Fetiche y fetichismo sexual: ¿Cosificando personas o personificando deseos?

Nota: este es un artículo de opinión que no pretende sentar bases académicas ni engordar el glosario de términos extraterrestres de las parafilias. La idea es, más bien, generar debate y abrir un espacio donde repensar nuestra intimidad.

Si buscáis el significado de fetiche y fetichismo sexual en diccionarios y enciclopedias encontraréis que se trata de una desviación, enfermedad o (con mayor sutileza, pero lo mismo) parafilia. Y, entonces, vendrá a vuestra mente que eso lo practican personas raras, y que están mal de la cabeza por excitarse con objetos o partes del cuerpo que no deberían ser motivos para hacer el amor. Y, si seguimos con esta forma de razonar (y la llevamos hasta sus últimas consecuencias) puede que, un buen día, nos encontremos practicando sexo en la misma postura, con la luz apagada, en silencio y cada nueve meses (con fines eminentemente reproductivos)…

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Sexo

Nosotras no tenemos nada en contra de ese modo de disfrutar de la vida, pero sabemos que aquella no es la forma de desarrollar una sexualidad sana. De hecho, la sexualidad no existiría porque habríamos cercenado el erotismo, e incluso, parte de la vinculación afectiva. Y el gusto sexual castrado constituye dolor, o aún peor, búsqueda del sufrimiento como reemplazo del apetito erótico. Y aquí, sí nos posicionamos: el desarrollo sensual (reconocer, comunicar y explorar los apetitos sexuales) es fundamental para entender parte de la libertad y comprender el mundo en el que se vive (la realidad es imposible sin sus apariencias).

Aunque es muy probable que todos tengamos uno (o más de uno), esto no significa que haya que poseer un fetiche para poder desarrollar la sexualidad, sino, más bien, que el concepto de fetiche sexual puede que esté viciado en sí mismo y, al tiempo, esté viciando al de erotismo.

El fetiche (sexual)

La idolatrada RAE nos ofrece una espectacular definición de “fetiche”, por anacrónica e historicista:

Ídolo u objeto de culto al que se atribuyen poderes sobrenaturales, especialmente entre los pueblos primitivos.

Está claro que a alguien se le pasó considerar al dinero, y sus sobrenaturales poderes, como fetiche. De cualquier modo, nuestra misión es entender qué es el fetiche en el plano sexual, so pena de que el dinero en sí cause erecciones (o impotencia) a más de un individuo.

El fetiche sexual se suele definir como el objeto o parte del cuerpo humano que produce excitación erótica o la consecución del clímax. Claro que, dicho así, un pene, una vagina o los juguetes eróticos podrían ser fetiches y, sin embargo, no se consideran como tales. ¿Por qué?

Esto se debe a múltiples causas, pero nos gustaría hacer hincapié en el concepto de normalización de la conducta, esas leyes que nos imponemos a través de nuestras rutinas, ritos que emergen de lo simbólico, mitos que otorgan sentido a unas vidas ya organizadas. El problema viene cuando hay conductas que se salen de esas rutinas, de lo moralmente aceptable, por resumir, de lo que no nos debe excitar o provocar orgasmos. ¿¡Cómo!? ¿¡En serio!? ¿¡No puedo excitarme con los pies de mi pareja!?

El fetichismo (sexual)

Así es, al parecer, tener orgasmos con los senos o con el miembro viril son conductas sanas, pero excitarse con los pies o los zapatos constituyen comportamientos enfermizos. Nuestras cabezas operan ipso facto en esta dirección, sin darnos cuenta de que las primeras podrían darse de modo violento y las segundas son, en su gran mayoría, completamente inofensivas y divertidas.

No es que estemos haciendo apología del foot worship y denostación del coito vaginal, simplemente, intentamos comprender la etiqueta patológica que recibe el fetichismo.

Si ahondamos un poquito más, nos daremos cuenta de que el fetichismo sexual no es, siquiera en su definición más tradicional, una conducta patológica. Lo único que de enfermizo pudiera tener, también lo poseen potencialmente las conductas “normales”: esto es, el daño que se pueda causar a uno mismo o a terceros.

¿Qué daño nos hace que un hombre se vista como un bebé para tener sexo con su pareja?

Sencillamente, el fetichismo sexual es una forma de clasificar las conductas eróticas que no cuadran en las “formas generalizadas” de producción y consecución del placer y/o que afectan a otras áreas de la vida (el trabajo y otras relaciones sociales).

Y nosotras nos preguntamos: ¿no será igual de pernicioso que tanto un fetiche determinado como la ruptura sentimental de una pareja convencional no dejen desarrollar otros ámbitos de la vida de un individuo?

Si el fetichismo sexual se quiere explicar como patología, entonces se debería entender como una conducta en la que se idolatra algo o a alguien y que, tal idolatría, impide el desarrollo emocional e intelectual de una persona y/o daña a otros seres vivos. Es decir, donde el objeto (sea lo que sea) sustituye totalmente al humano.

Si bien, no vemos por qué no se puede entender el fetichismo como algo consustancial a nuestro deseo erótico, donde incluir cualquier tipo de fijación para excitarse y alcanzar el orgasmo, y excluyendo de la “categoría” la exacerbación o cualesquiera conductas que dañen a otros. Quizás así podríamos comprender mejor las fantasías eróticas y el disfrute sexual y, en verdad, disfrutar de las ensoñaciones y del sexo.

Elegir una o la otra, probablemente, dependa de lo que entendemos por sexualidad, o lo que es prácticamente lo mismo, cómo vivimos el sexo.

Si quieres contarnos cómo vives el sexo, deja un comentario al final de este artículo.

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Sobre Ana Ruiz

Ana es escritora y madre de tres hijos. Reside en Barcelona la mayor parte del año, disfruta viajando y conociendo otras culturas y lugares, así como asistiendo a congresos internacionales sobre su especialidad.

4 comentarios

  1. Este blog respira sexo y cultura a partes iguales. Mi enhorabuena por vuestro excelente trabajo.

  2. Muchas gracias por tu comentario, Andrés. De verdad, nos enorgullece.

  3. Siempre he visto muy lejano de comprender el mundo de los fetichistas. Máxime cuando no veo el placer en ello. Por supuesto lo respeto y considero que en el sexo todo vale si siempre hay un consentimiento mutuo.
    Gracias por informarnos aún más sobre el tema.
    Felicidades por tus artículos, son verdaderas joyas.

  4. Muchas gracias por seguirnos, Carla.

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