¿Funcionan las bolas de Kegel para recuperar y fortalecer el suelo pélvico?
Las bolas de Kegel son dispositivos de salud sexual diseñados para fortalecer el suelo pélvico y aumentar el placer sexual mejorando el tono vaginal. Aunque los ejercicios del suelo pélvico pueden realizarse sin ayuda, las bolas de Kegel facilitan el trabajo y permiten obtener mejores resultados en menos tiempo.
Mantener un suelo pélvico sano es clave para el control de la vejiga, el tránsito intestinal y la función sexual. También es fundamental durante el embarazo, el parto y la recuperación posparto. Un suelo pélvico debilitado puede traducirse en menor sensibilidad sexual, pérdidas de orina e incluso prolapso de órganos pélvicos.
En esta guía veremos qué son las bolas de Kegel (y por qué son tan útiles), cómo funcionan, cómo elegirlas y utilizarlas correctamente, y resolveremos las dudas más habituales de las principiantes.
¿Funcionan las bolas de Kegel?
¿Qué son las bolas de Kegel?
Las bolas de Kegel —también conocidas como bolas Ben Wa o bolas chinas— son esferas con peso que se introducen en la vagina. Se utilizan durante los ejercicios del suelo pélvico y funcionan como una especie de entrenamiento con pesas para la vagina.
Pueden presentarse como una sola bola, en pareja o en conjuntos múltiples. Muchas vienen unidas por un cordón, tallo o anilla para facilitar la extracción. Las bolas sueltas también existen, y las individuales suelen ser más adecuadas para principiantes porque son más fáciles de mantener en su sitio y requieren menos esfuerzo muscular. Si quieres consejos específicos y ver bolas chinas en detalle, visita este artículo.
Las bolas de Kegel con peso añaden resistencia al ejercicio, como una pequeña mancuerna íntima. Para quienes quieren progresar, los sets con pesos graduales son una gran opción. Algunas incorporan bolitas internas móviles; suelen ser aptas para principiantes. Las bolas sin peso, normalmente más grandes y ligeras, ayudan a tomar conciencia del suelo pélvico y a dominar esa sensación de «agarre» tan reveladora.
Las bolas Ben Wa recubiertas de silicona son de las más populares, aptas para todos los niveles. Algunas vibran (emiten vibraciones con el movimiento), lo que aumenta el placer y puede potenciar el fortalecimiento muscular gracias a un estímulo sensorial extra. Además, sé sincera: motiva bastante más entrenar así.
También existen las bolas de Kegel inteligentes, controladas a distancia o mediante una app, lo que las hace más cómodas y accesibles, especialmente para personas con movilidad reducida. Algunas incluso ofrecen biofeedback o rutinas guiadas.
Finalmente, las bolas sin cordón suelen ser de vidrio o metal y pueden llevarse puestas mientras haces vida normal. El vidrio permite jugar con la temperatura, y el acero inoxidable —que no vibra— ofrece el mayor desafío muscular. Estas opciones están pensadas para usuarias con experiencia.
Cómo funcionan las bolas de Kegel para ganar fuerza y recuperarte
¿Y qué hacen exactamente las bolas de Kegel? En esencia, ayudan a ejercitar el suelo pélvico contrayendo y relajando los músculos. Pero, cuidado, hay que saber qué es lo qué te beneficia más, si contraer, relajar o ambas. Lo normal es que puedas hacer el ejercicio básico, el mismo movimiento que usarías para cortar el chorro de la orina: hacia dentro y hacia arriba. Y las bolas están ahí para ayudarte a hacerlo mejor.
Otros beneficios incluyen:
- Mejora de la circulación sanguínea
- Mayor control y conexión muscular
- Mejora de la vida sexual
- Mejor control de la vejiga
- Mayor estabilidad de los músculos
Al añadir resistencia, los músculos trabajan más y mejoran su tono y resistencia. Solo con introducir las bolas, el cuerpo se activa para mantenerlas en su sitio, provocando contracciones más intensas que sin ellas.
Como cualquier entrenamiento de fuerza, la clave está en la constancia. Con sesiones de 5 a 10 minutos al día, varias veces por semana, se pueden notar mejoras reales. Movimientos pequeños, sí, pero con grandes resultados en fuerza, tono y confianza corporal. Si quieres saber cómo realizarlos correctamente, lee estos artículos de la fisioterapeuta Vanessa Pazos, con más de 20 años de experiencia en suelo pélvico: Kegels para mujeres y Kegels para hombres.
Principales beneficios de usar bolas de Kegel
Las bolas de Kegel ayudan a prevenir pérdidas de orina y son una herramienta fantástica para la recuperación posparto. En general, fortalecen el suelo pélvico, que sostiene órganos como el útero, la vejiga, el ano y la vagina. Al reforzar estos músculos, se reducen las pérdidas al correr, saltar, reír, estornudar o toser.
Los ejercicios de Kegel mejoran la circulación, lo que se traduce en mayor sensibilidad y placer durante el sexo. También pueden intensificar los orgasmos, hacerlos más duraderos e incluso aumentar la probabilidad de orgasmos múltiples en personas con vulva.
En cuerpos que envejecen o durante la menopausia, las bolas de Kegel favorecen la salud y elasticidad de los tejidos. El aumento del riego sanguíneo puede mejorar la lubricación natural y la sensibilidad, además de aportar una sensación de control y reconexión con el propio cuerpo.
Los ejercicios de Kegel para hombres y mujeres son tan importantes para la salud sexual y el uso terapéutico y erótico de las bolas chinas tan aconsejable que, en Volonté, le hemos dedicado una sección completa, con artículos de fisioterapeutas y sexólogas. Echa un vistazo aquí.
¿Sirven las bolas de Kegel para «estrechar» la vagina?
Es una pregunta habitual. Técnicamente, nada puede «estrechar» la vagina, y es un mito que el sexo frecuente o el parto la «aflojen». Lo que sí cambia con la edad, los partos o las hormonas es la fuerza del suelo pélvico.
Aunque el canal vaginal no cambia de tamaño, fortalecer los músculos que lo rodean puede crear una sensación de mayor firmeza y un agarre más intenso durante la penetración.
Para lograr esa sensación más «prieta» (dicho con cariño), practica Kegels con regularidad, usa bolas y trabaja también la respiración, ya que el suelo pélvico y el diafragma van de la mano. Los primeros cambios pueden notarse en un mes, y los más evidentes tras varios meses. No es magia instantánea, pero merece la pena.
Así que, ¿estrechan? No exactamente. Pero la fuerza muscular es lo que crea esa sensación. El enfoque debe ser el empoderamiento, no cumplir estándares irreales. Si tienes un exceso de tensión, aquí tienes un compendio de técnicas y posturas para relajar el suelo pélvico.
Cómo usar las bolas de Kegel de forma segura y eficaz
Antes de hacer nada, localiza tus músculos pélvicos. Introduce un dedo en la vagina y aprieta hasta notar presión.
- Túmbate boca arriba y aplica lubricante en la entrada vaginal, las bolas y/o el dispositivo que estés usando.
- Introduce suavemente las bolas, como si fueran un tampón, sin empujarlas demasiado.
- Contrae los músculos hacia dentro y arriba, mantén 5–10 segundos y relaja. Repite varias veces.
- Úsalas unos minutos al día e incrementa el tiempo poco a poco.
- Para retirarlas, tira suavemente del cordón. Si no tienen, ponte en cuclillas y empuja suavemente hacia abajo.
Con práctica, podrás caminar por casa con ellas puestas. Empieza con cinco contracciones seguidas y ve aumentando hasta diez. Puedes hacer hasta tres series al día.
Las bolas sin cordón no son recomendables para principiantes. Si tienes dificultades para sacarlas, caminar, saltar o toser puede ayudar. Si no salen, consulta con un profesional sanitario.
Usa siempre lubricante y escucha a tu cuerpo. El exceso puede causar molestias, sensación de pesadez, espasmos o pequeños «aleteos» musculares. Si ocurre, retíralas y descansa unos días.
Cómo elegir las bolas de Kegel adecuadas para ti
Si eres principiante, empieza con bolas grandes, ligeras o sin peso, preferiblemente de silicona y con cordón. Las más pequeñas y pesadas requieren mayor control y son para niveles avanzados. Aumenta el peso de forma gradual.
La silicona y el ABS médico son materiales populares por ser ligeros y fáciles de limpiar. El metal y el vidrio están pensados para usuarias con experiencia y ofrecen sensaciones extra, como el juego de temperaturas. No se recomiendan esferas de piedra natural por ser porosas y difíciles de extraer.
Las bolas vibradoras o inteligentes pueden añadir placer y motivación, mientras que las versiones con app y otros dispositivos ofrecen entrenamientos guiados.
Todos los modelos LELO cuentan con cordón, lo que las hace adecuadas tanto para principiantes como para expertas. Kegel Smart 2, con forma de bala vibradora, ofrece rutinas guiadas por vibración según tu fuerza. LELO Beads tienen varias combinaciones de peso, y las HULA Beads añaden control remoto y placer vibrante.
Para limpiarlas, lávalas antes y después de cada uso con agua tibia y jabón suave o limpiador específico. Sécalas bien y guárdalas en una bolsa limpia. Si tienes más dudas sobre el cuidado de bolas u otros juguetes eróticos, lee este artículo.
Dudas frecuentes
¿Quién debería evitar los ejercicios de Kegel?
Si estás embarazada o acabas de dar a luz, NECESITAS aprobación médica. Si no la tienes, evítalos durante el embarazo o justo después del parto, así como en caso de infecciones, dolor pélvico o candidiasis. Si tienes el suelo pélvico hipertónico (demasiado tenso), las bolas pueden empeorar los síntomas. Ante la duda, consulta con un fisioterapeuta especializado.
¿Cuándo notaré resultados?
Algunas personas notan cambios en un mes, pero lo habitual son varios meses de uso constante.
¿Cómo puedo seguir mi progreso?
Los dispositivos inteligentes con biofeedback ayudan mucho, pero también puedes llevar un diario: tiempo de uso, series, control de la vejiga o intensidad de los orgasmos.
Tu suelo pélvico merece atención
Las bolas de Kegel ofrecen numerosos beneficios para fortalecer el suelo pélvico, una auténtica central de soporte del cuerpo, especialmente con el paso del tiempo. Incorporarlas a tu rutina es una forma sencilla y eficaz de mejorar la recuperación posparto, el control de la vejiga y la calidad de los orgasmos, además de reforzar la confianza personal.
Con tantas opciones de pesos, materiales y funciones, hay unas bolas de Kegel perfectas para cada etapa. Seas principiante o busques un nuevo reto, tu cuerpo —y tu placer— te lo agradecerán.
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