Mujer practicando sexo oral con un plátano

El arte de la felación: cómo hacer una buena mamada

Felación, mamada, chupada, lamida, comida, succión, absorción… el sexo oral masculino siempre está… en boca de todos. Y es que una fellatio es «la acción de mamar», algo innato en el ser humano que, culturalmente, hemos construido para nuestro placer. Es un artificio, un arte que objetiva al pene como modelo para una boca, y su lengua. Y es universal.

¿Por qué hacer una felación?

La respuesta que me sale del alma es otra pregunta: ¿Y por qué no?

Para mí, las mamadas no solo pueden formar parte de los preliminares. Para mí, hacer una felación hasta me puede proporcionar un orgasmo sin tocarme.

Y no porque quien la haga tenga que llegar al clímax, ni porque deba esperar siquiera que eso ocurra. Una mamada también es sexo, y como tal, no debería entenderse únicamente como un trámite previo al coito ni como algo que se hace pensando exclusivamente en el placer de quien la recibe. Ahora bien, te habrás fijado en que he dicho «para mí». Porque quizá a ti no te guste, y no hay absolutamente nada que justificar en eso. Pero si has llegado hasta aquí porque quieres aprender cómo hacer una felación, quizá sea porque todavía arrastras alguno de los muchos mitos que rodean al sexo oral: desde que hacer una mamada cura la depresión hasta que hacer sexo oral es de guarras. Así que empecemos por lo más importante: el sexo está para disfrutarlo, no para sufrirlo…

Habla con él sobre mamadas

Cada hombre tiene sus gustos, fantasías e incluso un tipo de pene distinto al del resto. Por lo que, como ya has adivinado, lo más importante es… ¡la comunicación! Si te explica cómo le gusta, podréis disfrutarlo mucho más.

Y es que esto es una cosa de dos: habla con tu pareja, pregunta y explica lo que tú también deseas. De otro lado, el sexo oral no debe guardarse como un regalo de cumpleaños o como una brillante idea para San Valentín (aunque nunca estará de más). Haciéndolo es probable que encuentres no solo la forma de mejorar tu vida sexual, sino también otra manera de ponerte a tono. Ya sabes, hazme esto, te hago lo otro, saca la lengua, agárrala más fuerte o mírame pueden convertirse en una de esas conversaciones preorgásmicas (¡o más que orgásmicas!) que formen parte de tu relación. Y, una vez dicho esto, ¡vamos al grano!

5 formas de hacer la mejor mamada

#1 Felación pasional

Es ese tipo de sexo oral que empieza antes de que los pantalones hayan caído al suelo. Ideal para cualquier tipo de pene, te propongo alternar profundas succiones con amplios juegos de lengua. Esta debe recorrer todas las zonas del miembro y los testículos en distintos momentos, e incluso introducir uno en la boca y jugar suavemente con él en una especie de técnica del vacío, para volver a lanzarse sobre el pene y absorber de arriba abajo.

#2 Felación artesanal

Normalmente agradable para tipos de pene grandes, consiste en acompañar al sexo oral con las manos o con los pechos (sí, hacer la mamada mientras le haces una cubana). Acompasa el movimiento del cuello con los masajes, subiendo y bajando su piel por debajo del glande y juega con la lengua –deslizándola con distintos ritmos sobre el miembro– cuando notes cansancio en tus brazos. La artesanía conlleva mucha dedicación.

#3 Felación bisoña

Algo en verdad curioso de las felaciones es que la práctica no tiene por qué hacer maestro al novicio. Hay personas que las ejecutan a la perfección desde el primer momento, como otras que tardan mucho en dar (¡y sentir!) placer al hacerlo. Con independencia del grado de excelsitud en tu arte oral, lo que siempre funciona es una buena representación doméstica en la que se finja la sensual bisoñez que emana de toda persona novata. Por decirlo más claro, un punto BDSM vainilla: –Maestro, ¿cómo dijo que tenía que mover la lengua?

#4 Felación artística

Una buena felación comienza por tomártela en serio, como un arte. Y las mejores artistas, reconozcámoslo, son las actrices porno. No estoy diciendo que el sexo en casa, cualquier sexo, tenga que ser como el de los vídeos xxx, sino que podemos aprender trucos y mejorar nuestra vida sexual viendo algo de porno. Eso sí, la pornografía puede servir como inspiración, pero no como manual de instrucciones.

Una vez dicho esto, también pienso que no se puede pretender excitar con el sexo oral si el miembro se lame como un chupa-chups…

Así que, desmelénate… Metafóricamente hablando porque casi seguro será más cómodo recogerte el pelo. En este apartado, te propongo dos técnicas brutales:

#5 Garganta profunda

En un bonito artículo, Ana Ruiz nos hablaba sobre cinco obras que habían cambiado el mundo del sexo entre las que no incluyó Garganta profunda, probablemente, porque no existió una novela previa. Esta es la película pornográfica más influyente de toda la historia del cine. Y, como dato adicional y sugerente, merece la pena resaltar el hecho de que fue proyectada en todo tipo de salas. A estas alturas, tienes dos opciones:

  1. ver la película… y alabar a su protagonista, Linda Lovelace.
  2. aprender cómo hacerla con los consejos de Brenda B. Lennox: Cómo hacer una garganta profunda… Y conservar tu laringe en el intento.

Los problemas más recurrentes a la hora de practicar una felación

No me quiero tragar el semen

Si se trata de sexo casual, por supuesto que no debes. Y si estás en una relación fiable, tampoco tienes que hacerlo si no lo deseas. Eso tiene que quedar muy claro. Así que, usa preservativos.

Es que con el condón no siente nada

Se trata de la misma solución que te voy a dar para los siguientes problemas: más presión con los labios, más intensidad con la lengua, más estímulos. También puedes colocarle el condón sin llegar hasta la base del pene, para sujetarlo desde ahí y masturbar simultáneamente.

Existen juegos eróticos muy sexis para poner un condón y técnicas detalladas para hacer un sexo oral a prueba de ETS.

Está operado de fimosis o frenillo y no le gusta

Pido disculpas por ser tan directa con esta cuestión pero, salvo rotura del frenillo, suele ser una excusa de múltiples razones; desde que el hombre no quiera proveer cunnilingus y, a modo de compensación (por desgracia, esta mentalidad persiste) tampoco desee recibir felaciones, hasta que le dé vergüenza explicar cómo le gustaría que se lo hicieses.

El único momento en que una mamada puede resultar desagradable en este apartado es en los primeros meses posteriores a la operación. Por lo demás, carecer de frenillo o haber sido operado de fimosis tan solo reduce parcialmente la sensibilidad en el glande. ¿Qué hacer? Pues apretar más los labios y ejercer mayor presión con la lengua. Y si hablas con él y le preguntas, puede que hasta reconozca que le gusta que alternes los dientes, deslizándolos suavemente por la piel.

Dice que le hace cosquillas

Una de las quejas más normales que tiene fácil solución. Puedes comenzar masturbándole, para después llevar tus labios a su pene ejerciendo más presión y dando golpecitos más contundentes con la lengua. Si aún sintiese cosquillas, mantén tu mano en el tallo del pene mientras absorbes su glande. La idea es generar múltiples estímulos para reducir la híper sensibilidad. En el caso de que siga sufriendo esa sensación incómoda, también puedes presionar su glande con la yema de un dedo, antes de llevar tu boca al miembro.

Disfruta del sexo oral

Creo que no me he dejado nada en este artículo. Y creo que la razón es porque, personalmente, siempre he disfrutado mucho del sexo oral. De darlo y recibirlo.

Si quieres llevarlo un paso más allá con juegos de poder, te recomiendo leer este artículo sobre la irrumación o facefucking.

Pero si estás dando tus primeros pasos, entonces puede que te interese mucho más este post sobre Las 4 posturas esenciales de la felación de nuestro Kamasutra ilustrado.

Aunque, en verdad, el mejor consejo en lo que a mamadas se refiere es: pasión, pasión, pasión.

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