Voy a ser muy directa: el uso de juguetes anales no le resulta intuitivo a todo el mundo. De hecho, mi primera vez fue un poco desastrosa. Pero luego me di cuenta de que no estaba sola en esto. Y es que una de las preguntas que más se repiten cuando alguien compra su primer plug, unas bolas anales o cualquier otro juguete de este tipo es: «Vale… ¿y ahora qué hago con esto?».
Y me parece una pregunta perfectamente razonable. Porque usar juguetes anales no consiste en abrir la caja, improvisar y esperar lo mejor. Hay algunas cosas que merece la pena saber antes: cómo preparar tu cuerpo, cuánto lubricante usar (spoiler: bastante), cómo introducir un juguete sin prisas y, sobre todo, cómo hacer que la experiencia se parezca más al placer que a la tensión.
Esto no va de «venga, para adentro y a gozar», sobre todo si es tu primera vez. Así que, vamos a ver cómo usar juguetes anales paso a paso, qué errores conviene evitar y algunas claves básicas de higiene y seguridad para disfrutar con mucha más tranquilidad.
Cómo preparar tu cuerpo para usar juguetes anales
Antes de hablar de posturas, inserción o técnicas, hay algo que quiero recalcar: no hace falta lanzarse al juego anal como si hubiera prisa. De hecho, cuanta menos prisa tengas, mejor suelen salir las cosas.
Preparar tu cuerpo para usar juguetes anales tiene mucho que ver con la relajación, la curiosidad y la comodidad. Y sí, también con el lubricante, del que hablaremos enseguida porque merece capítulo propio.
Mi primer consejo: empieza creando un contexto en el que realmente te apetezca explorar. Puede ser después de una ducha caliente, durante la masturbación, con una pareja con la que tengas confianza o simplemente en un momento en el que te sientas tranquila, excitada y sin expectativas raras de «esto tiene que salir perfecto».
Si lo que buscas es cómo usar masajeadores de próstata, te lo contamos con lujo de detalle en este artículo sobre cómo estimular la próstata con vibradores.
Otra cosa importante: no hace falta empezar directamente con la penetración. Muchas personas disfrutan un montón tomándose primero un tiempo para la estimulación externa, el masaje anal suave alrededor de la zona o simplemente acostumbrándose a nuevas sensaciones antes de introducir ningún juguete.
Y si vas a explorar el juego anal con otra persona, todavía te diría algo más: hablad, reíos, quitadle solemnidad al asunto y no os marquéis objetivos absurdos. El placer suele llevarse mucho mejor con la comunicación que con la presión. De hecho, si quieres profundizar en ese terreno, aquí tienes nuestra guía sobre juego anal en pareja.
Por qué el lubricante es imprescindible en el juego anal
Esto ya lo avancé y, probablemente, ya lo sospechabas: cuando hablamos de juguetes anales, el lubricante no es un extra opcional ni un bonito detalle decorativo. Te lo pinto como una necesidad, que lo es, pero me gusta más que lo veas como la forma en la que te vas a deleitar.
Usa una cantidad generosa desde el principio.
Mi medida es la siguiente: si me siento cómoda con un par de extracciones de lubricante, hago una tercera e inserto un poco más la yema de mi dedo en el ano. Es decir, como norma general, usa más de lo que crees que necesitas. También puedes aplicarlo en el juguete, además de alrededor de la zona anal y volver a reaplicarlo si notas tensión o sequedad.
¿Y cuál elegir? La respuesta corta es que depende del juguete y de lo que estés buscando.
- Los lubricantes de base acuosa suelen ser la opción más versátil: son compatibles con todos los juguetes sexuales y fáciles de limpiar.
- Los lubricantes de silicona duran más y resultan estupendos para sesiones largas, aunque normalmente conviene evitar combinarlos con juguetes de silicona.
- Los lubricantes de base oleosa pueden funcionar bien con ciertos materiales, pero tienen limitaciones importantes, especialmente si usas preservativos.
La idea no es complicarte la vida comparando fórmulas químicas antes de masturbarte. Es simplemente entender que un buen lubricante puede cambiar muchísimo la experiencia.
Cómo usar juguetes anales paso a paso
Vale, ya tienes el juguete, el lubricante y las ganas de abrir un mundo de sensaciones intensas (muy intensas). Ahora viene la parte que suele generar la duda: cómo usar este juguete sin hacerme daño.
Pero la pregunta que hay que hacerse es: ¿cómo puedo disfrutar con esto tal y como disfruto con la estimulación del clítoris?
Y la respuesta es muy simple: empieza por estimular el clítoris y/o por cualquier otra forma en la que te excites. Pellízcate los pezones, date un azote, ponte una peli porno… Lo que sea que te ponga en situación y, sobre todo, ve despacio.
Otra cosa muy importante: comprueba que tu juguete tenga anillo de seguridad o base acampanada (como deberían tener todos los juguetes anales). Si no tiene o vas a usar otro tipo de juguete que no esté diseñado para la estimulación anal, por favor, ten mucho cuidado.
Empieza por las sensaciones externas
Dedica unos minutos a explorar la zona externa.
Puedes empezar aplicando lubricante alrededor del ano, usando los dedos, pulsando y dejando que la yema de un dedo se introduzca. Pon más lubricante e introduce algo más el dedo, pero dale tiempo a tu cuerpo para relajarse y sentir esa curiosidad por el «un poco más dentro».
Encuentra una posición cómoda
No hay una única postura correcta para usar juguetes anales. La mejor posición suele ser, sencillamente, la que te permite relajarte para poder insertar el juguete con comodidad.
Mi postura preferida: tumbada en la cama sobre el lateral de un glúteo, con una pierna ligeramente levantada. Aunque otras personas prefieren estar boca arriba o ponerse a cuatro patas. Pero a mí me parece que estas son mejores si el juguete lo tiene tu pareja.
Como norma general: elige una postura en la que puedas respirar, moverte y ajustar el ritmo sin sentir que estás haciendo acrobacias.
Introduce el juguete poco a poco
Pon mucho lubricante sobre el juguete e introdúcelo lentamente, dejando que el cuerpo se adapte a la sensación. Si es un vibrador, no lo enciendas aún. Primero hay que dilatar.
No hace falta empujar con fuerza ni intentar llegar a ningún sitio concreto. Muchas veces funciona mejor avanzar un poco, detenerse, estimular el clítoris, respirar y continuar cuando notes que tu cuerpo pide más.
Y algo importante: el juego anal no debería doler. Puede sentirse intenso, extraño, nuevo o diferente —especialmente las primeras veces—, pero si aparece dolor claro, tensión excesiva o tu cuerpo está diciendo «no, gracias», merece la pena parar, reajustar o intentarlo en otro momento.
Qué hacer una vez que el juguete está dentro
Disfrutar.
Además te voy a quitar una presión innecesaria de encima: no tienes que hacer nada espectacular inmediatamente. A veces el placer está en simplemente acostumbrarte a la sensación, moverte un poco, masturbarte y combinar el juguete con otras formas de estimulación sexual.
Si estás usando un vibrador anal, enciéndelo en la intensidad más baja y ve subiendo conforme notes más excitación. Así, descubrirás qué y cómo te gusta o incluso concluir que hoy no era el día de probar la puerta trasera. Todo eso también forma parte de aprender a usar juguetes anales.
Cómo retirar un juguete anal correctamente
Cuando llegue el momento de sacarlo, aplica exactamente la misma filosofía que durante la inserción: calma.
No tires rápido ni lo hagas de golpe. Puedes dañarte. Respira, relaja el cuerpo, retira el juguete poco a poco y deja que el proceso sea gradual. Normalmente, ir despacio hace que la retirada resulte mucho más cómoda, e incluso MUY placentera.
Errores comunes al usar juguetes anales
Insisto porque quiero ahorrarte algunos tropiezos bastante clásicos cuando se usan juguetes anales. Porque sí, hay errores que se repiten muchísimo… y la mayoría tienen solución sencilla.
- Ir demasiado rápido: la curiosidad es maravillosa; las prisas, bastante menos.
- Quedarse corta con el lubricante: ya lo hemos dicho, pero merece repetirse.
- Ignorar las señales del cuerpo: si algo no se siente bien o hay que parar, se para.
- Usar juguetes sin anillo de seguridad o base acampanada: utiliza siempre juguetes diseñados específicamente para el uso anal.
Cómo limpiar y guardar juguetes anales
No es la parte más sexi del asunto, lo sé, pero limpiar bien tus juguetes anales forma parte del placer, de la higiene y de la seguridad.
Mi recomendación es sencilla: límpialos siempre antes y después de usarlos siguiendo las instrucciones del fabricante y teniendo en cuenta el material del juguete. Además, guárdalos en un lugar limpio, seco y, si tienes varios juguetes, mejor separados entre sí.
Y una cosa importante: si compartes juguetes sexuales entre personas o entre diferentes zonas del cuerpo, usa condones de calidad o limpia el juguete correctamente entre usos.
Si quieres una guía más detallada, aquí tienes nuestra explicación completa sobre limpieza profunda de juguetes sexuales.
Preguntas frecuentes sobre juguetes anales
¿Es normal sentir molestias la primera vez?
Puede sentirse raro, intenso, diferente o simplemente muy nuevo, especialmente si estás empezando. Pero dolor fuerte, tensión constante o sensación de «mi cuerpo quiere salir corriendo de esta experiencia» son señales para parar, añadir más lubricante, bajar el ritmo o volver a intentarlo otro día.
¿Tengo que usar juguetes específicos para la estimulación anal?
Sí. Y aquí voy a ser bastante clara: no todos los juguetes sexuales sirven para el juego anal.
Los juguetes pensados para la estimulación anal incorporan elementos de seguridad diseñados específicamente para esta zona, como una base acampanada, un anillo de seguridad, un asa de extracción o sistemas similares que ayudan a evitar que el juguete se introduzca demasiado.
Puede parecer un detalle pequeño, pero no lo es. El uso anal requiere juguetes preparados para ello, tanto por comodidad como por seguridad. Así que, si vas a explorar este tipo de placer, merece muchísimo la pena usar productos diseñados específicamente para el juego anal.
¿Se pueden usar juguetes anales en pareja?
Absolutamente sí. De hecho, muchas personas descubren el juego anal acompañadas. La comunicación, la paciencia y el consentimiento son especialmente importantes aquí.
¿Se puede dormir con un juguete anal puesto?
Mi recomendación: no. Cuando termine el momento de juego, retira el juguete con calma, límpialo correctamente y deja que tu cuerpo haga exactamente lo mismo que probablemente quieres hacer tú: descansar.
¿Qué hago si un juguete anal se queda atascado?
Lo primero: no entres en modo pánico. Intenta relajarte, respirar y evitar tirar con brusquedad. En muchos casos, cambiar de postura y relajar la musculatura ayuda. Y por eso insistimos tanto con usar únicamente juguetes con base acampanada, anillo de seguridad o sistemas de extracción pensados específicamente para el juego anal.
Conclusión: al ano lo que es del ano
Ya lo ves: usar juguetes anales tiene mucho menos que ver con «atreverse» y mucho más con ir despacio, escuchar a tu cuerpo, usar buen lubricante y darte permiso para explorar sin presión ni prisas. El placer anal no suele aparecer por arte de magia ni por hacerlo perfecto a la primera; suele construirse con curiosidad, comodidad y un poquito de práctica.
Y si todavía estás pensando qué juguete puede encajar contigo o quieres entender mejor las diferencias entre plugs, bolas anales, masajeadores prostáticos y otras opciones, aquí tienes nuestra guía sobre juguetes anales para principiantes y tipos de juguetes. Porque sí: elegir bien también puede marcar una enorme diferencia en la experiencia.
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