Jugando con LILY 2: Mucho más de lo que parece…

Nunca debemos juzgar un libro por su portada, ni un vibrador por su tamaño.

Recibir un juguete nuevo siempre hace ilusión, y hace algo más de una semana, cuando LILY 2 llegó a mi casa, quise compartir esta pequeña alegría con una buena amiga. Le mandé una foto de este discreto vibrador en la palma de mi mano para presumir de mi nueva adquisición. Enseguida, me respondió: «Qué pequeño es, parece una habichuela. ¿Tú no tienes ya vibradores mucho mejores?».

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Juguetes eróticos
Fotografía de Laura Marcilla

Un vibrador discreto con fragancias

Si nos dejamos guiar por el porno y otras fuentes no fiables de información sobre sexualidad, podría parecer que lo que marca la calidad de un juguete es su parecido con un pene o su tamaño. Y nada más lejos de la realidad. En el sexo, ni más es siempre mejor ni la penetración es necesaria para obtener grandes dosis de placer.

Dispuesta a demostrar que LILY 2 no merecía ser juzgado a simple vista, me propuse experimentar con todas las posibilidades que ofrecía antes de emitir un veredicto.

Ya al tacto resultaba agradable, y su forma de «habichuela», como decía mi amiga, ofrece una curva que se adapta perfectamente a la palma de mi mano. LILY 2 viene además con un extra muy original que nunca había visto antes en un vibrador. O mejor dicho, nunca lo había olido. Porque cada modelo de LILY tiene un olor particular y afrodisíaco. El mío, en concreto, desprende un aroma a chocolate y burdeos.  He de admitir que el olor es una característica sutil de este producto, que no es lo que me llevó a hacerme con él en primer lugar, y que con los repetidos usos (algunos de ellos en la bañera), cada vez se ha vuelto más imperceptible. Sin embargo, es una muestra del cuidado con el que están pensados cada uno de los detalles de este juguete, y de la importancia de sumergirnos en el erotismo con todos los sentidos.

Ondas subacuáticas: potente y sumergible

Una de mis características favoritas de LILY 2 es el hecho de que sea sumergible. Esto me brindó la excusa perfecta para prepararme un baño de espuma el mismo día que lo recibí. Antes de nada, y mientras la bañera se llenaba, quise familiarizarme con los modos de vibración; 8 en total. Mi primera impresión fue que los botones estaban un poco rígidos, que las vibraciones (sobre todo las últimas) eran muy potentes, y que era sorprendentemente silencioso, incluso en los modos más intensos.

Ya una vez dentro de la bañera, y con LILY 2 en funcionamiento, pude disfrutar de esta «habichuela mágica» y de las sensaciones que provoca al generar ondas bajo el agua, que expanden su vibración por toda mi vulva. Llegué a la conclusión de que las velocidades más altas eran demasiado intensas para aplicarlas directamente a mi clítoris, pero que resultaban de lo más placenteras en la entrada de mi vagina, e incluso en mis pezones. Pudo haber sido un baño corto si hubiera ido a lo «fácil», jugando exclusivamente con mi clítoris, pero perdí la noción del tiempo y para cuando salí de la bañera el agua ya se había quedado helada.

Juguetes eróticos para mujeres
Fotografía de Laura Marcilla. Haz clic en la imagen para ir a la página del producto.

Todas las posibilidades de un trío con LILY 2

Unos días después, tuve la ocasión de usar este juguete en compañía, y le sugerí a mi pareja hacer un «ménage à trois» con LILY 2. Lo primero que comprobé es que los modos que el primer día me habían resultado demasiado intensos, eran simplemente fantásticos durante un  masaje erótico para calentar motores. Y su diseño curvado no se adaptaba solo a la palma de mi mano y la forma de mi vulva, sino también al cuello, a la pelvis y a todos los recovecos del cuerpo por los que ir despertando el deseo.

Su tamaño es ideal para usarlo de complemento en el sexo oral sin que nos restrinja los movimientos. Y no me refiero exclusivamente al cunnilingus, sino también a las felaciones. LILY 2 se adapta perfectamente a la forma de los testículos o al tronco del pene mientras nos deja vía libre para estimular el glande con la boca.

Conforme avanzaba nuestra sesión de juegos sexuales, iba descubriendo más utilidades de LILY 2. La siguiente de ellas, fue ya durante la penetración. Con el vibrador colocado contra mi vulva, y sujeto entre ésta y la pelvis de mi acompañante, se multiplicaban las sensaciones del coito. Las vibraciones llegaban al interior de mi vagina y hacían temblar también su pene. En determinadas posturas, en las que estábamos cuerpo con cuerpo, no era necesario sujetar a LILY 2, que se mantenía estable entre los dos.  ¿Recordáis  que dije anteriormente que los botones me parecían un poco rígidos? Creo que esto fue algo positivo durante este encuentro porque, de lo contrario, el modo que nosotros habíamos elegido, habría ido variando sin ton ni son, o incluso habríamos podido apagar el juguete sin querer con la presión de nuestros cuerpos.

En otras posturas sexuales, por ejemplo durante el perrito, podemos usar LILY 2 para estimular otras áreas y provocar sensaciones más intensas, al combinar la penetración vaginal con roces en el clítoris o en el ano. Las posibilidades son tantas como podamos imaginar.

Después de un largo y maravilloso orgasmo, y agotada tras un buen rato de experimentos y juegos sensuales, LILY 2 me siguió sorprendiendo al demostrarme que si la escondía en la palma de mi mano mientras masturbaba a mi pareja, podía desencadenar rápidamente una potente e intensa eyaculación.

Así que, como os decía al principio, no os atreváis a juzgar a LILY 2 por su tamaño. Merece la pena darle la oportunidad de demostrar que es pequeño pero potente. Eso sí, que no os sorprenda si, después de una sesión de juegos, acabáis con una sensación de hormigueo en la mano y una sonrisa de oreja a oreja en la cara.

Puedes acceder a la página de este producto en la web oficial de LELO, aquí.

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Sobre Laura Marcilla

Laura Marcilla es psicóloga y sexóloga, aunque siempre un poco más sexóloga que otra cosa. Hace talleres de educación sexual en todos los ámbitos posibles, desde colegios hasta programas de radio. En su tesis, estudia el consumo de pornografía, y, cuando tiene tiempo, organiza reuniones tapersex porque a nadie le amarga un juguete erótico.

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