Mujer en ropa interior escribiendo un mensaje sensual con el móvil junto a una cama deshecha

Sexting: cómo hacerlo bien, ejemplos y mensajes para excitar a tu pareja

Yo soy muy de mensajes eróticos. Me encanta la creatividad y esa sensación de nerviosismo en la espera de la respuesta. Y es que el sexting puede ser muchas cosas a la vez: un juego muy sexual, un preliminar, una forma de mantener viva la tensión o simplemente una manera divertida de decir «estoy pensando en ti» sin estar en la misma habitación. Y no, no hace falta ser poeta, ni tener frases perfectas, ni mandar nada que no te apetezca mandar. Además, yo misma te propondré mensajes concretos para situaciones específicas, pero solo para que te sirvan de inspiración.

Porque la gracia del sexting no está en copiar mensajes de película, sino en saber crear anticipación, complicidad y un poco de imaginación compartida. Aquí vamos a ver cómo hacerlo bien, algunos ejemplos según la situación y un par de consejos básicos de consentimiento y seguridad para disfrutar del juego con toda la tranquilidad que merece la excitación sexual.

Qué es el sexting y por qué puede mejorar la conexión

Ya sé que lo sabes, pero quiero recordar que el sexting consiste, simplemente, en intercambiar mensajes con intención sensual, sexual o claramente provocadora. A veces son insinuaciones suaves. Otras, fantasías sexuales fuertes, bromas privadas, tensión sexual en diferido o incluso simplemente la fotografía de los genitales a la espera de una reacción. Pero todo esto no vale de nada sin consentimiento, del que te hablaré más abajo.

Además, el buen sexting no va solo de excitar. También puede reforzar la complicidad, mantener viva la conexión cuando no podéis veros, romper la rutina o añadir un poco de juego a una relación que ya funciona bien… pero que tampoco tiene por qué conformarse con el «¿qué haces?» de las ocho de la tarde. De hecho, para muchas personas que practican el sexo virtual en relaciones a distancia, un buen mensaje puede convertirse en la antesala a una videollamada épica.

Y no, tampoco hace falta estar en una relación estable para practicarlo. Puede formar parte del coqueteo, de una cita prometedora o de esa tensión deliciosa que aparece cuando dos personas empiezan a gustarse y aún no saben muy bien hasta dónde quieren llegar.

Cómo hacer sexting sin que resulte incómodo

Hay una diferencia importante entre un mensaje sexi y un mensaje que llega fuera de tono, demasiado pronto o con la sutileza de una excavadora. El buen sexting tiene mucho más que ver con leer el momento, la confianza y la química que con soltar la frase más explícita del repertorio.

Mi consejo: empieza suave. Juega con la insinuación, el humor, los dobles sentidos o la anticipación. Muchas veces funciona mejor un «no sabes la idea que se me acaba de pasar por la cabeza» que entrar directamente en modo película porno.

También conviene leer a la otra persona. Hay quien disfruta de un lenguaje muy directo y quien prefiere una tensión más juguetona, más lenta o más sugerente. El secreto no es impresionar: es construir un código compartido que os excite a ambos.

Y una cosa importante que te dije con anterioridad, especialmente si estás empezando a explorar este terreno: el consentimiento también existe en el sexting. No des por hecho que alguien quiere recibir mensajes sexuales, imágenes o propuestas explícitas solo porque haya química, confianza o ganas de coquetear. Parte de la gracia está precisamente en crear deseo mutuo, no en invadir el espacio de nadie. Y sí: esto incluye las famosas fotopollas sin consentimiento, porque sorpresa: no siempre se reciben con el entusiasmo que algunos imaginan.

Cómo hacer sexting: ejemplos según la situación

A veces lo más difícil no es tener ganas de hacer sexting, sino saber por dónde empezar sin sonar artificial, demasiado intenso o como alguien que ha buscado «mensajes sexis» en internet a las dos de la mañana. Así que vamos con ejemplos concretos. No para que los copies palabra por palabra, sino para que encuentres tu propio estilo.

Si no os habéis visto en una semana

Cuando lleváis días sin veros, el sexting funciona como un preliminar en diferido: sirve para construir anticipación, alimentar la imaginación y recordaros exactamente por qué os apetece tanto ese reencuentro.

Puedes probar con algo suave: «No sé si una noche será suficiente para llevar a cabo todas las ideas que tengo pendientes contigo».

O jugar con la tensión del reencuentro con un simple pero eficaz: «Dime qué me vas a hacer cuando me veas. Quiero todos los detalles, punto por punto».

No hace falta contarlo todo. A veces insinuar funciona muchísimo mejor que dar el discurso completo.

Si tu pareja tiene un día horrible en el trabajo

No todo el sexting nace de la euforia sexual. A veces aparece precisamente para romper un mal día, sacar una sonrisa o recordarle a alguien que, además de apoyo emocional, también existe el apoyo descaradamente sensual.

Por ejemplo: «Resiste un poco más. Tengo planes muy poco terapéuticos para cuando acabes».

O algo más travieso: «Cariño, siento que sea un día DURO en el trabajo, pero tienes otra DURA tarea esta noche. Pasa por mi despacho cuando llegues a casa. Tenemos que discutir algunas MEDIDAS DISCIPLINARIAS».

Porque sí: el deseo también puede ser una forma preciosa de complicidad.

En una reunión familiar, una comida eterna o cualquier evento insoportablemente aburrido

Hay pocas cosas más divertidas que ese mensaje furtivo que aparece exactamente cuando tu pareja intenta mantener la compostura delante de toda su familia.

No hablamos de sabotear cenas navideñas… bueno, no necesariamente.

Algo como: «Cuando lleguemos a casa, voy a castigarte a base de orgasmos». Y si eres tú quien recibe ese mensaje, y te sientes con ganas de aventura, puedes responder algo así como: «No puedo esperar a recibir mi merecido. ¿Quizá un adelante en la habitación de mis padres?».

El aburrimiento tiene una capacidad sorprendente para convertirse en tensión sexual bien administrada. Y, por cierto, todo lo que se escriba no tiene por qué ejecutarse. A veces, mensajes así de atrevidos son muy potenetes en términos de conexión humorística y sensual.

Antes de una cita o de un encuentro que promete

El sexting previo a una cita tiene un objetivo muy simple: instalarte cómodamente en la cabeza de la otra persona horas antes de que llegue el momento de veros.

Aquí funciona muy bien la anticipación juguetona: «Estoy nerviosa. No sé qué ponerme encima. Aunque sí sé que voy a llevar debajo…». Y si no responde inmediatamente, puedes continuar con: «Te mentí: no sé qué llevar debajo. ¿Tanga? ¿Liguero y braguita? ¿Solo liguero?».

El objetivo no es parecer misterioso profesional. Es crear ese tipo de tensión deliciosa que hace que una cita empiece mucho antes de que llegue la primera copa, el primer beso… o lo que venga después.

Mientras piensas en sextings pícaros, recuerda que nada es tan sexi ni da tanto juego como el ingenio. Ponte a prueba desarrollando ideas que vayan más allá del «No puedo esperar a verte esta noche» y descubre las ventajas que un mensaje original puede traer al juego de la seducción.

Más ideas para llevar vuestro sexting al siguiente nivel

Si te has quedado con ganas de seguir jugando, hay muchas maneras de adaptar el sexting al momento, la intensidad o incluso la época del año.

¿Te apetece salir de lo habitual? Prueba con un sexting temático para Halloween. Si buscas inspiración más directa, aquí tienes una selección de mensajes eróticos muy calientes para el verano. Y si eres de quienes disfrutan construyendo tensión sexual desde primera hora del día, no te pierdas estas ideas de sexting matutino para dar los buenos días con intención.

Que no sea por falta de ideas… ¡Disfruta y haz disfrutar de un buen sexting!

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