No. Un eyaculador precoz no es la persona que alcanza el clímax en dos minutos, ni al minuto, ni siquiera a los 30 segundos de haber comenzado la relación sexual. La eyaculación precoz es aquella que se produce con una excitación mínima y –este es el dato crítico– cuando el hombre no la desea.
La eyaculación precoz no se explica por lo pronto que se produzca durante la penetración. Entre otras cosas, porque el coito vaginal no es el único sexo que existe. De hecho, si eres capaz de controlar la eyaculación durante el sexo oral, por ejemplo, es muy probable que también puedas hacerlo durante la penetración.
Solo si no puedes controlarla ante una estimulación ínfima es cuando podemos hablar de una posible disfunción sexual. Y únicamente debemos considerarla un problema cuando afecta de verdad a la vida sexual y a la relación de pareja. Es entonces cuando merece la pena empezar a trabajar en ella con ejercicios y otras técnicas que pueden ayudarte a retrasarla.
¿Cuándo se considera un problema la eyaculación precoz?
La eyaculación precoz se ha convertido casi en un insulto, una vergüenza para quien la sufre e incluso para quienes no la sufren. Sin embargo, muchas veces el problema no es la eyaculación, sino las expectativas poco realistas que tenemos sobre cuánto «debería» durar una relación sexual.
La realidad es muy distinta. La duración media de un coito oscila entre los 3 y los 7 minutos. Es decir, durar menos de cinco minutos no significa automáticamente que exista una disfunción sexual. De hecho, incluso relaciones más breves pueden ser completamente satisfactorias para ambos.
Dicho de una forma más clara: NO TE PREOCUPES si has eyaculado en un minuto y si a tu pareja le ha gustado. Además, el sexo no tiene por qué terminar cuando eyaculas y tu pareja quiera más. También puedes hacer muchas cosas con las manos, los dedos, la lengua, con dildos y vibradores.
En los hombres jóvenes esto genera todavía más dudas. Es habitual que las primeras experiencias sexuales vayan acompañadas de una excitación muy intensa y de cierta inseguridad, por lo que eyacular antes de lo esperado no siempre significa que se padezca eyaculación precoz. En muchos casos simplemente hace falta adquirir experiencia, conocer mejor el propio cuerpo y aprender a controlar la excitación.
Entonces, ¿cuándo podemos hablar realmente de eyaculación precoz?
Los especialistas coinciden en que no depende únicamente del tiempo. Para considerar que existe una disfunción sexual suelen darse varios factores:
- La eyaculación se produce antes de lo que el hombre desea de forma repetida.
- Existe poca o ninguna capacidad para controlar el momento de la eyaculación.
- La situación genera frustración, ansiedad o afecta negativamente a la vida sexual y a la relación de pareja.
Si esto no ocurre, probablemente no tengas una disfunción sexual, sino unas expectativas demasiado exigentes o simplemente falta de experiencia. La buena noticia es que ambas cosas pueden mejorar con práctica, información y, cuando sea necesario, la ayuda de un profesional.
¿Por qué se produce la eyaculación precoz?
En la mayoría de los casos no existe una única causa. La eyaculación precoz suele ser el resultado de varios factores que actúan al mismo tiempo y que pueden variar de un hombre a otro.
Cuando aparece desde las primeras relaciones sexuales, lo más habitual es que tenga un origen psicológico o de aprendizaje. Si, por el contrario, surge de forma repentina después de años sin problemas, conviene consultar con un profesional para descartar una causa física.
Causas psicológicas
La ansiedad de rendimiento es uno de los factores más frecuentes. El miedo a eyacular demasiado pronto hace que muchos hombres estén más pendientes de controlar el orgasmo que de disfrutar del sexo. Paradójicamente, esa presión aumenta todavía más la excitación y hace que el problema se repita.
También influye el aprendizaje sexual. Muchos hombres comenzaron a masturbarse deprisa y a escondidas por miedo a ser descubiertos. Con el tiempo, ese patrón puede convertirse en un hábito difícil de cambiar, ya que el cuerpo aprende a llegar al orgasmo lo antes posible en lugar de reconocer las sensaciones previas a la eyaculación.
El estrés, los problemas de pareja, la falta de experiencia o unas expectativas poco realistas alimentadas por la pornografía también pueden contribuir a la aparición de este problema.
Causas físicas
Aunque son menos frecuentes, también existen causas físicas. Algunas alteraciones hormonales, enfermedades de la próstata, determinados problemas neurológicos o el consumo de ciertos medicamentos pueden favorecer la eyaculación precoz.
Si el problema aparece de forma repentina, empeora con el tiempo o se acompaña de otros síntomas, es recomendable acudir al médico para identificar la causa y valorar el tratamiento más adecuado.
Ejercicios para retrasar la eyaculación a solas
La buena noticia es que, en muchos hombres, el control eyaculatorio puede entrenarse. Igual que cualquier otra habilidad, requiere práctica, paciencia y constancia. El objetivo no es eliminar el orgasmo, sino aprender a reconocer las sensaciones previas a la eyaculación y ganar un mayor control sobre ellas.
Estos ejercicios suelen ofrecer mejores resultados cuando se practican de forma regular y sin la presión de tener que conseguir cambios inmediatos.
Además, aunque se recomienden a solas, si tienes confianza con tu pareja puedes practicarlos:
- Con ella desnuda delante de ti: para comprender mejor como te afecta la excitación.
- Con ella llevándolos a cabo: para comprender las sensaciones físicas.
En cualquier caso, te recomendamos esta lectura para ambos: Teoría y técnica de la masturbación masculina.
1. Aprende a reconocer el punto de no retorno
Antes de poder controlar la eyaculación, necesitas aprender a identificar el momento justo anterior al orgasmo. Los sexólogos lo conocen como el punto de no retorno o inevitabilidad eyaculatoria: una vez lo sobrepasas, la eyaculación ya no puede detenerse.
Muchas personas nunca han prestado atención a esas sensaciones porque siempre han buscado llegar al orgasmo lo más rápido posible. El primer paso consiste precisamente en hacer lo contrario: observar cómo responde tu cuerpo y reconocer las señales que aparecen justo antes de eyacular.
2. Practica el edging durante la masturbación
Una de las mejores formas de entrenar ese control es mediante el edging. Consiste en masturbarte hasta acercarte al punto de no retorno y detener la estimulación antes de alcanzarlo. Cuando notes que la excitación disminuye, vuelve a empezar y repite el proceso varias veces antes de permitir la eyaculación.
Con el tiempo aprenderás a reconocer mejor las señales de tu cuerpo y a retrasar el orgasmo de forma más natural, también durante las relaciones sexuales.
3. Fortalece el suelo pélvico con ejercicios de Kegel
Los ejercicios de Kegel para hombres ayudan a fortalecer la musculatura del suelo pélvico, implicada tanto en los mecanismos de la erección como en la eyaculación. Realizados con constancia, pueden mejorar la percepción de las contracciones que preceden al orgasmo y facilitar un mayor control eyaculatorio.
4. Controla la respiración
Cuando aumenta mucho la excitación, también lo hacen la frecuencia cardíaca y el ritmo respiratorio. Respirar de forma lenta y profunda puede ayudarte a reducir esa activación y evitar que la excitación aumente demasiado rápido.
No se trata de cortar el placer, sino de mantener un ritmo que te permita disfrutar de las sensaciones sin precipitar el orgasmo.
5. Practica con masturbadores de entrenamiento
Algunos masturbadores masculinos están diseñados para ayudar a entrenar el control eyaculatorio. Permiten practicar técnicas como el edging en un entorno sin presión y acostumbrarse poco a poco a mantener niveles altos de excitación durante más tiempo.
Combinados con los ejercicios anteriores, pueden convertirse en una herramienta útil para quienes desean mejorar progresivamente el control sobre la eyaculación.
6. Mastúrbate en pareja
Una vez que hayas ganado confianza masturbándote a solas, también puedes practicar con tu pareja. El objetivo no es aguantar el mayor tiempo posible, sino trasladar ese aprendizaje a una situación más parecida a la que se produce durante las relaciones sexuales.
Pídele que te masturbe despacio mientras le indicas qué ritmo te resulta más cómodo. Cuando notes que te acercas al punto de no retorno, deteneos unos segundos, respirad con calma y esperad a que la excitación disminuya antes de continuar. Repetir este ejercicio varias veces ayuda a reconocer mejor las sensaciones que preceden a la eyaculación y a ganar confianza poco a poco.
Además de ser un buen entrenamiento, también es una forma de mejorar la comunicación y descubrir nuevas maneras de disfrutar del sexo sin centrar toda la atención en la penetración. Si buscas ideas para ponerlo en práctica, estas posturas del Kamasutra para masturbarse en pareja pueden ayudarte a incorporar este ejercicio de una forma más natural y placentera.
Cómo retrasar la eyaculación durante las relaciones sexuales
Una vez que has aprendido a reconocer el punto de no retorno durante la masturbación, el siguiente paso es trasladar ese control a las relaciones sexuales. Es normal que al principio resulte más difícil, ya que la excitación suele ser mayor y también aparece la presión por satisfacer a la pareja.
La clave es no intentar controlar la eyaculación a toda costa. Cuanto más pendiente estés de «no correrte», más ansiedad generarás y más difícil será mantener el control. En su lugar, intenta centrarte en las sensaciones, comunicarte con tu pareja y reducir el ritmo cuando notes que te acercas al orgasmo.
Practica la técnica start-stop
La técnica start-stop consiste en detener la estimulación justo antes de alcanzar el punto de no retorno. Cuando la sensación de eyaculación disminuye, se reanuda la actividad sexual. Repetir este proceso varias veces ayuda a entrenar el control eyaculatorio y a reconocer mejor las señales que envía el cuerpo.
Prueba la técnica del apretón (squeeze)
Si detener la estimulación no es suficiente, puede utilizarse la técnica del squeeze. Consiste en ejercer una ligera presión sobre el glande o la base del pene durante unos segundos cuando aparece la sensación de eyaculación inminente. Después, se espera a que la excitación disminuya antes de continuar.
Practica con distintas posturas sexuales
Hay muchísimas posturas sexuales más allá del misionero, y algunas pueden ayudarte a sentirte más relajado y a controlar mejor la excitación. Lo importante no es encontrar una postura «milagrosa», sino aquella que te permita mantener un ritmo cómodo, prestar atención a las sensaciones y hacer pausas cuando lo necesites.
Para empezar, una de las más recomendables es la postura sexual de la vaquera (ella encima), ya que facilita un ritmo más pausado. Todo tiene que resultar natural y sin prisas. Las primeras veces basta con introducir el pene y acostumbrarse a las sensaciones de la penetración. Tu pareja no tiene por qué exagerar la excitación ni moverse constantemente; de hecho, cuanto más suaves sean los movimientos, más fácil será centrarte en controlar la excitación.
Utiliza preservativo
Muchas personas evitan los preservativos porque creen que reducen el placer. Sin embargo, cuando el objetivo es mejorar el control eyaculatorio, esa ligera disminución de la sensibilidad puede convertirse en una ventaja. Además de proteger frente a las infecciones de transmisión sexual y los embarazos no deseados, puede ayudarte a prolongar la penetración y a ganar confianza.
Si todavía no has encontrado uno con el que te sientas cómodo, merece la pena probar distintos modelos hasta dar con el más adecuado. La diferencia entre un preservativo y otro puede ser mayor de lo que imaginas.
Prueba con un anillo para el pene
Los anillos para el pene no tratan la eyaculación precoz, pero pueden ser una ayuda interesante para algunos hombres. Al favorecer el mantenimiento de la erección, aumentan la sensación de seguridad y ayudan a reducir parte de la ansiedad que suele aparecer cuando existe miedo a eyacular demasiado pronto.
Algunos modelos también incorporan vibración para estimular a la pareja, lo que permite quitar parte de la presión de la penetración y disfrutar de la relación de una forma más relajada. Como ocurre con el resto de técnicas, conviene utilizarlos como un complemento al entrenamiento del control eyaculatorio, no como una solución aislada. Si te interesa, aquí te contamos cómo usar un anillo vibrador para el pene.
Reduce la presión sobre el coito
Uno de los errores más frecuentes es pensar que todo depende de cuánto dure la penetración. Sin embargo, el sexo no empieza ni termina con el coito. El sexo oral, la masturbación mutua, usar juguetes sexuales en pareja o simplemente explorar otras formas de intimidad pueden reducir la ansiedad por el rendimiento y hacer que las relaciones resulten más satisfactorias para ambos.
Habla con tu pareja
La comunicación suele marcar una gran diferencia. Explicar cómo te sientes, avisar cuando necesites reducir el ritmo o hacer una pausa y compartir las expectativas ayuda a eliminar presión. En muchas parejas, esa tranquilidad termina siendo uno de los factores que más contribuye a mejorar el control eyaculatorio.
¿Cuándo acudir al médico?
Aunque en muchos casos la eyaculación precoz puede mejorar con ejercicios y cambios en los hábitos sexuales, no siempre basta con entrenar el control eyaculatorio. Si el problema persiste o aparece de forma repentina, es recomendable consultar con un urólogo o un sexólogo.
También conviene buscar ayuda profesional cuando la eyaculación precoz provoca un malestar importante, afecta a la relación de pareja o se acompaña de otros síntomas, como dificultades para mantener la erección del pene o dolor durante la eyaculación.
Un diagnóstico adecuado permitirá descartar causas físicas, identificar los factores que están contribuyendo al problema y elegir el tratamiento más apropiado para cada caso.
Conclusión
La mayoría de los hombres que creen tener eyaculación precoz no necesitan durar diez o quince minutos más, sino entender mejor cómo funciona su respuesta sexual y aprender a controlar la excitación. En muchos casos, solo ese cambio de perspectiva ya reduce gran parte de la ansiedad.
Si además practicas ejercicios como el edging, fortaleces el suelo pélvico, mejoras la comunicación con tu pareja y dejas de medir el sexo únicamente por la duración de la penetración, es muy probable que consigas disfrutar de las relaciones con mucha más tranquilidad y confianza.
Y recuerda: pedir ayuda no es un signo de debilidad. Si la eyaculación precoz está afectando a tu bienestar o a tu vida en pareja, un profesional de la salud sexual puede ayudarte a encontrar la causa y el tratamiento más adecuado.
Explora más ideas en nuestra sección de masturbación masculina.
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