mundo del Tinder y comprobando, unos cuantos años después de haber estado ausente, que todo seguía igual. O sea: mal. Entre los que te parecían inteligentes porque hablaban de cine japonés y cuando querías quedar daban largas (casados) y esos otros que de primeras te decían «Hola, belleza encantadora» (¿de verdad consiguen ligar así?), el panorama seguía igual de triste.

En Tinder se invierte mucho tiempo y se saca poca cosa, y entiéndase por cosa echar unos buenos polvos, que muchos hombres creen que las mujeres estamos en esta herramienta para encontrar un príncipe azul. Y no digo que no las haya, ¿eh? Pero a mí con unos buenos polvos y unas buenas conversaciones (y esto segundo es más difícil de lograr), ya me doy por satisfecha.

He comprobado que los códigos de aproximación y las frasecitas siguen siendo las mismas que años atrás: sí que noto que la población en Madrid capital tiene biografías mucho más agresivas («Abstenerse rojas, comunistas, perroflautas, podemitas y vagas en general decía la bio de un señor que no parecía muy amable») que en otros lugares más pequeños: será el estrés, no sé. El caso es que me pareció buena idea recopilar algunas de las frases más comunes que muchos usuarios y usuarias repiten en sus biografías. Y sepan que cuando algunas frases se usan mucho, se gastan y acaban perdiendo cualquier significado para ser mera herramienta de marketing. Pero marketing del malo.

Vamos con ellas:

  • Universidad de la vida: también se utiliza «Universidad de la calle» y es lo que dicen de sí mismos aquellos/a que no tienen estudios superiores y se sienten inferiores a todos esos otros que lo primero que ponen de sí mismos es el título universitario, como si en vez de querer echar un polvo, estuvieran en LinkedIn buscando un puesto de directivo.
  • Más de día que de noche: os lo traduzco. Este (o esta) no sale ni de día ni de noche porque no tiene amigos. Además, está en paro o en ERTE, que es algo que ahora se lleva mucho porque ¿qué clase de persona tiene tiempo para quedar más de día que de noche si tienes que estar trabajando? Pues eso.
  • Ganas de volver a sentir: ay, amigos, cuidadito con esta frase. El o la que afirma que quiere volver a sentir viene estando resentido por algo. Le dejaron, lo pasó muy mal y ahora quiere volver a sentir porque ha estado unos años como si fuese un protozoo. Ojo que hay mochila emocional ahí y está buscando que tú le hagas sentir, le cures las heridas y le digas Sana, sana culito de rana
  • Me enamoro de un cerebro antes que de un cuerpo: bueno, bueno, habría que ver si querría magrearse con el hermano feo de los Calatrava. No te jode.
  • Quiero que me sorprendan: consigue su dirección y le mandas unos matones a su casa y ya verás tú la sorpresa que se lleva. ¿Cómo que quiero que me sorprendan? Pues cómprate un puto huevo Kinder. A ver, estamos ya creciditos, esto es Tinder, ¡no la carta a los Reyes Magos, hombre!
  • Quien tiene magia no necesita trucos: gran aportación de mi amigo Txema que no requiere de explicaciones porque es una frase bastante vomitiva. Qué magia ni qué mierda.
  • Sinceridad ante todo: muchos usuarios utilizan el marchamo de la sinceridad en su biografía, quizá porque sean unos mentirosos patológicos y tengan necesidad de decir que no, que ellos no mienten. Pues claro que mienten, mentimos todos, unos en cosas pequeñas y otros en muy grandes.
  • Respetuoso: esto, sinceramente, no lo he entendido nunca. Muchos hombres dicen ser respetuosos, ¿qué quieren decir con esto? Si entre los lectores los hay respetuosos, por favor, explíquenme: ardo en deseos de saber.
  • No importa el lugar si la compañía es buena: ya te digo que esto no pega con lo de la sinceridad ante todo. ¿Cómo que no importa el lugar? Pues tú llévatelo al vertedero de Valdemingómez en una primera cita y luego hablamos de si le da igual la localización.
  • Busco a alguien consciente: porque inconsciente yo creo que sería delito, ¿no? Esto es muy rollo místico, y místicos y poetas en Tinder hay muchos, aunque no lo parezca. Sinceramente (sinceridad ante todo), creo que Mr. Wonderful ha hecho mucho daño con sus tazas. A mí me dices que buscas alguien consciente y te hago unmatch al momento, pero claro, yo le di like a un tipo que decía de sí mismo «soltero y con perro». Hay algunas biografías tan enrevesadas, tan redichas (no sé, quizás han visto mucho Love Actually), que a la tercera frase ya se me olvidó qué ponía en la primera. Soy simple de espíritu.
  • Soy vegano, abstenerse omnívoros: de esto hay mucho últimamente, mucho vegano y vegetariano que se niega a coitar con omnívoros y carnívoros. Me da que pensar, ¿follarán distinto? ¿No estamos pecando de relacionarnos solo con gente que piensa (y come) como nosotros? ¿No es un tanto endogámico todo esto?
  • Con valores: me sucede como con «respetuoso», no lo entiendo. ¿Qué es esto de con valores? ¿Con qué valores? A ver, si es que eres católico, hay apps de ligoteo para católicos, migra hacia esos dominios, no sé. Pero si lo que queremos es FOLLAR, me da igual que admires a Nelson Mandela o que recicles el aceite de cocinar en el punto limpio.
  • Quiero un compañero de vida: otro/a que está con la carta a los Reyes Magos y que no ha entendido de qué va la vaina.
  • Quiero ser la coach de tu vida: si pone coach en su bio corre sin mirar atrás.
  • Busco la princesa de mi cuento, un complemento de mi persona: este señor, de cierta edad, quería encontrar una princesa cuando peinando canas lo más seguro es que le llegue ya el abuelo Chanquete con su barco. Y chico, si quieres un complemento te vas al Zara que es más fácil que lo encuentres.

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