Juguetes eróticos

Juguetes anales: Guía completa para explorar el placer con seguridad

He publicado una pléyade de artículos y relatos sobre sexo anal. En esta ocasión, quiero centrarme en los juguetes y, por eso, te traigo una extensa y pormenorizada guía con todas sus características y consejos para usarlos (y gozarlos). Pero si aún sientes agobio o crees que te falta experiencia, te recomiendo que, antes de pasar a los juguetes, leas este artículo de la psicóloga Arola Poch, El miedo al sexo anal, y/o este otro, de Cristina Cano, Sexo anal: Cómo hacer un griego y disfrutar mucho en el intento.

Juguetes anales

Si no tienes miedo y ya tienes experiencia, no hace falta que te diga que el juego anal es una forma excitante de dar un toque picante a tu vida íntima, y que los juguetes anales son una manera segura y placentera de explorar nuevas sensaciones en esta zona erógena.

Las ventajas de usar juguetes anales

El ano está repleto de cientos de terminaciones nerviosas, y la estimulación anal con juguetes puede intensificar el placer íntimo, potenciando tanto el disfrute interno como el externo. Añade nuevas capas de sensación a tus momentos a solas o en compañía.

En el caso de los hombres, los juguetes anales ofrecen una vía privilegiada hacia el placer del Punto P. A menudo llamado el «Punto G masculino», la estimulación adecuada de la próstata puede conducir a orgasmos intensos, de cuerpo entero, distintos a los provocados por la estimulación del pene. Además, el masaje prostático se asocia a posibles beneficios para la salud, como una mejor circulación y un menor riesgo de inflamación.

Una preparación suave es clave si estás pensando en mantener relaciones sexuales anales, y el uso de juguetes también puede ayudarte a prepararte para una penetración más cómoda. Empezar con juguetes pequeños e ir aumentando el tamaño no solo ayuda a que los músculos se adapten, sino también a preparar la mente, dejándote psicológicamente listo.

El cuerpo alberga multitud de zonas erógenas esperando ser despertadas. El juego anal puede abrir una nueva puerta al placer y desbloquear un tipo de intimidad distinto entre parejas. En solitario, permite explorar tus propios deseos; en pareja, puede profundizar la conexión y dar lugar a dinámicas juguetonas de poder y otras fantasías satisfactorias.

Tipos de juguetes anales

Tapones anales (Butt plugs)
Son uno de los juguetes anales más populares. Existen en múltiples formas, tamaños y materiales como silicona, metal o cristal. Todos comparten una característica esencial: una base ensanchada que los mantiene firmemente en su sitio.

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Esferas o bolas anales
Están diseñadas para introducirse lentamente y retirarse en el punto álgido de la excitación o del orgasmo, ofreciendo una sensación única. La estimulación progresiva de varias bolas crea una tensión sensual que culmina en una liberación muy placentera.

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Masajeadores prostáticos
Mientras que la mayoría de los tapones estimulan los nervios dentro y alrededor del ano, los masajeadores prostáticos están pensados para alcanzar la glándula prostática, también conocida como Punto P. Tienen forma curvada y suelen permitir estimulación sin manos. Algunos vibran para intensificar las sensaciones y ayudar a relajar los músculos. También pueden aportar beneficios para la salud.

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Vibradores anales
Si te apetece añadir un poco de «zumbido» al juego por la puerta de atrás, existen vibradores anales de todo tipo. Pueden utilizarse de forma externa, en el perineo, y/o interna, y suelen ofrecer distintos niveles de intensidad, desde pulsaciones suaves hasta vibraciones más profundas.

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Dildo vs. tapón anal
Los dildos suelen ser más grandes que los tapones y están pensados para movimientos de empuje. Los tapones, en cambio, son más cortos y se diseñan para permanecer en su sitio una vez introducidos. Los tapones son ideales para principiantes y para entrenar los músculos, mientras que los dildos, que suelen ser «más realistas» (con forma fálica), evocan la penetración.

Juguetes expansibles e hinchables
Ofrecen una estimulación más intensa y un estiramiento gradual. Se conectan a un tubo con una pequeña bomba de aire. Son más adecuados para personas con experiencia que buscan sensación de plenitud o entrenar para prácticas más avanzadas, como el fisting. Si tienes menos experiencia, basta con no inflarlos demasiado.

Cómo usar juguetes anales de forma segura

El tamaño importa, especialmente si eres principiante, así que empieza con algo pequeño. Además, el lubricante es fundamental, ya que el ano no lubrica de forma natural; esto evita fricciones, pequeñas lesiones y molestias. Recuerda lo que nos decía Arola Poch, No, la saliva no es un buen lubricante. Si usas un juguete de silicona, elige un lubricante de base acuosa y reaplica generosamente cuando sea necesario. Si el juguete no es de silicona, puedes optar por un lubricante de silicona, más duradero y deslizante (aunque, ten en cuenta de que suele generar más reacciones en la piel que otros).

Existen técnicas de relajación que facilitan la introducción: un baño caliente, unos preliminares bien cuidados o un masaje externo sensual en la zona. La respiración profunda también ayuda a reducir la tensión. Antes de usar juguetes, lubrica bien un dedo y masajea la entrada del ano. Luego introdúcelo uno o dos centímetros, avanzando solo si no hay incomodidad. También puedes usar dilatadores o sets de tapones de distintos tamaños para entrenarte.

Regla general: no profundices hasta que notes que las paredes del recto se dilatan sobre la yema del dedo o del juguete.

Las prisas pueden provocar dolor o lesiones. Ve despacio, escucha a tu cuerpo y deja que se adapte poco a poco. La paciencia suele traducirse en mayor placer. Explorar es excitante, pero no te fuerces más allá de tu zona de confort.

Y un punto crucial: nunca uses un juguete anal que no tenga la base ensanchada. Los músculos de esta zona son potentes, y esa base evita que el juguete se «pierda» dentro. Compra siempre juguetes etiquetados específicamente para uso anal y evita visitas embarazosas e innecesarias a urgencias.

Los mejores juguetes anales para principiantes

Para principiantes, los tapones pequeños y flexibles de silicona son ideales: suaves, cómodos y fáciles de introducir. También puedes probar bolas anales y/o bolas tailandesas con tamaños graduales o masajeadores prostáticos finos, accesibles y poco intimidantes para descubrir el placer del Punto P.

Los mejores juguetes anales para usuarios avanzados

Los usuarios con más experiencia pueden avanzar hacia juguetes con peso, vibración o mayor tamaño. Los masajeadores prostáticos más firmes y grandes ofrecen una estimulación más precisa e intensa. Los juguetes hinchables o expansibles permiten controlar la intensidad y aumentar la sensación de plenitud. También se pueden explorar materiales rígidos como el cristal o el acero para sensaciones nuevas y juegos de temperatura.

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Limpieza y mantenimiento

Estos juguetes tienen mayor riesgo de acumular bacterias, por lo que la limpieza tras cada uso es esencial. Lávalos bien con agua templada y jabón antibacteriano sin perfume, o con un limpiador específico para juguetes íntimos. Los juguetes no porosos sin motor, de silicona, acero inoxidable o cristal, pueden hervirse como medida extra de higiene, siempre siguiendo las instrucciones del fabricante.

Guárdalos en un lugar seco y limpio, lejos de la luz solar directa y del calor. Evita que los juguetes de silicona se toquen entre sí, ya que el material puede degradarse; lo ideal es almacenarlos en fundas de tela o recipientes separados.

Nota: Si tienes un LELO, lee este breve artículo de Thais Duthie, Cómo cuidar de tus juguetes LELO

Mitos y malentendidos comunes

«El juego anal es solo para ciertas personas».
Falso. El juego anal es para quien quiera disfrutarlo. Las terminaciones nerviosas no están ligadas a género, identidad u orientación. Todos pueden sentir placer.

«Los juguetes anales son peligrosos».
Usados o diseñados de forma incorrecta, sí pueden serlo. Pero con las medidas adecuadas y juguetes diseñados para uso anal, el juego no es peligroso.

«El juego anal siempre duele».
El dolor puede aparecer, pero no es inevitable. Con la preparación adecuada, dilatación progresiva, técnicas suaves y abundante lubricación, se puede disfrutar sin molestias. Ir despacio es una de las mejores formas de evitar el dolor.

Conclusión

El juego anal es una vía hacia un tipo de placer distinto, más intenso, y los juguetes anales pueden aportar mayor autoconocimiento e intimidad en pareja. Eso sí, informarse bien y priorizar la seguridad es fundamental para evitar incomodidades.

Una vez más: Elige el juguete adecuado, empieza por tamaños pequeños si eres principiante y avanza a tu propio ritmo para maximizar el disfrute.

Con la actitud correcta (y las herramientas adecuadas), el juego anal puede convertirse en una incorporación empoderadora a cualquier rutina de bienestar íntimo. Atrévete a explorar, lee opiniones, reseñas y, sobre todo, escucha a tu cuerpo y haz de la seguridad tu máxima prioridad.

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