Tiéntame – Relato erótico con música

Si Soft Cell hablaban de “amor corrompido”, Brenda B. Lennox lo llama trío, le pone la versión de Marilyn Manson y te reta con un “tiéntame”.

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Relatos eróticos

Tiéntame

Don’t touch me please
I cannot stand the way you tease
I love you though you hurt me so
Now I’m going to pack my things and go
Touch me, baby, tainted love
Touch me, baby, tainted love
Touch me, baby, tainted love
Touch me, baby, tainted love
Soft Cell

A veces siento que debo huir del dolor que me causas, de este amor que compartimos que parece llevar a ninguna parte, del gesto sardónico que esbozas, como si te burlaras de mi pérdida de voluntad, de mi deseo voraz por ti, de mí. Como ahora, que irrumpes en el salón, mi santuario, tu santuario, con una mujer. Sabía que llegaría este momento. Te dije que sí, aunque los celos no me dejaron dormir algunas noches, aunque te odiara por desearlo; aunque me odiara porque yo, también.

Dices que vas a prepararte un negroni. Le preguntas qué quiere. Dice que lo mismo que tú. A mí no me preguntas, ya lo sabes. Bebe en silencio y me calibra. Está nerviosa aunque intenta disimularlo. Eso me gusta, me da poder. Se acerca a tu colección de discos de vinilo; yo, a su espalda. Pasa un dedo por sus cubiertas; yo, por su columna. Se estremece, me estremezco. Se gira. Sonrío. Nos besamos. Sabe a tu bebida, a la mía, a la suya. Saboreo. Quiero que sepa a mí, a ella, a ti; tú, también; ella, también. Acaricio sus senos que se yerguen; tú, los míos, que se endurecen. La desnudo, me desnuda, te desnudamos. Acaricio su sexo por encima del tanga; tú, el mío por encima del culote; las dos, el tuyo por encima de tu bóxer. Su deseo humedece mis dedos; el mío, los tuyos; el tuyo, los nuestros.

Nos tumbamos en la cama. Me estrechas contra tu cuerpo; ella se estrecha contra el mío; yo, contra los dos. Tus dedos pinzan mis pezones, mis dedos pinzan sus pezones, los suyos se hunden en mi interior. Chupas mi hombro; yo, mis labios; ella, mi vulva. Me folláis a la vez y el placer me invade a oleadas. Aprieto tu nuca con una mano; con la otra, la suya. No quiero que paréis. No quiero que paréis. No quiero que paréis. No lo haces, no lo hace, no lo hago. Me corro en su boca, me corro en tus ojos. Me miras, me miras, me miras. Me besa. Sabe a mí. Te beso, sabes a ti y ahora, a mí. Saboreas. Sé que quieres saborearla en ellos; ella, también; yo, también.

Fluyo sobre las sábanas. Mi boca se encuentra con su sexo; lo lamo, lo chupo, lo penetro mientras mis yemas acarician el tuyo, mientras mis yemas acarician el suyo.  Acompaso el ritmo al movimiento de su cadera. Me folla, te folla, nos follamos. Gime, gimo, gimes. Se corre en mi boca y en mis dedos. Te miro, me miras. Nos miramos. Nos miramos. Nos miramos. Trepo. Beso tus labios. Saben a ti, saben a mí y, ahora, a ella. Saboreas.  Sé que quieres saborearte en ellos; ella, también; yo, también.

Te estrecho contra mi cuerpo; ella se estrecha contra el tuyo; tú, contra los nuestros. Mis dedos pinzan tus pezones,  tus dedos pinzan sus pezones, los suyos se hunden en tu interior. Chupo tu hombro; tú, tus labios; ella, tu polla. Te follamos a la vez y el placer te invade a oleadas. Aprietas mi nuca con una mano; con la otra, la suya. No quieres que paremos. No quieres que paremos. No quieres que paremos. No lo hago, no lo hace, no lo hacemos. Tu sexo se corre en su boca; tu alma, en mis ojos. Me miras. Me miras. Me miras.

Nunca dejes de mirarme.

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Sobre Brenda B. Lennox

Brenda B. Lennox es el seudónimo de una escritora con varios premios literarios a su espalda. La máscara que le permite mostrar su lado más salvaje en textos que destilan crudeza no exenta de humor negro y poesía. La firma que avala su compromiso con la sexualidad como redactora para La Magia de los Sentidos. Podríamos decirte su nombre real, pero ha asegurado que después tendría que matarte. Y la creemos.

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