Esta es tu guía para la masturbación femenina o el artículo que da respuesta a la pregunta «¿Cómo hacer un dedo?». Desde luego, hemos oído esta sutileza por doquier, pero hay que decir que somos mucho más complejas que eso. Tanto que, a veces, simplemente se trata de un dedo y un sencillo movimiento… Si bien, hay otras ocasiones en las que tenemos que buscar los puntos que nos excitan y aprender a estimularlos. La masturbación femenina es un particular universo de comprensión para el que tenemos que estar preparadas física y emocionalmente: con tonicidad en nuestros músculos y con la mente lista para aceptar mejores orgasmos. Y, aún más, nuestras parejas tienen que ser conscientes y disfrutar de ello. ¿Sabéis cómo masturbaros? ¿Sabéis cómo masturbar a una mujer?
En esta guía nos centramos en la exploración individual y en cómo empezar desde cero, entendiendo la masturbación femenina como un proceso de autoconocimiento. Más adelante encontrarás recursos específicos sobre estimulación externa e interna si quieres profundizar en técnicas concretas, pero aquí el objetivo es aprender a escuchar el cuerpo y descubrir qué te da placer.
Cómo hacer un dedo paso a paso
Este proceso no consiste en introducir los dedos sin más, sino en entender cómo responde el cuerpo en cada fase de la excitación.
Preparación
Antes de comenzar, es importante crear un entorno cómodo y relajado. Lava tus manos, cuida tus uñas y asegúrate de que la persona esté excitada y receptiva. La lubricación natural o el uso de lubricante facilitarán una experiencia más placentera y segura.
Estimulación externa
Empieza por la vulva y el clítoris con caricias suaves, movimientos circulares o presión ligera. La estimulación externa ayuda a aumentar la excitación y prepara el cuerpo para una posible penetración con los dedos.
Introducción progresiva
Cuando haya suficiente excitación, introduce uno o dos dedos lentamente en la vagina. La clave es avanzar de forma gradual, observando la reacción del cuerpo y evitando movimientos bruscos.
Ritmo y presión
Alterna movimientos suaves y más firmes según la respuesta. Puedes probar el clásico gesto de «ven aquí» con los dedos para estimular la pared interna anterior. Mantén un ritmo constante y adapta la presión según lo que resulte más placentero.
Señales de excitación
Respiración acelerada, aumento de la lubricación, contracciones musculares o movimientos involuntarios de cadera son señales de que la estimulación está funcionando. La comunicación verbal o no verbal es clave para ajustar la intensidad y el ritmo.
Factores que influyen en el placer femenino
Entender la masturbación femenina como entrenamiento corporal y sensorial implica ir más allá del orgasmo inmediato: se trata de fortalecer la conexión entre mente, suelo pélvico y respuesta erótica, creando una base sólida para disfrutar tanto de la estimulación manual como del uso de juguetes diseñados para potenciar el placer.
La masturbación es algo beneficioso en sí, pero puede darnos mucho más placer emocional y físico si hemos entrenado el cuerpo y nuestros sentidos.
Ejercicios de Kegel
¿Tenemos el físico preparado para alcanzar el clímax a nuestro antojo? Todas las mujeres que han realizado ejercicios de suelo pélvico han conseguido tener mayor control de sus orgasmos. No sólo en lo que respecta al momento en el que se alcanzan, sino también en relación con la intensidad de los mismos. ¿A qué esperáis?
Comodidad y entorno
El entorno influye directamente en la respuesta sexual. Cuanto más segura y relajada te sientas, más fácil será que tu cuerpo responda a la estimulación y que puedas experimentar distintas sensaciones sin prisa ni presión por alcanzar el orgasmo.
Lo primero es ponerse cómodas y para ello debemos olvidar (aunque sea momentáneamente) lo que nos ha atormentado durante la semana; unas velas alrededor de un baño de burbujas y una copa de vino pueden ser ideas muy apetecibles para eliminar el estrés.
Zonas erógenas
Explorar las zonas erógenas en solitario permite identificar qué tipo de contacto prefieres: presión firme, caricias suaves, movimientos circulares o cambios de ritmo. Esta autoobservación es la base para comprender cómo evoluciona tu excitación y cómo intensificarla progresivamente.
Seguramente, todas conocemos las zonas erógenas más excitables en nuestros cuerpos (desde ese cosquilleo en el lóbulo de la oreja, hasta nuestro adorado clítoris) pero, ¿sabemos cuáles son las mejores y la intensidad que necesitan mientras nos masturbamos? Esta es una cuestión de exploración que conviene comenzar a solas.
Fantasías sexuales
La imaginación no es un complemento, sino un catalizador del placer. Integrar fantasías en la masturbación femenina ayuda a reforzar la conexión entre estímulo mental y respuesta física, potenciando la excitación y facilitando orgasmos más intensos y conscientes.
Vamos a ser más claras: si el autoerotismo no viene acompañado de fantasías, probablemente se convierta en un ejercicio mecánico tan simplemente satisfactorio como practicar un deporte. Liberemos nuestras mentes de prejuicios y demos la carta de naturaleza que la imaginación merece. ¿Cuáles son las imágenes que os excitan? ¿El fontanero? ¿Un trío? ¿Vuestro mejor amigo o vuestra mejor amiga? ¿Una orgía?
Posturas sexuales
Cambiar de postura no solo modifica el ángulo de estimulación, sino también la presión y el ritmo con el que el cuerpo responde. Experimentar con distintas posiciones permite descubrir nuevas sensaciones y evitar que la masturbación femenina se convierta en un hábito automático.
Como hemos dicho, el onanismo no debe ser un proceso mecánico. ¿Qué os impide masturbaros a estilo perrito? Sentadas o de pie, podemos deleitarnos con nuestro cuerpo como más nos guste. Por ello, tan sólo hay que decidir dónde nos vamos a encontrar más cómodas (¡o sensuales!): sentadas en una silla, tumbadas en la cama, en el baño, de pie en la ducha o allá donde el cuerpo y la mente os digan que vais a disfrutar. Sin cortarse.
Formas de estimulación complementarias

Incorporar accesorios no significa sustituir la estimulación manual, sino ampliar las posibilidades sensoriales. La textura, la presión y la vibración pueden complementar el autoconocimiento y ayudarte a identificar con mayor precisión qué tipo de estímulo intensifica tu placer.
El autoerotismo no es sólo la forma de aliviar tensiones mediante la consecución de un orgasmo. Si bien habrá ocasiones en que tan sólo apetezca eso, alcanzar el clímax, hay otras muchas cosas que se pueden hacer para disfrutar en el camino. ¿Habéis probado a ponerle un toque elegancia o sofisticación a vuestros momentos más íntimos?
Estimulación manual avanzada
La estimulación manual es el punto de partida ideal para reconocer ritmos, presiones y movimientos que luego pueden reproducirse o intensificarse con otros métodos. Dominar esta base facilita una experiencia más consciente y satisfactoria.
En este artículo, Brenda B. Lennox explica de mujer a mujer las mejores técnicas y posturas para masturbarse. ¡No os lo perdáis!
Otras formas de estimulación corporal
No todo el placer depende del contacto directo con los genitales. Algunas mujeres descubren sensaciones intensas a través de la fricción indirecta y la tensión muscular, explorando distintas formas de presión sobre la vulva.
El uso de almohadas o cojines entre los muslos puede generar estimulación mediante la presión y el movimiento pélvico. También existen prácticas basadas en la fricción contra superficies firmes; sin embargo, es importante priorizar siempre la higiene y la seguridad, optando preferiblemente por alternativas diseñadas específicamente para el bienestar sexual.
La clave está en experimentar con el propio cuerpo y observar cómo responde a distintos niveles de presión, movimiento y tensión.
Consoladores caseros
Si te interesa explorar objetos improvisados, consulta nuestra guía específica sobre consoladores caseros.
Porno
El estímulo visual puede intensificar la excitación y servir como detonante mental del placer, pero no es imprescindible. Cada mujer puede decidir si prefiere apoyarse en imágenes, relatos o únicamente en su imaginación para potenciar la experiencia.
Una de las buenas noticias de nuestro tiempo es que, por fin, hemos perdido la vergüenza a reconocerlo: sí, las mujeres vemos porno y nos excita, y también nos masturbamos con nuestras escenas preferidas. Además, las hay desde las que prefieren un formato más femenino (como el de las películas de Erika Lust), hasta las que gozan con el clásico porno para hombres. No en vano, sabemos que las mujeres entre 31 y 55 años representan casi el 60% de nuestra audiencia en la sección de relatos eróticos, historias de sexo y relatos porno.
Lubricante
Incorporar lubricación de forma habitual mejora la comodidad y permite experimentar con distintos ritmos y presiones sin fricción excesiva, especialmente cuando la estimulación es prolongada o se utilizan juguetes.
Curiosamente, seguimos encontrando personas que rechazan o no conocen los beneficios que tiene la lubricación con hidratantes. No sólo se trata de lubricar porque se encuentre sequedad. Los lubricantes son parte del proceso de erotización de nuestros cuerpos; potencian nuestras sensaciones y ayudan a la lubricación natural.
Masajeadores
Los masajeadores pueden complementar la estimulación manual, ofreciendo variaciones de intensidad y patrones que enriquecen la experiencia sin sustituir el aprendizaje corporal previo. Elegir el adecuado dependerá de si se busca una estimulación más externa, interna o combinada.
Evidentemente, los masajeadores personales son mucho más excitantes e higiénicos que los muebles. Si nunca habéis usado uno, existen tres reglas para elegir el primer vibrador que debéis seguir a rajatabla: adquirid objetos de calidad, buscadlo en pareja o con alguien que tenga experiencia y seleccionad el que sea adecuado a la potencia que vuestro cuerpo os pide.
Puntos de excitación más populares
La masturbación femenina puede centrarse en distintas zonas del cuerpo, especialmente en la estimulación externa e interna. Cada mujer responde de forma diferente, por lo que la exploración personal es clave para descubrir qué tipo de contacto, ritmo y presión resultan más placenteros.
Clítoris
Muchas mujeres alcanzan el clímax gracias a la estimulación del clítoris, ya sea mediante contacto directo o a través del masaje de la vulva. En esta guía nos centramos en entender su papel dentro de la masturbación femenina; si deseas profundizar en técnicas específicas y tipos de estimulación, puedes consultar nuestra guía dedicada exclusivamente a ello.
Vagina
Otras mujeres prefieren la estimulación interna, explorando las sensaciones que produce la penetración con los dedos o con vibradores de tamaño mediano o grande. La clave está en avanzar progresivamente, utilizar lubricación si es necesario y prestar atención a la respuesta del propio cuerpo.
Punto G
Algunas mujeres disfrutan especialmente de la estimulación del Punto G, una zona interna que puede intensificar las sensaciones cuando ya existe un alto nivel de excitación. Si quieres aprender cómo localizarlo y estimularlo de forma más precisa, te recomendamos consultar nuestra guía específica sobre estimulación interna.
Deep Spot
Existen también referencias a puntos más profundos asociados a la estimulación interna. Sin embargo, más allá de la terminología, lo importante es comprender que cada cuerpo es distinto y que el placer no depende de encontrar un «punto mágico», sino de experimentar con distintas formas de estimulación y observar cómo responde el propio cuerpo.
Masturbación femenina en pareja
Aunque esta guía se centra en la exploración individual, la masturbación también puede compartirse en pareja como forma de comunicación y confianza. Conocer primero el propio cuerpo facilita después expresar preferencias, ritmos e intensidades cuando se decide compartir la experiencia.
¿Cómo masturbar a una mujer?
De todas las formas habidas y por haber pero, sobre todo, hay que masturbarla tal y como os pida que lo hagáis. Y eso puede variar en segundos. No olvidéis estimular pechos y pezones, ni descartéis otras zonas erógenas para estimular, o incluso, el masaje anal simultáneo.
En cualquier caso, conviene recordar que la base para masturbar a otra persona es que esa mujer conozca primero su propio cuerpo. La exploración individual facilita después la comunicación en pareja y permite trasladar preferencias, ritmos y zonas de mayor sensibilidad con mayor claridad y confianza.
Y si en algún momento quieres ampliar la experiencia más allá de la estimulación manual, existen herramientas diseñadas específicamente para potenciar el placer femenino con total seguridad y elegancia.
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