Una MILF en apuros: La fuente de semen

Una quería escribir sobre el último polvo, ya tan lejano que casi me tengo que remitir a la agenda 2019 para acordarme de cuándo fue (convendréis conmigo que 2020 viene un poco achuchado como para quedar por Tinder, no digáis que no). Pero la actualidad me interpela con noticias que merecen ser retomadas en este blog. Yo, como buena MILF que soy, tengo mil cosas que gestionar en mi día a día, pero no por ello dejo de leer la prensa, que oye, para eso una es periodista. Leo porque ejerzo una defensa a ultranza del oficio y porque luego, cuando quedo con mis amantes, saco toda clase de datos y argumentos recabados en la prensa seria, como, por ejemplo, OKDiario, que a ellos les deja sin habla. Cosa que a mí me viene bien, porque oye, si no tienen mucho que aportar intelectualmente, mejor que estén callados.

Pues bien, en esas estaba yo, revisando los titulares en Twitter mientras mis herederas la liaban parda en el salón de mi coqueto piso de 50 metros, cuando la primera noticia llamó mi atención. «Arrestado un hombre, de 37 años de edad y nacionalidad española, acusado de caminar desnudo por la calle, insultar a la gente y golpear con su miembro viril en la cara a las mujeres que se encontraba a su paso». A ver, lo de que fuera de nacionalidad española o de Murcia es lo de menos, pero ¿cómo es eso de que iba golpeando con la verga a las mujeres con las que se cruzaba? ¿Acaso era él jugador de baloncesto y ellas enanas? ¿Era quizá un hombre a una polla pegado y por eso alcanzaba cómodamente la cara de las féminas? ¿Estaban ellas sentadas en bancos mientras él se dedicaba a restregarles la polla por la cara o es que eran feligresas católicas que iban de rodillas a Fátima, situación que él aprovechaba para arrimarles cebolleta en un sentido literal? No sé, yo, sinceramente, como periodista y como lectora, echo en falta una labor de investigación por parte del que firma esta noticia, que no sé quién es porque ninguno mira las firmas de los artículos, salvo que el que firme sea Sostres. Y esto lo hacemos para luego ponerle a caldo en redes. Ya sé que se nos paga poco, doy fe, que el editor de este medio es bien rácano pero oye, agradecería más datos, más miga. Y una entrevista con el sujeto en cuestión.

Pero la actualidad, no contenta con bridarnos este maravilloso chascarillo para reuniones virtuales, nos sorprendió días después con otra meganoticia, esta vez al otro lado del Atlántico, que no todos los protagonistas van a ser señores españoles con la pirola fuera.  «71 detenidos en una fiesta sexual con enanos, animales salvajes y una fuente de semen». Querido lector: si me estás leyendo mientras viajas de pie en el metro, siéntate, procurando no tocar nada, porque ya solo el titular, no digamos el cuerpo de la noticia, merece un buen análisis. Lo primero que diré es que vaya mala leche la de ese periodista y qué poco integrador con las minorías: ahí, enseguida resaltando que había enanos. Haciendo sangre con la estatura de la gente, qué poco ha ido ese señor a las fiestas del Salón Erótico de Barcelona, porque en la industria del porno, los enanos salen de debajo de las piedras, hombre, no hay otra cosa. Es más, una vez estuve en una de esas fiestas, aquella en la que Nacho Vidal me pellizcó la barriguita (lo cuento mucho, lo sé, porque fue mi único encuentro carnal con Vidal, sé que es poca cosa, pero mejor eso a que me hiciera chupar sapos, la verdad). Pues allí los camareros eran enanos. Así que, por favor, no hagamos sangre con determinados colectivos ni su estatura.

Eso lo primero. Lo segundo: joder, señores americanos, ¡que estamos en una pandemia! ¿No hay otro momento para convocar esta bacanal? ¿No hay más años, joder, tiene que ser en 2020? Que ya está la cosa difícil y vais vosotros y montáis una orgía, que seguro que allí no llevaba mascarilla ni había distancia de seguridad, coño. Fernando Simón lo desaprobaría, seguro.

Tercero: animales salvajes. En este caso el periodista sí ha hecho labor de investigación (eso, o el informe policial es la mar de detallado) porque sabemos que son emus y jabalíes, que no sabemos qué pintaban en esa fiesta, pero allí estaban y fueron ellos, que corrían locos por el jardín (no podía ser de otra forma, no iban a estar pastando tranquilamente como en los documentales de la 2 que todo el mundo ve) y el volumen de la música lo que despertó a los tranquilos vecinos de ese barrio de San Francisco.

Todo esto transmitió a la prensa Doug Haroldson, el portavoz del departamento de Policía. Que estoy bien segura de que Doug se mordió varias veces la lengua durante la rueda de prensa para no echarse a reír delante de los plumillas, porque que te llamen de madrugada, un domingo 26 de julio, para decirte que vayas a una mansión, que el vecindario se queja, y según abran la puerta te encuentres a 500 invitados, todos en cueros, rodeados de emus y jabalíes pues hombre, habitual, habitual… no es. Pero a mí lo que me deja loca, loquísima, no son ni los 500 que estaban follando, ni los emus ni los enanos. No. A mí lo que me impresiona es que había una fuente de semen. Con 190 litros, exactamente.

¿Veis? Este es un trabajo bien hecho: se va a un sitio, se toman las referencias exactas, se transmite la información. Pero a mí, a pesar de esa exactitud matemática o quizá, debido a ella, me surgen dudas… ¿Cómo descubrieron que era semen? ¿Metieron el dedito y probaron? Es más, ¿cómo supieron exactamente cuánto semen había? ¿Se lo dijo el dueño de la mansión? Mi cabeza es un no parar: ¿de dónde procedía el semen? ¿De los señores que allí estaban? ¿De los emus y jabalíes? ¿Era un maridaje de ambos al más puro estilo DiverXo? ¿Acaso habían comprado a un banco de semen? ¿Era lefa acumulada tras numerosos bukakes?

Pero la madre de todas las cuestiones, queridos lectores, es la siguiente: si el semen es humano, ¿cuánto han tenido que eyacular esos sacrificados hombretones y durante cuánto tiempo para conseguir 190 litros? Porque a ver, en la primera eyaculación, y según datos del Instituto Nacional de Salud de no sé qué país, el volumen promedio normal de semen se sitúa entre 1,5 ml y 5 ml (o sea, una puta mierda). Este mismo instituto dice que si tu nivel es más bajo, te eches a llorar y vayas a consultar con un profesional en la materia). Eso en la primera eyaculación, en las siguientes sale menos, no nos engañemos. Si un litro son mil mililitros, ¿tú sabes cuántas veces te tienes que pajear para conseguir 190 litros de semen?

Yo soy de letras, pero calculadora en mano me sale que, suponiendo un volumen de 1,5 mililitros constante por eyaculación (que no es constante ni de coña, pero bueno, imaginemos que sí), para sacar un litro, cual ordeño de vaca, tienes que darle al manubrio 666 veces (sí, el número del Diablo, que es el invitado que faltaba en esta fiesta loca). Pues multiplica para lograr los 190 litros, ni el chorrazo de Muchachada Nui, vaya.. me salen más de 126.000 veces, me mareo, la verdad, y da dolor porque eso te deja las gónadas como la cuenta de ahorro de un perroflauta…

En fin, solo puedo finalizar como dijo Haroldson: it was a very chaotic scene. Menudo año llevamos.

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Sobre Lucía Martín

Lucía no podría vivir sin la escritura, la música ni la tortilla de patatas. De haber vivido en la Edad Media, sin duda alguna, la habrían quemado por blasfema y bruja. Deslenguada, independiente, con sentido del humor, alocada, valiente, rebelde hasta la médula, respondona... Considerando todos estos adjetivos entenderéis por qué su padre considera que ningún hombre, en su sano juicio, querría casarse con ella. Freelance desde 2008, ha publicado en los grupos mediáticos más importantes de España y, como es una amante de la palabra, también ha publicado 7 libros. De momento...

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