Bisexualidad: 9 mitos que algunos aún se siguen creyendo

Si vemos a Carla por la calle de la mano con su pareja, María, pensaremos que es lesbiana. Y si vemos a Javier paseando de la mano de Isabel, pensaremos que es heterosexual. Pues resulta que ambos son bisexuales, pero, claro, eso no se ve cuando alguien va con su pareja por la calle porque, normalmente, no vamos con dos personas a la vez y esto hace que la bisexualidad sea una orientación sexual bastante invisible. Además, para rematarlo, está llena de mitos y prejuicios. Vamos a ver algunos de ellos.

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Bienestar sexual

Mito 1: «Las personas bisexuales no se deciden entre hombres y mujeres».

Pareciera que la orientación sexual ha de ser algo de extremos: o te gustan los hombres o las mujeres. Y ya lo dijo el sexólogo Alfred Kinsey en sus estudios en los años 50 del pasado siglo, que tomaron forma en la escala que lleva su nombre: la orientación sexual es un continuo entre homosexualidad y heterosexualidad y la mayoría de las personas no se sitúan en los extremos. A pesar de las críticas que ha recibido su investigación, nos sirve para ejemplificar que la orientación sexual no va de extremos. Así que la bisexualidad no es no decidirse, es quedarse con los dos géneros. ¡Ah!, por cierto, nunca está de más recordar que la orientación sexual no se escoge…

Mito 2: «Las personas bisexuales pasan por una fase».

Vinculado con el mito anterior, está la idea de que es algo temporal, de juventud, ya se decidirán… ¿Una fase? Sí, que dura toda la vida.

Mito 3: «Les gustan hombres y mujeres por igual».

Cuando ya llegamos al punto de aceptar que el gris es posible, otro mito es que dentro de ese continuo entre hetero y homosexualidad, la bisexualidad se sitúa justo en el medio: 50% atracción hacia hombres y 50% atracción hacia mujeres. Otra idea errónea. Una persona bisexual puede situarse en cualquier punto de ese continuo (con más atracción hacia hombres o hacia mujeres). Incluso puede haber una atracción erótica (con quien tendrías sexo) o romántica (con quién tendrías una relación de pareja) diferente.

Mito 4: «Las personas bisexuales ligan más».

«Claro, como tienen el doble de mercado…», pensarán algunos. Ligar tiene que ver con el atractivo (y no me refiero solo al físico) y con las habilidades sociales de cada uno. Es absurdo pensar que tiene que ver con la orientación sexual. Esta solo define con quién quieres ligar.

Mito 5: «Las personas bisexuales son más promiscuas».

Volviendo al primer mito, este quinto se basa en la idea (troglodita) de que «Si lo normal es que te gusten o los hombres o las mujeres, que te gusten ambos es por vicio y fornicio». Y lo vinculo al segundo mito: «locuras de juventud» – disfrutar del sexo, ya se sabe, es para personas jóvenes (entiéndase la ironía)– «Cuando sientes la cabeza, ya te decidirás».

Tener más o menos deseo sexual y llevarlo a cabo no tiene que ver con la orientación sexual. El deseo sexual tiene que ver con cuestiones hormonales, con cuestiones psicológicas, con cuestiones ambientales, con cuestiones sociales… con múltiples factores entre los que no están el hecho de que atraigan hombres y mujeres.

Mito 6: «A las personas bisexuales les gustan los tríos».

Esa idea de promiscuidad, vicio y fornicio lleva a prácticas más allá de lo convencional. Además, si te atraen tanto hombres como mujeres, «¡Qué mejor que tenerlos a los dos a la vez!», deben pensar algunos.

Pero esto es otro pensamiento sin base alguna, solo fundamentado por estereotipos. No hay ningún estudio (o yo lo desconozco) que correlacione la orientación sexual con una determinada práctica. Más allá de lo obvio (la penetración vaginal no se practica en el mundo gay, por supuesto), no hay estudios causa-efecto.

Mito 7: «Hay más mujeres que hombres bisexuales».

Puede que haya más mujeres que se definan como bisexuales, pero realmente no hay un motivo objetivo por el cual esta orientación sexual sea más habitual en ellas. Sí puede haber un motivo cultural: tradicionalmente los hombres han tenido una masculinidad muy marcada según su orientación sexual, e incluso según las prácticas sexuales («Por el culo es de maricones», cosa que aún se sigue oyendo). Visibilizar que te puedan gustar otros hombres puede suponer un problema para esas masculinidades frágiles, mal entendidas y construidas. Con lo que, por presión cultural, es posible que haya hombres que ya no solo no lo digan, sino que incluso no se permitan a ellos mismos la posibilidad de ser bisexuales.

Mito 8: «La bisexualidad está de moda».

Cada vez se visibilizan más otras orientaciones sexuales, además de la heterosexualidad, y eso puede hacer pensar que hay un auge de esas otras sexualidades, y ese auge, creerán algunos, solo puede ser por moda o porque es cool decir que eres bisexual.

Bajo mi punto de vista, la bisexualidad ha existido siempre y no creo que ahora haya más, sino que en la actualidad tenemos la oportunidad de mostrar más otras orientaciones.

Según un estudio reciente realizado en Reino Unido, en la generación Z, el porcentaje de personas atraídas por ambos géneros (30%) es superior a generaciones anteriores: millenials, con 18%,  generación X, con 11% y baby boom, con 6%. Estos datos confirman que cada vez más personas se manifiestan como bisexuales, pero, insisto, creo que no es una cuestión de modas, sino de posibilidades.

Mito 9: «La pansexualidad es diferente a la bisexualidad».

La pansexualidad se define como la atracción hacia personas, independientemente de su género. Algunas personas entienden esta orientación como un agravio hacia la bisexualidad e incluso hacia la transexualidad. De hecho, hay quien considera que la pansexualidad es bifóbica y transfóbica. Bifóbica porque está negando que la bisexualidad incluye la atracción hacia todas las personas, que el bi no implica solo dos géneros, sino que implica mi género y otros. Transfóbica porque las personas trans son hombres o mujeres, así que ya están en esas dos categorías.

Como sexóloga, creo que es más correcto hablar de la bisexualidad como orientación que ya incluye, en sí misma, la atracción hacia todas las personas independientemente del género. La pansexualidad puede entenderse como una reivindicación social en contra del binarismo en el género.

Sobra decir que todas las orientaciones sexuales son igual de válidas. Que si eres bisexual, no dejes que estos mitos te influyan. El problema nunca será que la sexualidad sea diversa, sino la falta de educación sexual. Luce con orgullo, si quieres, tu atracción tanto hacia hombres como hacia mujeres, y el 23 de septiembre, celebra y reivindica el día de la visibilidad bisexual. Como dijo alguien, y disculpadme porque no recuerdo quien fue, hay que ser visibles hasta llegar a ser indiferentes.

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