Petting: Magrearse como terapia

Recuerdo esos sábados por la noche de mi adolescencia cuando iba con mis amigas a una discoteca con la excusa de bailar y el deseo oculto de encontrar un chico con el que enrollarme, darme el lote o morrearme, ya sabes: besar con lengua hasta que al chico le reventaban los pantalones y a mí se me humedecían las braguitas. Con el tiempo, conocí a uno que me excitó realmente y descubrí el placer de magrearme, frotando mis pechos y mi sexo contra los suyos hasta que nos echaban del bar de turno o nos corríamos en la ropa interior.

Magrearse, feo verbo con una definición («sobar, manosear lascivamente a alguien») desprovista del morbo y sensualidad que se siente cuando lo practicas. Porque el magreo es instintivo, desesperado, animal: quieres fundir tu cuerpo con el suyo a través de la ropa, arrancársela y follar hasta la extenuación.

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Sexo

Petting: El dulce arte de magrearse

En descargo de la RAE, que simplemente lo recoge, magrearse o darse o magreo no es el único vocablo popular que denomina  a esta deliciosa práctica sexual de modo poco sensual: «faje» o «fajar», «franela» o «franelear», «chapar», «rascar», «transar», «polvo tejano» o «polvo vaquero», «arrumacar», «mazar», «hacer un falso», «bombear», «quedar», «simulacro», «darse un refregao» ,«darse el regregón», «froti-froti» o «follar en seco».  Muchos de ellos, como «simulacro» o «hacer un falso», son una definición en sí misma que refleja la influencia del coitocentrismo en nuestra sociedad, más vivo que nunca por culpa del porno mainstream que lo reduce todo a la penetración, como si las caricias, los besos, los abrazos carecieran de importancia; como si disfrutar del cuerpo de tu amante, de su olor, de la energía que desprende fueran un medio para un fin.

¿Qué es el Petting como terapia?

Petting, del verbo inglés «to pet», traduce «caricias» y se puso de moda en la década de los 70 del siglo XX en Estados Unidos para designar esta práctica sexual. Si bien en un principio era nuestro magreo pero en inglés, con el tiempo ha evolucionado y designa una etapa de algunas terapias. El coitocentrismo, que defiende la idea que el fin de la sexualidad es llegar al orgasmo a través del coito, está íntimamente relacionado con la genitalidad, es decir, el uso imprescindible de los genitales en las relaciones sexuales, considerando que son incompletas si no han intervenido en ellas. Este concepto de la sexualidad tremendamente limitado genera en muchas personas angustia y ansiedad que, según los sexólogos, acaba provocado disfunciones como la eyaculación precoz, la disfunción eréctil, la anorgasmia y el vaginismo. Por ello, recomiendan a las parejas que las padecen el petting como parte de la terapia sexual denominada «focalización sensorial», que incluye en una de sus fases ejercicios cómo acariciar, besar o masajear solo por placer.

Al no pesar la obligación del coito y del orgasmo, los amantes se relajan y disfrutan de las sensaciones, por lo que en la pareja aumenta la confianza, la comunicación, el conocimiento mutuo y la actitud positiva frente al otro; y en un nivel personal, elimina la tensión, las inhibiciones y los complejos, reforzando la autoestima.

Claves del petting en la focalización sensorial

La Focalización Sensorial es una de las terapias sexuales más exitosas para solucionar problemas de pareja relativos a  la falta de comunicación, deseo, excitación y orgasmo; especialmente en los casos en los que uno de ellos o ambos están muy estresados ante el acto sexual, sienten ansiedad por las expectativas sexuales y han empezado a evitar el contacto para eludir mantener relaciones.

Antes de llevarla a cabo, la pareja debe crear un ambiente íntimo, aislado de cualquier influencia del exterior y ser conscientes de que la finalidad del ejercicio es redescubrirse a través de todos los sentidos sin la obligación de llegar a la penetración y el orgasmo.

Las fases son las siguientes:

1. Focalización sensorial no genital

Su objetivo es restablecer la intimidad sexual de la pareja y aumentar la comunicación. En ella, uno de los miembros acariciará el cuerpo del otro, exceptuando los genitales y los pechos, con la intención de transmitirle afecto y conocerle a un nivel más profundo; el que es acariciado solo debe disfrutar, abandonarse, abrirse, redescubrir su sensualidad. Después, los papeles se invertirán para que ambos disfruten de la experiencia y aprendan con ella.

2. Focalización sensorial genital

Esta fase es igual que la anterior, con la diferencia de que se pueden acariciar los sexos, aunque tampoco hay intención de excitar, sino de conocer el cuerpo del otro y el de uno mismo.

3. Contención vaginal

Tras experimentar las dos primeras fases, en esta se permite la penetración pero ambos estarán totalmente inmóviles, cerrados en lo que siente.

4. Coito

Experimentadas las fases anteriores, se pasaría a las relaciones sexuales completas.

Otros especialistas difieren en las fases 2 y 3 al considerar que la penetración y el coito no son parte del petting, aunque permiten la masturbación mutua hasta lograr el orgasmo.

Como reflexión final, aclarar por un lado que este artículo es a título informativo y que si tienes problemas sexuales, debes ir a un especialista que te indique lo que es mejor para ti; y por otro, que debes desterrar de tu cerebro que el disfrute de la sexualidad se circunscribe a los genitales, a la penetración y al orgasmo: abre tus sentidos, vuelve a magrearte como cuando eras adolescente, disfruta del placer de dar y recibir como fin en sí mismo.

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Sobre Brenda B. Lennox

Brenda B. Lennox es el seudónimo de una escritora con varios premios literarios a su espalda. La máscara que le permite mostrar su lado más salvaje en textos que destilan crudeza no exenta de humor negro y poesía. La firma que avala su compromiso con la sexualidad como redactora para La Magia de los Sentidos. Podríamos decirte su nombre real, pero ha asegurado que después tendría que matarte. Y la creemos.

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