Ilustración de una pareja practicando la postura sexual del pretzel.

La postura del «pretzel»: pasión y tensión

Hay algo especialmente excitante en una postura que requiere acercarte tanto a tu pareja. El pretzel tiene ese punto de intimidad que invita a quedarse muy cerca, pero la forma en la que se cruzan las piernas y cambia el ángulo de la penetración hace que la experiencia tenga bastante más tensión de la que parece a simple vista.

También conocida como pretzel dip, esta posición se practica de lado y permite que el pene entre con una orientación diferente a la habitual. El resultado no es necesariamente una penetración más profunda, sino una sensación de presión y contacto muy particular contra las paredes vaginales.

Es, en definitiva, una de esas posturas que pueden pasar de un abrazo casi perezoso a un encuentro bastante intenso sin necesidad de cambiar de posición. Te cuento cómo hacerla y, sobre todo, qué tiene ese pequeño giro que la hace tan especial.

Cómo hacer la postura del pretzel paso a paso

La postura del pretzel parece más complicada de lo que realmente es. La clave está en colocar bien las piernas y encontrar un ángulo cómodo antes de empezar a moverse. Vamos paso a paso:

  • Paso 1: túmbate de lado. Quien recibe la penetración se coloca de lado, con las piernas inicialmente juntas y el cuerpo relajado.
  • Paso 2: coloca la pierna superior. Eleva la pierna que queda arriba y pásala por encima de la cadera o del muslo de tu pareja. Así se crea el característico «nudo» del pretzel.
  • Paso 3: encuentra la posición. Quien penetra se coloca frente a su pareja, de rodillas o apoyándose sobre la pierna inferior, y acerca la pelvis hasta encontrar un ángulo cómodo.
  • Paso 4: ajusta el ángulo. Una pequeña variación en la posición de la pierna o de la pelvis puede cambiar mucho la sensación.

No hace falta forzar la pierna ni buscar una posición perfecta. Si el cuerpo está cómodo, podéis acercaros, miraros y dejar que el movimiento haga el resto.

¿Qué se siente con la postura del pretzel?

La gracia del pretzel está menos en la profundidad que en la forma en la que se produce la penetración. Al quedar los cuerpos ligeramente cruzados, el pene entra de lado y la presión se reparte de una manera diferente sobre las paredes vaginales. Y esa sensación puede resultar especialmente intensa.

Además, la postura mantiene a la pareja muy cerca durante todo el encuentro. Podéis besaros, miraros, acariciaros y hablar sin tener que renunciar a la penetración. Es una combinación bastante particular: tiene la intimidad de estar tumbados juntos, pero la posición de las piernas añade tensión y hace que el movimiento se sienta mucho más sexual.

Y ahí está, para mí, uno de sus mayores atractivos: no necesitas buscar una penetración cada vez más profunda para aumentar la intensidad. A veces basta con cambiar ligeramente el ángulo y encontrar el punto en el que la presión resulta más placentera.

Variantes de la postura del pretzel

Ilustración de la postura sexual del pretzel.

Una de las ventajas de esta postura es que no hace falta ejecutarla siempre de la misma manera. Puedes modificar la posición de la pierna, el ángulo de la pelvis o incluso cuánto se acercan los cuerpos hasta encontrar la versión que mejor se adapte a vosotros.

El pretzel sencillo

Si la posición original te resulta exigente, prueba a dejar la pierna superior apoyada sobre la cadera de tu pareja en lugar de elevarla más. El ángulo es más sencillo y la postura resulta menos exigente para la flexibilidad.

Un pretzel más íntimo

Para potenciar todavía más la cercanía, podéis mantener la pierna más baja y acercar los torsos. Así se reduce el movimiento de las piernas y se gana en contacto piel con piel, besos y caricias. Además, esta variante deja más libertad para estimular el clítoris mientras penetra.

Un pretzel más intenso

Si ya tenéis dominada la postura, elevar un poco más la pierna superior puede modificar el ángulo y aumentar la presión durante la penetración. Eso sí: más apertura no significa necesariamente más placer, así que buscad siempre la posición que resulte cómoda y agradable para ambos.

Un pretzel más porno

Sí, lo has adivinado. Esta postura también puede dar mucho juego si queréis experimentar con la doble penetración. Perfecta para un sexo anal que puede ser tan suave como profundo, al tiempo que usas un vibrador para el Punto G.

Consejos para disfrutar del pretzel

Como en cualquier postura que modifica bastante el ángulo de la penetración, lo importante es no obsesionarse con hacerla exactamente como aparece en la ilustración. Si la pierna empieza a tirar, aparece un calambre o el ángulo resulta incómodo, bajad un poco la intensidad y recolocad el cuerpo. La postura tiene que adaptarse a vosotros, no al revés.

Por eso, merece la pena empezar despacio y jugar con pequeños cambios de posición. Unos centímetros de diferencia en la pierna o la pelvis pueden cambiar bastante la sensación. Un poco de lubricante, buena comunicación y atención a las sensaciones de ambos harán el resto.

Y aunque la posición favorece la cercanía y deja bastante margen para las caricias, no olvides el clítoris. Puedes añadir estimulación manual o utilizar un juguete durante la penetración si os apetece. Al final, el mejor pretzel será el que os permita disfrutar de esa mezcla de intimidad, tensión y placer sin convertir la postura en una prueba de flexibilidad.

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