Películas eróticas

La primera película pornográfica gay

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En el artículo sobre la primera película pornográfica de la historia del cine, hablé de la polémica existente entre algunos autores sobre si ese título debe atribuirse a la francesa A L’Ecu d’Or ou la bonne auberge (1908) o a la argentina El Satario (conocida también como El Sartorio y El Sátiro), debido a que no hay un consenso en cuanto a la fecha de filmación de la segunda. ¿Lo hay en cuanto a la fecha de la primera película pornográfica gay conocida?

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Le Ménage moderne du Madame Butterfly

Sí. Lo hay. Los historiadores del cine consideran que Le Ménage moderne du Madame Butterfly fue la primera película pornográfica hardcore en incluir escenas bisexuales y homosexuales. Aunque no puede saberse con certeza la fecha de su primera proyección, se cree que ya circulaba en 1920. La autoría de la filmación se atribuye a Bernard Natan, un director de cine judío rumano especialmente prolífico en películas pornográficas con escenas bisexuales y homosexuales, en las que también participó como actor.

Rodada en Francia, Le Ménage moderne du Madame Butterfly destaca como película pornográfica muda por su trama larga y compleja (inspirada en la célebre ópera Madama Butterfly de Giacomo Puccini) que incluye intertítulos, una ambientación que pretende ser fiel a la época en la que se desarrolla la historia (Nagasaky, 1890), exteriores que incluyen tomas de ubicación en una calle asiática y un barco en el Océano Pacífico, así como un vestuario y decorados exquisitos y lujosos.

Un tratamiento respetuoso de la homosexualidad que no se repitió en ninguno de los cortos pornográficos que la siguieron, como la francesa L’abbé Bitt au couvent (1925) o The Surprise of a Knight (1929), la primera película pornográfica gay hardcore de la historia del cine estadounidense (firmada por Oscar Wild, como guiño al gran escritor, poeta y dramaturgo inglés, Oscar Wilde, encarcelado por su homosexualidad).

Heteronormatividad y bisexualidad

El historiador de cine Thomas Waugh señala que todas las películas mudas pornográficas con escenas gays no se caracterizan por naturalizar la homosexualidad en la pantalla, sino por reafirmar la heteronormatividad, reforzar los estereotipos negativos de los hombres homosexuales, mostrar el sexo homosexual como un acto desviado (incurriendo la mayoría de las veces en una burla, como en L’abbé Bitt au couvent) o como algo que soporta el personaje heterosexual principal por haber sido engañado o como un mal menor para poder mantener relaciones con mujeres.

La historiadora del cine, Linda William, coincide con Thomas Waugh y señala en su libro Porn studies que en todas las películas pornográficas mudas en las que aparecen escenas homosexuales como A Stiff Game (1930), The aviator (1932) o The Bellhop (1936), por poner algunos ejemplos, los hombres «comparten mujeres, suplantan a mujeres, ayudan a otros hombres a estar con mujeres (…)». Es decir, la bisexualidad es la clave. Y aunque en películas como La Tournée des grands ducs, los hombres disfrutan en la escena de homosexualidad, no hay ninguna en la que solo se represente a hombres homosexuales.

Una situación que lejos de solucionarse se agravó por el oscurantismo y la prohibición del cine pornográfico, hasta la llegada de la pornografía gay hardcore legal, a finales de los 60 y principios de los 70, con estrellas como Joe Dallesandro.